126 / 26 -EU vive un viraje estratégico mayor

0 views
Skip to first unread message

Red GeoEcon

unread,
10:29 AM (5 hours ago) 10:29 AM
to redge...@googlegroups.com
RGE 126 / 26


Marcelo Ebrard Casaubón, Secretario de Economía
EU vive un viraje estratégico mayor

Se reorganiza a partir de “un nacionalismo económico conservador”


Braulio Carbajal y Roberto González Amador
 
Periódico La Jornada
Miércoles 21 de enero de 2026, p. 16

México debe “prever cualquier escenario” en la revisión del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, que debe concluir a mediados de este año. La afirmación es de Marcelo Ebrard Casaubón, titular de la Secretaría de Economía (SE), justo cuando se cumple un año del segundo mandato del presidente Donald Trump. En estos 12 meses, los aranceles –un impuesto al comercio– han sido esgrimidos por el ocupante de la Casa Blanca para ejercer presión sobre un abanico amplio de países.

Sobre este proceso, que ha vivido desde la primera línea como titular de la SE, el secretario Ebrard dice a La Jornada: Estados Unidos está en un viraje estratégico mayor, en el que se reorganiza a partir de “un nacionalismo económico conservador”. El objetivo de México, relata, es “mantener las oportunidades económicas y procurar que no se cierre la red que se ha construido de apertura e inversión con muchos países”.

Revela que, hasta ahora, Estados Unidos no ha puesto sobre la mesa de negociación comercial el petróleo mexicano. “El momento más tenso de estos 12 meses fue el inicio de conversaciones, hace un año, cuando hablé por primera vez con mi homólogo (el secretario de comercio Howard Lutnick). Ellos habían dicho, por escrito: ‘Ustedes son un gobierno narco’. Yo le plantee: ‘Si tú piensas eso, para qué estamos negociando’”.

Ebrard destaca que, pese a un inicio con pronóstico negativo, el saldo, un año después, es más positivo de lo esperado. Alrededor de 85 por ciento de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos no tienen arancel y está en curso una revisión del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que avanza con menos fricciones de las anticipadas.

Ebrard enfatiza el contexto global. Destaca que Estados Unidos “está en un viraje estratégico mayor”, marcado por un nacionalismo económico conservador que repliega su presencia en regiones lejanas y da prioridad al continente americano. Este giro, dice, ya se insinuaba en la era del presidente Joe Biden (2021-2025) con la Ley de Reducción de la Inflación, que consistía en llevar de regreso las plantas de vehículos y dar diversos estímulos para inversiones, lo que implica un nuevo orden comercial y geopolítico.

“Hubo un proceso que se inició en la primera elección de Trump y que ahora adquiere otra velocidad. Con independencia de las políticas específicas y los estilos, Estados Unidos está en un viraje estratégico mayor. [...] Esta transición que se inició significa un nuevo orden comercial y geopolítico. Comercial, porque se realiza con base en un nacionalismo económico que ya no habíamos visto hace mucho tiempo, y el de Estados Unidos, tiende a ser conservador. Entonces, ese viraje implica un nuevo orden comercial e implica un cambio geopolítico que trae una especie de repliegue en EU”, plantea.

En este nuevo orden, enfatiza, el objetivo del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum es mantener todas las oportunidades económicas de México, proteger el tratado con Estados Unidos y Canadá y “procurar que no tengamos que cerrar toda la red que se ha construido en cuanto a apertura e inversión con muchos países”.

En este sentido, el secretario recuerda que la actual administración estadunidense arrancó con una perspectiva muy negativa para México: “entre las primeras declaraciones del presidente Trump estuvo el anuncio de 25 por ciento de arancel para todo, lo que significaba desmantelar el tratado de libre comercio”. Sin embargo, acota, gracias a la relación construida por la presidenta Sheinbaum, prácticamente vía telefónica, con Trump, el escenario hoy es más positivo del esperado.

“Hoy, más menos 85 por ciento (de las exportaciones a EU) no están afectadas por aranceles y en el resto, que principalmente es la industria automotriz, que es la que más nos preocupa, hay un sistema de descuento, que desde luego no es ideal y aún falta alinearlo”. Redondea: “el cierre del primer año resultó mucho más positivo de lo que pensábamos hace un año”.

–Dada la profunda relación con Estados Unidos, ¿Cómo se inserta México en este nuevo orden que describe?

–El primer reto ante una ola de nacionalismo económico tan fuerte es que sobreviva la esencia del tratado de libre comercio, que es la integración de los dos países.

En este sentido, Ebrard destaca dos fortalezas: la integración y el tamaño del intercambio: “Somos el cliente número uno de Estados Unidos, nadie le compra más energía, principalmente gas, pero no sólo eso; también gasolinas. Nadie le compra más productos agrícolas o agropecuarios”, y en segundo lugar, añade, la manufactura avanzada mexicana está “muy bien posicionada” en sectores que requieren entrenamiento y productividad difíciles de replicar rápidamente en aquel país.

El segundo reto, agregó, es aumentar el contenido nacional ante la presión de dejar de importar productos de Asia, no sólo de China, por el alto déficit comercial que tiene México frente a esos países. No obstante, si no se produce más, será cada vez más difícil elaborar aquí los productos que se exportan a Estados Unidos.

“Son dos fenómenos en sentido inverso, uno político y el otro económico. El sentido económico te llevaría a importar de donde se produzca, siempre y cuando tenga la calidad, y el político te lleva en otro sentido, es decir, ¿dónde lo haces? Son dos problemas diferentes. Entonces nosotros tenemos que sortear esa contradicción con más contenido nacional, sí o sí.”

Revisión del T-MEC 

El camino a la revisión del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no ha sido terso, y uno de los momentos más tensos, recuerda Ebrard Casaubón, fue el primer contacto, por videollamada, con su par estadunidense, pues el gobierno estadunidense había declarado, en una comunicación oficial por escrito “ustedes (el de México) son un gobierno narco”.

Cuenta el titular de Economía: “Le dije, en primer lugar: ‘si tú piensas eso, para qué estamos hablando. No tiene caso. Segundo, tú has vivido en el sector financiero en Nueva York, en los Hamptons –una exclusiva zona costera en el oriente de Long Island, Nueva York– y qué bueno, muy legítimo. Yo era canciller de México y yo firmé las órdenes de extradición seis años, incluyendo personajes muy riesgosos. ¿Tú que riesgo has tenido, como para que te dé autoridad para decirme lo que estás diciendo’. Ese fue el arranque. Imagínense”.

Lejos de terminar ahí la llamada, cuenta Ebrard, ese fue el arranque de lo que ahora es una buena relación: “Ahorita nos llevamos muy bien, pero si yo no hubiera dicho nada en esa primera llamada, ya te imaginas cómo nos tratarían ahorita. Le dije: ‘no estoy dispuesto a hablar contigo sobre esa base, háblame otro día’. Hay que saber decir las cosas cuando las tienes que decir, no todo es evitar el conflicto”.

En este proceso de negociaciones del acuerdo comercial, que debe concluir el primero de julio de este año, el titular de Economía también resalta las labores de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien en una llamada con el presidente Trump, pidió que Estados Unidos expusiera sus preocupaciones, y viceversa. A raíz de eso “logramos un muy buen avance; de hecho, nos faltarán una o dos cosas, lo demás está esencialmente resuelto o hay una aproximación suficiente. Lo que significa que al inicio de la revisión, vamos a tener menos diferencias”.

Explica que producto de las consultas internas que se realizaron con la industria a finales del año pasado entregará un informe a la mandataria, el cual mostrará el consenso total por preservar el tratado: “No hubo nadie que dijera ‘ya no queremos el tratado’”. Y resaltó que las inquietudes se centran en iniquidades como la cuota compensatoria al tomate, aranceles al acero, distorsiones automotrices y asimetrías en el mecanismo laboral, aplicado sólo a México.

Respecto a las críticas constantes de Trump al tratado, Ebrard minimiza el riesgo de terminación, señalando que hay un proceso legal en Estados Unidos que no permitiría eliminarlo de manera inmediata. Pero hablando más a fondo, no puede poner en tela de juicio, en un año electoral, su principal relación comercial. “Nosotros somos el clientes número uno de EU. Si se crea una dificultad económica para México, va a tener repercusiones inmediatas en EU, empezando con Texas, con el gas. No es un escenario fértil, hay un límite de la economía real respecto a lo que cabe esperar que sea, diría que ese límite, en buena medida nos protege”.

Para el funcionario, las amenazas de Trump forman parte de su estrategia de negociación: “él está acostumbrado a un estilo de negociación en donde tú tienes el estrés; un estrés permanente, que es una enorme ventaja, porque a mayor estrés mayor disposición a concesiones con mayor margen de error, es muy difícil resistir el estrés”.

En este ambiente de estrés e incertidumbre, el Plan México, asegura el secretario de Economía, ha funcionado como una especie de amortiguador, reduciendo sustancialmente el impacto negativo de todo lo que ocurrió en 2025: “Estados Unidos ha sido un factor de incertidumbre muy grande, si no hubiésemos teniendo ese plan, yo creo que ahorita estaríamos en menos quién sabe qué. Habrá quien diga que no hemos crecido lo suficiente, pero crecer con toda esta incertidumbre y con todo lo que está posando, es un mérito mayor para México”.

En cuanto a recursos naturales y minerales estratégicos, Ebrard ve interés estadunidense en seguridad de cadenas de suministro, no en petróleo, dado que ellos producen muchísimo más que nosotros.

Sobre China, reconoce el déficit comercial enorme, pero la mejor opción es mantener el diálogo y una buena relación, por lo que la estrategia de aplicar aranceles pasa por sustituir importaciones factibles, como por ejemplo, en los sectores de electrónica, semiconductores, APIs farmacéuticas, y fortalecer industrias prioritarias como dispositivos médicos, aeronáutica, robótica, centros de datos y farmacéutica, donde México exporta apenas mil 600 millones de dólares a Estados Unidos frente a los 237 mil millones que este importa en total.

Respecto a protestas agrícolas por granos y propuestas de sacar ese capítulo del T-MEC, Ebrard lo descartó debido a que se pone en riesgo todo, especialmente productos agroalimentarios de exportación como berries y aguacates. “No nos conviene. La vía es acelerar la competitividad donde sea posible y amortiguar daños donde no”.

Finalmente, ante expresiones intervencionistas como las de Venezuela o Groenlandia, Ebrard las vinculó al renacimiento de la doctrina Monroe: “Es regresar la película 200 años, al episodio uno. Lo que pasó en Venezuela es un retroceso muy grande, porque es regresar a la primera mitad del siglo XIX, no es una buena noticia”. En este sentido, resaltó que México ha sabido desarrollar su propia política exterior: “México es parte de América Latina y seguirá siéndolo”.

---------------------------------------
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages