29.03.2014 | Hubo banderas de ceremonias de 25 escuelas, e izamientos acompañados por 25 vecinos y trabajadores.
Por:
Tiempo Argentino
El Parque Avellaneda cumplió ayer 100 años y los vecinos lo
festejaron con un evento al que asistieron unos 1000 alumnos de
escuelas cercanas y que tuvo el poético nombre de "Vientos
brisas y remolinos" Pese a que amenazaba la lluvia, en ese
espacio verde de unas 30 hectáreas ubicadas en Directorio y
Lacarra, el festejo arrancó temprano, a las 9:30 de la mañana:
"Se abrió el cielo para que los chicos puedan celebrar", dijo un
vecino. Una de las características de este parque ubicado en la
zona sur de la Ciudad es que es el único que tiene una ley de
gestión asociada. (ver recuadro) Y eso fue parte de la
celebración.
"La manera de celebrar fue jugando bajo los árboles", explica
Patricia Guijarrubia, una de las coordinadoras del proyecto.
"Hicimos muchas reuniones preparatorias con los docentes y los
chicos de la zona para planificar los juegos", agrega. Basándose
en el criterio que toma al juego como uno de los modos en que
los chicos aprenden y se vinculan con los demás, los docentes
propusieron que una parte del juego se hiciera pautado, es decir
con consignas y reglas a cumplir, y otra parte de juego
espontáneo. En ambos casos, con el acompañamiento de la familia
amplia, que incluye abuelos, la hermana mayor que los cuida, es
decir, un criterio de familia no excluyente.
"Hay en 100 años rupturas y continuidades, diferencias y
similitudes, porque las infancias, las de ayer y las de hoy,
celebran los cumpleaños jugando, antes con la payana, a las
canicas , hoy con juegos más electrónicos. –dijo Guijarrubia en
las palabras iniciales–. Sin embargo la presencia de los chicos
y las chicas hoy aquí muestra lo significativo, lo saludable, lo
necesario y lo vital que es jugar al aire libre. Ramas y nidos.
Cielo y sol. Rayuelas y banderas. Historias y culturas. Arboles
y caminos. Decir infancias es decir jugar", agregó.
Luego de los juegos los chicos más grandes les leyeron cuentos y
relatos a los más chicos. Esta actividad de leer se promueve
desde el Parque con las maestras bibliotecarias de las escuelas
de la zona en los últimos 12 años de manera constante. Más
tarde, se sembraron molinetes –fabricados por los niños y sus
familias– alrededor de los árboles para que cualquier vecino se
los pueda llevar a la casa, en una especie de instalación de
arte contemporáneo. "Porque el aire es lo que nos permite
respirar, vivir y el Parque se creó como un pulmón para la
Ciudad. Porque el Parque es un espacio verde y abierto donde el
aire sopla con libertad", dice la convocatoria de los vecinos. .
Y más tarde, se cantaron canciones patrias junto a las banderas
de ceremonia de los colegios de los distritos 11, 12 y 13 y se
terminó con una danza circular y colectiva en la que se le cantó
el feliz cumpleaños al espacio verde. El final fue a toda
música: actuó la orquesta Infantil Juvenil del Parque Avellaneda
integrada por alumnos de la escuela 10 del distrito 13 y de la
11 del distrito 17.
"¿Qué celebramos en estos 100 años? –dijo Guijarrubia en otro
momento del acto–. Celebramos la diversidad de la riqueza que
aportaron y aportan los miles de inmigrantes que poblaron de
manera pionera estas tierras, que desde el principio fue tierra
de querandíes". El llamado a la integración cultural no era
caprichoso: en la zona hay una importante comunidad de
habitantes de los pueblos originarios de mayoría aymara. Y en
honor a esas multiplicidades culturales, bautizaron al Parque
Avellaneda como runawasi, una voz quechua que significa "casa
de todos". «
sesiones en la casona de olivera
Sancionada en el año 2003, la Ley 1153 declara al Parque
Avellaneda como una unidad ambiental y de gestión con una Mesa
de Trabajo y Consenso (MTC), una instancia de participación
abierta y pública ad honorem para la planificación del Plan de
Manejo del parque.
A través de esa herramienta de participación ciudadana, los
vecinos, grupos y organizaciones que tienen un interés público
en la gestión del parque trabajan junto a los representantes de
las áreas gubernamentales.
"El trabajo se hace con idas y vueltas, con algunas gestiones se
trabaja mejor que con otras", comentó a Tiempo Argentino
Guijarrubia. "pero la experiencia es siempre enriquecedora".
Los terceros lunes de cada mes, por la tarde, sesiona en La
Casona de los Olivera (un viejo casco de estancia que funciona
como Administración del Parque) el plenario ordinario de la Mesa
de Trabajo y Consenso, cuya agenda se conforma con las
propuestas y resultados de los grupos de trabajo que funcionan
en la Unidad Ambiental y de Gestión.