18.03.2014 | centenario del parque avellaneda
Por:
Tiempo Argentino
El próximo viernes 28 de marzo el Parque Avellaneda se
colmará de niños y niñas de las escuelas públicas de la Ciudad
de Buenos Aires. Será la mejor forma de recordar la
inauguración que 100 años antes sumaba este espacio verde a la
extensa lista de parques creados en esa década, la del
Centenario de la Patria. El ingeniero agrónomo y paisajista
Benito Carrasco fue el encargado de diseñarlo con su marca
distintiva: el parque público es un espacio de acción y
socialización antes que mero paisaje para contemplar.
Caminando por el Parque Avellaneda dejamos nuestras huellas
junto a las huellas de la historia. Su tierra fue habitada por
los Querandíes, antes de ser perseguidos y aniquilados por los
conquistadores. Sus centenarios árboles dieron sombra a las
huérfanas víctimas de las pestes que azotaron a la Buenos
Aires colonial. La Casona de los Olivera albergó a la familia
durante un tumultuoso siglo de vida rural signado por la gesta
emancipatoria y en la Navidad de 1853 fue utilizada como
Cuartel General del Ejército de la Confederación durante el
sitio de Buenos Aires, un episodio invisibilizado por la
historia oficial.
En 1912 los Olivera vendieron sus tierras al Municipio y el
Concejo Deliberante resolvió con visión de futuro que debía
existir "un Palermo del Oeste", anticipándose al crecimiento
de la Ciudad por la llegada de los inmigrantes. Inaugurado
como Parque Olivera y en el mismo año rebautizado como Parque
Avellaneda, transita sus primeros años de esplendor con el
teatro infantil (1914), el vivero (1916), la primera Colonia
de Vacaciones para Niños débiles (1919) impulsada por el
concejal socialista Antonio Zaccagnini, el primer natatorio
público de la Ciudad (1925), gran patio de juegos infantiles
(1927) y el trencito de la alegría (1936); de estos dos
últimos sólo queda la portada y el recuerdo en los miles de
abuelos que llevan a sus nietos para compartir vivencias de su
infancia. Desde los años '60 se sucedieron décadas de
fragmentación y abandono que la dictadura del '76 supo
aprovechar dejando su marca como una herida abierta: la traza
de la autopista Perito Moreno con el ensanche para la
instalación del peaje que dejó divididos al barrio y al
Parque.
El año 1989 fue el comienzo de una experiencia de
participación popular única, el camino por la recuperación
integral del Parque Avellaneda. Los vecinos ciudadanos
nucleados en el Centro de Estudios Sociales y Actividades
Vecinales Barrio Parque Avellaneda (CESAV) descubrieron su
valor como raíz y núcleo central histórico, simbólico y
significativo del barrio del mismo nombre. El CESAV inició sus
actividades haciendo memoria, construyendo el relato
identitario catalizador de un "nosotros" comunitario
generador, a la vez de nuevos espacios y momentos de
encuentro, arte y reflexión que lo proyectaran al futuro en
todas sus dimensiones. En 1994 organizó las jornadas, abiertas
y públicas, que permitieron elaborar el plan de manejo que
guía las acciones posteriores, demostrando la voluntad de
asumirse colectivamente como actor técnico, político y
comunitario aplicado de forma innovadora a la planificación
participativa y la gestión asociada del espacio público en un
ámbito novedoso, la Mesa de Trabajo y Consenso (MTC),
expresión anticipada de la descentralización demorada por la
Ciudad pero legalizada para el Parque Avellaneda por la Ley
1153 de 2003.
Este camino que ya lleva 25 años, se transformó en una
"escuela de políticas públicas con participación popular" en
los diferentes contextos socio-políticos que se sucedieron.
Los100 años nos encuentran en una etapa de fortalecimiento y
resistencia frente a una gestión de la Ciudad que desprecia la
participación y lo público. El año 2014 invita a visitarlo y a
sumarse a un colectivo que quiere reinaugurarlo por 100 nuevos
años de más memoria y participación. -<dl
Por: Roberto González Táboas y Fabio Oliva
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