"EVANGELIZAR NO ES VIOLENTAR LA LIBERTAD RELIGIOSA" POR BENEDICTO XVI

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Mari La Palma

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Oct 5, 2010, 1:53:04 PM10/5/10
to GRUPO CARISMÁTICO VIRTUAL: ISLA DE LA PALMA.
Benedicto XVI: Evangelizar no es violentar la libertad religiosa
Discurso a los obispos del norte y noroeste de Brasil en visita “ad
Limina”
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 4 de octubre de 2010 (ZENIT.org).-
Evangelizar no es violentar la libertad religiosa, porque no nace de
una imposición a la conciencia, sino del anuncio respetuoso de la
verdad, afirmó hoy el Papa Benedicto XVI a un grupo de obispos
brasileños.

En su discurso a los prelados de las regiones Norte 1 y Noroeste de la
Conferencia Episcopal Brasileña (CNBB), que se encuentran estos días
en Roma para la visita ad Limina, el Papa insistió en la importancia
de la llamada a la evangelización en Aparecida.

Ante todo, quiso aclarar que la evangelización no debe entenderse como
una imposición, y que la creencia de que evangelizar no es necesario
está equivocada.

“Dios puede realizar esta salvación por vías extraordinarias que
solamente Él conoce. Sin embargo, si su Hijo vino, fue precisamente
para mostrarnos, con su palabra y su vida, los caminos ordinarios de
salvación, y Él nos mandó a transmitir esta revelación a los demás con
su propia autoridad”.

Por ello, el Papa insistió en que aunque “los hombres podrían salvarse
por otras vías, gracias a la misericordia de Dios, si no se les
anuncia el Evangelio”, sin embargo “¿podría yo salvarme si por
negligencia, miedo, vergüenza o por seguir ideas falsas, dejara de
anunciar?”

Ante la objeción de ciertas corrientes de pensamiento que consideran
que evangelizar es “imponer” y por tanto “una violación de la libertad
religiosa”, el Papa respondió con una cita de la Evangelii nuntiandi
de Pablo VI, recordando qué entiende la Iglesia por evangelización.


PROPONER A LA CONCIENCIA LA VERDAD EVANGÉLICA Y LA SALVACIÓN OFRECIDA
POR JESUCRISTO, CON PLENA CLARIDAD Y CON ABSOLUTO RESPETO HACIA las
opciones libres que luego pueda hacer —sin coacciones, solicitaciones
menos rectas o estímulos indebidos— , lejos de ser un atentado contra
la libertad religiosa, es un homenaje a esta libertad, a la cual se
ofrece la elección de un camino que incluso los no creyentes juzgan
noble y exaltante”.

Además, recalcó, los no creyentes tienen “derecho” de recibir “a
través de los cristianos el anuncio de la Buena Nueva de la
salvación”.

“El deseo de anunciar el Evangelio nace de un corazón enamorado de
Jesús, que anhela ardientemente que más personas puedan recibir la
invitación y participar en el banquete de las Bodas del Hijo de Dios”,
añadió.

Por ello, “la llamada a la misión no es algo destinado exclusivamente
a un restringido grupo de miembros d la Iglesia, sino un imperativo
dirigido a cada bautizado, un elemento esencial de su vocación”.

En este sentido, recordó la “llamada a la evangelización” del
continente americano, realizada por la V Conferencia del Episcopado
Latino-Americano y Caribeño en Aparecida (Brasil, 2007).

También quiso advertir contra el peligo de una “visión reduccionista
del concepto de misión”, que “no puede limitarse a una simple búsqueda
de nuevas técnicas y formas que hagan a la Iglesia más atractiva y
capaz de vencer la competencia con otros grupos religiosos o con
ideologías relativistas”.

Por ello, invitó a los presentes a reflexionar si “la desaparición del
espíritu misionero tal vez no se deba tanto a limitaciones y carencias
en las formas externas de la acción misionera tradicional como al
olvido de que la misión debe alimentarse de un núcleo más profundo”,
que es “la Eucaristía”.

“Esta, como presencia del amor humano-divino de Jesucristo, supone
continuamente el paso de Jesús a los hombres que serán sus miembros,
que serán ellos mismos Eucaristía. En suma, para que la Misión
Continental sea realmente eficaz, esta debe partir de la Eucaristía y
llevar a la Eucaristía”, concluyó el Papa.

[Por Inma Álvarez]

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