APRENDER A APRENDER
Liliana Arias Conde
Psicóloga en formación UNAD
Estudiante de Postgrado Especialización: Pedagogía para el desarrollo del aprendizaje Autónomo
"Es darse la oportunidad todos los días de adquirir una nueva visión de las cosas, de ver el mundo desde otra óptica, de desaprender lo aprendido y asimilar lo novedoso. Es señal de humildad y es disponibilidad para vivir. Es aceptar que tenemos limitaciones y muchas cosas por conocer. (Yaneris Cotes)"
El mundo en que vivimos parece depender cada vez más del conocimiento científico y tecnológico. Sin embargo, la forma en que nos relacionamos con este conocimiento no es siempre igual en los países en vías de desarrollo que en los países desarrollados. La ciencia y la tecnología han terminado por transformar numerosos espacios de las sociedades contemporáneas. Son innegables los beneficios que de tal transformación se obtienen, pero también son numerosos los riesgos que han surgido de tan vertiginoso desarrollo. En tal sentido, surge la preocupación sobre la educación en todo este proceso.
Pues hablar de educación no es nada fácil, ya que es un tema bastante extenso que no se pude resolver en un par de hojas, ya que no existe una sola teoría en especifico, en la cual se pueda centrar su atención, sino que al contrario, el proceso educativo se compone y alimenta de una gran gama de teorías psicológicas, pedagógicas, filosóficas, sociales, etc., producto del ensayo y error de cada época histórica por proponer teorías, principios, metodologías, etc., a favor del proceso educativo y todo lo que este engloba.
Lo que sí es cierto, es que la educación debe establecer vínculos sociales entre los individuos, cuya finalidad es el pleno desarrollo del ser humano en su dimensión social, es decir, el hombre es un ser aptamente educable, ya que se le puede "adiestrar" para diversas tareas y en diversas áreas tanto físicas, intelectuales y emocionales (psicológicas), se le puede educar para hacer el bien y para hacer el mal. Aun que la educación no pretenda implícita y/o explícitamente educar para el mal, sin embargo es obvio que en todo exista una contraparte, (ya que es una ley universal). En la medida que el hombre sea capaz de crear, de construir, en un área o ciencia en particular, en esa misma medida será capaz de crear para destruir. Un ejemplo de esto son las situaciones que se están presentados por el calentamiento global. Pero aun así hay que dejar las esperanzas en la educación mediante la inserción de los principios, valores, actitudes, la reflexión, el amor a la vida y al trabajo. En la educación por el hombre todavía hay muchísimas cosas por hacer a favor de su desarrollo, y donde con la ayuda de docentes con competencias Tecnopedagógicas que puede conducir este proceso, mediante unas líneas de aprendizaje, recursos necesarios y el compromiso o responsabilidad por parte del alumno, se logre un aprendizaje efectivo y significativo a partir de la construcción de conocimientos y/o aprender a aprender.
La enseñanza deber ser un proceso continuo durante toda la vida, para convertirse en eje de la sociedad civil y de la democracia viva. Pues el concepto de la educación a lo largo de la vida es la clave para entrar en el siglo XXI, donde se habla de sociedad educativa, en la que todo puede ser ocasión para aprender y desarrollar las capacidades del individuo haciendo uso o mediante la estructuración de estos cuatro aprendizajes: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser.
Haciendo un mayor énfasis en "Aprender a aprender" (sintetizado desde el punto de vista del desarrollo cognitivo,) y "Aprender a vivir juntos" (que sintetiza la construcción de un orden social donde podamos convivir juntos pero manteniendo nuestra identidad) han sido postulados como los dos pilares que definirán la educación del futuro en el marco de las profundas transformaciones que vive la sociedad (Juan Carlos Tedesco.).