Ahi les mando una resena de lo que piensan los periodicos
espanoles de un gran mexicano, que si es pesado, y sangron, pues se
puede interpretar como alguien que tiene mucha confianza en lo que
piensa y hace, el se puede resumir con una sola palabra TRIUNFADOR,
y creoq ue ya esta bien de menospreciar a un mexicano triunfador, es
justo que se reconozca alguien que lucho contra todo y todos, y no solo
vino y se fue de espana como tantos otros (el abuelo, negrete, luis
garcia, luis flores, el chepo de la torre, aguirre...), el quiso ser alguien y
agunto todo y miren es conciderado si no el mejor uno de los mejores
delanteros que ha tenido el futbol mundial......
ahi se los dejo de tarea y me atrevo a decir que cuando el sea el
entrenador de la seleccion mexicano sera el que nos de la primer gran
satisfaccion, pues con esa mentalidad solo el puede hacerlo.
Rafael
JOSÉ MIGUÉLEZ , Madrid
Gol, gol y gol. Hugo Sánchez se despidió
a ritmo de goles, el paso que le ha guiado
siempre. Se enfundó la zamarra del
Madrid, le hizo un guiño a sus
compañeros de generación, reconquistó el
área y se dejó llevar. Por unos minutos, el
Bernabéu recuperó el aroma a buen fútbol
de los viejos tiempos. Fue ante todo la
noche de Hugo Sánchez, rubricada con el
sello irrepetible de sus remates, pero
también fue la de Gordillo, Martín
Vázquez, Butragueño, Michel... El
madridismo se dio un baño de nostalgia y
disfrutó como la modernidad ya no le
deja.
Chamartín rejuveneció diez años al run run
de los tantos de Hugo, todos con olor al
Madrid de las cinco Ligas. Eran los
protagonistas de entonces, con menos
músculo pero con el mismo talento:
la carrera descompuesta de
Gordillo por la
banda izquierda, el toque sutil de Martín
Vázquez, el
desmarque eléctrico de
Butragueño, el pase ejemplar de Michel,
el sentido de la
puntualidad de Hugo y su
disparo letal. Invisible para los defensas,
amarillo chillón para
los compañeros, el
mexicano volvió a demostrar su extraño don
de la ubicuidad
dentro del área con
tres goles. El segundo, de volea, extraordinario.
Llegado el minuto 84, Hugo puso fin a su carrera.
Esperó a que
Gordillo,
Butragueño, Martín Vázquez fueran recibiendo
la ovación del
madridismo.
Concedió a Michel una porción de su homenaje
-para el
centrocampista, aunque
sin tanto ruido, éste era también el partido
de su despedida -. Y
pidió a Capello el
cambio . El Bernabéu coreó con estruendo el
nombre del
mexicano ya hasta el fin
de fiesta. Al son de las rancheras, con Chamartín
alumbrado
únicamente por un
foco de luz que seguía su paso, Hugo dio su
última vuelta de
honor al campo. Se
iba para siempre el mejor rematador de la última
década, uno
de los mejores de
todos los tiempos.
ABC espanol
Tres volteretas al presente: Homenaje del Real Madrid a Hugo Sánchez
con tres goles del
mexicano y victoria por 4-1 ante el París Saint-Germain
Madrid. Juan Fernández-Cuesta
Hugo Sánchez recibió anoche el homenaje merecido y nunca recibido de
la afición madridista. Hugo juntó en su adiós a esos
jugadores que le dieron al Real Madrid cinco títulos de Liga
consecutivos. Se apagó la luz. Quedan los recuerdos. Hugo
estuvo acompañado por Butragueño, Míchel, Gordillo, Martín Vázquez...
Son nombres ilustres de una época blanca que
nunca se irá, y rememoraron sus mejores días con tres volteretas de
Hugo Sánchez. Como siempre.
ºVolvió el pasado. Tiempo, ayer, de nostalgia. Recuerdos, pero
recuerdos que viven en la memoria de todos los aficionados
madridistas.
No fue un simple homenaje a Hugo Sánchez, una deuda impagada
durante años y cobrada ayer con tres volteretas más. Todo volvió a
penetrar en el corazón tan
blanco. Esas cinco Ligas del Real Madrid, esas cinco Ligas de Ramón
Mendoza como presidente (una verdad que a algunos quizá duela, pero
verdad), volvieron
a pisar el césped del estadio Santiago Bernabéu.
Siete años
Siete años transcurridos, pero el tiempo es caprichoso y, a veces,
quiere detenerse. Ayer fue una de esas ocasiones. Míchel, por
supuesto, estaba. También
Gordillo y Martín Vázquez. Sanchís oteaba el panorama desde el centro
del campo, desde su sitio con mayúsculas... Y estaban Butragueño y
Hugo Sánchez.
Como siempre.
Lorenzo Sanz , el actual presidente del Real Madrid, tiene todo el mérito
por haber hecho realidad este partido. Para él, pues, el primer y
unánime aplauso.
Después quedan esos noventa minutos jugados por el Real Madrid y el
París Saint-Germain, minutos que sirven como ejemplo de lo que fue y
nunca se irá.
Sin embargo, los caprichos del fútbol dejaron el partido reducido a sus
primeros veintiún minutos. Cinco Ligas resumidas en tan corto espacio
de tiempo «por
culpa» de la clase sostenida durante tantos años por unos futbolistas
que ayer regresaron para dejar un toque allí, otro acá... hasta mostrar lo
más bello de este
deporte llamado fútbol.
Jugada de Gordillo por la izquierda para abrir boca. Buyo, en un rápido
saque de puerta, en busca de Hugo. Combinación de Míchel y
Butragueño... Jugadas
escritas hace tanto y que volvían a vivir sobre la hierba blanca. Sólo
faltaban las volteretas de Hugo para que todo fuese tan real como un
partido oficial cualquiera
en el segundo lustro de los ochenta.
¿Volteretas? Tres. Y todos los ingredientes necesarios. Míchel,
Butragueño, Martín Vázquez, Gordillo y Sanchís estuvieron en los tres
actos de gol como tres
actos de amor de Hugo Sánchez hacia su público. Todos de blanco.
Acabó el tiempo. Todo tiene un principio y un final. Hugo deja las botas
en el vestuario del Real Madrid y empieza una nue-va vida. Se juntaron
dos generaciones.
Unos llegan. Los otros jamás se irán.
Nunca se irá Hugo del recuerdo. Ni Emilio, Míchel, Mar-tín Vázquez,
Gordillo... Están en el corazón. Tan blanco.
RK
Se despide del futbol anotando tres goles
MADRID.- ¡Qué despedida señores, qué despedida!
Fue el adiós de Hugo Sánchez, fue el adiós del más grande, fue el adiós
del "Macho" y este adiós no pudo haber sido mejor.
Tres goles marcó, tres goles regaló a su público... como en sus mejores
tiempos.
Fueron los últimos minutos del astro, fue su fiesta y ahí acudieron sus
amigos, recordando así al Madrid de los años 80.
Volvieron los goles y con ellos las volteretas, volvieron las ovaciones
del público y con Las Golondrinas, Hugo se fue.
El resultado fue 4-1, pero eso fue lo de menos, pues Hugo se volvió a
ver como en sus mejores tiempos: goleador, con presencia, con olfato,
con personalidad.
La fiesta fue redonda, hubo triunfo, ovaciones, goles, emotiva
despedida, en la fiesta de Hugo hubo todo.
Hugo Sánchez quería despedirse con un gol, pero fueron tres y uno de
ellos con el sello de la casa.
El 1-0 llegó rápido, fue a los 16 minutos a pase de Michel por la
izquierda y Hugo llegó por la derecha para cerrar la pinza.
En ese momento se dejó escuchar en las tribunas el grito de "Hugo te
quiero, Hugo te quiero...", todo el público lo ovacionó de pie.
Pero el minuto 21 quedará para la historia, pues a pase de Gordillo,
Hugo hizo levantar a los 43 mil aficionados de sus asientos, pues marcó
el segundo con su tradicional "Hugina".
Tan hermoso, tan sublime y tan oportuno fue ese gol, que luego de darse
su tradicional marometa en el aire varios jugadores del París Saint
Germain se acercaron y le aplaudieron.
"Se me acercaron y me dijeron 'Hugo bonita fiesta, bonita fiesta'",
dijo.
En ese momento todo era locura, la porra Ultra Sur cantaba, los
aficionados aztecas que hicieron el viaje desde México gritaban, Hugo
metía goles, ¡qué más podía pedir esa noche!
El tercero fue a los 57', y fue pase de Michel por la derecha, ¡era la
tercera marometa de la noche!
De los 11 que iniciaron por el Real Madrid, nueve fueron compañeros de
Hugo en sus mejores tiempos, la alineación fue: Francisco Buyo, Rafael
Gordillo, Miguel Porlan "Chendo", Fernando Sánz, Fernando Hierro, Miguel
González "Michel", Manuel Sanchís, Luis Milla, Martín Vázquez, Emilio
Butragueño y Hugo.
Si el tercer gol había sido emotivo, si eso lo había puesto al borde del
llanto, lo del final fue perfecto.
Terminó el encuentro y de pronto el Estadio Santiago Bernabeu enmudeció
y se oscureció, se escuchó una voz invitando a Hugo a hacerse presente
en la media cancha y de pronto aparecieron las luces que lo guiaron
hasta ahí.
La ovación era en grande, Hugo era el rey, levantó sus brazos en señal
de agradecimiento a todos los asistentes para despedirse con la
tradicional vuelta olímpica, con Las Golondrinas como fondo musical.
La sorpresa del Real Madrid fue perfecta, todos se despidieron,
aparecieron las luces con su nombre, con la figura de un jugador
realizando una chilena.
Después Hugo tuvo el detalle de hincarse y darle un beso al manchón del
medio campo, fue levantado en hombros por sus compañeros, y de pronto,
"El Rey" con la voz de Vicente Fernández en el sonido local, sólo eso
faltaba para la fiesta mexicana.
Tal y como lo había comentado, Hugo dio rienda suelta a sus emociones y
luego de escuchar la enorme ovación no pudo contener las lágrimas.
Fue una noche de ensueño para Hugo, como en sus mejores tiempos.
¡Qué despedida señores, qué despedida!
To: "'FutM...@mcfeeley.cc.utexas.edu'" <FutM...@mcfeeley.cc.utexas.edu>
Subject: Sigue siendo El Rey
Reconoce prensa madrileña la brillante actuación de Hugo Sánchez en su
despedida
MADRID.- La prensa de esta ciudad supo reconocer la calidad de Hugo
Sánchez y ayer destacó en sus primeras planas el homenaje realizado por
el Real Madrid con encabezados como "Pero sigue siendo el Rey" y "Que te
vaya bonito".
De esta forma, España se dio cuenta que Hugo se despidió del futbol por
la puerta grande, anotando tres goles al París Saint Germain, uno de
ellos de tijera.
El objetivo del homenaje fue cumplido porque el Bernabeu se la pasó en
grande con él y también con los compañeros que le rodeaban, con los
amagues de Emilio Butragueño, con esos pases de Michel por la derecha,
los cuales parecían una copia a los que daba hace 10 años.
También se vibró con la visión de juego de Martín Vázquez, con las
galopadas de Rafael Gordillo por la izquierda hasta que las fuerzas le
aguantaron.
En la prensa de ayer todos sus ex-compañeros hablaron de Hugo, incluso
el ex-integrante del Celaya, Michel, recordó que los goles anotados eran
jugadas que siempre practicaron en el equipo de la Casa Blanca.
La noche del jueves vibró sobretodo con esos goles y piruetas de Hugo
Sánchez, tres goles que nadie le regaló, tantos que hoy en día
equivaldrían a una cláusula de rescisión cercana a la que va a tener
Ronaldo cuando firme contrato con algún equipo.
Porque la salsa del futbol, lo que más se cotiza en la Bolsa de esta
deporte, son los goles.
Y Hugo ha sido uno de sus máximos exponentes, como ha quedado escrito en
la historia del Real Madrid y del futbol español.
Se jugó por el puro placer del futbol, como tenía que ser en una noche
así, porque era la noche más entrañable en la vida de Hugo.
"Hugo, que te vaya bonito" dijo el periódico Marca de esta capital.
"Hugool" y "Aún le quedaban goles" fueron otros encabezados de los
diarios madrileños.
Ayer, Hugo ofreció otra cena de despedida, en esta ocasión a los
mexicanos que hicieron el viaje para acompañarlo en sus últimos minutos
como futbolista.
Habló Sánz
El presidente del Real Madrid, Lorenzo Sánz, estaba muy contento con el
homenaje al mexicano.
"Hugo no ha podido tener mejor despedida de la que ha tenido. El
madrilismo ha terminado respondiendo y ha sido una gran fiesta.
"Ha tenido el acierto de marcar tres goles y nos hace pensar que sería
un buen fichaje para la próxima temporada... ha demostrado que el que
tuvo, retuvo", dijo Sánz.
Una vez terminada toda la fiesta de Hugol, el delantero mexicano viajará
la próxima semana a Toulon, Francia, al torneo de juvenil, en donde
recibirá un reconocimiento el día de la Final.
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El adiós de "un enamorado de las redes"
Hugo Sánchez hace tres piruetas ante el París Saint-Germain
MADRID, 29 de mayo (Por César Velázquez, de Notimex).- Fue la despedida de
un grande. Faltó, tal vez, que aquellos que vibraron con sus espectaculares
goles en la segunda mitad de los 80, acudieran en masa al Santiago Bernabeu
para atestiguar el adiós a las canchas.
Pero los 50 mil aficionados que acudieron al estadio arroparon a Hugo
Sánchez con todo el calor humano de una afición agradecida que, como en las
gloriosas jornadas del madridismo, le premió de nuevo con una ovación
cuando al minuto 16 horadó por primera vez la portería contraria.
Pero Hugo no habría de conformarse con un solo gol. A los 21' regaló a la
afición madridista un gol de una belleza plástica que nada podía envidiar a
los de sus tardes más gloriosas. Así selló con la afición, una complicidad
largamente tejida con 251 goles en seis temporadas con el Real Madrid.
Luego de los dos goles de Hugo y un tanto del París Saint Germain, obra del
panmeño Julio César Dely Valdés, el partido entró en un ritmo semilento.
Pero poco importaba el marcador y el propio juego. Lo importante ya había
ocurrido: que Hugo desparramara su clase por el campo y rubricara su
actuación con sus goles a la manera clásica.
Ver jugar a Hugo mueve de inmediato a una reflexión: ¿será el adiós
definitivo de las canchas? La respuesta está en el aire. Tiene en los
botines la suficiente dinamita para dar todavía muchas satisfacciones a su
Selección.
El otro tanto merengue fue otro golazo, del brasileño Prates.
Hugo no fue, en su despedida, a arrastrar la gloria por la cancha. Fiel a
su estilo, a su clase, a una filosofía de quien ha triunfado por sus
capacidades extraordinarias, por su olfato de gol, por su instinto de
cazador en el área enemiga, luchó, disputó y ganó pelotas, pero sobre todo,
se ganó en definitiva el corazón de la afición madridista.
Hasta el Frente Ultrasur, poco afecto a las buenas maneras, le habría de
expresar su agradecimiento con una frase contundente que sintetiza el
sentimiento del madridismo: "Hugo: tu 9 fue nuestra gloria; siempre
contigo. Ultrasur".
Y junto a la afición madridista, a miles de nostálgicos que recuerdan los
muchos títulos que les dio Hugo, no podían faltar miles de mexicanos
residentes en España que hicieron viaje especial para estar presentes en
una noche mágica e inolvidable.
Habría de venir un gol más. La tercera voltereta del ariete mexicano. Mucho
más de lo que Hugo soñó en una noche que, como la de hoy, condensó sueños,
aspiraciones, sacrificios, voluntad y entrega.
Pero Hugo lo mereció. Dictó cátedra sobre el terreno, ordenó, mandó y
gravitó en el área durante todo el encuentro, como si el tiempo no hubiese
transcurrido.
De pronto, el encuentro entró en una etapa de atonía. Entonces, la afición
tomó el mando de las acciones. El Santiago Bernabeu era una fiesta y no
podía suspenderse. La "ola" recorrió una y otra vez el graderío en honor a
uno de los grandes, el más grande de la época moderna.
Con la despedida de Hugo se cierra una época, un ciclo dorado del
madridismo al que sólo le faltó la Copa de Europa. Pero, por lo pronto, la
despedida de hoy es, al mismo tiempo, el inicio anticipado de las
celebraciones por el título que ya sienten en la bolsa.
Hugo no fue lo que se puede llamar un caballero de las canchas, pero tuvo
lo que se necesita para triunfar: carácter, voluntad y temple, en un medio
donde es necesario estar muy por encima de lo normal para brillar con luz
propia.
El momento de la apoteosis llegó. Al minuto 40 de la segunda parte, el
partido se detiene. Hugo se despide, abandona la cancha en medio de una
estruendosa ovación y apenas ésta se acaba, un grito recorre el estadio:
"Hugo, Hugo Sánchez; Hugo, Hugo Sánchez".
Fue el adiós de un grande. Se fue como los grandes.
Pero faltaba más, al concluir el partido la afición continúa coreando el
nombre de Hugo. Las luces se apagan y de pronto aparece el goleador. El
estadio se llena de bengalas y Hugo, seguido por los reflectores, da la
"vuelta olímpica" a la cancha, bajo el coro unánime de: "Hugo, Hugo, Hugo".
Acompañado de esa locura colectiva, el mexicano se dirige al centro del
campo, agradece y se funde en un abrazo colectivo con los miles de
aficionados que le apoyaron una y otra vez a lo largo de 344 partidos
disputados con la mítica camiseta. El mexicano se inclina lentamente y da
un largo beso, apasionado, al punto desde donde se pone en juego la pelota.
Era el momento culminante de una trayectoria que no tiene par en la
historia madridista más reciente.
Las golondrinas acompañan la despedida. Luego sigue "El Rey". Sus
compañeros, con quienes compartió las grandes jornadas, la plantilla actual
y la nueva generación que admiró la grandeza de Hugo, corre al centro del
campo y lo alza en hombros.
Hugo, el más grande futbolista mexicano de todos los tiempos... "un loco
enamorado de las redes".
Los equipos alinearon así:
Real Madrid.- Francisco Buyo (Santiago Cañizares, 45'), Miguel Porlan
"Chendo", Fernando Hierro (Carlos Secretario, 26'), Fernando Sanz, Rafael
Gordillo (César Prates, 22'), Manuel Sanchís, Luis Milla, Miguel González
"Míchel" (Víctor Sánchez, 80'), Rafael Martín Vázquez (José Emilio
Amavisca, 75'), Emilio Butragueño (José María Gutiérrez "Guti", 38') y Hugo
Sánchez (José Antonio García Calvo, 85').
París Saint-Germain.- Bernard Lama (Mantoc, 45'), Daniel Kennedy, Bruno
N'Gotty, Paul Le Guen (Murati, 42'), Jimmy Algerino, Vincent Guerin
(Rabasandratana, 42'), Jerome Leroy (Laurent Fournier, 30'; Romeo Calenda,
70'), Benoit Cauet, Rai Souza, Julio César Dely Valdés (Patrice Loko, 77')
y Didier Bouget (Gavá, 42').
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--
Jorge Eduardo Perez-Jacome F.
Georgia Institute of Technology, Atlanta Georgia, 30332
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