¡Hola a todas y todos! Soy Ximena Torres Rodríguez, estudiante del Doctorado DAC de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.
Ya se encuentra disponible la conferencia de María Cristina Ibarra en el siguiente link:
#CátedraDAC | CUIDA - Colectivo de Iniciativas en Diseño y AntropologíaLos trabajos de María Cristina Ibarra proponen una reconfiguración del diseño contemporáneo desde una perspectiva participativa, relacional y situada, en diálogo con la antropología y las epistemologías latinoamericanas. En Aproximaciones a un diseño participativo, sentipensante y en el proyecto CUIDA, Ma. Cristina cuestiona el modelo tradicional del diseño centrado en el experto, planteando en su lugar una práctica basada en la co-creación, el reconocimiento de saberes diversos y la construcción colectiva de conocimiento.
En este marco, el diseño participativo no se limita a incluir usuarios en procesos previamente definidos, sino que implica un giro: las comunidades son entendidas como agentes activos y productoras de conocimiento, cuyas experiencias y formas de habitar el territorio constituyen insumos fundamentales. El rol d
el diseñador se transforma en el de mediador o acompañante de procesos abiertos, donde las soluciones emergen no solo de la interacción, sino de la
correspondencia, entendida —siguiendo a Tim Ingold— como la capacidad de abrir la percepción a lo que acontece en el mundo para responder a ello, reconociendo que el diseño no solo transforma la realidad, sino que el propio diseñador es transformado en ese proceso relacional.
Un aporte central es el concepto de diseño
sentipensante, retomado de Orlando Fals Borda, que implica
“combinar la mente con el corazón” como una forma de superar el racionalismo cartesiano y la ruptura moderna entre razón y emoción. En este sentido, el diseño se configura como una práctica afectiva, ética y política, donde conocer no es separar ni abstraer, sino involucrarse. El
sentipensar constituye así una apuesta decolonial que cuestiona la
“castración intelectual” producida por la colonialidad del saber, reivindicando formas de conocimiento encarnadas, sensibles y situadas.
La articulación entre diseño y antropología refuerza la producción de saberes situados y una ontología relacional que desestabiliza dicotomías como sujeto/objeto o naturaleza/cultura. Esto permite comprender
el diseño como un proceso en el que participan múltiples actores —humanos y no humanos—, ampliando su campo más allá de lo humano y abriendo la posibilidad de pensar en términos de interdependencia.En el proyecto CUIDA, estas reflexiones se sitúan en el contexto del denominado Antropoceno; sin embargo, este término es problematizado en tanto puede invisibilizar lo que podría entenderse como una doble fractura ambiental y colonial de la modernidad. Es decir, la crisis ecológica contemporánea no puede desligarse de procesos históricos de colonización, esclavitud, extractivismo y racismo. Desde esta perspectiva, el diseño no solo responde a una crisis ambiental global, sino que debe reconocer las desigualdades históricas que la configuran.
Frente a este escenario, el diseño se orienta hacia prácticas de cuidado entendidas como principio ético y político que reconoce la interdependencia entre sistemas de vida. El cuidado desplaza el énfasis desde la producción de objetos hacia la sostenibilidad de las relaciones, y encuentra su horizonte en el fortalecimiento del diseño autónomo de las comunidades, cuya finalidad no es su integración en modelos universales, sino la defensa y proliferación del pluriverso: un mundo donde coexisten múltiples formas de vida, conocimiento y existencia.
Finalmente, se plantea que el diseño es una capacidad distribuida en la vida cotidiana: todas las personas diseñan al transformar su entorno. Esta perspectiva democratiza el diseño y reconfigura el rol del profesional como articulador de procesos colectivos. En conjunto, los planteamientos de Ibarra configuran un giro epistemológico, metodológico y político que sitúa el diseño como práctica
sentipensante, relacional y de cuidado, clave para reimaginar las formas de habitar el mundo desde horizontes decoloniales y plurales.
Conviene preguntarse ¿Cómo se articulan, en la vida cotidiana, las nociones de sentipensar y correspondencia como prácticas que configuran formas de conocimiento, diseño y relación con el entorno en contextos contemporáneos?