Desenmascarando Al Amor Libro Pdf

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Donat Ruel

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Aug 4, 2024, 4:51:33 PM8/4/24
to quegnoszarec
Estelibro es un viaje que te llevar hacia una confrontacin contigo mismo y con lo que dices llamar amor (o lo que crees que es) ya que, para llegar al amor verdadero, primero hay que desenmascararlo.

Este libro, parte no ficcin y parte ficcin, abre una ventana a las historias de las pelculas con las que crecimos: las analiza, muestra qu ocurri aos despus de que acabaran y propone qu habran podido trabajar para seguir juntos.


Qu hubiera ocurrido con Rose y Jack si se hubiera subido a la tabla? Habrian sido felices para siempre? Johnny no quera que nadie arrinconase a Baby pero con el paso de los aos lo hizo l un poquito? Y Sandy y Danny, que acabaron el instituto y se mar- charon volando en un descapotable rojo cmo aterrizaron en la vida adulta?


Y si el cine en lugar de ensearnos bsicamente cmo dos personas se enamoran, nos mostrara qu ocurre despus? Podemos enamorarnos con naturalidad, de manera espontnea, casi sin saber por qu, pero no podemos sostener una relacin duradera sin ser conscientes y esforzarnos.


Tiene dos partes: en una se habla de las estafas, de las pelis que nos vendieron, y nosotros compramos, un ideal de amor y pareja que no es asumible ni realista. Y en la otra se habla de las pelis que nos vendieron amores y desamores sanos y reales, con sus luces y sus sombras.


Este nuevo libro se aventura a desafiar los conceptos convencionales del amor. Heber Gonzlez nos conduce a travs de un viaje emocional en busca de desenmascarar las representaciones errneas que se han tejido en torno al amor. Segn el autor: Lo que aprendes en tu tormenta, ayuda a otros a atravesar la suya. Desde que inici como creador de contenido y conferencista, mi objetivo fue claro: decirte lo que me hubiera gustado escuchar.


Desenmascarando al Amor se sumerge en las complejidades de este sentimiento universal, explorando preguntas fundamentales que todos nos hemos planteado en algn momento: Cmo discernir si amamos de manera adecuada? Dnde se encuentra la lnea entre un amor sano y uno perjudicial? En qu momento el amor se transforma en obsesin, dependencia o miedo a la soledad?


El autor, a travs de sus propias experiencias, nos lleva a comprender la verdadera esencia del amor. Gonzlez afirma: Hablo de Dios porque hablar de Dios es hablar de amor, y viceversa. Hubo un momento en el que Dios fue claro y dijo a mi vida: s un canal de bendicin y, si a travs de tu testimonio sobre la bsqueda del amor, el apego al amor verdadero te lleva a conocerme y a aprender a amarte de la manera correcta por primera vez, entonces habrs logrado tener relaciones sanas con otras personas. Si a travs de conocer todo lo que no es amor, te lleva al verdadero, comprtelo con los dems.


Heber Gonzlez, oriundo de Chihuahua, Mxico, es un reconocido conferencista y creador de contenido con un enfoque en autoestima, amor propio, motivacin, superacin personal y espiritualidad. Sus experiencias personales, influenciadas por su conexin con la espiritualidad, han moldeado su percepcin y comprensin del amor verdadero, un tema central en su prximo libro.


Heber Gonzlez, el influyente conferencista y autor de contenido en redes sociales, est a punto de presentar su libro ms esperado: Desenmascarando al Amor. Este libro representa una exploracin profunda y provocativa de un tema universalmente intrigante: el amor.


El libro se sumerge en las complejidades del amor, explorando preguntas fundamentales que todos nos hemos planteado en algn momento: Cmo sabemos si estamos amando de la manera correcta? Dnde se encuentra la lnea divisoria entre el amor sano y el txico? Cundo el amor se convierte en obsesin, dependencia o miedo a la soledad?


Heber Gonzlez, originario de Chihuahua, Mxico, es un conferencista y creador de contenido ampliamente reconocido en plataformas de redes sociales. Con un enfoque en temas de autoestima, amor propio, motivacin, superacin personal y espiritualidad, Heber comparte sus propias vivencias sobre el amor y las relaciones en esta obra. Su conexin con la espiritualidad influy significativamente en su bsqueda de un amor verdadero.


POR DUBRAVKA UGREŠIĆ

En el parque zoolgico de Berln, al lado del estanque de las morsas, hay una extraa vitrina. Tras el cristal se hallan los objetos encontrados en la tripa de la morsa Roland, cuya vida concluy el 21 de agosto de 1961. Exactamente hay: un mechero de color rosa, cuatro palitos de helado (de madera), un broche de metal en forma de caniche, un abridor de botellas de cerveza, una pulsera de mujer (probablemente de plata), un pasador de pelo, un lpiz de madera, una pistola de agua de plstico de nios, un cuchillo de plstico, unas gafas de sol, una cadenita, un muelle (pequeo), un flotador de goma, un paracadas (de juguete), una cadena de hierro de unos cuarenta centmetros, cuatro clavos (grandes), un cochecito de plstico de color verde, un peine metlico, una muequita, un pin de plstico, una lata de cerveza (tipo Pilsner, de 0,33 l), una cajita de cerillas, una zapatilla de nio, una brjula, una llave de coche, cuatro monedas, un cuchillo con mango de madera, un chupete, un manojo de llaves (cinco piezas), una cerradura y una bolsita de plstico de agujas e hilos.


Ms hechizado que asombrado, el visitante observa esas extraas piezas como si se tratase de unas excavaciones arqueolgicas. Sabe que su valor de pieza de museo est determinado por la casualidad (por el caprichoso apetito de Roland) y, no obstante, no puede resistirse al pensamiento potico de que, con el tiempo, esos objetos han establecido entre s unas relaciones ms delicadas. Atrapado en este pensamiento, el visitante intentar en adelante establecer unas coordenadas de significado, reconstruir las coordenadas histricas (se le ocurre, por ejemplo, que Roland muri ocho das despus del levantamiento del Muro de Berln), y otras cosas por el estilo. El lector debera leer la novela que est ante l de forma semejante. Si le parece que entre los captulos no hay una relacin sensata y firme, que tenga paciencia; las relaciones se irn estableciendo de manera gradual. Algo ms: la pregunta de si esta novela es autobiogrfica podra, en algn eventual e hipottico momento, pertenecer a la competencia de la polica, pero no a la de los lectores.


1

Ich bin mde(1), le digo a Fred. Su cara plida y melanclica se estira con una sonrisa. Ich bin mde es la nica frase que por ahora s decir en alemn. En este momento tampoco quiero aprender ms. Aprender ms significa abrirse. Y yo, durante algn tiempo, todava quiero seguir encerrada en m misma.


2

El rostro de Fred me recuerda a una fotografa antigua. Fred parece un joven oficial dispuesto a jugar a la ruleta rusa por un amor infeliz. Las noches las pasa en vela en las tabernas de Budapest. El triste gemir de los violines gitanos no provoca ningn temblor en su plido rostro. Solo de vez en cuando su mirada centellea con el brillo de uno de los botones metlicos de su uniforme.


3

La vista desde mi habitacin, desde mi residencia temporal en el exilio, est cubierta de altos pinos. Por la maana descorro las cortinas y descubro la vista de una escenografa romntica. Los pinos primero se encuentran inmersos en la niebla, como si se tratase de fantasmas, luego la niebla se disipa en mechones y el sol rompe a brillar entre ellos. A veces cae una llovizna ligera. Hacia el final del da la oscuridad cae sobre los pinos. En el ngulo izquierdo de la ventana se ve un pedacito de lago. Al atardecer corro las cortinas. La escenografa es igual todos los das, algn que otro pjaro perturba la inmovilidad del paisaje, bsicamente cambia solo la iluminacin.


4

Mi habitacin est llena de un silencio que parece de algodn. Si abro la ventana, el trino de los pjaros rompe el silencio. Al atardecer, si salgo de la habitacin hacia el vestbulo, oigo el rumor de un televisor (de la habitacin de la seora Kira, en la misma planta) y el sonido de una mquina de escribir (el escritor ruso de la planta de abajo). Un poco despus, se puede or el irregular golpeteo de un bastn y el arrastrar de los pequeos pasos del invisible escritor alemn. A los artistas, una pareja rumana (de la planta de abajo), los veo a menudo, se mueven en silencio, como sombras. A veces, el silencio se ve perturbado por Fred, nuestro conserje. Fred corta el csped del jardn de la casona con una ruidosa cortadora elctrica que ahuyenta sus penas amorosas. Su mujer lo ha abandonado recientemente. My wife is crazy, me explic Fred. Es la nica frase en ingls que sabe.


5

En la cercana Murnau hay un museo, la casa de Gabriela Mnter y de Vassily Kandinsky. Siempre me entran nuseas al pensar en las huellas de las vidas ajenas, son tan personales y tan impersonales a la vez. All compr una postal en la que se reproduce la imagen de una casa, Das Russen-Haus.(2) A menudo me quedo mirando esta postal. A veces me parece que la menuda figura humana en la ventana, ese puntito rojo intenso, esa soy yo.


6

Sobre mi escritorio hay una fotografa amarillenta. En ella hay tres baistas desconocidas. De la fotografa no s mucho, solo que fue tomada a principios de siglo en el ro Pakra. El riachuelo corre cerca del pequeo lugar en el que nac y pas mi infancia.


Me doy cuenta de que siempre llevo conmigo la fotografa como un pequeo fetiche del que desconozco su verdadero significado. Esa superficie de color amarillo turbio atrae de forma hipntica mi atencin. A veces me quedo mirndola mucho rato sin pensar en nada. A veces ahondo con atencin en los reflejos de las tres baistas en el espejo del agua, en sus rostros que miran directamente al mo. Me sumerjo en sus caras como si fuera a descifrar un secreto, descubrir alguna grieta, un pasadizo escondido.


8

En esa misma Murnau se encuentra el museo de don von Horvth. don von Horvth naci el 9 de diciembre de 1901 en Rijeka, a las 16:45 (segn otros testimonios a las 16:30). Cuando lleg a pesar unos diecisis kilos, sus padres y l se mudaron de Rijeka y vivieron un poco en Venecia y un poco en los Balcanes. Cuando alcanz la altura de un metro y veinte centmetros se mudaron a Budapest y vivieron en esa ciudad hasta que midi un metro y veintin centmetros. Eros despert en don von Horvth, segn su opinin, al alcanzar un metro y cincuenta y dos centmetros. El inters de Von Horvth por el arte, sobre todo por la literatura, apareci al alcanzar un metro y setenta centmetros. Cuando empez la Primera Guerra Mundial, don von Horvth dej de crecer, meda un metro y ochenta y cuatro centmetros. La biografa de Von Horvth medida en kilos, centmetros y puntos geogrficos estaba abundantemente atestiguada por las fotografas del museo.

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