Encontre este artículo y me parecia que valia la pena compartirlo
Clarín: Dr. Barreiro, ¿qué es la hiperplasia de próstata?
Doctor Barreiro: Como veremos más adelante, el asunto tiene dos
componentes: una proliferación tumoral benigna de las células
fibrosas de la glándula prostática (fibrocitos), y un componente
infeccioso (la prostatitis). No se debe, no se puede tratar un
componente sin al mismo tiempo tratar también el otro. Pero la mayor
parte de los urólogos no lo entienden o subvaloran este hecho. A la
hiperplasia se llega cuando la glándula se ve invadida por un
crecimiento alocado de aquellas células fibrosas mencionadas, las
que entonces van ocupando progresivamente el lugar de la "sustancia
noble", es decir el tejido epitelial que produce el licor
prostático, (los llamados ACINI), el tejido vascular, etc. La
próstata se vuelve entonces menos funcional, pero además crece en
volumen y sobretodo peso específico. Entonces, simultáneamente
comienza a comprimir la uretra, ejerciendo una presión paulatina
desde afuera hacia adentro que va produciendo paulatínamente la
oclusión de esta, dificultando así el paso de la orina; y por otra
parte, empujando hacia arriba el piso de la vejiga, provocando
irritación y deseos frecuentes de orinar. Dicho de otro modo usted
desarrolla al mismo tiempo una necesidad constante de orinar, y una
dificultad creciente para hacerlo. A medida que la cosa va
empeorando, usted empieza por olvidarse de lo que era ver una
película entera, o de dormirse la noche de un tirón. Pierde el
sueño, en los viajes largos se enloquece esperando la próxima
parada. La vida no se le vuelve nada fácil.
Clarín: Entiendo doctor.
Doctor Barreiro: A veces, cuando el asunto no responde a las drogas
suministradas y la micción ya pasa de dolorosa a imposible, usted
encara la humillación de la sonda vesical permanente. Y en ese caso
olvídese del sexo. Eso es si aun le quedan ímpetus, porque si antes
le habian administrado Finasteride, usted desarrolla poco a poco un
estado de impotencia.
Clarín: Qué es eso?
Doctor Barreiro: La última droga de moda para "disminuir la
hiperplasia". Le altera tanto la testosterona en su sangre que hasta
la F.D.A. de los EE.UU. reconoce y advierte que en muchos casos
provoca impotencia y también ginecomastia (crecimiento de los
senos). Luego, si pese a todo, usted sigue incapaz de orinar, es
cuando los "expertos lo mandan al cuchillo" y le extirpan total o
parcialmente la glándula para restituirle la micción.
Clarín: Qué puede hacer uno en materia de prevención?
Doctor Barreiro: Hay que vigilar bien las infecciones a distancia.
¿Usted tiene caries o algún foco séptico permanente en las
amígdalas? ¿Tiene sinusitis? ¿Es diarreico? ¿Tiene hemorroides?
Clarín: Mi aparato digestivo podrá andar mal o bien, pero, que yo
sepa, la próstata es parte de mi sistema urogenital.
Doctor Barreiro: Los urólogos en general piensan como usted. Y es
donde comienzan a
equivocarse. Mire, su cuerpo es una unidad. He
visto problemas graves de próstata causados a distancia incluso por
enfermedades respiratorias. Pero lo más frecuente, y esto se lo digo
después de ver miles de casos, es que la madre del borrego esté
mucho más cerca. En general, los que defecan mal tienen problemas de
próstata.
Clarín: ¿En qué consiste eso de defecar bien, doctor?
Doctor Barreiro: En lo posible, una única vez por día y sin que
quede suciedad en el recto. El recto es una cavidad virtual que,
tras la defecación, debe quedar perfectamente desocupada y limpia,
sin partículas de materia fecal. Cuando eso no sucede, hay migración
de millones de bacterias, áltamente agresivas, desde el recto a la
próstata a través de una membrana llamada de Denonvillier muy fácil
de atravezar. Lo hacen por ósmosis, por vía linfática o por miles de
lugares que nos son desconocidos. Así, el ataque bacteriano
de
klebsiellas, coliformes, pseudomonas, estreptococos, estáfilos y
demás bacilos se facilita cuando el ecosistema próstatico ha
sido "trabajado" previamente por hongos oportunistas, especialmente
por hongos vaginales del tipo cándida, clamydia, etc. Según los
rusos, es la exposición permanente a todas estas agresiones
inflamatorias lo que a la larga conlleva a la reacción tumoral
fibrosa de la próstata.
Clarín: Una última pregunta, doctor, ¿puede la H.P.B. transformarse
en cáncer?
Doctor Barreiro: Son dos entidades totalmente diferentes. El tumor
benigno (mal llamado adenoma de próstata ó también hipertrofia) y
cuyo nombre correcto es hiperplasia de la próstata ó mejor aún fibro-
leio-mio-adenoma de próstata, es realmente el causante del
agrandamiento de esta glándula que termina comprimiendo la uretra y
ocasiona la obstrucción del flujo de la orina. Generalmente se
localiza alrededor
de la uretra, en el centro de la próstata. Por
más que crezca jamás podrá transformarse en un tumor canceroso. Este
casi siempre se localiza en la periferia de la glándula (no en el
centro). Sin embargo, lo que sí puede ocurrir es que en una misma
próstata co-existan ambos al mismo tiempo: el tumor benigno y el
maligno. Por esta razón el médico asistente tiene la obligación de
efectuar las pruebas necesarias para encontrar o descartar cualquier
proceso canceroso.
Aqui tambien debemos advertir que el cáncer de la próstata es
afortunadamente un tumor de muy lenta evolución, siempre y cuando no
reciba una agresión que acelere su crecimiento. La operación
quirúrgica es definitivamente una agresión. Tratado clínicamente a
tiempo, es decir antes de que rompa la fuerte cápsula que lo
contiene, antes de que salga fuera de la próstata y se expanda a los
tejidos vecinos (metástasis) es perfectamente controlable y
generalmente de buen pronóstico. Pero repetimos no se lo debe operar.