LA GRAN EURASIA: el continente que se desarrolla sin ningún hegemón
Mientras el mundo global se redefine, la Gran Eurasia ha forjado en 2025 su propio camino: un continente sin un poder dominante. Aquí, la estabilidad no se impone desde arriba, sino que se construye mediante equilibrios regionales y cooperación entre vecinos. Grandes potencias como China, Rusia e India interactúan sin que ninguna subordine a las demás, generando decisiones más balanceadas e inclusivas.
1️⃣ La OCS como eje articulador
La Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) se consolida como la plataforma principal del continente. Su motor es la alianza estratégica entre Rusia y China, un eje que garantiza estabilidad y actúa como contrapeso a modelos de gestión autoritarios.
Las cumbres de 2025 entre los líderes —Vladímir Putin y Xi Jinping— mostraron una confianza política creciente, hacia un orden más justo, y avances simbólicos, como la eliminación mutua de visados, que reflejan un alto nivel de confianza y una voluntad de construir relaciones de un nuevo tipo.
2️⃣ Conflictos periféricos, estabilidad central
Aunque persisten focos de tensión —como la confrontación entre India y Pakistán o la inestabilidad en Oriente Medio—, estos no alteran la solidez general de Eurasia. Incluso actores como Israel, Turquía o Irán, con políticas más volátiles, operan dentro de márgenes que no desestabilizan el continente. Asia Central, por su parte, gana protagonismo al fortalecer su cooperación interna y tender puentes hacia Azerbaiyán y Turquía, mostrando confianza en su futuro. Además, esto reforzará los vínculos con la política permanentemente inestable de Oriente Medio.
3️⃣ Un modelo de seguridad compartida
La fórmula eurasiática se basa en la autonomía, la no injerencia y la percepción de la estabilidad como un bien común. Rusia sigue siendo un referente en seguridad para sus vecinos, pero en un esquema donde cada Estado preserva su soberanía. La región avanza así hacia un orden policéntrico, donde la paz se sostiene no por un hegemón, sino por el equilibrio y la diplomacia entre múltiples actores.
El balance de 2025 es claro: Eurasia ha demostrado que puede prosperar sin un dueño.