Hola, red. Buen día.
Mi nombre es Camilo Andrés Domínguez Linares. Soy estudiante del Doctorado en Diseño, Arte y Ciencia de la Universidad Jorge Tadeo Lozano (Bogotá D.C., Colombia). Mi trayectoria investigativa se inscribe en la investigación a través del diseño, y mi proyecto doctoral examina el efecto de las representaciones en la toma de decisiones dentro de procesos de creación mediados por realidad extendida, con el propósito de aportar al entendimiento de la percepción.
Quisiera invitar a esta red a una discusión que considero no solo pertinente, sino necesaria:
¿cómo plantear una perspectiva de autonomía enunciada desde el sur -en la era posdigital- que no solo se sostenga en valores autopoiéticos, sino que además se inscriba en dinámicas de diferencia capaces de posicionarla?
En el marco de la creación latinoamericana -históricamente atravesada, cuando no determinada, por la adopción acrítica de modelos, metodologías y criterios de validación provenientes del norte global-, comienzan a articularse con mayor fuerza paradigmas decoloniales junto con posicionamientos críticos y prácticas de resistencia, como las de Arturo Escobar y Andrea Navarrete. Estas posturas proponen un diseño autónomo que no expresa independencia o aislamiento, sino interdependencia radical: la capacidad colectiva de una comunidad para diseñar y sostener sus propios sistemas de vida, articulada con responsabilidades individuales orientadas al cuidado, en contraste con el solucionismo del Norte Global.
Cabría entonces complementar la pregunta de apertura con lo siguiente:
¿En qué circunstancias del diseño -enunciado desde el sur- sigue operando el solucionismo, incluso cuando nos posicionamos discursivamente en lo decolonial?
¿Qué dejamos de sentipensar en la práctica habitual del diseño -qué vidas, qué saberes- cuando priorizamos la eficiencia o la escalabilidad?
Finalmente, cabe interrogar el lugar de las tecnologías emergentes en este debate. La realidad extendida ha sido descrita como una “ventana imparcial, sin restricciones y sin límites al alcance de la imaginación humana”. ¿Puede esta promesa integrarse a una perspectiva de diseño desde el sur, o exige ser cuestionada -e incluso desacoplada- de las lógicas que la producen?