http://www.semana.com/cultura/articulo/la-revolucion-filarmonica/395314-3No nacen orquestas todos los días, ni en Colombia ni en ningún otro
lugar del mundo. Por eso la aparición de la Orquesta Filarmónica Juvenil
de Bogotá es sin duda alguna una de las noticias musicales más
importante de las últimas décadas en el país.
A diferencia de otras orquestas de carácter juvenil, la nueva agrupación
es una entidad estable, con seguridad laboral y nivel profesional que
trabaja desde principios del año con actuaciones semanales; nace como un
nuevo brazo musical de la Filarmónica de Bogotá, hoy por hoy, la
orquesta más importante del escenario musical, por su categoría
artística, trayectoria y acogida del público.
El hecho no debe sorprender, porque el talante de la Filarmónica fue
revolucionario desde su fundación en 1967 cuando surgió como una
disidencia de la Sinfónica de Colombia, que se distanció del tradicional
escenario de la vida sinfónica capitalina, el Teatro Colón, para
instalarse en el recinto más democrático del auditorio León de Greiff
de la Universidad Nacional.
No la tuvo fácil en sus primeros años, pero todo cambió a finales de los
años setenta: se puso a la altura de la Sinfónica, luego la superó y
sus actuaciones convocaban multitudes. La situación hoy es muy diferente
y la nueva Filarmónica Juvenil no genera controversias, pues su
irrupción es vista como la respuesta natural a la nueva realidad
cultural de Bogotá.
Durante los últimos 20 años, la Filarmónica fue la favorita del público,
abandonó su espíritu original y buscó otras prioridades, como realizar
giras internacionales o postularse, con éxito, a los premios Grammy;
pero resultaba imperante regresar al espíritu innovador de sus orígenes.
De eso se ha encargado David García, su nuevo director ejecutivo.
Porque Colombia cambió radicalmente durante esos 20 años, el oficio de
músico, que en el pasado era casi una extravagancia, está a la orden del
día: las universidades más importantes, con sus conservatorios y
programas de música, ofrecen hacer de la vocación musical una profesión.
Pero el mercado laboral y las políticas culturales del Estado no
parecían sintonizarse con esa realidad.
Las nuevas iniciativas
Cuando el alcalde Gustavo Petro le ofreció a García la dirección
ejecutiva de la Filarmónica, a principios de 2013, este le manifestó su
convicción de que había llegado la hora de desbordar el limitado espacio
de los conciertos y convertir la entidad en un verdadero brazo musical
del Distrito, capaz de llevar la música a todos los rincones de la
ciudad, aprovechando esa coyuntura sin antecedentes de los centenares de
jóvenes músicos que cada semestre se gradúan. Cifras en mano demostró
la viabilidad del proyecto al reorganizar el presupuesto y modificar las
prioridades.
Así nacieron, a finales del año pasado, la Orquesta Filarmónica Juvenil
de Bogotá y cinco agrupaciones musicales más. Para dirigir la primera
llamó a Carlos Villa, el más brillante violinista que ha dado el país y
con experiencia en la dirección, pues en la década del setenta se
desempeñó como director de la Filarmónica: los resultados de su trabajo
son la mejor prueba de lo atinado de su nombramiento.
Para ocupar los 36 atriles se presentaron 120 aspirantes de los
conservatorios del país. Tras una preselección, de las audiciones
finales se encargaron los jefes de grupo de la Filarmónica. Una
oportunidad, además, para observar la situación de los conservatorios
nacionales: 13 plazas fueron ocupadas por músicos egresados del
Conservatorio de la Universidad Nacional, cinco por la del Tolima,
cuatro por la Javeriana, tres por la Juan N. Corpas. Estas son las
cifras más significativas. Se evaluó la capacidad para trabajar en
conjunto y como solistas.
Un hecho es bien diciente: el concertino (primer violín de la orquesta)
Samuel Jiménez, hace tres semanas tocó, con absoluto éxito, el Concierto
para violín de Mendelssohn y luego la orquesta, dirigida por Villa,
hizo una excelente interpretación de la Sinfonía nº 4 de Beethoven. Son
jóvenes y también profesionales de lo suyo.
Las otras agrupaciones
Además de la Orquesta juvenil, se han creado cinco agrupaciones adicionales.
La Orquesta Juvenil de Cámara (20 músicos) que dirige Federico Hoyos
está en condiciones, por sus características, de desplazarse con suma
facilidad por toda la ciudad. La Filarmónica Juvenil de vientos (24
músicos) bajo la dirección de Francisco Cristancho, trabaja el
repertorio para presentaciones al aire libre y, cuando las
circunstancias lo demandan, puede unirse a la Filarmónica Juvenil. Diana
Cifuentes es la directora del Coro Filarmónico Juvenil y María Olga
Piñeros del Coro Filarmónico Infantil.
Finalmente se creó el Grupo Vocal Filarmónico, encargado de conectarse
con manifestaciones musicales urbanas como el rap y el hip hop. “Son
realidades musicales que no podemos ignorar, dice García.
Hacia el futuro
Cuando la Filarmónica de Bogotá se aproxima al medio siglo de
existencia, por increíble que parezca, la orquesta carece de sede y está
sometida a los vaivenes de los disturbios en la Universidad Nacional o a
presentarse en los escasos auditorios con características idóneas para
sus presentaciones.
Ese, y la creación de un Colegio Filarmónico, donde los jóvenes puedan
formarse musicalmente, para ingresar con bases sólidas a los
conservatorios, son el paso siguiente. La administración del Distrito ha
cerrado filas para que en el futuro próximo sea una realidad, además
del Colegio Filarmónico, el Auditorio Filarmónico de Bogotá, que se
construiría en el sector del estadio El Campín, una ubicación
conveniente para todos los bogotanos. Una revolución musical en do
mayor.