La Voce Del Silenzio Chords

0 views
Skip to first unread message

Umbelina Baublitz

unread,
Aug 3, 2024, 1:54:40 PM8/3/24
to ragdoorsnomang

Homepage
All texts ever published in the magazine are featured on the homepage, starting from the latest.
The available translations are listed in the title section.
When a new translation is published, the text comes back on top in the new language.

Texts
Once you access a text, choose a translation from the white box on the right side of the page.
Click on the title for full view or read the translation alongside the original, as a special scrolling feature keeps them aligned.
Each text can be closed at any moment via the grey toolbox.
Texts can be exported in PDF format by clicking Export at the bottom of the page.

Now, you know of my deep association and confraternity with the poet Federico Garca Lorca. I could say that when I was a young man, an adolescent, and I hungered for a voice, I studied the English poets and I knew their work well, and I copied their styles, but I could not find a voice. It was only when I read, even in translation, the works of Lorca that I understood that there was a voice. It is not that I copied his voice; I would not dare. But he gave me permission to find a voice, to locate a voice, that is to locate a self, a self that is not fixed, a self that struggles for its own existence. As I grew older, I understood that instructions came with this voice. What were these instructions? The instructions were never to lament casually. And if one is to express the great inevitable defeat that awaits us all, it must be done within the strict confines of dignity and beauty.

Because I was an indifferent guitar player. I managed a few chords. I only knew a few of them. I sat around with my college friends, drinking and singing the folk songs and the popular songs of the day, but I never in a thousand years thought of myself as a musician or as a singer.

I knew nothing about the man. I did not know what part of Spain he came from. I did not know why he came to Montreal. I did not know why he stayed there. I did not know why he appeared there at that tennis court. I did not know why he took his life. I was deeply saddened, of course.

Ora, sapete tutti quanto io mi senta vicino a Federico Garcia Lorca, quanto gli sia debitore. Potrei dirvi che da ragazzo, quando cercavo disperatamente di trovare una mia voce, ho studiato a fondo i poeti inglesi e sono arrivato a conoscerne molto bene le opere: li copiavo, copiavo il loro stile, ma non riuscivo a trovare una voce. Solo pi tardi, quando ho letto le opere di Lorca, seppure in traduzione, ho capito che esisteva una voce. Non che io abbia copiato la sua; non avrei mai osato. Ma Lorca mi ha dato il permesso di trovare una voce, di individuarla. Cio di individuare un io, un io che non fisso, un io che lotta per la propria esistenza. Invecchiando, ho capito che questa voce mi impartiva delle istruzioni. Quali? Prima di tutto, che non bisogna mai lamentarsi tanto per lamentarsi; che se si deve dare voce alla grande, inevitabile sconfitta che ci attende tutti quanti, bisogna farlo entro i confini angusti della dignit e della bellezza.

Il giorno seguente non venne. Non venne. Avevo il numero della sua pensione a Montreal. Chiamai per sapere come mai non fosse venuto al nostro appuntamento e mi dissero che si era tolto la vita, si era suicidato.

Non sapevo niente di lui. Non sapevo da quale parte della Spagna venisse. Non sapevo perch fosse venuto a Montreal. Non sapevo perch stesse l. Non sapevo perch fosse comparso proprio al campo da tennis. Non sapevo perch si fosse tolto la vita. Ero profondamente rattristato, ovviamente.

Ma adesso vi sveler una cosa che non ho mai detto in pubblico. Quei sei accordi, quel giro di chitarra, sono stati la base di tutte le mie canzoni e di tutta la mia musica. Adesso credo che possiate cominciare a capire la dimensione della gratitudine che provo nei confronti di questo paese.

Es un gran honor estar aqu ante ustedes esta noche. Puede que, al igual que el gran maestro Riccardo Muti, no est acostumbrado a estar ante el pblico sin una orquesta detrs, pero esta noche dar lo mejor de m como solista.

Ayer pas toda la noche en vela preguntndome qu podra decir ante esta distinguida asamblea. Despus de tomarme todas las chocolatinas y los cacahuetes que haba en el minibar, garabate algunas palabras. Creo que no voy a tener que recurrir a ellas. Sin duda, estoy profundamente emocionado por el reconocimiento de la Fundacin, pero esta noche he venido aqu para expresar otro aspecto de mi gratitud. Creo que ser capaz de hacerlo en tres o cuatro minutos, as que voy a intentarlo.

Cuando estaba haciendo las maletas en Los ngeles, me senta un poco nervioso, ya que siempre he tenido sentimientos encontrados hacia los premios de poesa. La poesa procede de un lugar que nadie controla, que nadie conquista. De modo que, en cierto modo, me siento como un charlatn al aceptar un premio por una actividad que no domino. Es decir, si supiera de dnde vienen las buenas canciones, ira all ms a menudo.

Ya conocen ustedes mi profunda relacin y hermandad con el poeta Federico Garca Lorca. Les dir que cuando era joven, cuando era un adolescente y anhelaba tener una voz, estudiaba a los poetas ingleses, cuya obra conoca bien, y copiaba su estilo, pero no encontraba una voz. Solamente cuando le, a pesar de ser en traduccin, la obra de Lorca, comprend que haba una voz. No es que copiara su voz, jams habra osado hacerlo!, pero l me dio permiso para encontrar una voz, para identificar una voz, es decir, para identificar un yo, un yo que no es esttico, un yo que lucha por su propia existencia. A medida que fui creciendo, comprend que esa voz me daba unas directrices. Cules eran esas directrices? Las directrices eran no lamentarse nunca a la ligera, y que si se desea expresar la gran derrota inevitable que nos espera a todos, hay que hacerlo dentro de los estrictos lmites de la dignidad y la belleza.

Porque yo era un guitarrista mediocre. Tocaba algunos acordes. Slo me saba unos cuantos. Me sentaba con mis amigos de la universidad a beber y a cantar canciones tradicionales y canciones famosas de aquella poca, pero jams se me pasaba por la cabeza pensar que yo era un msico o un cantante.

Un da, a principios de los aos sesenta, haba ido a Montreal a visitar a mi madre. Su casa est al lado de un parque en el que hay una pista de tenis a la que va mucha gente para ver jugar a los jvenes tenistas. Fui a ese parque, que conozco desde mi infancia, y all haba un chico tocando la guitarra. Tocaba la guitarra flamenca, y junto a l haba dos o tres chicas y chicos escuchndole. Me encantaba cmo tocaba. Haba algo en su forma de tocar que me hechiz. As es como yo quera tocar, y saba que nunca iba a ser capaz de hacerlo.

Me sent all un rato con los dems a escucharle, y cuando se hizo un silencio, un silencio adecuado, le pregunt si me poda dar clases de guitarra. Era un chico espaol y slo podamos comunicarnos chapurreando francs. l no hablaba ingls. Acept darme clases. Yo le indiqu dnde estaba la casa de mi madre, que se vea desde la pista de tenis. Quedamos y establecimos el precio de las clases.

Al da siguiente volvi, me coloc las manos en la guitarra, me puso la guitarra bien colocada en el regazo, y empec otra vez a tocar esos seis acordes, una progresin de seis acordes en la que se basan muchsimas canciones flamencas. Aquel da lo hice un poco mejor. El tercer da mejor, mejor algo ms. Ya me saba los acordes. Y era consciente de que, a pesar de que era incapaz de coordinar los dedos con el pulgar para reproducir el trmolo, me saba los acordes, ya me los saba perfectamente.

Yo no saba nada del aquel hombre. No saba de qu parte de Espaa era, no saba por qu haba ido a Montreal, no saba por qu se haba quedado all, no saba por qu haba aparecido por la pista de tenis, no saba por qu se haba quitado la vida. Evidentemente, me produjo una gran tristeza.

Pero ahora les voy a revelar algo que nunca he dicho antes en pblico. Esos seis acordes y ese patrn de guitarra han sido la base de todas mis canciones y de toda mi msica. De modo que ahora podrn empezar a comprender la inmensa gratitud que siento hacia este pas.

c80f0f1006
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages