10 octubre, 2023
MICHAEL CHOSSUDOVSKY, ECONOMISTA CANADIENSE
La formación del “Gran Israel” constituye la piedra angular de las poderosas facciones sionistas dentro del actual gobierno de Netanyahu, así como dentro del establishment militar y de inteligencia israelí… y de Estados Unidos
Este 7 de octubre de 2023 Hamás lanzó la “Operación Tormenta Al-Aqsa”. que fue dirigida por su jefe militar Mohammed Deif. Ese mismo día, Netanyahu dijo que Israel estaba en “estado de guerra”. Dos días después se declaró oficialmente una nueva etapa de su larga guerra contra el pueblo de Palestina.
¿Fue la “Operación Tormenta de Al-Aqsa” un “ataque sorpresa”? ¿Tenían Netanyahu y su vasto aparato militar y de inteligencia (Mossad y otros) conocimiento previo del ataque de Hamás? ¿Fue una bandera falsa?
La inteligencia estadounidense dice que no estaban al tanto de un ataque inminente de Hamás. Disparates.
Para analizar los hechos bélicos y una. más que posible invasión terrestre de Gaza hay que tener en cuenta los antecedentes históricos y un nuevo e importante elemento : recientemente el actual gobierno de Netanyahu se comprometió con llevar adelante el programa estratégico denominado “Gran Israel” y recuperar la “Tierra Prometida”, es decir, la patria bíblica de los judíos.
El gobierno de Benjamin Netanyahu ha estado trabajando para formalizar el “proyecto colonial de Israel”, es decir, la apropiación de todas las tierras palestinas.
Este proyecto , consiste no solo en la apropiación total de los Territorios Palestinos sino que también en la exclusión absoluta de ese pueblo. ( ¿una nueva Nakba o expulsión masiva?) Por esto el primer ministro israelí hace unos meses afirmó: “Las líneas básicas del gobierno nacional encabezado por mí son conocidas: el pueblo judío tiene un derecho exclusivo e incuestionable a todas las áreas de la Tierra de Israel. El gobierno promoverá y desarrollará asentamientos en todas partes de laTierra de Israel: en Galilea, el Néguev, el Golán, Judea y Samaria”. (enero 2023)
Con una economía en caída libre, un 70 por ciento de desempleo juvenil, agua potable contaminada y un sistema de atención médica colapsado, Gaza se ha vuelto “inhabitable” según el Relator Especial sobre los derechos humanos en los Territorios Palestinos”.
En esta situación, y con Netanyahu en el poder, el Estado de Israel ha decidido actualizar el plan de anexar grandes porciones de territorio palestino “mientras mantiene a los habitantes palestinos en condiciones de severas privaciones y aislamiento“, según el informe del relator de Naciones Unidas
La creación de condiciones de extrema pobreza y colapso económico constituye el medio para desencadenar la expulsión y el éxodo de los palestinos de su patria. Es parte del proceso de anexión.
“Si la maniobra tiene éxito, Israel ocupará definitivamente todos los territorios que conquistó durante la guerra de 1967 , incluidos los Altos del Golán, Jerusalén y la mayoría de los Territorios Palestinos, donde se encuentran las mejores fuentes de agua y tierras agrícolas. Cisjordania se encontrará en la misma situación que la franja de Gaza, aislada del mundo exterior y rodeada de fuerzas militares y asentamientos israelíes” (Frente Sur)
Y mientras Netanyahu se aprestaba a poner en práctica su plan colonial el Congreso estadounidense, hizo una genuflexión vergonzosa . La prensa de Washington la informó de esta manera:
“El 19 de julio de 2023, el Congreso de Estados Unidos convocó una sesión conjunta especial para recibir al presidente israelí Isaac Herzog . Tanto los demócratas como los republicanos lo aplaudieron unas 29 veces”.
¿Pero, que hay detrás del apoyo incondicional de Estados Unidos al Estado Sionista?
El proyecto del Gran Israel
La formación del “Gran Israel” constituye la piedra angular de las poderosas facciones sionistas dentro del actual gobierno de Netanyahu, así como dentro del establishment militar y de inteligencia israelí.
El papel de Estados Unidos en este nuevo expolio al pueblo palestino está fuera de toda duda. En enero de 1967 el presidente Donald Trump apoyo públicamente las nuevas instalaciones de asentamientos ilegales israelitas construidos en la Cisjordania ocupada. Igualmente Trump reconoció la soberanía israelí sobre los Altos del Golán. El resultado es que ahora toda Cisjordania está siendo anexada a Israel.
Con la administración Biden, la Casa Blanca está apoyando los planes israelíes de anexar todo el valle del río Jordán, así como los asentamientos construidos en Cisjordania.
Sin embargo, hay que tener muy en cuenta que el diseño del Gran Israel no es estrictamente solo un proyecto sionista para el Medio Oriente. En realidad es una parte integral de la política exterior de los EE.UU., cuyo objetivo estratégico es extender su hegemonía a toda costa aunque tenga que fracturar y balcanizar la región .
Por su parte el padre fundador del sionismo, Theodore Herzl, sostuvo que “el área del Estado judío “ se extiende desde el río de Egipto hasta el Éufrates”. Según el rabino Fischmann, “la tierra prometida incluye partes de Siria y el Líbano”.
Cuando se lo analiza en el contexto actual, incluido el asedio a Gaza, el Plan Sionista para Medio Oriente guarda una estrecha relación con la invasión de Irak en 2003, la guerra contra el Líbano en 2006, la guerra contra Libia en 2011, las guerras en curso en Siria, Irak y Yemen, por no hablar de la crisis política en Arabia Saudita.
El proyecto del “Gran Israel” consiste en debilitar y eventualmente fracturar a los Estados árabes vecinos como parte de un proyecto expansionista estadounidense-israelí, que cuenta con el apoyo de la OTAN y Arabia Saudita.
En este sentido, el acercamiento saudita-israelí es, desde el punto de vista de Netanyahu, un medio para expandir las esferas de influencia de Israel en el Medio Oriente, así como para confrontar a Irán. Por tanto no hace falta confirmar que el proyecto del “Gran Israel” es consistente con el diseño imperial de Estados Unidos.
Según Stephan Lendman el “Gran Israel” consiste en un área que se extiende desde el valle del Nilo hasta el Éufrates. Hace casi un siglo, el plan de la Organización Sionista Mundial para un Estado judío incluía:
• la Palestina histórica;
• el sur del Líbano hasta Sidón y el río Litani;
• Los Altos del Golán, la llanura de Hauran y Deraa en Siria; y
• el control del Ferrocarril Hijaz desde Deraa a Amman, Jordania, así como el Golfo de Aqaba.
Algunos sionistas querrían más tierras: desde el Nilo en el oeste hasta el Éufrates en el este, comprendiendo Palestina, el Líbano, el oeste de Siria y el sur de Turquía”.
Por el momento el gran proyecto sionista avanza a caballo el movimiento de asentamientos judíos que ocupan Territorios Palestinos. .En términos más generales estas ocupaciones forman parte de una política de exclusión de los palestinos de su tierra, hecho que conduciría a la anexión de la Cisjordania y la franja de Gaza al Estado de Israel.
Además, el Proyecto del “Gran Israel” aspira crear una serie de Estados sustitutos, que podrían incluir partes del Líbano, Jordania, Siria, el Sinaí, así como partes de Irak y Arabia Saudita.
Según escribe Mahdi Darius Nazemroaya en un artículo de Global Research de 2011, este Plan llamado Yinon es la continuación del diseño colonial británico en el Medio Oriente:
“El plan Yinon es un plan estratégico israelí para garantizar su superioridad regional y estipula que Israel debe reconfigurar su entorno geopolítico mediante la balcanización de los Estados árabes circundantes, organizando estados más pequeños y débiles.
Los estrategas israelíes veían a Irak como su mayor desafío estratégico. Por eso se describió a Irak como la pieza central de la balcanización de Oriente Medio y el mundo árabe.
Sobre la base del Plan Yinon, los estrategas israelíes han trabajado por la división de Irak: el plan es crear Eunice Estado kurdo y dos Estados árabes, uno para los musulmanes chiítas y el otro para los musulmanes suníes. El primer paso para establecer esto fue la guerra entre Irak e Irán, que se analiza en detalle en el Plan Yinon.
El documento Atlantic, en 2008, y el Armed Forces Journal del ejército estadounidense, en 2006, publicaron mapas de amplia circulación que seguían de cerca el esquema del Plan Yinon. Aparte de un Iraq dividido, que también exige Joe Biden, el Plan Yinon exige que el Líbano, Egipto y Siria sean divididos.
La partición de Irán, Turquía, Somalia y Pakistán también coincide con estos puntos de vista. El Plan Yinon también se plantea la disolución de países en el norte de África y prevé que este proceso comenzará en Egipto y luego se extenderá a Sudán, Libia y el resto de la región.
El “Gran Israel” requeriría la división de los estados árabes existentes en estados pequeños.El plan Yinon opera sobre dos premisas esenciales. “Para sobrevivir, Israel debe : uno, convertirse en una potencia regional y dos, llevar a cabo la división de toda el área en pequeños estados mediante la disolución de los estados árabes existentes.
Según el plan las naciones pequeñas dependerán de la composición étnica o sectaria de cada estado. En consecuencia, la esperanza sionista es que los Estados de base sectaria se conviertan en satélites de Israel e, irónicamente, en su fuente de legitimación moral…
Esta no es una idea nueva, ni surge por primera vez en el pensamiento estratégico sionista. De hecho, la fragmentación de todos los Estados árabes ha sido un tema recurrente de los estrategas del sionismo.
Visto en este contexto, las guerras lideradas por Estados Unidos y la OTAN contra Siria e Irak son parte del proceso de expansión territorial israelí. En este sentido, la derrota de los terroristas patrocinados por Estados Unidos (ISIS, Al Nusra) por las fuerzas sirias – con el apoyo de Rusia, Irán y Hezbollah- constituye un revés significativo para Israel.
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