Esta frase tomó vida en un mural y se transformó en la bandera
que venimos sosteniendo desde el 2 de abril de 2013 los vecinos
e instituciones de las Comunas 8 y 9 de la CABA que junto a
ACUMAR conformamos la Red Intercomunal Cuenca Cildáñez (RICC).
El mural fue realizado por los alumnos y docentes de la Escuela
N° 8 DE 13 y aún se encuentra en una esquina de la Villa
Cildáñez.
Miles de familias desde hace un año viven en alerta frente a
cada lluvia. Se agregó a sus vidas una preocupación más, la que
surge de haber enfrentado una inundación y sus consecuencias que
continúan mucho más allá de las coberturas mediáticas de las
primeras horas. Después de 12 meses es muy poco o casi nada lo
que se hizo en términos de infraestructura y mantenimiento para
abordar y revertir las causas que la produjeron. En la
inundación se perdieron vidas humanas y es tanto el dolor que en
un intento por amortiguar el impacto todavía se sigue
modificando el número de víctimas. También se perdieron bienes
materiales y pertenencias familiares que ningún subsidio puede
devolver. Se modificaron pautas de vida personales y
comunitarias frente a la inminente posibilidad de un nuevo
evento. Hubo otras inundaciones anteriores pero esta fue
distinta por su magnitud y por el contexto político de mayor
conciencia y participación en el que nos encontramos.
Una realidad geográfica e histórica de arroyos entubados y
bañados revestidos de cemento se puso de manifiesto. La
especulación inmobiliaria construyó ciudad en lugares donde la
naturaleza pedía respeto. La falta de planificación y
mantenimiento del sistema hídrico se evidenció en toda su
ineptitud. En distintos periodos se realizaron diferentes planes
y obras, inversiones que no se enmarcaron en un plan coherente e
integral que garantice la continuidad en el tiempo y mucho menos
que incluyan la participación ciudadana.
Cuando una población y su territorio se encuentra vulnerable,
frágil, sin mantenimiento ni atención, al recibir una amenaza,
en este caso una inundación, se degrada y deteriora aun más. La
única manera de romper este círculo vicioso es actuar sobre el
riesgo reduciendo lo que exponemos y elaborar participativamente
un Plan Integral, que atienda todos los componentes de la
inundación: el agua, la basura y contaminación, el tránsito
automotor, los terrenos y arbolados, las situaciones de
vulnerabilidad física y social, las formas organizativas en
cooperación y también las obras hidráulicas y el deterioro
ambiental.
Los Mapas de Riesgo con participación comunitaria (MDR) son
una de las metodologías PPGA (Planificación Participativa y
Gestión Asociada) que permiten abordar la problemática de las
inundaciones en forma integrada a un modelo de desarrollo.
Partiendo del saber y de los aportes de todas y todos los
afectados, de otros necesarios, involucrados e interesados, de
la sociedad y del gobierno; un Plan que considera el diálogo y
el intercambio de esos saberes, valorizando otros saberes
sutiles, ancestrales, sensibles de lo vivido: la percepción… a
partir de la inteligencia del corazón que siente, danza y se
manifiesta artísticamente, además de saber con la razón.
Lo innovador de esta propuesta no sólo se basa en su enfoque
y contenidos sino en su modalidad de construcción colectiva.
Esta experiencia tiene sus antecedentes en la Ciudad de Buenos
Aires (1999), cuando se creó y elaboró por primera vez el MDR
para las inundaciones del arroyo Maldonado.
En la RICC avanzamos hacia esta nueva manera de hacer
construyendo el MDR con participación comunitaria para la Cuenca
del arroyo Cildáñez, para poder formular el Plan que oriente las
inversiones hacia múltiples programas que atiendan integralmente
los tres momentos del desastre, el antes, el durante y el
después.
En estos días hubo diferentes manifestaciones que recordaron
la trágica jornada. Desde la red proponemos una memoria activa
que siga sosteniendo la expresión de los chicos en el mural, la
construcción de una propuesta con participación popular que
demuestre que hay otros ¨modos de hacer¨ que permiten
reconfigurar las relaciones del estado y la sociedad a la vez
que transforman la realidad.