Es una cuestión de ser objetivos. Debes analizar objetivamente, la compra antes de realizarla.
¿Cómo se hace? Todos sabemos que no es fácil, pero veamos cómo:
Ten en cuenta que el artículo que quieres comprar es a su vez, tú objeto de deseos, es decir, te intentará seducir, cautivar con sus encantos, pero es allí, donde debes aplicar más la objetividad y pensar fríamente, mientras te haces las siguientes preguntas:
¿Realmente, NECESITO esto?, mientras lo observas con imparcialidad, cómo si tú, no fueses tú y el objeto, no fuese “ese objeto”.
¿En qué lugar de la casa lo pondré?, ¿Con qué ropa, me combina?, ¿El dinero que pagaré por él, es un gasto o una inversión? Si es un gasto, piensa… Este dinero, sumado a otro, podría servirme para algo más útil o para hacerle un regalo a mi hijo/a, nieto/a, marido, mujer... Esto te ayudará sí y sólo sí, eres sincero/a en la respuesta.
Al final, cuando hayas dejado el objeto en su sitio, él te llamará, te dará razones para que lo compres, en el lugar de tu cara donde tienes los ojos, parecerá que tienes dos pesos, pero tú, no cedas, sigue allí, firme en tu decisión, no es ese el mejor momento para sensibilidades y subjetividades, no olvides que tampoco debes usar la vieja excusa de: “ya Dios proveerá” o “Pero, si sólo son pocos pesos, no me voy a descapitalizar” y es allí, donde tienes que recordar que “ahorrar es ir guardando un poco cada día”.