Una de las bases de la geopolítica es la contradicción entre el las zonas orientadas naturalmente al mar y aquellas orientadas a la tierra (talasocracias y telurocracias).
Las talasocracias son imperios marítimos que dependen del control del mar y ejercen su poder a través del él. Surgen en territorios que tienen vocación marítima por su geografía. Ejemplos de talasocracias fueron el imperio español, el imperio japonés, y lo es en la actualidad el atlantismo de la OTAN.
Estados mIembros de la OTAN
La telurocracias, en cambio, son imperios continentales que dependen del control del territorio. Surgen en zonas con vocación terrestre y en muchos casos están asociados a cuencas endorreicas.
Las cuencas endorreicas son áreas del territorio en las que el agua no tiene salida fluvial al océano (a diferencia del resto de cuencas fluviales), sino a lagos o mares interiores. La particularidad de las cuencas endorreicas es que si estás fuera de la cuenca, la tierra jamás te conduce naturalmente a ella, y si estás dentro, la tierra jamás te conduce naturalmente fuera. Ejemplos de telurocracias fueron la Alemania nazi y la URSS.
Principales
cuencas endorreicas del planeta. De Citynoise de Wikipedia en inglés,
Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1915166
En 2012 Robert Kaplan publicó “La Venganza de La Geografía”, donde se desplegó una firme reivindicación de la geografía como disciplina imprescindible para entender el mundo contemporáneo. Se puede interpretar que el ensayo de Kaplan se enfrenta a la teoría de “La Tierra es plana”.
Pero “La venganza de la geografía” no es sólo un ejercicio teórico. En el 2013, Kaplan decía lo siguiente sobre España: “Madrid se halla en un centro muy solitario de la Península y existen otros centros periféricos. Con la crisis y la cesión de poder a Bruselas es lógico que haya fuertes movimientos regionales. Si el centro controla un territorio muy amplio y no es suficientemente flexible, puede conducir a una excesiva burocratización y a una economía ineficiente”.
La geografía es determinante para la historia política aunque Friedman reivindique su irrelevancia. La visión terraplanista de Friedman es parte del discurso liberal que predica el fin de las tensiones globales gracias a internet, pero las tensiones territoriales persisten y la irrelevancia de la geografía es sólo una ensoñación ideológica. “La Tierra es plana” es una ficción que no termina de encajar con la realidad.
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