125 / 26 - Canadá va a China, ¿y México? ( Enrique Dussel Peters )

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RGE 125 / 26

Canadá va a China, ¿y México?
Enrique Dussel Peters*
E

l primer ministro de Canadá, Mark Carney, acaba de realizar una visita de cuatro días a China (del 14 al 17 de enero de 2026). Sus implicaciones son de la mayor relevancia para el continente americano, el centro de la nueva política de seguridad nacional de Estados Unidos, planteada a finales de noviembre de 2025.

El contexto reciente de la relación de Canadá con Estados Unidos es significativo, considerando una frontera de casi 9 mil kilómetros y una larguísima relación histórica, migratoria, económica y cultural, también llena de claroscuros. En 2024, cerca de 76 por ciento de sus exportaciones se concentró en Estados Unidos, porcentaje sólo superado por México (83 por ciento). China se ha consolidado como el segundo socio comercial de Canadá, también con crecientes déficits comerciales (aunque no tan altos como los de México ante las exportaciones de Canadá en productos de energía y minerales).

Más allá de múltiples declaraciones de Trump sobre Canadá –reiteradamente desde 2025 para convertir a Canadá en el estado 51 de EU, no lejanas a sus pretensiones en Groenlandia– las relaciones con Estados Unidos han sido crecientemente impredecibles y erráticas. Hasta finales de 2025 Washington impuso aranceles generales de 35 por ciento a las mercancías canadienses, con excepción de productos de energía y potasa (10 por ciento). Trump ha destacado que no requiere de Canadá ni de su comercio y las diversas negociaciones comerciales bilaterales no han logrado resultados concretos hasta inicios de 2026, pese al incremento en el gasto fronterizo del gobierno canadiense en aras de un incremento en gastos fronterizos para reducir la inmigración indocumentada y elevar los decomisos de fentanilo, entre otros aspectos.

Hasta mediados de enero de 2026, Trump destacó al T-MEC como “irrelevante” y explícitamente declaró sobre Canadá que “si puede lograr un acuerdo comercial con China, es lo que debiera hacer”. Al mismo tiempo, el mandatario estadunidense ha concentrado su atención en Canadá y el Ártico Canadiense (de 1.4 millones de km cuadrados) y su relevancia para la nueva estrategia de seguridad nacional.

Las relaciones contemporáneas de Canadá con China, por otro lado, también han sido complejas. En 2018, las relaciones bilaterales pasaron por fuertes tensiones ante el arresto de Meng Wanzhou (directora financiera de Huawei) en Vancouver y dos canadienses en China; acusaciones de injerencias chinas en asuntos internos y aumentos arancelarios mutuos (autos eléctricos y diversos productos de canola, entre otros) reflejaron el ambiente de profunda desconfianza entre ambas partes.

El nuevo gobierno de Carney, en este contexto, ha buscado enfatizar opciones de efectiva diversificación de las relaciones internacionales y del comercio canadiense (y con el explícito objetivo de aumentar el comercio no estadunidense hasta en 50 por ciento en los siguientes 10 años); inicialmente también a través del encuentro con el presidente Xi Jinping en Corea del Sur en octubre de 2025 y ahora a través de su vista a Pekín. Al menos tres aspectos son significativos en cuanto a los resultados de este encuentro a mediados de enero de 2026.

Por un lado, China le dio una enorme relevancia a la visita canadiense, enfatizando sus diferentes condiciones nacionales y la importancia del respeto a su soberanía para superar las limitaciones binacionales recientes. Múltiples encuentros de la delegación canadiense en China permitieron acuerdos de cooperación sobre comercio, aduanas, energía, construcción, cultura y seguridad pública.

Segundo. El comunicado conjunto de China y Canadá destaca la nueva asociación estratégica entre ambas naciones y enfatiza aspectos claves: resolver disputas comerciales, mejorar el ambiente para las empresas de ambas naciones y diversos seguimientos en los temas acordados bilateralmente, además de temas agrícolas, financieros y el compromiso de apoyar a instituciones multilaterales como la Organización Mundial del Comercio y al sistema de las Naciones Unidas. Habrá que dar seguimiento a estos compromisos a corto y mediano plazos. Como primer paso, Canadá permitió una cuota de importación de 49 mil autos eléctricos con un arancel del 6.1 por ciento (por debajo del 100 por ciento anterior y en consonancia por las medidas tomadas por Estados Unidos) y China reduciría el arancel de la canola y sus subproductos a un promedio cercano a 15 por ciento (por debajo del 84 por ciento anterior), entre otros productos.

Tercero. La visita de Carney es, además, particularmente relevante para Canadá desde una perspectiva estratégica a mediano y largo plazos. Se trata de un encuentro en Pekín, ya en plena discusión sobre la revisión/renegociación del T-MEC; Canadá establece su derecho de diversificar sus relaciones internacionales con China (y otros países) ante las erráticas medidas de la segunda presidencia de Trump, quien pareciera reconocer y dar su “visto bueno”, sin dejar de presionar a Canadá en sus pretensiones territoriales y en las propias negociaciones ante el T-MEC.

Todo lo anterior es fundamental para América Latina y el Caribe. Estados Unidos y Trump han sido clarísimos en su nueva estrategia de seguridad nacional y en su agresiva relación con la región ( La Jornada, 10/12/25). Países como Brasil, y ahora Canadá, han tomado medidas para –sin dejar de lado su relación con Estados Unidos– permitir una efectiva diversificación estratégica, incluyendo aspectos comerciales, pero desde una perspectiva mucho más amplia que sólo la económica.

Si hasta hace poco se hubiera podido argumentar que países como Brasil presentan condiciones geográficas, históricas y económicas incomparables, la reciente visita de Carney a China descalifica esta interpretación. Para Canadá se trata de una medida concreta y estratégica sustantiva, con importantes implicaciones ante las nuevas relaciones triangulares globales. Carney ha reconocido reiteradamente un nuevo orden (comercial) global y la crítica importancia de Estados Unidos ante la ascendente presencia china.

¿Y México?

Profesor del Posgrado en Economía y coordinador del Centro de Estudios China-México de la UNAM

http://dusselpeters.com

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