Ha deixat un buit d'aquells que es veuen molt, que es noten molt, que es troben a faltar molt. Cert s que es tractava d'un negoci, d'un dels dos bars-cafeteries-restaurants del centre del poble (l'altre s l'Hostal Cabrers, que funciona de perles), per tamb era punt de trobada de gent que es buscava, com ho s tamb l'Hostal. I ara ja no hi s. Els seus propietaris, conciutadans, amics, gent propera i estimada, han canviat de projecte i se n'han anat a l'Esquirol. Han vist que all se'n sortirien ms b i han tirat pel dret. I, parlant de dret, s ben seu, el dret de canviar de negoci i de vida, noms faltaria.
El Roc era un lloc amb una terrassa espectacular on es podia prendre el sol de seguida que venia el bon temps. Tamb era all on els aficionats jugaven al dmino, a cartes, a infinitat de jocs. On es llegia el diari, on es provava una de les mil i una cerveses artesanes que tenien. Per sobretot era el nostre local de nit. Ho dic jo que no surto a deshora, per s que la joventut s'hi trobava b, i no havia de fer revolts i ms revolts per tornar a casa desprs d'una festa a ves a saber quina hora de la matinada. I, qui diu la joventut, diu els pares que els esperen i pateixen perqu han de tornar al poble.
Al Roc jo aprofitava per llegir-hi els reportatges dels diaris en un moment tranquil, amb el somriure i el saber fer de la Karen darrere la barra i el seu fantstic catal malgrat que, com qui diu, fa dos dies que ha arribat a Catalunya; hi provava els ltims invents culinaris, sempre exquisits, de la Merc, o les meravelloses pizzes que insto la gent de l'Esquirol que provi perqu sn les millors de Catalunya diguin el que diguin aquests que donen premis i que no s'han molestat a tastar les del Roc (perqu, si no, s'haurien endut un Cum laude sense cap mena de dubte).
Al Roc passaven moltes coses i ara ja no passaran ms. Que tingueu molta sort, Laia, Jose i tota la colla que heu sabut fer-vos indispensables. I precisament per aix, us trobarem... us trobem, ja, tant a faltar. Grcies per tot i endavant.
En el Madrid de los aos del cupl, siempre que el tiempo acompaara, las bulliciosas noches de Madrid se poblaban de un enjambre de literatos, polticos, toreros, plumillas y actrices, que constituan "el todo Madrid". Este variopinto personal se distribua por los cafs apindose en mltiples tertulias en las que se comentaban los ltimos acontecimientos, los dimes y diretes de la capital y, en menor medida, del extranjero.
Ciertamente, las tertulias de caf se celebraban a muy diferentes horas, incluyendo la del aperitivo antes de la comida, como haca Gonzlez-Ruano, pasados ya sus cincuenta aos. Pero lo ms frecuente era que tuvieran lugar despus de comer, a la cada de la tarde, o bien por la noche, puesto que muchos espaoles solan trasnochar. En esto haba pocas diferencias con los encuentros que tenan lugar en los domicilios particulares. Por referirnos a las ms clebres, conviene sealar que la tertulia del caf de Lorencini, en la Puerta del Sol, comenzaba a media tarde y fi nalizaba cuando Dios les data a entender. Esta informacin data del siglo XIX (concretamente, del ao 1820), poca en que la pea de La Fontana de Oro, glosada por Larra, Mesonero Romanos y Prez Galds, se vea muy animada por los discursos polticos a eso de las siete de la tarde.
El crculo que se reuna en el caf El Gato Negro lo haca despus de comer, pero por la noche volvan a reunirse en un local anejo, el saloncillo del Teatro de la Comedia, situado tambin en la Calle del Prncipe. Brillaba en esta tertulia por su viveza de ingenio y simpata Pedro Muoz Seca (1879-1936), autor de la muy celebrada obra La venganza de don Mendo, que se enmarca en las coordenadas de la astracanada, caracterizada por una bsqueda de la comicidad a todo trance. Fue un hombre muy conservador, que se posicion contra la Repblica y critic la ley del divorcio. Tuvo un trgico final en la guerra civil.
Tambin por las noches intercambiaban comentarios en los cafs Cansinos-Assns y Francisco Villaespesa. Especialmente, en el Colonial, por donde apareca en ocasiones el ilustre poeta y bebedor empedernido Rubn Daro, otro gran nocherniego.
Bastante aficionado a hacer de la noche da fue el grupo de Ricardo Baroja, que celebraba su tertulia en el Caf de Madrid. Sus integrantes mantuvieron posteriormente sus costumbres cuando se trasladaron a la horchatera Candela (hacia 1909). Po Baroja tambin fue en su juventud aficionado a tales veladas, del mismo modo que Valle-Incln, quien acab prefiriendo el caf Nuevo Levante y La Granja el Henar. Las andanzas nocturnas de todos ellos se mantuvieron en especial mientras fueron relativamente jvenes
.Mariano Tudela refiere que, en el ao 1906, Valle-Incln cuando sala del Kursaal, en algunas ocasiones se acercaba hasta el Caf Gijn para cenar muy a deshora. Tomaba despus caf y haca tertulia hasta muy tarde.
Sabatina y nocturna fue la famosa tertulia del Pombo, cuyo tono era eutraplico (mesurada y jocosa), al decir de Francisco Ayala. La de Ortega y Gasset, que se traslad del caf a la redaccin de la Revista de Occidente, tena lugar por la noche, si bien en horas previas a la cena. Al caf del Prado acuda cada tarde Santiago Ramn y Cajal. En 1922, un hombre de letras canario se encontr con Antonio Machado y su hermano en este mismo establecimiento, situado a dos pasos del Ateneo (y prximo tambin al caf de Espaa). Los tres pasaron toda la tarde charlando en el caf. Ambos hermanos se dejaban ver con frecuencia, a otras horas, por el Caf Varela, donde departan con el impenitente tertuliano Ricardo Baroja. Antonio, acuda tambin por razn de amores al caf Metropolitano, discretamente situado en el barrio de Cuatro Caminos. Manuel Azaa se dejaba ver con frecuencia tanto en la tertulia del Ateneo como en la pea del caf Regina, en la que conversaba con Chaves Nogales y Rivas Cherif. Mientras le fue posible, le gustaba pasear de noche por las calles de Madrid, segn constat Josefina Carabias
Una de las tertulias mejor documentadas, protagonizada por Jos Mara de Cosso, era asimismo nocturna. Su historia fue narrada por Antonio Daz-Caabate (1897-1980), un caballero formal, observador, de prosa correcta y estilo coloquial exento de pretensiones literarias. En sus libros y a travs de una gran profusin de artculos publicados en peridicos conservadores, como ABC, cultiv el gnero costumbrista madrileo, que suscitaba inters en la poca. Tras la guerra civil espaola, comenz a ocuparse de la temtica taurina a raz de su colaboracin con Jos Mara de Cosso, con quien entabl amistad desde 1937. Fue su admirador y miembro de su tertulia, celebrada primero en el caf Kutz, y ms tarde en el Lyon.
Francisco Umbral glos sagazmente la fi gura de Antonio Daz-Caabate y su tertulia. Apunta en un prlogo que este madrileista, crtico taurino y miembro por oposicin de la judicatura, practicaba la "bohemia bien", una praxis bastante discreta que se distingue ntidamente de la bohemia canalla, en ocasiones desharrapada, que linda con la categora pantanosa de la delincuencia. Una especie de anarquismo de derechas que se define por su liberalismo y, en realidad, se limita a poco ms que tener un horario cambiado con respecto a los dems ciudadanos, los que madrugan para ocuparse de sus menesteres laboriosos. Este nocherniego recalcitrante narra con acento de elega, la vida de su adorada tertulia en un tono sencillo y coloquial, en absoluto pretencioso o grandilocuente, y evitando adems el sesgo elitista, lo que es muy de agradecer. Da cuenta de la historia de una tertulia que se reuna todas, o casi todas, las noches "para mantener viva la hoguera de la conversacin", compuesta por hombre cultos. De mujeres, no queran saber nada.
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