Afirmando que quiero mantenerme enterada, escucho, veo y absorbo estas historias sin fin. Despus de un tiempo, las oscuras nubes de la ira, dolor y tristeza se asientan tan profundamente que a veces es difcil sentir otra cosa. S que la luz de Cristo est presente, pero podr Jess vencer de verdad las tinieblas que parecen ser tan penetrantes? Est Dios verdaderamente en control?
En momentos como estos, busco refugio en un lugar calmado, apartado de las ruidosas llaves que amenazan encerrar mi esperanza bajo llave. Algunas veces salgo a caminar. Algunas veces me acuesto en el piso de mi oficina, respiro profundo, lloro y oro. Otras veces, me siento en la banca de la iglesia.
Hay algo en pasar tiempo en el santuario de una iglesia que nos ofrece un sentido profundo de paz y consuelo. Para m, me trae a la mente los recuerdos de la iglesia metodista unida histrica, la cual me haca sentir como en casa durante mi niez. Todava recuerdo claramente los hermosos vitrales policromados, el majestuoso rgano de tubos y la rica voz de mi pastor, quien cantaba himnos con una profunda voz de bartono despus de sus sermones.
Hace poco, una amiga me mostr una foto de un fragmento de un vitral que previamente haba sido parte de una ventana del santuario de 102 aos. El tornado destroz la ventana. Un miembro de la iglesia recogi pedazos de vidrio de los escombros y los convirti en arte. Los transform en recuerdos visible del lugar que signific tanto para tantas familias por generaciones.
Ese pedazo de vidrio reson conmigo. Me hizo recordar las filas de bancas rechinantes llenas de rostros amistosos, baados por los coloridos rayos de luz que pasaban por las ventanas. Pero lo que habl a mi alma fue la nota que tena esta obra de arte.
Cuntas cosas asombrosas vieron estos vitrales! Este era un lugar santo de celebracin! Un lugar de adoracin, dolor y sanidad. Un lugar para buscar y encontrar. Un lugar donde el Espritu se mova, la gente se conectaba y se formaban innumerables recuerdos. Un lugar que est siendo reconstruido para continuar siendo un faro de esperanza.
Para cada uno de nosotros hay un lugar como este. Lo encontraremos donde sea que estemos. Nuestro santuario quiz no tenga vitrales, quiz ni siquiera tenga paredes, pero siempre tendr la presencia de Dios.
Dios invita a todos a detenerse y buscar un descanso contemplativo. Es un lugar donde llevar nuestro miedo y frustracin. Podemos lidiar con lo inexplicable, lo que no tiene respuesta o lo que nos llena de ira. No cabe duda, que si abrimos nuestros corazones, descubriremos la gracia inagotable.
Los momentos que pasamos en un santuario niegan el ruido negativo? No. Pero el tiempo que pasamos alejados del mundo puede ser el contrapeso perfecto en contra de la oscuridad generada por el conflicto, la devastacin, el odio y el desastre. Sea que usted se aleje para irse al porche detrs de su casa, o que se acueste en el piso de su dormitorio, se meta en un closet o vaya a un santuario real, le pido a Dios que usted encuentre un lugar santo donde el Espritu le hable, la rodee con la luz del amor de Dios y la llene de paz.
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