Por:
Tiempo Argentino
» Carolina Wajnerman y Fabio Oliva Para Tiempo Argentino
Desde las raíces de la Patria Grande florecen innumerables
manifestaciones de la esencia de nuestro territorio. Rodolfo
Kusch lo descubrió hace ya varias décadas y marcó una huella no
sólo para los que lo conocieron sino para muchos otros que
continuaron en ese camino, y hoy más que nunca nos provoca y nos
moviliza.
Hace algunos años, el nombre de Rodolfo Kusch era conocido sólo
en algunos círculos; en la actualidad, su pensamiento no sólo es
revisado en diferentes ámbitos académicos sino que además
resuena en encuentros populares, clases, espacios culturales y
hasta muestras en centros de arte, entre otros muchos ámbitos de
Argentina y de toda América. Günter Rodolfo Kusch, nacido en
Buenos Aires en el año 1922 en una familia alemana, es un
filósofo argentino que vivió hasta 1979, año en el cual fallece
en Maimará, Jujuy. Profesor en diversas universidades nacionales
y apasionado investigador entre libros, rituales populares e
intercambios con colegas, estudiantes y amigos, su obra
despierta hoy nuevas reflexiones y acciones, hacia la
profundidad de lo nuestro americano. Entre los frutos de su
trabajo se destacan: La negación en el Pensamiento Popular
(1975), América Profunda (1962), Indios, Porteños y Dioses
(1966), Geocultura del hombre americano (1976), además de su
producción a través de textos literarios, notas y artículos
periodísticos.
Podría decirse, como modo de aproximación a su obra, que el
intento principal de la filosofía de Rodolfo Kusch no se trata
solamente de contribuir al desarrollo de una filosofía
americana, sino que además y, sobre todo, el aporte kuschiano
permite reconocer el pensamiento en y desde América, encontrando
sus matrices, a través de una filosofía que se acerca a lo
popular y reconoce allí un suelo fértil para crecer. Según
Kusch, uno de los problemas de América en este sentido, es el
intentar ser –en tanto "ser alguien"– sin dar lugar a nuestro
estar, lo que sería como pretender que las ramas de un árbol
lleguen a lo alto sin afianzar su raíz. Kusch devela, a lo largo
de su trabajo, estas dos caras: la de la pretensión de ser, y la
posibilidad del mero estar que constantemente se debatían y se
contraponían sin alcanzar encontrar una fundición en América. El
vislumbramiento hacia lo nuestro sería el "estar-siendo".
Según Kusch, puede entenderse la cultura no sólo como
acumulación de saberes y objetos sino principalmente como
acción. Se trata de la cultura en tanto forma colectiva de
habitar el propio suelo, y por ende una geocultura.
Kusch ha sido un precursor de dar cuenta de la importancia del
suelo que habitamos en el pensar, lo que el filósofo ha
caracterizado como "pensamiento situado". La situación
geocultural del pensamiento permite abordar una de las preguntas
que se sostiene a lo largo de toda su obra, acerca del sujeto
del pensar: ¿quién o quiénes piensan en América?, ¿alcanzaremos
un pensamiento propio si nos consideramos sujetos por fuera de
la cultura?
A pesar de la fuerte tensión entre sujeto y objeto que suele
atravesar a las ciencias, se nos invita a reconocernos como
pensantes que habitamos una geografía, desde nuestras raíces.
Esto implica la necesidad de un pensar asumiéndonos como sujetos
culturales, inmersos/as y conectados/as con la cultura popular,
sea en Jujuy o en Buenos Aires. Nuevamente, en aquello que la
modernidad sostiene como antagonismo, Kusch propone encontrar
los hilos que permiten aunar la trama en que juegan los
opuestos. En ese hilo está lo simbólico y sobre todo el pueblo:
"El pueblo como tercera dimensión es el que agota el fenómeno
cultural (…) La cultura no vale porque la crean los individuos,
o porque haya obras, sino porque la absorbe la comunidad, en
tanto esta ve en aquella una especial significación."
La Untref realiza en este mes de abril la cuarta edición de las
"Jornadas sobre el Pensamiento de Rodolfo Kusch"; la Secretaría
de Cultura de la Nación se encuentra llevando la muestra "La
América Profunda de Rodolfo Kusch" por todo el país;
recientemente se ha editado un libro de reflexiones
interdisciplinarias sobre su obra titulado El Hedor de América y
Jorge Falcone realizó el documental Hombre bebiendo luz, entre
muchos otros acontecimientos.
En estos 500 años de colonización no han podido eliminar todas
las manifestaciones de nuestra tierra originaria, han cortado
muchos árboles pero sus raíces han quedado intactas, llenas de
vida. En estos tiempos el pensamiento de Kusch tiene una
vigencia indispensable y nos convoca a continuar tejiendo
colectivamente las redes que hacen que sintamos la América
Profunda en el aroma de todos los días. «
la apertura de las jornadas
Las IV Jornadas El Pensamiento de Rodolfo Kusch tienen por
objetivo profundizar en el pensamiento de Rodolfo Kusch
(1922-1979), cuya obra filosófica condensa el desafío de
vincular el pensamiento popular, el pensamiento académico y el
pensamiento andino originario, por el cual nos obliga a seguir
reflexionando el horizonte inmediato y las discusiones en torno
a la construcción de un relato propio sobre las identidades
histórico-culturales de los pueblos desde la América Profunda.
Presentación de las Jornadas
Las Jornadas serán presentadas el 23 por Carlos Mundt
(secretario académico-UNTREF), Elizabeth Lanata de Kusch,
Federico Escribal (Dirección Nacional de Promoción de los
Derechos Culturales y la Diversidad Cultural de laSecretaría de
Cultura de la Nación) y Francisco Piñón (UNTREF). Ese día
pronunciará una conferencia Walter Mignolo (Duke University EE
UU) Negación y (de) colonialidad. Habrá, además, una apertura a
cargo de la Orquesta de Instrumentos Autóctonos y Nuevas
Tecnologías (UNTREF, dirigida por Alejandro Iglesias Rossi).
El dato
La Jornadas comienzan el 23 de este mes y se prolongan hasta el 25 inclusive.