
Paulo Coelho
Casi todo el mundo conoce la historia original (griega) sobre Narciso: un bello joven que todos los días iba a contemplar su rostro en un lago. Estaba tan fascinado consigo mismo que, una mañana, cuando intentaba observarse más de cerca, cayó al agua y acabó muriendo ahogado. En el lugar donde cayó, nació una flor que pasó a ser conocida como narciso.
El escritor Oscar Wilde, no obstante, tiene una manera diferente de finalizar esta historia.
Empresario Internet Network Marketing
skype oscar.i.gonzalez.b