Un
fallo del Superior Tribunal de Justicia rionegrino aceptó un amparo
ambiental contra la sumatoria de concesiones del ahora ex gobernador
Miguel Saiz (gobernador saliente) en favor de una provincia china para producir soja en los
valles medio e inferior del Río Negro.
El
acuerdo entre el ahora ex gobernador de Río Negro y la provincia china
Heilongjiang, que también incluyó a una firma estatal de ese país,
volvió a foja cero. Un fallo del Superior Tribunal de Justicia
provincial aceptó un amparo ambiental colectivo presentado por la
legisladora del FpV (Movimiento Evita) Silvia Horne y dictó una medida
de no innovar. En sus considerandos, demostró punto por punto que el
Poder Ejecutivo provincial no sólo no había considerado los impactos
ambientales de la iniciativa ni respetado ninguno de los procedimientos
legales de rigor, sino que adicionalmente se había excedido en sus
facultades concedentes.
El Ejecutivo provincial llevó
adelante en secreto las negociaciones con China, incluso luego de las
estadías del propio Saiz en el gigante asiático. Los contenidos del
convenio y la sumatoria de facilidades sólo comenzaron a conocerse
cuando la situación tomó estado judicial. Fue entonces cuando la
provincia contrató a una consultora de prensa porteña para tratar de
hacer más digeribles las concesiones. Entre ellas, siendo las más
relevantes, la provincia se comprometía a facilitar el otorgamiento de
20.000 hectáreas en el Valle Inferior del Río Negro y 234.500 en Valle
Medio; un total de más de un cuarto de millón de hectáreas irrigables.
A ello sumaba también 3000 hectáreas para “experimentación agrícola”.
Las
concesiones no eran sólo de tierras, también se acompañaba con la
excepción “de todos los impuestos provinciales” y el otorgamiento de
oficina y vivienda para los técnicos chinos “en el domicilio del
gobierno provincial”, con equipamiento y transporte más el pago de
todos los gastos durante el proceso de desarrollo de la inversión. Para
completar, se cedía parte de la zona portuaria de San Antonio Este por
50 años extensibles a un siglo. Todo ello más una lista extensa de
beneficios complementarios.
Dicho de otra manera: el
saliente gobernador rionegrino comprometía a una provincia y una
empresa estatal extranjera tierras, recursos naturales, puerto y
presupuesto público a cambio de que desarrollen un enclave exportador
de productos primarios con nulo efecto multiplicador en el desarrollo
futuro de la economía provincial. Ese acuerdo fue con ausencia de
estudios de impacto ambiental sobre los desmontes de regiones
semiáridas, inapropiadas para la agricultura de secano, que demandarían
obras de regadío utilizando recursos estratégicos y potencialmente
escasos como la extensa cuenca hidrográfica que colecta las aguas
cordilleranas desde el sur de Mendoza hasta el lago Nahuel Huapi. Esas
concesiones no fueron explicadas desde la perspectiva económica y
ambiental.
Lo más interesante del fallo, además de sus
consecuencias inmediatas de frenar el convenio, fue que desarmó y
rebatió la lógica de cada una de las medidas, así como la facultad del
Ejecutivo para concederlas. Sin embargo, la decisión del STJ sólo se
produjo ante un cambio de clima político en la provincia.
Entre
la presentación del amparo y el fallo sucedieron algunos hechos. No se
cubrió la vacante de un juez cercano a la administración radical del
alto tribunal que solicitó su jubilación, Luis Lutz, en tanto que un
segundo magistrado también cercano al gobierno saliente, Alberto
Balladini, renunció ante un potencial juicio político. La renuncia
sucedió inmediatamente después de los recientes resultados electorales
que llevaron a la gobernación al justicialista Carlos Soria luego de 23
años de hegemonía radical.
En consecuencia, el fallo sólo
lleva la firma del único miembro remanente del STJ, Víctor Sodero
Nievas, ex fallido candidato a gobernador por el justicialismo en
tiempos de Carlos Menem. Si bien se hizo lugar a la medida de no
innovar, el magistrado transfirió la responsabilidad de continuar con
el convenio al nuevo gobernador. Tras el freno del preacuerdo realizado
por Saiz, a Soria le será difícil soslayar los recaudos formales,
legales e institucionales. De todas maneras, el nuevo mandatario no
demostró hasta ahora ninguna voluntad de continuar las negociaciones, a
la vez que, según informó la diputada Horne a este diario, los doce
técnicos chinos que se encontraban en la región ya fueron llamados a su
país.