De:"Blogger" < no-r...@blogger.com> Fecha:mar, abr 21, a.m. a 1:30 Asunto:[Ninoska Garcia Paz - Turismo Responsable y solidario] PATRIMONIO CULTURAL: EL TESORO OLVIDADO

Una de las cosas que más disfruto
y he disfrutado durante mi vida ha sido viajar y sobre todo hacerlo por mi país. Este fin de semana a mi hijo y a mí nos pareció propicia la oportunidad de
redescubrir León a la vista del nicaragüense mandado a hacer por encargo de la
divina presencia a Cuba con mezcla de sangre francesa y argentina: Diego Saavedra
Mayade. Diego es un artista, un intelectual, profesor, guía
turístico, investigador, devoto y declarado amante de la historia y la cultura.

Durante nuestro segundo día caminamos
desde la iglesia de la Recolección hasta la bravía Sutiava. Como preludio a
nuestra llegada aprecié de nueva cuenta las
inmensas y bellas calles de León, turistas de cruceros visitando la casa de Rubén Darío –
en donde vivió también mi amado Alfonso Cortés –. Sutiava me esperaba linda y
limpia, los murales del museo indígena
precisan ser refrescados, pero su vetusta iglesia se veía magnifica. Los pilares, retablos, altares e imágenes alegres
y remozadas. Corrí al encuentro con el Dios Sol, quien lucía
magnífico a pesar
de algunas telas de arañas enmarañadas en sus rayos. El Sol inamovible desde su trono en el alto techo con su mirada enigmática la cual no se precisar
aún nos invita a la misa o a desdeñar una cosmovisión ajena él.
 Topé con un centro cultural
recién estrenado. En el parque admiré, gracias a la explicación de mi guía, el minucioso
trabajo en mosaico de Quetzalcóatl y el
emblemático Dios Sol, obra de jóvenes artistas
locales que incorporaron a su obra elementos como conchas de mar para realizar
su trabajo. Me encantaron los murales del
interior del Centro Cultural y a pesar del intenso sol que nos abrazó con todo
su esplendor el caminar por las calles
empedradas, ver desde afuera el museo de arte sacro y el museo local, llenaron mi corazón de aquel indescriptible en inconmensurable
júbilo que se experimenta al encontrarte con un viejo y entrañable amigo.
¡No hay dicha completa! Diego me llevó una cuadra más hacia el este
del parque central hasta chocar con un área cercada de una malla ciclón que luchaba
por contener la orquesta de coloridas bolsas plásticas que pujaban por invadir
el sitio en donde se encuentran las ruinas de la iglesia de Veracruz, construida a mediados del siglo XVI y venida a
ruinas en 1835 tras la erupción del volcán Cosigüina. Según he investigado el trabajo de
restauración de esta iglesia se detuvo 1975 y desde hace 40 años espera que se
acuerden de ella.
No había salido de mi decepción, cuando nos dirigimos a las ruinas de la
iglesia de Santiago. Para entrar al
sitio atravesamos unas humildes viviendas llena de gente amable y sonriente que
nos dejó pasar, por supuesto que no faltaron los impotentes ladridos de los
perros quienes pesarosos de no cumplir con su trabajo de hendir sus afilados dientes
en nuestras carnes saltaban al son de sus cadenas. De lo que fuera aquella hermosa iglesia solo
hay restos del campanario y de lo que a mi parecer fue el altar mayor.
Diego intentó darle una propina a
una señora por permitirnos entrar, ella amablemente la rehusó y nos expresó la
satisfacción y alegría que le daba el que visitásemos el trabajo que sus
ancestros habían hecho, porque todo eso – nos dijo- es producto del trabajo del indio. Como un acto de respeto, ellos mantienen
limpio el sitio para que no sea tragado por el espeso matorral que crece en la época lluviosa.
 Regresé a mi vida, dejando mi
pensamiento en la Sutiava re descubierta.
He vivido contenta y ufana de ser parte de la dinámica turística de Nicaragua, pero hoy tengo vergüenza y tristeza de ver que
nosotros como sector - y dada nuestra
naturaleza estamos obligados a ser promotores,
gestores, impulsores y
generadores de valor a partir de la investigación, desarrollo e innovación de
los atractivos y productos turísticos y culturales que nos hagan ser más competitivos
frente a otros mercados - no hayamos
sido capaces de plantear, gestionar y trabajar con las autoridades que
correspondan el rescate de estas ruinas, para que, tanto su puesta en valor y en mercado generen
ingresos que beneficien directamente a esta comunidad anfitriona y hagan
descansar en paz a las almas de los
Sutiavas de ayer al ver como su descendencia recibe alguna retribución por su
sacrificio.
Ojalá nos diéramos a la tarea de
rescatar nuestros sitios patrimoniales y ponerlos en funcionamiento para que generen
valor y bienestar, promuevan y difundan nuestra historia, así mismo, rescatemos
a los talentos locales.
NINOSKA MARIA GARCÍA PAZ
San Juan del Sur, 20 de abril
2015.
--
Publicado por Blogger para Ninoska Garcia Paz - Turismo Responsable y solidario el 4/20/2015 11:30:00 p. m. |