1143 / 25 - Acuerdo entre la UE y EE UU. Un Múnich económico que beneficia a la extrema derecha / RH 874

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Red GeoEcon

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Aug 1, 2025, 4:56:53 PM8/1/25
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RGE 1143 / 25

Rumbo al Humboldt XXVII ( 873 )

https://vientosur.info/un-munich-economico-que-beneficia-a-la-extrema-derecha/

Acuerdo entre la UE y EE UU

Un Múnich económico que beneficia a la extrema derecha

30/Jul/2025

Hay motivos para estar consternados. Bruselas cede a las exigencias leoninas de Donald Trump: proclamada a los cuatro vientos, la autonomía estratégica europea acaba de hacerse añicos, dejando al descubierto tanto un vacío geoestratégico como el rechazo ideológico a limitar nuestras dependencias exteriores y, de rebote, la debilidad de Emmanuel Macron y de Francia en Bruselas.

El pasado 10 de abril, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que “quería dar una oportunidad a las negociaciones”. Menos de cuatro meses después, el veredicto es inequívoco: la UE no se ha dado ninguna oportunidad de resistir el dictado de Donald Trump, prefiriendo ceder antes que luchar, capitular antes que abrir una vía alternativa, aceptar lo inaceptable antes que reducir nuestras dependencias exteriores y construir una verdadera autonomía estratégica y política.

Aquí van algunos comentarios iniciales:

1. Un acuerdo leonino, brutal y asimétrico

Si bien en este momento no existe un acuerdo propiamente dicho, sino una declaración política con escasos fundamentos jurídicos por parte europea (véase más abajo), los términos de este acuerdo político son conocidos: aranceles del 15 % con algunas excepciones (aeronáutica, bebidas alcohólicas, medicamentos), entre ellas una sobre el acero y el aluminio, gravados al 50 %, un mercado europeo que debe abrirse más a los productos estadounidenses (incluidos los agrícolas), un compromiso de 600.000 millones de dólares de inversión en territorio estadounidense, la compra de 750.000 millones de dólares de gas fósil estadounidense durante los próximos tres años, así como la adquisición de una “gran cantidad de equipamiento militar [estadounidense]”.

¿A cambio de qué? De la promesa de la UE de no emprender represalias comerciales. Se trata de un acuerdo totalmente asimétrico, que solo beneficia políticamente a D. Trump. Para justificarlo, U. Von der Leyen y los defensores de este acuerdo afirman que es a cambio de la estabilidad, la ausencia de una guerra comercial y la posibilidad de que las empresas de la UE sigan exportando al territorio estadounidense: ¿De qué estabilidad hablamos cuando los aranceles se multiplican por siete en seis meses[1] y no hay ninguna garantía de que D. Trump, fortalecido por este primer éxito político, no vuelva rápidamente a la carga?

2. El precio de nuestra dependencia de las exportaciones

Para no cerrar el mercado estadounidense a las empresas multinacionales europeas, Ursula Von der Leyen acepta, en nombre de los 450 millones de europeos, financiar a un alto precio las decisiones económicas de D. Trump, es decir, reducir los impuestos de los estadounidenses más ricos y repatriar a territorio estadounidense las actividades económicas e industriales. Si este acuerdo se convirtiera en un tratado internacional y fuera validado por las instancias europeas, dos pasos inciertos en este momento, sería una de las mayores extorsiones económicas libremente consentidas de la historia.

Cabe recordar aquí que, lejos de la imagen que se suele tener, la economía estadounidense depende menos de los mercados mundiales para su abastecimiento y sus salidas comerciales que otras regiones del mundo. Si la UE importa y exporta el equivalente al 22 % y al 23 % de su PIB (respectivamente, el 1,8 % y el 2,8 % con Estados Unidos), y si estas cifras son del 18 % y el 20 % para China, solo son del 14 % y el 11 % para Estados Unidos. Aunque esto se traduce en un déficit comercial equivalente al 3 % del PIB, la economía estadounidense es, no obstante, menos sensible a los aumentos de los aranceles que las otras dos potencias económicas mundiales.

En cambio, nuestra dependencia económica –y energética– de las exportaciones nos sale cara: para que LVMH y Volkswagen sigan exportando a los Estados Unidos, la UE tendrá que pagar un impuesto exorbitante que pesará sobre la economía europea. La negativa de la Comisión Europea y de numerosos Estados europeos, obsesionados por su competitividad exterior, a aprovechar la oportunidad para reducir nuestra exposición a los mercados mundiales es costosa desde el punto de vista económico y político a corto plazo, pero también a largo plazo: muchas empresas se verán así financieramente incentivadas a localizar sus actividades directamente en EE UU.

En territorio europeo, será aún mayor la presión para “reforzar la competitividad europea con el fin de seguir ganando cuota de mercado” (palabras del ministro de Comercio Exterior francés), es decir, la receta aplicada desde hace años en la UE: comprimir la demanda interna y sustituir el Estado del bienestar clásico por un Estado del bienestar para las empresas privadas –un bienestar corporativo– multiplicando las ayudas públicas no condicionadas a las (grandes) empresas que amenazan con abandonar el territorio europeo. Esto provocará necesariamente una ruptura social en los sectores más expuestos a la competencia internacional. Todo ello para que unas pocas (muy grandes) empresas sigan exportando a Estados Unidos.

3.Una esperanza vana: una nueva era, no un paréntesis

La Comisión Europea y muchos Estados europeos actúan como si la elección de D. Trump fuera solo un mal momento y hubiera que dejar pasar la tormenta para poder volver a la normalidad. Así, desde hace meses, Bruselas cede ante Trump, tanto en la fiscalidad de las GAFAM como en el impuesto mínimo mundial del que las multinacionales estadounidenses han sido eximidas con el consentimiento europeo. Han dicho que no hay que atracar a Trump a fin de moderar los intentos de represalias comerciales y enterrar cualquier posibilidad de construir una relación de fuerzas. Se trata claramente de una estrategia perdedora desde el punto de vista económico y político.

En el contenido mismo de estas negociaciones, las y los dirigentes europeos se han negado a librar batalla y han dejado que D. Trump defina los términos del debate: obsesionado por el déficit comercial estadounidense en materia de bienes (198 200 millones de euros según la Comisión Europea), olvida el superávit estadounidense en servicios (148 000 millones de euros). En lugar de poner de relieve este grave desequilibrio que, además de las relaciones comerciales desiguales, socava cualquier atisbo de independencia tecnológica europea, los dirigentes europeos se han negado a luchar: en su propio comunicado, ¿no afirma U. Von der Leyen que las importaciones de chips estadounidenses “ayudarán a Estados Unidos a mantener su ventaja tecnológica”?

Además, no habrá vuelta a la normalidad. La edad de oro de la globalización, un periodo en el que el comercio crecía más rápido que la producción, ha llegado a su fin. En un momento en el que, en nombre de la seguridad nacional, Donald Trump ha decidido afirmarse como única superpotencia internacional deseosa de redefinir las reglas y los contornos de la globalización en beneficio de la economía de la UE, cualquier vuelta atrás parece imposible. Nadie sabe si la Casa Blanca logrará sus objetivos, pero los contornos de la globalización han cambiado definitivamente. Solo Bruselas piensa lo contrario y se niega a considerar una vía alternativa.

4.Una victoria política para la extrema derecha

Este acuerdo entre Trump y Von der Leyen es claramente una victoria política para Trump, que consigue que la UE se alinee con sus deseos. Al presentar este acuerdo asimétrico como un buen acuerdo, o el menos malo de los acuerdos, Bruselas y las capitales europeas, incluida Francia, dan la razón a Donald Trump. Pero, lo que es más grave, también es una victoria política para la extrema derecha en Europa: mientras Bruselas afirmaba que el acuerdo entre Estados Unidos y el Reino Unido (10 % de aranceles) era un mal acuerdo y que la UE conseguiría uno mucho mejor, los dirigentes europeos van a tener que remar mucho para demostrarlo.

Cuando todos los discursos sobre la autonomía estratégica europea, la Europa poderosa y la reindustrialización europea se derrumban como un castillo de naipes al primer soplo, no cabe duda de que no es la construcción europea, ni la izquierda, quienes deberán sacar provecho de tal rendición: capitular ante Trump para salvar, cueste lo que cueste, las cuotas de mercado de unas pocas multinacionales europeas, en lugar de utilizar el bazoca comercial que la Comisión Europea agita falsamente, es en realidad hacerle el juego a la extrema derecha europea, que ahora tiene vía libre para denunciar la capitulación europea y erigir aTrump en ejemplo a seguir. En un contexto de impotencia europea, esta es una pesadilla que se hace realidad.

5.Un acuerdo que sabotea la política climática europea

Si se confirmara la compra de 750 000 millones de dólares de gas natural licuado (GNL) y otras energías fósiles a Estados Unidos en tres años, justificada en nombre de la reducción de las importaciones europeas de gas ruso, esto equivaldría a:

  • renunciar a reducir nuestras importaciones globales de gas y sustituir una dependencia por otra;
  • ratificar la necesidad de seguir invirtiendo decenas de miles de millones de euros en infraestructuras para recibir GNL en los puertos europeos;
  • confiar a Washington una parte de la política energética europea, como ya hicimos anteriormente con Moscú;
  • ignorar la política climática europea cuando deberíamos reducir drásticamente nuestras necesidades de energías fósil

6. ¿Un acuerdo “ilegal”?Este punto ha sido poco comentado. En este momento, el acuerdo no es más que una vaga comunicación oral de Donald Trump y Ursula Von der Leyen. No existe ningún texto de acuerdo, y mucho menos, los primeros pasos de un tratado internacional. En este momento, este acuerdo no tiene existencia legal. Peor aún, a escala europea, la Comisión Europea no tiene un mandato formal para negociar con Estados Unidos: no existe una decisión que establezca la base jurídica sobre la que la Comisión pueda negociar con Estados Unidos en nombre de los 27 Estados miembros. Francia, cuyo primer ministro critica hoy la declaración de Ursula Von der Leyen, ha dejado que la Comisión negocie sin mandato y sin base jurídica. Recordemos que el 80 % de los europeos y europeas, entre ellos el 83 % de las y los franceses, reclaman represalias comerciales contra Estados Unidos (Eurobarómetro 2025

Grafico articulo M. Combes

 

 

El 80 % de los europeos está a favor de la introducción de medidas de represalia en respuesta a los aranceles © Le Grand continent - Eurbarómetro 2025

En cuanto a los anuncios que se han hecho, son claramente contrarios al derecho de la OMC (aranceles diferenciados entre países, no reciprocidad, etc.). Mientras que la UE lleva años afirmando que quiere situarse en el marco comercial de la OMC, con el anuncio de este acuerdo, Ursula Von der Leyen desobedece las normas de la OMC. Si las normas de la OMC ya no son una restricción, entonces es posible revisar aspectos fundamentales de la política comercial europea. Sería más pertinente que someterse a los dictados de Trump.

Conclusión: ¿qué peso tienen y qué hacen Macron y el Gobierno?
Hay días que cuentan. Días que revelan lo que se esconde detrás de los discursos grandilocuentes y que desbaratan, como un rompecabezas, las falsas apariencias de una comunicación superficial. Este domingo 27 de julio es uno de ellos. Un día que contará en la joven historia de la construcción europea. Un día que pone de manifiesto la impotencia política de la UE a escala internacional. Un día que también ilustra la debilidad política de Emmanuel Macron y de Francia en Bruselas. En seis meses, Ursula Von der Leyen ha cerrado el acuerdo UE-Mercosur y este acuerdo con Trump. Ambos en contra de la opinión de París. ¿Qué hacen Emmanuel Macron y el Gobierno, aparte de comentar y tuitear?

28/07(2025

Maxime Combes es economista, especializado en políticas climáticas, comerciales y de inversión. Autor de Sortons de l'âge des fossiles!Manifestepour la transition (Seuil, 2015) y coautor de Un pognon de dingue mais pour qui ? L’argent magique de la pandémie  (Seuil, 2022).

blogs.mediapart.fr

Traducción: viento sur

[1]Ponderado por los intercambios comerciales, el arancel aduanero estadounidense existente antes de la elección de Donald Trump sobre las importaciones procedentes de la UE era solo del 1,6 %.

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