
- Timothy
Geithner (izquierda) secretario del Departamento del Tesoro de los
Estados Unidos y Ben Bernanke (derecha) presidente de la Reserva
Federal (Fed) fotografiados en abril de 2010, ambos son la cara visible
y ejecutantes a la orden de un gobierno secreto que dispone a su antojo
miles de millones de dólares.
Ahora tenemos la evidencia de que
Wall Street y
Washington utilizan un gobierno secreto
muy alejado del proceso democrático. Mediante una solicitud según la
ley de libertad de información, el público tiene ahora acceso a más de
29.000 páginas de documentos de la Reserva Federal (Fed) y a 21.000
transacciones adicionales de la Fed que se ocultaron deliberadamente, y
por buen motivo. (
Vea aquí en este link).

Los rescates secretos de
Wall Street
totalizaron 7,77 billones (millones de millones) de dólares, 10 veces
más de los 700.000 millones de dólares del programa de rescate TARP
aprobado por el Congreso en 2008.

El
conocimiento de los fondos secretos del rescate no se compartió con el
Congreso ni siquiera éste redactaba y debatía la legislación para
fraccionar los grandes bancos.

El financiamiento secreto suministrado a tasas inferiores al mercado dio a
Wall Street otros 13.000 millones de dólares de beneficios. (Es suficiente dinero para contratar a más de 325.000 maestros de primaria).

Los
fondos secretos financiaron fusiones de bancos de modo que los
principales bancos crecieron aún más. El dinero también permitió que
los bancos aumentaran sus trabajos de cabildeo.

Mientras
Henry Paulson (secretario del Tesoro de Bush) informaba al Congreso y
al público de que solo se requerían reformas menores para proteger del
colapso a
Fanny Mae (Federal National Mortgage Association y
Freddie Mac (Federal Home Loan Mortgage Corporation), se reunió en
secreto con destacados administradores de hedge funds de
Wall Street –entre ellos sus ex colegas de
Goldman Sachs–
para alertarlos de que estaba a punto de nacionalizar las gigantes
compañías hipotecarias, una acción que erradicaría casi todo el valor
bursátil de las compañías. Esta información era de un valor inmenso ya
que permitiría que esos hedge funds vendieran en descubierto
Fannie y Freddie y al hacerlo ganaran una fortuna.

Mientras
Timothy Geithner era jefe de la Reserva Federal de Nueva York,
argumentó contra los esfuerzos legislativos del senador Ted Kaufman,
demócrata de Delaware, para limitar el tamaño de los bancos porque el
tema era «demasiado complejo para el Congreso y esas decisiones
deberían ser manejadas por gente que conoce los mercados», recuerda
Kaufman. Mientras tanto, Geithner era perfectamente consciente de los
enormes préstamos secretos, mientras al senador Kaufman se le ocultaba
este hecho. Barney Frank, quien redactaba legislación clave sobre la
reforma bancaria, tampoco fue informado
sobre los préstamos secretos. No se informó a nadie del Congreso.
¿Qué significa todo esto?
1. Los grandes bancos y hedge funds tenían muchos más problemas de los que nos hicieron creer.
Como muchos sospechábamos, todos los grandes bancos estaban de
rodillas pidiendo ayuda –en secreto– mientras decían a sus
inversionistas, al público y al Congreso que todo iba bien. Habían
jugado y habían perdido. Según las reglas del capitalismo ideal,
deberían haber sufrido una cierta «destrucción creativa», el valor de
sus acciones eliminado por la bancarrota y sus administradores
reemplazados. Todo el sistema bancario también debería haberse
reorganizado de arriba abajo. En vez de eso esas colosales
irregularidades recibieron recompensas en secreto.
2. El gobierno secreto de Wall Street se aseguró de que los principales bancos crecieran aún más, con la ayuda del financiamiento secreto.
Mientras el Congreso discutía la legislación para fraccionar los grandes bancos y reinstituir Glass Steagall
(para separar la banca de inversiones riesgosas de la banca comercial
asegurada), el gobierno secreto utilizaba fondos públicos para que
crecieran aún más mediante fusiones a pesar de la mala salud de todos
los bancos y la legislación se derrotó fácilmente. Como muesta
dolorosamente el gráfico, los bancos demasiado grandes para quebrar
crecieron aún más.

- Activos de los seis bancos principales (en billones de dólares)
3. Cuanto más grande llegue a ser Wall Street, más puede comprar al gobierno.
Esta parte no es secreta. Cuanto más crecieron los seis bancos
principales, más fondos gastaron en cabildeo para asegurarse de que no
sufrirían impactos contra la rentabilidad por parte de la legislación
de la reforma bancaria. Por lo tanto, mientras los principales bancos
recibían cientos de miles de millones de dólares en préstamos secretos,
aumentaban sus fondos de cabildeo para mantener su tamaño y su poder.
Leedlo y llorad:

- Gastos de cabildeo de los seis principales bancos (en millones de dólares)
4. El gobierno secreto de Wall Street protege a los suyos.
Al principio cuesta comprender que el secretario del Tesoro Paulson, ex jefe de Goldman Sachs, se arriesgase a asistir a una reunión secreta con administradores de gigantescos hedge funds, muchos de los cuales solían trabajar en Goldman Sachs.
¿Cómo pudo atreverse el funcionario de finanzas más importante de
la nación a dar información confidencial a esas elites de los hedge
funds sobre la inminente absorción de Fannie and Freddie por el
gobierno antes de informar al Congreso y al público? Bueno, una
respuesta es que Paulson se sintió obligado a advertir a sus antiguos
compinches de la inminente nacionalización. Tal vez quería ponerlos
fuera de peligro en caso de que estuvieran fuertemente involucrados en
esos mercados. O tal vez también quería darles una información muy
valiosa para que se beneficiaran. Pero la explicación más profunda,
creo, es que funcionarios gubernamentales clave de Wall Street,
Paulson, Summers, Geithner, Orszag (el ex jefe de la OMB (Oficina de
Administración y Presupuesto) de Obama, que gana millones trabajando
para Citigroup), etc. creen verdaderamente lo siguiente:

Los bancos de
Wall Street son los mejores del mundo y están en la vanguardia de la economía estadounidense. Son nuestro futuro.

Los banqueros de
Wall Street y los administradores de los
hedge funds son inmensamente más listos y astutos que el resto de nosotros. Merecen nuestra admiración.

La ayuda a que
Wall Street
crezca y prospere es precisamente lo mismo que la ayuda a todos los
estadounidenses y a toda la economía. Merecen nuestro apoyo.

Las
reuniones secretas para suministrar información confidencial son algo normal en
Wall Street. No hay nada de malo si uno advierte a sus amigos de futuras decisiones políticas que podrían afectar sus beneficios.

No
hay absolutamente nada de malo en el suministro de billones de dólares
de préstamos secretos a los mejores y más brillantes sin informar al
Congreso al respecto.
Todo es un ciclo cerrado de autojustificación y autoengaño: Wall Street es brillante. Lo que hace Wall Street es por el bien del país. Ayudar a que Wall Street
tenga beneficios es bueno para el país. Ocultar la verdad a los
dirigentes elegidos democráticamente también es bueno para el país
porque Wall Street es brillante y lo sabe mejor.
Y de todo esto están convencidos profundamente Wall Street y su gobierno secreto, incluso si Wall Street, y solo Wall Street, derrumbó la economía y destruyó 8 millones de puestos de trabajo en cosa de meses. ¡Simplemente brillante!
5. Wall Street es un peligro evidente y presente para la democracia.
Generalmente no soy alarmista. En los hechos, a
menudo argumento contra teorías conspirativas complacientes. Quiero creer que nuestra democracia todavía es promisoria. Pero el crash inducido por
Wall Street y la reacción del gobierno me preocupan profundamente. Las revelaciones de
Bloomberg News sugieren que el gobierno secreto de
Wall Street siente un profundo desdén por lo que subsiste de nuestra democracia.
Las elites financieras
creen obviamente que no se puede confiar en que el Congreso haga lo
correcto, incluso cuando es comprado y pagado para que lo haga por los
mismos bancos que supuestamente regula.
¿Y en cuanto al resto de nosotros? No somos más que una masa
analfabeta en lo financiero a la que hay que manipular a través de los
medios de comunicació de masas. Nuestras mentes se pueden comprar y
vender mediante un
marketing cuidadoso.
Esta arrogancia y corrupción financiera es enormemente corrosiva
para nuestros valores democráticos. Muchos estadounidenses ya no
confían en su gobierno, y con razón. Muchos estadounidenses ya no
votan, y con razón. Muchos estadounidenses creen que la democracia, tal
como la conocemos, es una estafa, y con razón. Wall Street no podría haber escrito un guión mejor para mantener su dominación.
6. Ocupad Wall Street básicamente tiene razón, pero no basta.
Los ocupantes atacaron dramáticamente a Wall Street y
capturaron la imaginación del país con su marco del 1 por ciento y el
99 por ciento. Y la idea se impone y se extiende. Pero es solo el
comienzo. Para recuperar a nuestro país del gobierno secreto de Wall Street tenemos que desarrollar un enorme movimiento dentro del 99 por ciento. Aunque esperamos que suceda espontáneamente mediante Facebook y Twitter, todos sabemos que requerirá mucha organización sería que involucre a millones de nosotros.
Por el momento, nadie sabe qué forma tomará. Pero sí sabemos lo siguiente:
las grandes concentraciones de poder y riqueza no renuncian a su poder y riqueza sin una enorme resistencia. El gobierno secreto de
Wall Street
está más que listo para protegerse, aunque signifique subvertir la
democracia. Nuestros ocupantes han mostrado mucho valor al ayudarnos a
recuperar nuestros derechos democráticos. Esperemos que se extienda… y
pronto.