Sin límites morales

6 views
Skip to first unread message

Humberto García

unread,
Jan 12, 2026, 3:53:16 PMJan 12
to que_...@googlegroups.com

Cuando no hay límites morales

 

Humberto García Larralde, economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela, hum...@gmail.com

 

Observar la reacción de algunos implicados, a raíz de la captura de Nicolás Maduro y de Cilia, ayuda a comprender la situación en la que nos encontramos. La conducta del propio dictador entrando a la custodia dando “feliz año” en inglés a sus captores y luego en la corte añadir, cuando el juez le pidió identificarse como Nicolás Maduro Moros, “presidente constitucional de Venezuela … inocente y decente”, muestra a alguien aislado en sus ficciones, absolutamente desubicado. Pero no es que no captase la realidad en que se encontraba, sino que, para él, asume un sentido totalmente distinto. Como las veces que se filmó bailando mientras sus esbirros asesinaban manifestantes en las calles o, hace apenas un mes, ante la amenaza inminente de una acción en su contra desde la armada gringa sitiada frente a nuestras costas, para mostrar su indiferencia. Conducta psicópata, sin duda.

 

Hay que preguntarse por las razones de tal comportamiento patológico. Para ello, es conveniente retornar a Hannah Arendt. En su monumental obra, Los orígenes del totalitarismo, describe el terror impuesto por una realidad basada en una ideología entendida como ideario blindado, innegable, a partir del desarrollo lógico exhaustivo de una premisa inicialmente asumida como verdad absoluta. En esta óptica, no es la realidad fáctica, lo que es, la que proporciona los criterios para discernir lo que es cierto o falso. Menos aún sirve para abogar por un “deber ser” social. El único referente para distinguir lo correcto de lo incorrecto, es decir, para toda consideración moral, es ese ideario blindado. Este es el caldo de cultivo para la banalidad de individuos aparentemente anodinos, incapaces de distinguir entre el bien y el mal, y la maldad extrema a que conducen sus acciones. Arendt se refería, claro, a ideologías monolíticas como el marxismo-leninismo y el nazismo, pero su razonamiento vale para cualquier fundamentalismo que no admite otra realidad que la suya.

 

En ausencia de una base doctrinaria, no puede definirse al chavismo como movimiento ideológico. De una infatuación inicial con un líder mesiánico autoproclamado segundo Libertador y salpicada, luego, con consignas de la mitología comunista, se arribó a un ideario que reivindicó como únicos patriotas legítimos a los partidarios de Chávez. Éstos se arrogaron, por tanto, los llamados a decidir los destinos de la nación. Justificó un ejercicio maniqueo del poder que discriminó con violencia a quienes disentían. Un constructo claramente fascista, amparado en el poder de las armas y la criminalización de todo reclamo de que se cumpliesen los derechos consagrados en la constitución. Derivó en el convencimiento, de parte de los que controlaban el Estado, de que eran los dueños de Venezuela. Y, como era de esperar, asumió una forma claramente patrimonial: las riquezas del país son para su provecho discrecional. Sobre este arbitrio se cimentaron las alianzas que han sostenido al régimen durante tantos años. Bastaba con manifestar lealtad incondicional con la cabeza del Estado y actuar en consecuencia, para que se abrieran oportunidades non sanctas de enriquecimiento.

 

La adscripción al derecho en la administración del Estado desapareció ante criterios “revolucionarios” de ordenamiento político y social. Lo correcto, es decir, el deber ser, pasó a depender de lo que dijera el líder, así como los criterios de verdad, de lo que es cierto o falso. No es que Maduro no supiese que no ganó las elecciones. Tampoco ignoraba que sus órdenes provocaron la muerte de centenares de inocentes. Su insania no es la de una persona desconectada de la realidad. El asunto es que la realidad ante la que responde es otra. En su torcida visión, la verdad y la justicia, en una Venezuela que es de su propiedad, de que su conducta siempre es la correcta. No hay base para objetarla. Por tanto, le corresponde haber ganado las elecciones del 28J. No puede ser de otra. La represión y muerte de tantos es por salvaguardar al país de terroristas o traidores que buscan desestabilizar al poder popular. No hay propósito alguno de enmienda ni disposición a entenderse con opositores. Tampoco para reconocer presos por razones políticas. Los guiños a sus captores, como sus danzas cuando ordenaba reprimir, no son sólo burlas cínicas. Son la afirmación de una conducta amoral, irreductible a consideraciones humanitarias, del respeto al otro y de resguardo de su bienestar.

 

Tan perversa perspectiva es compartida por quienes han sido sus cómplices en el expolio de la nación y la opresión de sus habitantes. Que lo adornen con una narrativa antiimperialista, de “defensa del Pueblo”, no la cambia, pero ayuda a embaucar agrupaciones panfletarias izquierdosas, como el partido Podemos en España, para que defiendan al régimen de Maduro por ser de “izquierda”.

 

Las patéticas lamentaciones de un Cabello compungido ante el éxito de la incursión gringa, así como los intentos de Padrino López de disimular la inoperancia de su comando, no son por haber acusado una nueva realidad a la que deben someterse. Expresan resentimientos de quienes han sido privados de un “derecho” que creían inalienable: el de su señorío ilimitado sobre de Venezuela. Tantos años usando impunemente los recursos del Estado para someter, por las buenas o por las malas, a la población, acabó por atrofiar sus reflejos políticos. Están ahora a la intemperie, confundidos sobre cómo recuperar lo que perdieron. Por acto reflejo reanudan la represión, con varios periodistas presos y prohibición a otros de entrar al país. Liberan a cuentagotas algunos presos políticos, con medidas cautelares, para demostrar que todavía ejercen el poder. No hay moral, ni consideración humanitaria alguna, ni disposición a buscar acuerdos por el bien del país. ¿Podemos confiar en un “cambio” así?

 

Lamentablemente, del otro lado de la ecuación del poder que alega ser necesario para estabilizar a Venezuela, las motivaciones son parecidas. Los criterios de “verdad” con que decide Donald Trump están en función de sus intereses personales. Por creerse el presidente más genial y asertivo de todos …y el hombre más poderoso de la tierra … su voluntad es ley. Ya lo reconoció públicamente. Las normas del derecho internacional que regulan la convivencia entre naciones no acotan sus actuaciones: sólo su propia moral, su mente. Lo correcto, es decir, lo que debe acometerse, es de su sola incumbencia, así sea el futuro inmediato de Venezuela o el destino de Groenlandia. Avisados. Ahí están las fuerzas armadas más poderosas del mundo, por si acaso.      

 

Si bien la captura de Maduro y Cilia destrancó, al fin, la posibilidad de recuperar la soberanía popular, tan pisoteada por ellos, y emprender la construcción en el país de una democracia auténtica, parece pender sólo de la buena disposición de los mandantes. En el caso del fascismo madurista, prefirió entregar el país a los intereses económicos de las grandes empresas estadounidenses que reconocer la voluntad popular expresada el 28J. Trump y Rubio contestes, por lo que marginan a María Corina.

 

Lo que emerge es un vacío ético, campo de componendas de carácter transaccional, donde cada parte puja a ver hasta dónde puede llegar. Muy asimétrica en fuerza, desde luego. Pero como para el lado débil está en juego su sobrevivencia, su desesperación puede llevar a que desaten las acciones más destempladas. Ya han salido bandas fascistas—los colectivos—inspeccionando celulares a ver quiénes “traicionan” al régimen. El gobierno de USA recomienda a sus ciudadanos evitar entrar al país. ¿Hasta dónde puede llegar el entendimiento de Delcy y compañía con Marcos Rubio? ¿Cómo quedan los cubanos en todo esto? ¿Cabello, que no tiene cómo camuflarse ahora de confiable?

 

Mientras, la situación económica se deteriora aún más. La inflación habría cerrado, el año pasado, cerca de 500%, los sueldos en el subsuelo, los servicios colapsados y pare usted de contar. Grandes empresas petroleras han hecho saber que, sin garantías y cambios del marco legal, no traerán sus ansiadas inversiones. Reclamo que comparte el sector privado en general. Una presidente encargada, sin legitimidad, pero nariceada por Rubio, ¿podrá proporcionar la estabilidad que se pregona en estas circunstancias? ¿Dónde está el pueblo venezolano en todo esto, los que con su trabajo, apoyo e iniciativa proporcionarían legitimidad y viabilidad a las reformas que es menester emprender? La estabilidad y la justicia, sin un marco institucional propicio, no tiene base. Desatar las fuerzas creativas que permitan recuperar el país, la fase siguiente en el esquema de Rubio –ardua tarea, dada la magnitud de su destrucción--, implica abordar, desde ya, la transición democrática. El pueblo venezolano no puede observar pasivamente las componendas con quienes han destruido sus medios de vida, su confianza y acabado con sus derechos y seguridades. Un primer paso insoslayable para avanzar, cuanto antes, en la instauración de la confianza, es la liberación, sin condicionamiento alguno, de todos los presos políticos y la restitución inmediata de las garantías constitucionales para la libre expresión y manifestación de preferencias políticas. Esto, más la atención a la emergencia humanitaria compleja y la recuperación de los servicios, no puede hacerse de forma teledirigida dejando que los operarios sean Tarek William Saab, Diosdado Cabello, los jueces abyectos del tsj y los militares corruptos sólo interesados en preservar sus valiosos cotos de caza

 

Venezuela cuenta con una formidable potencialidad de cambio en la voluntad de esa inmensa mayoría que votó por la libertad, el reencuentro y la prosperidad futura, el 28 de julio de 2024. Sin Edmundo González Urrutia y María Corina Machado será muy difícil encauzar provechosamente tan importante fuerza restauradora. Está respaldada, además, por planes y proyectos formulados por quienes conocen los problemas del país porque han ejercido responsabilidades al respecto, acceso a importantes fuentes de financiamiento externo para atender las necesidades urgentes y para emprender una reforma profunda del Estado, amén de la confianza y entusiasmo de la gente, dispuesta a aportar sus esfuerzos para el éxito de tan ansiado cambio. Es esta activación del apoyo popular la que podrá catalizar los reacomodos en la FAN y de factores de poder chavista para contener los posibles brotes de violencia. Es indispensable el componente moral de justicia y libertad de los venezolanos para que salgamos de abajo. Muy distinto al ambiente sombrío e incierto que perpetúa la angustia y el miedo que transmiten los remanentes del fascismo madurista.

 

La responsabilidad a exigirle a las fuerzas estadounidenses que actualmente dominan al país tiene que ser obrar, junto a los países amigos de la región y con el apoyo de la Unión Europea, proporcionar las seguridades para que esta transformación democrática pueda desenvolverse en toda su potencialidad. Es ahí donde reside la base de la estabilidad buscada, de la recuperación pregonada, no al revés. Sin ella, la bonanza que resultará, según Trump, de su control sobre el país no será tal. Puede esperarse, más bien, continuada inestabilidad y deterioro. Es preciso fortalecer el liderazgo democrático incluyendo, junto a MCM y EGU a figuras tan importantes como Enrique Márquez, Juan Pablo Guanipa y otros, para asegurar que componendas transaccionales en el vacío de quienes no creen en la democracia puedan condenarnos a continuados oprobios.

 

 

Cuando no hay límites morales.pdf
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages