Incluso milagros reales (sanación parcial, fenómenos luminosos) y profecías aparentemente cumplidas no prueban origen divino. El demonio puede realizar verdaderos milagros y predicciones extremadamente precisas (por su inteligencia superior, observación de planes ocultos y conjeturas naturales) para engañar y capturar almas (2 Tes 2,9; Mt 24,24; Sto. Tomás, Sta. Teresa, S. Juan de la Cruz).