Terapia craneosacral

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juancarlos

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May 30, 2008, 4:50:11 PM5/30/08
to biodinamica craneosacral

LA FASCIA SUPERFICIAL Y LA PROFUNDA

Se puede decir que las fascias se encuentran en todo el cuerpo.
Podemos diferenciarlas en dos capas de fascias principalmente: la
fascia superficial y la profunda.
Estos dos componentes corporales tan importantes en este trabajo
cráneo-sacral son los que se encargan de la interacción entre las
tensiones locales y el conjunto de la compleja forma corporal.
Iremos observando y comprendiendo las sorprendentes conexiones
existentes entre el tejido fascial y todo nuestro cuerpo físico e
incluso nuestra estructura emocional y mental.

LA FASCIA SUPERFICIAL: La fascia superficial es un sistema fibroso que
envuelve todo el cuerpo por debajo de la piel, permitiendo la
transmisión de tensiones a través de distintas partes del cuerpo sin
que puedan ser descritas u observadas mediante un análisis de los
elementos anatómicos. Se encuentra unida a la cara inferior de la piel
y es un tejido fibro-elástico, tejido conjuntivo areolar y tejido
adiposo de confección holgada. Aquí encontramos grasas y estructuras
vasculares (incluyendo redes capilares y canales linfáticos) y
estructuras nerviosas, en especial los corpúsculos de Paccini, que nos
sirven de receptores cutáneos.
La piel puede desplazarse en todas las direcciones sobre las
estructuras más profundas gracias al holgado diseño de la fascia
superficial. Aquí hay espacio potencial para la acumulación de
fluidos. Gran parte de la grasa de las personas con sobrepeso se
almacena en esta fascia superficial.
Esta fascia cumple cuatro importantes funciones:
• Aquí se almacena agua y grasa.
• Protege frente a la perdida de calor, es aislante.
• Proporciona protección mecánica frente a los traumatismos.
• Constituye un camino por donde los nervios y vasos sanguíneos entran
y salen de los músculos.
Las anormalidades palpatorias de la textura tisular no son más que el
resultado de cambios en la fascia superficial. Esta fascia superficial
nos envuelve como una película y puede tener un grosor diferente según
el sitio donde se encuentre.

LA FASCIA PROFUNDA: En un nivel más profundo nos encontramos con que
las fascias envuelven y separan los huesos, los músculos, rodean y
aíslan las vísceras y contribuyen de manera importante a la forma y
función del cuerpo. Podemos llamar a estas fascias profundas, fascias
individuales de tejido conjuntivo denso e irregular.
Esta fascia profunda mantiene a los músculos unidos separándolos en
músculos funcionales. Esta fascia permite que los músculos se muevan
libremente.
La capa más externa que rodea a cada uno de los músculos es el
epimisio. El perimisio rodea a los haces musculares compuestas por 10
o mas de 100 fibras musculares. Penetrando a cada fascículo y
separando cada una de la fibras musculares de las demás se encuentra
el endomisio.
El epimisio, el perimisio y el endomisio se continúan y proporcionan
fibras de colágeno comunes al tejido conjuntivo, que une los músculos
a otras estructuras, como los huesos u otros músculos. Estos tres
elementos se pueden unir y extender mas allá de fibras musculares
formando un tendón, una cuerda de tejido conjuntivo denso que une los
músculos al periostio del hueso. Algunos tendones disponen de una
vaina tendinosa que permite que entre ellos se deslice con mayor
facilidad. Cuando los elementos del tejido conjuntivo forman una capa
ancha y plana el tendón recibe el nombre de aponeurosis. Esta
estructura también se une al hueso, a los músculos o a la piel. Un
ejemplo de aponeurosis es la epicraneal en la parte superior del
cráneo.
El peritoneo, el pericardio y la pleura, son elementos especializados
de las fascias profundas. Todos los órganos internos están envueltos
en un tejido fascial que les protege y les da forma y sustentación.
Esta fascia individual casi nunca termina exactamente donde el músculo
o el órgano tiene su inserción o su origen, sino que en la mayoría de
los casos continúa en otras fascias de otros músculos u otros órganos
u otras partes del cuerpo. Este dato es muy relevante para la terapia
cráneo-sacral.
Por eso los terapeutas de cráneo-sacral sabemos que liberando el
movimiento respiratorio primario en una parte del cuerpo estamos
ayudando y mejorando toda la función y estructura corporal.
Las fascias realizan la tarea de conectar, unir, vincular, separar,
nutrir, soportar y deslizar. Sin embargo el papel prioritario de las
fascias es el de conectador: recogen la información de un tejido y la
envían a otro, además de establecer conexiones con el sistema
sensorial, emocional y mental.
Otras de las principales funciones de las fascias son las de proteger
y sostener.
Parece claro que todos los órganos internos están sostenidos por un
tipo de tejido fascial (ligamentos) que evitan que estos órganos
caigan y se descuelguen por el efecto de la gravedad. Recordemos que
los ligamentos son fascias.
Las fascias dan soporte a los vasos sanguíneos y nervios de todo el
cuerpo, hacen posible que tejidos adyacentes se muevan y rocen entre
sí proporcionándoles estabilidad y contorno, y además es por el
interior de este tejido donde circula el líquido cefalorraquídeo.
Todos los órganos y vísceras tienen su forma determinada de la energía
Chi. Las fascias son acumuladores y distribuidores de la energía
vital.
La buena circulación de la energía Chi por las fascias significa una
buena simulación en todo el cuerpo. Las fascias sanas son sinónimo de
energía beneficiosa, de flexibilidad e integridad estructural. Las
fascias sanas parecen planchas tirantes de material delgado y
resistente que ofrecen escudo protector flexible.


SISTEMA CONECTIVO FASCIAL: Somos una fascia grande. Nuestros nervios,
músculos, capilares, huesos, etc. existen y pueden realizar sus
funciones gracias al orden y conexión que permiten las fascias. Este
sistema fascial mantiene al sistema nervioso en constante conexión con
todo el organismo, es decir, ayuda junto con los nervios a que todo
el organismo esté interrelacionado.
Las fascias proveen de líquido lubricante a las diferentes estructuras
con el fin de permitir el movimiento y la nutrición de tejidos y
órganos.
En los tendones y ligamentos las fascias presentan características
distintas, aunque comparten con la fascia general elementos como el
colágeno, fibras elásticas y otras sustancias celulares. En estos
componentes especializados de las fascias existen mecanorreceptores y
propiorreceptores que envían información a la médula espinal y al
cerebro sobre las posiciones corporales y los diferentes movimientos
que realizamos.
El tejido fascial también ayuda en la defensa del sistema inmunitario
ante cualquier agresión, sea ésta por impacto, por disminución del
aporte nutritivo o de oxígeno, por el aumento de gas carbónico y de
desechos metabólicos, proliferación de microbios o por la irritación
de los receptores nerviosos. En estos casos las fascias tienden a
inflamarse, enrojecerse, crear calor y producir dolor. Aquí tiene
lugar un proceso automático de reparación y cicatrización basado en
mecanismos complejos en los que el tejido fascial o conjuntivo juega
un papel muy importante gracias entre otros al LCR que circula en su
interior.
Las fascias son tejidos de protección y unión que envuelven a todos y
cada uno de los órganos de nuestro cuerpo. Hacen posible que nuestra
piel, músculos, huesos, todos nuestros órganos y diferentes sistemas
permanezcan unidos ofreciendo un escudo de protección y lubricación.
Los libros de medicina enumeran más de 100 tipos diferentes de
fascias.
Las fascias son estructuras de energía Chi a las que se puede
fortalecer y conservar húmedas y flexibles cargándolas con grandes
cantidades de energía. Son como finos conductos de energía que
circulan por el cuerpo. Los canales y meridianos de energía de los
órganos pasan por las fascias. Para mi entender las fascias son uno de
los más importantes conductos físicos por donde la energía, el alma y
el espíritu se mueven y habitan.
Cuando las fascias no tienen demasiada energía, se endurecen y vuelven
frágiles. Cuando la persona pierde su energía o ésta no circula bien
(como en el caso de una cicatriz), el cuerpo se endurece y los
movimientos pueden resultar dolorosos y poco armónicos. Sabemos que en
la mayoría de los casos de cicatrización el tejido dañado no recupera
su suavidad ni calidad original. Lo que predomina en estos casos es el
tejido fibroso responsable del aspecto rígido denominado fibrosis.
Además, esta cicatrización va acompañada por adherencias responsables
de diversas patologías como son irritaciones, espasmos o fallos
energéticos en dicha zona producidos por la falta de comunicación
eléctrica entre las células del tejido fascial y sus alrededores, así
como el acortamiento de tejidos (una operación donde hay cicatriz
siempre tendrá estos inconvenientes). Como ya hemos dicho, en el
proceso de cicatrización se produce un acortamiento del tejido fascial
que tiende a compensar dicho acortamiento ocasionando un exceso de
tensión en zonas distales que posiblemente cause dolor o malestar en
algún otro punto del cuerpo.
Vemos pues que a través de las cadenas musculares o fasciales estas
cicatrices pueden producir molestias en otras partes del cuerpo.
De igual manera, cuando una persona recibe un impacto en la cabeza su
sistema fascial intenta que el cerebro quede lo menos dañado mediante
ajustes elásticos. Intenta protegerle amortiguando dicho impacto como
si fuera un muelle, es decir, absorbiendo los impulsos del golpe y re-
dirigiéndolo hacia zonas menos importantes.
Es como echar una piedra en un estanque: las ondas circulares que se
forman tras el impacto de la piedra en el agua son simplemente un
sistema de amortiguación.
Este impacto se transmite por las fascias de las suturas craneales
externas, las fascias internas, las fascias longitudinales y
transversales y por los envoltorios musculares del cuello.
Aunque es difícil percibir este principio en el tejido fascial, es
cierto que tras un traumatismo existe un movimiento dinámico del
tejido fascial o aponeurótico ya que funciona como sistema protector
amortiguando el impacto.
Las fascias se caracterizan por su continuidad de una zona a otra,
recubriendo completamente todos y cada uno de nuestros elementos
corporales y llegando incluso a todas las células del organismo en un
sistema complejo pero unificado y unitario.
Al hablar de fascias hablamos de diferentes tejidos que tienen la
misma función. Dependiendo de dónde se ubique la fascia, de dónde esté
el tejido de relleno, recibirá un nombre u otro.
El tejido aponeurótico, el envoltorio que se encuentra entre músculo y
músculo, es una fascia.
El hueso tiene su propio envoltorio, el periostio, otra fascia que
protege y nutre al hueso.
Una arteria tiene diferentes hojas o túnicas que la envuelven y cuya
función es la de proteger y nutrir, pues bien, esto también forma
parte del tejido fascial.
El abdomen tiene varias capas de fascias, en realidad allí es donde se
encuentra la mayor concentración de fascias del cuerpo de ahí la
necesidad de mantener sano y energetizado todo el abdomen. En técnicas
orientales y en artes marciales mantienen esta zona, el punto hara
como el lugar donde almacenar la energía y donde sale el poder y
fuerza descomunal que un practicante necesita sacar en un momento
dado.
Mejorar nuestra energía equivale a mejorar nuestro sistema fascial,
especialmente si tenemos en cuenta que las fascias son los
distribuidores y almacenadores de la energía de nuestro cuerpo.
Las fascias sanas son como láminas tirantes de un material delgado y
resistente que ofrece un escudo protector flexible. Fascias sanas son
sinónimo de flexibilidad, de unidad estructural y de que disponemos de
un cuerpo sano y vigoroso. Son ellas las responsables en gran medida
de nuestro estado de salud y es ahora cuando nos estamos dando cuenta
de la importancia de este tejido.
Como ya hemos dicho, la fascia posee una elasticidad y ésta le permite
tanto mantener su forma como responder a la deformación.
La deformación elástica es la capacidad de la fascia para recuperar su
forma original cuando ha desaparecido la carga.
Sin embargo, aunque la fascia tiene la capacidad de dar de sí cuando
se la somete a una carga de estiramiento constante, si esta carga es
grande y se aplica durante un periodo de tiempo prolongado, la fascia
puede no ser capaz de recobrar su tamaño y formas originales pudiendo
dar lugar a una deformación plástica y pérdida de energía. A éste
fenómeno se le llama histéresis.
Tras la relajación que se acompaña a esta nueva adaptación del tejido
estirado, éste recibe un desgaste y posteriormente dispone de menor
resistencia a una segunda aplicación de carga. Éste fenómeno es de
importancia clínica para el terapeuta cuando se observan los efectos
del tejido conectivo o fascial provocados por lesiones agudas, micro-
traumatismos repetitivos o debido a una tensión constante.
Siguiendo el principio de “dañar lo menos posible a lo más importante”
y gracias a la inherente tendencia a la salud, supervivencia y
conservación del cuerpo, este tejido siempre intentará alejar el
trauma físico de las zonas más importantes.


EL TEJIDO FASCIAL ES RESISTENTE Y SENSIBLE A LA VEZ

Podemos decir que las fascias son resistentes a los traumatismos y
realizan un papel de protección, pero sin embargo son sensibles a las
energías de baja vibración o energías negativas. Este tejido se da
cuenta de muchas cosas que nosotros no nos damos cuenta, de muchas
energías que son o no son buenas para nuestro organismo. Este tejido
tiene su propia inteligencia y memoria y si ha sido dañado por
ejemplo por los cafés o el alcohol, cuando queramos o tengamos
intención de tomar algo de esto, el cuerpo entero se pondrá malo
incluso antes de haber tomado nada. Es la sabiduría natural del
cuerpo. El tejido fascial es extremadamente sensible a las influencias
energéticas del entorno y del interior.
La fascia está hecha de colágeno, elastina y ácidos. Esta constitución
la convierte en una estructura elástica, dura y resistente.
El tejido conjuntivo tiene la capacidad de responder a influencias
mecánicas o químicas realizando cambios en su estructura y forma.
Como ya hemos visto, una carga constante en el cuerpo hace que éste
modifique su configuración para acomodar dicha carga y como
consecuencia puede dejar rasgos permanentes en el cuerpo. Las
experiencias traumáticas pueden provocar el acortamiento de un músculo
y de sus fascias. Bajo tensión los músculos se contraen, pero si esta
tensión persiste, el acortamiento se puede hacer permanente ya que la
fascia empieza a unirse al músculo y a entremezclarse con éste en
patrones de acortamiento. Esto hace que el músculo se endurezca
causando al conjunto del cuerpo que se acople en una postura desviada
o asimétrica.
Si las influencias externas dejan rasgos permanentes en la estructura
del cuerpo, entonces deducimos que al realizar el proceso inverso
devolveremos al organismo su estructura corporal correcta.
Veamos qué puede suceder tras un trauma físico o psíquico.
Un traumatismo físico puede ser una lesión o golpe tras un accidente
de motociclismo o de cualquier otro deporte y un trauma psíquico puede
ser el ocasionado por un miedo intenso o por el enorme sufrimiento por
la pérdida de un ser querido.
Como consecuencia de un trauma lo normal es que la onda expansiva del
tejido fascial adopte una dirección determinada para protegernos y
aliviar el dolor y que luego vuelva a su posición inicial. No
obstante, ocasionalmente en el proceso de retroceso las fibras no se
alinean bien y se atascan. Debido a que las fascias están repartidas
por todo el cuerpo de forma continua y a que los músculos se
complementan y equilibran unos con otros, dicho traumatismo tensará y
acortará el músculo en la zona local, pero de igual manera se
producirá una tensión compensatoria en otra parte del cuerpo.
Al cabo de años o meses el sujeto puede tener problemas de pérdida de
olfato, de oído, dolor de hombro, molestias en el cuello, en la
cabeza, problemas respiratorios, fallo de memoria, etc. que
difícilmente podremos asociar con algo que nos sucedió hace 3 ó 4
años.
Por supuesto el proceso de deterioro provocado por un traumatismo es
reversible en la mayoría de los casos. El cuerpo se puede manipular y
dirigir a una posición mejorada, ya que el cuerpo es maleable. Incluso
los huesos están continuamente regenerándose y cambiando su
estructura.
La energía del terapeuta cráneo-sacral calienta y libera las fascias
de todo el cuerpo, ayudando al paciente a recobrar su mejoría.
Aquí prestaremos especial interés a la duramadre raquídea o médula
espinal.
La médula espinal es fuerte y resistente así como rica en fibras de
colágeno. Su débil rigidez proporciona cohesión entre las estructuras
del cráneo internas y externas, la columna vertebral, el sacro y el
cóccix.
Debido a tan estrecha vinculación entre estos componentes del cuerpo
humano, un problema en el sacro repercute en la columna y en el
cráneo, y viceversa.
Muchos problemas de origen psíquico, por no decir todos los problemas
emocionales, mentales y sentimentales que a lo largo de la vida
sufrimos, derivan en auténticos traumas que afectan a nuestras
fascias.
Por ejemplo, situaciones emocionales traumáticas con los padres, con
los hijos, con la pareja o cualquier otra relación, repercuten en la
tensión de las fascias de todo nuestro organismo.
Es muy posible que una discusión, una pena o tristeza, un enfado, una
depresión, una duda o incertidumbre, un no decir lo que uno quiere
decir, o cualquier emoción negativa, pueda producirnos tensión en el
tejido fascial y dolor en alguna parte del cuerpo.
Nuestras emociones entristecen nuestro cuerpo, alma y espíritu, y como
el tejido fascial interconecta estos tres pilares del Ser, es de vital
importancia el cuidado y relajación de este tejido tan especializado.
Es importante que seamos conscientes de que si nos vamos llenando de
pequeñas capas de energía negativa o traumática sin aprender a
liberarlas, al cabo del tiempo éstas se pueden convertir en una
distorsión psicológica y finalmente materializarse en una lesión
física. Sin embargo es muy posible que hasta que esto suceda
continuemos viviendo sin apenas darnos cuenta, sin demasiadas
molestias palpables. Quizá seamos un poco más infelices o tengamos
cierta dosis de ansiedad hasta que estos estados “soportables” deriven
en serios problemas, como por ejemplo en una esquizofrenia o un
cáncer.
Hasta la fecha aún no se han efectuado estudios que relacionen la
causa con el efecto, o lo que es lo mismo, lo psíquico-emocional con
lo físico. Aunque sabido es por la comunidad científica que casi un
80% de las enfermedades actuales son de tipo psicosomático.



TÉCNICAS DE LIBERACIÓN MIOFASCIAL

La técnica de liberación miofascial es una de las más recientes
adquisiciones de la medicina manual. Combina muchos principios de las
técnicas de partes blandas, de las técnicas de energía muscular y de
las técnicas cráneo-sacrales.
La liberación de las fascias ha recibido la atención de numerosos
terapeutas y osteópatas.

MASAJE ROLFING
Estos como Ida Rolf (1896-1979) que consideraba su terapia como una
nueva forma de educación corporal en la que un terapeuta instruye a
su paciente en nuevas fórmulas para organizar su cuerpo.
El Rolfing usa fuerzas de torsión en las extremidades y otras partes
del cuerpo para restaurar el equilibrio y la simetría de las fascias.
Mediante una presión profunda y el estiramiento de las fascias desde
la cabeza hasta los pies se consigue el ajuste del sistema músculo-
esquelético.
Ida Rolf mantenía que la fuerza básica que condiciona nuestra
configuración en el espacio así como el movimiento físico es la
gravedad. La gravedad es en realidad el terapeuta y maestros que nunca
duerme. Muchos de nosotros no somos conscientes de las poderosas
fuerzas que ejerce la gravedad sobre nuestro organismo, la vida se
puede describir como una constante y larga batalla contra la gravedad.
La gravedad suele ser la que sale ganando.
El Rolfing se centra en el sistema miofascial, configura el tejido
blando del cuerpo. Incluye los músculos y el tejido conectivo conocido
como fascias. La fascias es como embalaje del cuerpo ya que sus fibras
envuelven todos los músculos órganos y huesos del cuerpo y se
entrelazan con ellos. Es como una media que cubre el hombre por
completo, o una venda que enfunda y sujeta al cuerpo de la cabeza a
los pies. Muchas afecciones y dolores crónicos se pueden achacar a los
desequilibrios en la red miofascial
La fascias se compone principalmente de colágeno, que es duró, fuerte,
blanco y flexible y tiende a formar cordones en el cuerpo. Rolf
consideraba la fascias como el órgano de apoyo porque es lo que da
forma al cuerpo; sujeta a los huesos y los órganos en su sitio y
permite su movilidad.
Cuando la estructura del tejido blando del cuerpo se desequilibra, los
huesos, los músculos y los órganos pierden su posición y esto puede
desembocar en una mala alineación estructural. Rolf lo comparaba con
un abrigo cuyo forro ha perdido la forma. El desequilibrio miofascial
provoca dolores y disfunciones...
Para alinearse de forma vertical, se tira una plomada desde la cabeza
de un individuo hasta sus pies. Dicha línea debería pasar a por los
espacios intermedios de cinco puntos de referencia del cuerpo: las
orejas, los hombros, las caderas, las rodillas y los tobillos.
De esta manera Ida Rolf trabajó el Rolfing con éxito, aunque esta
técnica exige una gran inversión de tiempo y de energía y a veces no
resulta nada cómoda. El Rolfing trabaja el cuerpo por segmentos y lo
lleva a la mejor postura posible. Los rolfistas mantienen que el
cuerpo es un todo y que toda función corporal es una expresión de la
estructura.
Por ejemplo, podemos vernos en el espejo y observar si tenemos un
hombro más alto que el otro, o si una pierna o las dos están giradas
hacia dentro o hacia fuera, el pecho hundido o no, si tenemos lordosis
en la zona lumbar, cómo se apoya la cabeza, etc. y luego observar cómo
se relacionan entre sí los diferentes segmentos de nuestro cuerpo.
Un rolfista no sólo trata el síntoma que padece en cada momento el
cliente, sino que también procura reorganizar íntegramente el
organismo para formar un todo adecuadamente estructurado. Una analogía
de esto sería una casa que está ladeada. Una forma de llevar a cabo la
reparación de esta casa sería levantar un lado. Los Rolf listas
consideraría en esta presión un parche y no una reparación a largo
plazo. Un rolfista miraría la casa y vería que debe reparar los
cimientos y llevar a cabo otros ajustes en toda la estructura para
ponerla en correcta alineación. Los rolfistas no se preocupan del
origen del traumatismo que inicialmente expuso al cuerpo en situación
del caos. Han ocurrido tantas compensaciones desde entonces que hay
que evaluar la estructura del cuerpo entero.


LA TECNICA ALEXANDER

La técnica Alexander y de es un sistema mediante el cual reeducan el
cuerpo y la mente para poder utilizar el propio ser de tal manera que
permita una postura correcta, facilidad de movimiento y un estado
óptimo de salud. Mediante un suave masaje acompañado por directrices
verbales y la, el profesor de Alexander enseña a ser consciente e
inhibir los movimientos innecesarios para conseguir una mayor
facilidad y eficacia al realizar esfuerzos físicos. Conforme el cuerpo
va adquiriendo un funcionamiento óptimo, el alumno suele experimentar
un alivio del estrés y del dolor crónico. Matías Alexander 1869-1955
el promotor de esta técnica resumió su sutil objetivo con una frase
elegante y simple: desarrollar una mejor utilización del cuerpo ser,
del propio ser.
La técnica Alexander es una de las terapias occidentales de cuerpo
mente más antiguas. Desde 1890 hasta aproximadamente 1900, Alexander
se observaba detenidamente delante de un espejo de tres cuerpos.
Advertía, mediante una observación empírica meticulosa y detenida, que
cuando perdía la voz estaba distorsionando su cabeza y cuello de una
forma muy particular, colocaba la cabeza y el cuello hacia delante.
La técnica Alexander está basada en principios simples, hay ciertas
formas de utilización de nuestro ser que resultan mejores que otras, y
la mayoría de nosotros hemos adoptado formas que no son optimas,
debido a una mala postura, nuestro funcionamiento no es el adecuado. A
edades muy tempranas solemos desarrollar patrones distorsionados del
uso del cuerpo. Los niños ya muestra en signos de mala coordinación a
partir de los dos años debido a una mala estimulación y una forma
equivocada de los padres de cogerle los en brazos. Para cuando la
mayoría de nosotros llegamos a adultos, hemos establecido patrones
únicos distorsión que nos han proporcionado nuestros hábitos
característicos individuales.
La técnica Alexander es un sistema de educación. El profesor de
Alexander enseña al alumno a hacer un uso más eficaz o adecuado sobre
el control primario y la relación de la cabeza el cuello y el torso.
Para emplear el propio ser de forma adecuada tenemos que progresar en
tres pasos.
1º- ser conscientes de nosotros mismos y de nuestra postura, de cómo
nos mantenemos y nos movemos;
2º- dominar la habilidad de inhibir los patrones condicionado de
movimiento antes de que se produzca, y
3º-conscientemente dirigir nuestras respuestas a la ruptura de viejas
costumbres y al establecimiento de nuevos y mejores usos de nuestro
cuerpo.
Esto puede parecer simple pero una cosa es comprender el
proceso intelectualmente y otra muy diferente conocerlos de forma
experimental.
La técnica Alexander se basa en que la mente del cuerpo es uno
y por tanto todo aprendizaje se ha de producir tanto en la mente como
en el cuerpo. Tenemos que desarrollar nuestras percepciones
cinestésico, el mecanismo interno que nos permite sentir la posición
de nuestro cuerpo en el espacio.
Estos son unos ejemplos de terapias que trabajan la liberación
miofascial.

El músculo constituye un gran foco de atención para la liberación
miofascial. Un traumatismo agudo provoca desgarros musculares,
trastornos en la unión miotendinosa y cambios en la inserción del
tendón en el hueso. Estas lesiones experimentan fibrosis como parte
del proceso de curación, ocasionando un acortamiento de los tejidos
con su consecuente tensión y a veces una pérdida funcional. Aquí y en
el conjunto de las fascias en general podemos encontrar el concepto de
tenso y laxo.
En nuestro cuerpo todo son cadenas musculares longitudinales que
conectan con el sistema nervioso central apoyadas por otras cadenas
musculares transversales. A las cadenas musculares las consideraremos
de nuevo como cadenas de tejido fascial.
Nuestro sistema motor e incluso todo el cuerpo está apoyado y guiado
por el sistema nervioso y a la vez éste se apoya en el movimiento
pulsátil del LCR que es el que gobierna todo nuestro organismo.
En el sistema miofascial “la tensión crea la asimetría y la debilidad
la permite”. Este concepto engloba elementos biomecánicos y
neuroreflejos.
La fascia que encontramos contracturada se acorta y, para su
acomodación, exige la laxación de la fascia en la dirección opuesta.
Como terapeutas utilizaremos el concepto fundamental de tenso-laxo. Se
trata de conseguir la liberación del tejido fascial para conseguir la
simetría morfológica y funcional. Éste es uno de los pilares básicos
de nuestro tratamiento cráneo-sacral.
Dado a que éste es un tema muy amplio de tratar y lo que
principalmente nos ocupa es la terapia cráneo-sacral, nos centraremos
aquí únicamente en la liberación de las fascias craneales, las de la
médula espinal y las del sacro, como principales, pero no únicos
componentes del trabajo que nos ocupa.
Ya que la visión del cuerpo humano y su salud la tenemos que realizar
bajo una visión holística, nunca deberemos de olvidar ningún músculo,
o ligamento, o hueso, o actividad psíquica o emocional, del cuerpo
humano y del Ser en general, para un buen tratamiento cráneo-sacral.



EL SISTEMA CRÁNEO-SACRAL

Es un sistema corporal completo, llamado cráneo-sacral y de reciente
descubrimiento científico. Este sistema corporal esta basado en el
ritmo cráneo-sacral que es un pulso fluido generado por el cerebro que
viene de la estructura central, de los ventrículos. Este movimiento va
de dentro hacia afuera y de arriba hacia abajo.
Upledger teoriza que el origen del ritmo cráneo-sacral es la
proliferación intermitente del fluido cerebroespinal por parte de las
células del plexo coroideo. Upledger identificó a las neuronas
propioceptoras desde la sutura sagital hasta los ventrículos como
sistema de control de esta función, en un mecanismo de
retroalimentación.
Así que el plexo coroideo en su funcionamiento crea una fluctuación,
que repercute en la presión hidrostática del fluido cerebro espinal
(FCE) que, por tanto, también fluctúa. Podemos llamar a este plexo
coroideo el corazón del cerebro.
Dado que la función de los plexos coroides fluctúa, la presión
hidrostática del LCR también lo hace a un nivel de 6 a 12 pulsos por
minuto. Esta onda gradiente de presión conduce la circulación del LCR
rítmicamente a través del tejido cerebral desde los ventrículos hacia
el espacio subaracnoideo.
La presión existente dentro de los ventrículos es mayor que la del
líquido extracelular cerebral y la del espacio subaracnoideo.
Este líquido cefalorraquídeo tiene un gran poder energético,
nutricional y posee una gran inteligencia. Es el fluido de nuestro
sistema nervioso, por tanto trabaja estrechamente con él.
Podemos decir que el impulso rítmico craneal representa un estado
ampliado de la actividad del cerebro, formando parte del gran circuito
del sistema nervioso.
Cada cabeza tiene su propio ritmo, un movimiento de expansión y otro
de contracción un latido primario que existe en todo el cuerpo, al
igual que cada uno tiene su propio código genético.
Si escuchamos nuestra cabeza percibiremos nuestro propio impulso
rítmico craneal (IRC) y esto lo podemos hacer en una posición cómoda
y colocando nuestras manos alrededor de nuestra cabeza o en especial
en la zona de la sien, donde se encuentran las alas mayores del
esfenoides.
Gracias al mecanismo membrano-sutural del cráneo compuesto de
membranas, fascias y suturas craneales, el volumen en la cavidad
craneal, es decir, la presión homeostática del cráneo pueda recibir
variaciones.
Estas suturas craneales forman una articulación y, como cualquier
articulación, tienen determinado su movimiento según su forma,
facilitando ciertos movimientos y limitando otros.
Sabemos que es bueno separar las suturas craneales traccionándolas con
nuestras manos y llevándoles líquido cefalorraquídeo con nuestra
intención.
En el interior del cráneo tenemos un sistema membranoso adherido por
dentro a los huesos craneales y que es responsable de distorsiones
mecánicas que puedan existir.
El sistema sacro-craneal en sí mismo esta compuesto de:
1 El sistema de membranas de tres capas llamado las meninges.
2 El fluido cerebro espinal que se encuentra contenido en el interior
de estas membranas.
3 Las estructuras dentro del sistema de membranas que controlan la
entrada y salida del fluido en el sistema.

Lo que acabamos de describir se comporta como un sistema hidráulico
semi-cerrado, que a través de las meninges circula el líquido
cefalorraquídeo que hace de componente hidráulico del sistema.
La entrada de este fluido cerebro espinal que hace la función de
fluido hidráulico se realiza por el sistema coroideo que se encuentran
dentro de los ventrículos del cerebro y la salida por se realiza
mediante un gradiente de presión por el aracnoides, que es la zona
media de las meninges o fascias.
Una de las grandes influencias que el sistema cráneo-sacral ejerce
sobre la función corporal completa es debido a que este sistema
encierra al cerebro y a la médula espinal así como a la glándula
pituitaria y pineal.
El cerebro y la médula espinal son los directores del sistema
nervioso, por tanto es fácil comprender porque este sistema cráneo-
sacral tiene una gran influencia sobre casi todas las funciones
corporales. También es de resaltar la influencia que este sistema
cráneo-sacral tiene sobre la glándula pituitaria y pineal, ya que
estas glándulas en especial la pituitaria hace el papel de directora
de la función del sistema endocrino y por tanto de las hormonas que
segrega.
Después de lo anteriormente expuesto y de varios años de
investigación, hoy en día sabemos con certeza que cada uno de nosotros
tiene en su interior un sistema cráneo-sacral que está moviéndose
rítmicamente todos los días de nuestra vida.
El terapeuta cráneo-sacral aprende a sentir y percibir este ritmo
cráneo-sacral a través de sus manos en todas las partes del cuerpo
humano, en los brazos, en las piernas, en el tórax, en la pelvis, etc.
Veamos otros de los motivos del porqué del movimiento rítmico cráneo-
sacral por todo el organismo.
Como el tejido corporal en el ámbito microscópico está formado
principalmente por membranas y por líquidos es de suponer que el ritmo
cráneo-sacral se transmite a través del cuerpo por las membranas y
por el líquido.

Veamos algunos axiomas sobre la transmisión del impulso rítmico
craneal:
Transmisión de onda líquida: La onda responsable del ritmo cráneo-
sacral es un gradiente de presión que se mueve a través del agua,
medio líquida de la que nuestro cuerpo está formado en un 90%.
Tensión de la membrana: a través de la membrana del tejido blando (una
fascia) se puede transmitir una onda de fluido aunque también tiende a
tirar, ofreciendo resistencia a la movilización suave. El tejido duro
(huesos y cartílagos) empujan. Suelen actuar como palancas y ofrecer
engranajes a otros huesos. El movimiento es un impulso de presión y
los tejidos que también ofrecen resistencia actúan por medio de la
presión y de los gradientes de tensión.
El vehículo de transmisión de ese impulso rítmico son las fascias. Si
ponemos las manos en la cabeza percibimos ese ritmo. En la columna
vertebral sucede igual, en los brazos, las piernas, en todo el cuerpo
se percibe este ritmo.
El problema está en si lo percibimos en la cabeza o en los brazos,
pero no en las piernas. Pueden pasar dos cosas, que la memoria
traumática sean física o psíquica.
Un problema psíquico como el que representa el miedo, puede provocar
una reacción que se somatice en los riñones, que están envuelto en un
sarcorema fascial, que se acorta y se encoge tras este repentino miedo
y produce una reacción en cadena, que puede degenerar en un dolor
lumbar, estomacal, o de otro tipo y en otro lugar.
Los riñones son los que producen la adrenalina que hace que el sujeto
reaccione más rápidamente, en caso de necesidad. Una emoción como la
del miedo se ha podido somatizar en un dolor lumbar, de columna o
cualquier otro.
A una persona que ha perdido el ritmo del líquido cefalorraquídeo en
alguna parte de su cuerpo le pueden pasar dos cosas, que esté en la
fase de materializar el síntoma, o en la fase de salir del síntoma.
El cuerpo con su inteligencia innata es capaz de superar un trauma y
volver a su armonía interna, o no, dependiendo de muchos factores,
como por ejemplo el tipo de traumatismo. Nosotros ayudaremos a que el
cuerpo mejore con una correcta actitud psicológica y una buena
respuesta corporal, como la relajación.
Incluso nos será de gran ayuda el colocar nuestras manos en la zona
lesionada y hacer unos movimientos de frotación.
Gracias a nuestra percepción del ritmo cráneo-sacral podemos percibir
en que parte del cuerpo se ha producido el traumatismo, psíquico o
físico, pues el IRC es desordenado o inexistente.
Aquí es donde actuaremos y devolveremos la perfecta secuencia del
ritmo cráneo sacral, que tanta importancia tiene para nuestra calidad
de vida.
Es como los médicos que a partir del ritmo cardiaco o del ritmo
respiratorio realizan deducciones sobre el estado del paciente.

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Autor: juan carlos LLuch

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Jun 8, 2008, 2:32:53 PM6/8/08
to biodinamica craneosacral
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Juan Carlos

EL MOVIMIENTO FISIOLOGICO DE FLEXION Y EXTENSIÓN DEL IRC

Este movimiento de flexo-extensión es generado por el impulso rítmico
craneal.
La bóveda craneal y las estructura fasciales y así como todo el cuerpo
se expanden y contraen en respuesta a la fluctuación de la presión del
líquido cefalorraquídeo, por el interior de las fascias. El movimiento
es sutil y se puede entender también como una pulsación, más que como
un movimiento.
El impulso rítmico cráneo-sacral está formado por la flexión y
extensión que son términos utilizados para designar las dos fases de
la respiración cráneo-sacral. Representan las fases sistólicas y
diastólicas de la producción del fluido cerebro espinal (FCE) y por
tanto no tienen nada que ver con los movimientos de flexión o
extensión del tronco o extremidades. Incluso parecen a veces
contradictorios.
En la flexión craneal (sístoles coroides) el cráneo se ensancha por
los lados y se acorta longitudinalmente.
En la extensión craneal (diástoles coroides) el cráneo aumenta
longitudinalmente y se estrecha por los lados.
Un ciclo completo incluye una fase de flexión y de extensión. Según la
persona los ciclos del IRC suelen ser entre 6 ó 12 ciclos por minuto.
Este movimiento es percibido más como un impulso que, como un
movimiento en sí.
En el ámbito energético esta pulsación del LCR se convierte en una
potente bomba transmisora de energía, que mantiene nuestro cuerpo y
nuestro campo de energía o aura en perfecto estado.
Si el ritmo y la pulsación del LCR son buenos en todo nuestro cuerpo,
nuestro Ser en cuerpo, emociones y pensamientos se encontrará en
perfecto estado de salud.
Nuestra calidad de vida esta directamente relacionada con la libre
circulación del líquido cefalorraquídeo por el interior de las fascias
y por tanto del libre movimiento de todas las articulaciones
craneales.
Si actuamos y mejoramos la libre circulación de este fluido,
mejoraremos el movimiento de flexión y extensión. Entonces ya no nos
veremos influenciado por las energías de otras personas, ya que
nuestra energía está pulsando, pues es nuestro ritmo cráneo-sacral el
que está pulsando y haciendo que su aura esté bien formada y por tanto
bien protegida.
En el ámbito energético cada vez que pulsa el LCR manda una onda de
energía hacia el aura que la recarga y le da forma y vida. Esta onda
áurica, o sea esta onda energética se proyecta alrededor del cuerpo
entre unos centímetros hasta cerca de un metro del cuerpo físico.
Es imprescindible hacer que nuestro cuerpo, que nuestra aura pulse por
todos y cada uno de sus rincones. La perfección de este sistema nos
lleva indudablemente a la salud holística de la persona.
Seguro que muchos de los problemas mentales, emocionales, de conducta
o cualquier patología que venga de la psique, se pueden tratar con
éxito desde el nivel cráneo-sacral.
Muchos de estos problemas psicológicos nosotros somos los que le hemos
permitido que entren y no los hemos asimilado bien, se están
somatizando en el tejido fascial, en forma de bloqueo o trauma.
Si nosotros ponemos de nuevo a pulsar todo el cráneo y el cuerpo
entero, dichos problemas no entrarán con tanta facilidad ni se
somatizarán en el cuerpo, ya que la pulsación del líquido
cefalorraquídeo, por tanto el impulso rítmico craneal, nunca permitirá
que absorbamos ningún tipo de energía negativa, es como estar
conectado con Dios con la fuente universal que solo permitirá que
únicamente entre en nosotros la perfección. O sea que todos los
psicólogos y psiquiatras deberían apoyarse en técnicas cráneo-
sacrales, para ayudar en el origen de la mayoría de los problemas
psicológicos.
Para una vida sana y equilibrada en todos sus niveles es necesario que
el ritmo del LCR vaya fluidamente por todo el organismo y que por
tanto se realice el movimiento de flexo-extensión por todo el cuerpo,
en especial por el cráneo. .



CADENAS MUSCULARES Y TEJIDO FASCIAL

Hubo un médico francés en 1975 que se puso a investigar el tejido
fascial, observó que el alineamiento de las fibras de las fascias
provocaba que tras un golpe se produjera un acortamiento de las
fascias que llegaba hasta la otra punta del cuerpo, produciendo
dolores en estas zonas más dístales.
Si una persona tiene un dolor en el hombro y nosotros le masajeamos
ahí, este notará un alivio momentáneo y superficial, pero al día
siguiente cuando exista la isquemia nocturna y el enfriamiento, el
tejido muscular y tendinoso volverá a su posición y el dolor de nuevo
sobrevendrá.
Esto es porque en las zonas profundas el tejido fascial sigue
retorcido, guarda la memoria de la retracción del impacto tirando
hacia zonas más dístales. El sujeto estará otra vez igual y tendrá que
ir a otro terapeuta.
Es como las técnicas de cadenas musculares de Messier (1780) y otros
autores, que no son más que las cadenas longitudinales de fascias, de
tendón, de músculo, de túnicas, que cuando tiras de una punta se
produce efecto en la otra punta.
Simplemente le han puesto diferentes nombres a este hecho de cadenas
musculares, que no es mas que la maravillosa unidad y entrelazado de
todas las fascias que actúan y son una misma pieza.
Hasta que no hemos llegado a la época de la electrónica, gracias a los
microscopios digitales, no hemos podido ver la estructura interna de
las fascias, que es muy parecida a la muscular.
Todas las fascias como todo el músculo están huecos en su interior y
esto quiere decir que algo está circulando por su interior.
Algunos conductos llevan sangre, otros llevan linfa y un
descubrimiento reciente nos dice que en algunos de los conductos se ha
encontrado líquido cefalorraquídeo. Anteriormente se creía que este
líquido sólo se encontraba en la cabeza y en la columna vertebral,
funcionando como una bomba hidrostática.
Este líquido es un material muy especializado, pues está en contacto
con el sistema nervioso y tiene la función de alimentar a todo el
organismo. Se encuentra en todas las partes del cuerpo, en menor
cantidad en las partes más dístales del cuerpo.
Dependiendo del PH de este líquido van a depender las funciones
motoras y sensitivas de la persona.
Cualquier desequilibrio de éste líquido que está en contacto con el
cerebro y el sistema nervioso periférico, puede provocar muchas
patologías.
Cuando tuvimos la oportunidad de observar que las fascias
interconectan con todo el cuerpo, hubo osteópatas y quiroprácticos que
observaron que estas fascias dan forma al cuerpo humano. Empezaron a
estudiar como daban forma al perímetro humano y observaron los
diferentes diafragmas que existían: diafragma pélvico, torácico bajo,
torácico alto, cervical y craneal.
Estos diafragmas están hechos para mantener la estructura morfológica
externa del cuerpo. Es como tener muchos hilos longitudinales y según
ponemos y apretamos uno hilos transversales dan forma al perímetro del
cuerpo, en la cintura más estrecho y en el tórax más ancho.
La calidad de transmisión de la información del tejido fascial
longitudinal depende de ¿cómo? están las tensiones reciprocas del
tejido fascial transversal que forman los diafragmas del cuerpo
humano. Por lo tanto una de las técnicas cráneo-sacrales es devolver
la movilidad a estos diafragmas.
Si queremos que la transmisión de la información por vía fascial y
neurológica sea correcta desde la cabeza hasta los pies y desde los
pies a la cabeza, tenemos que devolver la total movilidad a estos
diafragmas.
En muchos casos esto no sucede y suele haber fallos en alguno de estos
diafragmas y las respuestas neuro-vegetativas están atascadas. Muchas
personas tienen algún trauma psíquico o físico en algunos de estos
diafragmas.
Esto afecta a toda la funcionalidad y fisiología de los órganos que se
encuentran en ese diafragma.
Si es el diafragma de la pelvis, estará afectando a todo el aparato
reproductor, con sus consecuentes patologías.
Si afecta al diafragma torácico estará afectando a las funciones
respiratorias, la respiración correcta debe de ser el perfecto
equilibrio entre oxígeno y anhídrido carbónico.
Si fallara el diafragma torácico alto estaría afectando a todas las
patologías de origen circulatorio cefálico, una mala circulación hacia
la cabeza, una mala nutrición cerebral.
Si se ve afectado el diafragma cervical las patologías tendrán que ver
con la deglución, comunicación y expresión.
Si se ve afectado el diafragma craneal es la suma de todas las
anteriores más las relacionadas con la central que es el cerebro. Un
cortocircuito aquí en el cerebro es de lo más importante, pues de aquí
se gobierna todo el organismo.
Si una persona muy sensible se conecta mentalmente con todo su sistema
de fascias, con sus cadenas musculares, con la globalidad de su cuerpo
desde la cabeza hasta los pies, descubrirá la perfecta interrelación
tensional de membranas que hay por todo su cuerpo.
Yo mismo en pequeños estados de meditación me he dado cuenta de esta
sensación. Me he concentrado en alguna parte de mi cuerpo para aliviar
la tensión de sus tejidos y enseguida he notado como en partes más
distales, por ejemplo los pies, se iba realizando un nuevo ajuste, se
iba relajando otros tejidos bastante separados de la zona donde estaba
realizando la curación o transmisión de energía. La impresión o
sensación es maravillosa. Es como tratarte con energía el cuello y
ajustarte automáticamente el estómago o las caderas, a la vez que
percibes un cosquilleo en el pie.
Todo esta unido por el tejido fascial y todo tiene una inevitable
interrelación en el ámbito de tensiones reciprocas y de canales de
energía.
Ahora a veces noto como se desajusta el esfenoides, se anterioriza el
lado derecho y percibo como todo mi lado derecho del cuerpo se
anterioriza también, hasta las caderas. Esto simplemente puede ser un
ajuste que el cuerpo necesita hacer para re-encontrar un mejor
equilibrio o punto medio. Pongo mis manos en mis caderas y percibo las
membranas de mi cadera y de mi pierna derecha mas baja que la otra.
Esto al principio me pareció impresionante, mágico y sorprendente. Me
preguntaba por que notaba y sentía una pierna más larga que otra,
ponía mis manos en las piernas y notaba la membrana derecha más baja
que la otra, yo me decía que no podía ser. Fui siguiendo la tensión de
las membranas hasta llegar al esfenoides, que por algún motivo lo
tenía anteriorizada derecha.
Como ya sabéis, yo sigo la tensión de las membranas con una percepción
algo extrasensorial, llamado percepción quinestésica. Es una
percepción elevada a través del tacto, por eso me resulta tan fácil
percibir los aspectos sutiles de los tejidos y su componente
energético.



¿CÓMO NOS AFECTA UN TRAUMA PSÍQUICO?

Una agresión psíquica puede comportar en una perturbación orgánica
llamado estado de estrés, reacción que realiza el organismo por tener
dificultades en adaptarse al nuevo entorno.
Después de la aparición del agente agresor el cuerpo puede recobrar su
estado normal de relajación gracias a sus procesos hemostáticos
internos y naturales. Pero si la agresión externa es constante y la
energía del cuerpo se agota es muy posible que disminuyan las
posibilidades de reacción y se produzca un desequilibrio energético
que derive en tensión crónica y en enfermedad.
La medicina alopática no trata la causa o los mecanismos internos que
provocaron la enfermedad. Simplemente trata la enfermedad como tal,
sin tener en cuenta al individuo y sus componentes energéticos,
circunstanciales o de educación.
Cada vez somos más conscientes que las agresiones psíquicas penetran
en los tejidos y provocan estos estados de estrés o tensión física y
psíquica. Cada vez está mas claro que todas las enfermedades son psico-
somáticas. Por tanto una acumulación de estrés en el cuerpo conlleva a
patrones de tensión en la tensión reciproca del sistema de membranas
cráneo-sacrales. Estos patrones de tensión representan el eslabón
perdido entre los aspectos psíquicos y el cuerpo físico. Los patrones
de tensión son recuerdos o emociones que pueden y deben ser
eliminados. Esto lo podemos hacer a través de la conciencia o desde la
terapia cráneo-sacral.
Todas las fascias están unidas y forman una perfecta interrelación en
todas partes del cuerpo.
Muchos bloqueos mentales o simplemente traumatismos físicos sucedidos
a lo largo de nuestra vida, hoy en día todavía tienen repercusión en
nuestras membranas craneales internas y en muchas partes del
organismo. Tensiones profundas e internas que están constantemente,
las 24 horas al día activas, tensas, agotándonos y degenerando los
tejidos e impidiendo la libre circulación de los líquidos, y nosotros
sin darnos contamos.
Este hecho tan real como desconocido nos va creando, formando o
cultivando un montón de posibles enfermedades y verdaderos puntos
débiles de salud.
Estamos llenos de tensiones internas, tensiones fasciales, que
normalmente son provocadas por un traumatismo físico o por un bloqueo
emocional o mental no asimilado correctamente. Esta circunstancia hace
que la pulsación del líquido cefalorraquídeo se vea también afectada,
provocando fallos de comunicación del organismo con el sistema
nervioso central. Esto es un proceso degenerativo.
Por tanto ya sabemos que los sucesos mentales y emocionales implican
tensión somática y de igual manera la tensión corporal tiene
implicaciones mentales y o emocionales.
El terapeuta ayuda a eliminar la tensión somática y el paciente debe
de estar preparado por si le vinieran recuerdos de experiencias
pasadas con su emoción asociada. A menudo este hecho puede pasar
inadvertido o por contrario resultar emotivo o doloroso.
El paciente puede, o no, asociar la liberación somática con algo
relacionado con la represión inconsciente de una experiencia pasada y
el sentimiento-emoción asociado a ella. En gran medida depende del
tipo de paciente y del tipo de liberación.
La observación de este hecho nos trae el entendimiento de que es muy
posible que estemos llenos de energía psíquica reprimida o no
asimilada correctamente por todo el organismo, provocándonos una
acumulación de estrés en el cuerpo. Este hecho nos pasa a casi todos y
casi no nos damos cuenta.



EL ESTRÉS

Podemos definir la palabra estrés como tensión o agotamiento por algo
que nos angustia, por que todavía el organismo no se ha podido adaptar
a unas nuevas circunstancias, tanto agradables, como desagradables.
El cuerpo se encuentra estresado porque se encuentra en un proceso de
adaptación. Incluso el placer si no es el momento apropiado y la
circunstancia requiere de una rápida adaptación a respuestas
autonómicas, nos puede generar estrés.
El estrés es debido a un proceso de adaptación y asimilación, por
tanto el estrés es bueno y correcto que suceda.
El problema radica cuando éste se vuelve constante y supera nuestro
proceso de adaptación.
El cuerpo se prepara para el estado del estrés, se tensa, se acelera y
se vuelve vital y poderoso, esto es correcto e incluso bueno, nos
ayuda a superarnos y a sacar cualidades y poder. Todo esto es una
reacción fisiológica natural y necesaria.
Por contrario cuando este estrés persiste y se torna patológico, es
cuando a veces sin darnos cuenta recaemos y nos bloqueamos. Esta
tensión sostenida es incapaz de asimilarla el cuerpo y es la que
afecta a nuestra salud.
Si el organismo no ha tenido éxito en procesar y adaptarse a un reto o
a una nueva situación, el cuerpo somatizará o almacenará en los
tejidos esta energía potencial que no ha sido asimilada correctamente,
o por el simple hecho de no aceptar los sentimientos correctamente.
Los tejidos en especial las fascias y su sutil movimiento pulsátil que
sucede por su interior se verán afectados. Esto crea un bloque
energético y la suma de varios de estos nos creará una armadura
energética alrededor de la zona del cuerpo donde se halla bloqueado la
experiencia no asimilada correctamente o traumática.
El bloqueo funciona bajo tres niveles interdependientes el muscular,
el emocional y el energético. Cualquier intento por abrir o liberar
los bloqueos es bueno y positivo para la vida.
Podemos trabajar el bloqueo a nivel emocional a través del psicodrama,
el psicoanálisis, la psicoterapia, etc. el nivel muscular lo podemos
trabajar con los masajes, el hata yoga, las danzas, la expresión
corporal, etc. la sanación a nivel energético la podemos encontrar a
través de un curandero o sanador energético, de la meditación o a
través del toque terapéutico o de la terapia cráneo-sacral.
Si el movimiento rítmico del líquido cefalorraquídeo se ve afectado en
alguna parte de nuestro organismo, el movimiento de expansión y
contracción se verá afectado también, provocando un bloqueo o fallo
energético en dicha zona. La zona ya no respira, ya no pulsa, ya no
recibe el movimiento respiratorio primario y esto es lo que nos
sucede en algunos huesos y suturas de nuestras cabezas o del resto del
cuerpo.
Esto puede provocar todo tipo de patologías físicas o psicológicas.
Este mal y en especial el estrés es una de las claves fundamentales de
muchos problemas de espalda, de articulaciones y de muchas
alteraciones psicológicas.
Teniendo esto en cuenta, vamos a escuchar y equilibrar todos los micro-
movimientos existentes en el cráneo y en el sacro, principalmente.
Este ajuste del movimiento de expansión y contracción de todos los
huesos cráneo-sacrales, nos creará un nuevo equilibrio en nuestro
cuerpo y alma y seremos capaces de encontrar nuestra propia auto-
curación.
Cuanto mayor es la edad de una persona es probable que tengan más
bloqueos y que éstos hallan hecho una gran armadura alrededor rígida e
inteligente. Esta armadura se hará resistente y reacia a la apertura o
al desbloqueo. Pero con perseverancia y con un buen número de técnicas
disponibles para usar, podemos ayudar al paciente a liberar parte de
su tensión emocional.
Las personas somos muy diferentes y reaccionamos de manera muy diversa
a las circunstancias de la vida. Por ello la sanación de un paciente
se convierte en todo un arte vivo y dinámico. Y por supuesto la
verdadera sanación de una persona no separa el cuerpo, de las
emociones, de los pensamientos y del espíritu.
Cualquier trauma psíquico que le pueda suceder a un individuo derivado
de la educación, de su frustración, de la infancia, de dudas en la
mente, de problemas sentimentales, de miedos, de los partos o los
problemas relacionados con la crianza, etc. puede afectar a algunos de
los diafragmas del sistema cráneo-sacral.
Esta terapia es una de las pocas que tratan estos aspectos de
repercusión anímica, recuerdos infantiles, de adulto o traumas
experimentados. Es una técnica que nos va a permitir interconectar las
experiencias físicas con respuestas anímicas y con verdaderos bloqueos
mentales.
Todo lo que hagamos para mejorar el principio de la ley de la arteria,
o sea, de la libre circulación, tanto del cerebro hacia los pies o
desde el sacro hacia la cabeza, será lo mejor que podremos hacer por
nuestra salud. De esta manera estaremos predisponiendo al cuerpo a que
use todas las herramientas disponibles para reorganizar su
información. Le estamos dando la oportunidad para que haga una
correcta introspección, para que el cerebro neurológico mire hacia
dentro y vea y haga todo lo que tiene que hacer, pues es él, el que lo
sabe, ni el paciente ni el terapeuta saben tanto como el propio
cuerpo.
El Ser interior es el que sabe en todo momento lo que debe hacer, por
tanto sabe todo lo que necesita a nivel hormonal, endocrino, químico,
emocional, mental, etc. Nosotros en vez de estar asomados hacia el
exterior, hacia los sentidos, hacia el mundo sensorial, deberíamos de
vez en cuando estar en silencio observando nuestro interior. Para
hacer que todo el potencial neurológico mire hacia dentro para saber
que tiene que hacer.
Nuestro cuerpo es sabio y sabe todo sobre nosotros, simplemente
tenemos que dejar que el cuerpo se exprese y se relacione. Cuantas
veces el cuerpo se ha lesionado, recaído o enfermado por estar
haciendo cosas que son de su desagrado. Nuestra naturaleza interna y
externa es inmensamente sabia e inteligente para saber lo que le es
bueno y lo que le es malo. Simplemente tenemos que escuchar nuestro
interior y dejarnos guiar por la sencillez y la espontaneidad.
El terapeuta lo que hace es inducir la libre circulación, del tan
famoso y especializado líquido cefalorraquídeo.



LA LIBERACIÓN DE LA EXPRESION

Como seres humanos sentimos emociones, sentimientos y sensaciones y en
muchas ocasiones necesitamos expresar, comunicar y por tanto no
reprimir.
Todo es una corriente de energía en libre circulación, activa, viva,
fluyendo y expandiéndose.
La expresión somática de los sentimientos se produce natural y
espontáneamente, gracias al hecho de que los tejidos corporales están
impregnados por el sistema nervioso.
Por ejemplo las expresiones de la ira, la alegría, el placer, la
tristeza, etc. son manifestadas a través de nuestros músculos
fasciales y de los diferentes gestos corporales. Todo gracias a que el
sistema músculo-esquelético está ampliamente inervado por el sistema
nervioso y por tanto por las configuraciones cerebro-funcionales.
La vida es una constante congruencia de campos de energía
interactuando. Aquí por tanto también hablamos de la libre circulación
de las energías. Por tanto también sabemos que al reprimir la
expresión de las emociones o de los sentimientos bloqueamos parte de
la corriente energética, que envuelve nuestro organismo.
Cuando bloqueamos una emoción, bloqueamos un segmento de nuestro
cuerpo. Por ejemplo cuando contenemos el llanto, seguidamente
notaremos una contracción muscular en la garganta el llamado nudo en
la garganta.
Al ver una película de cine y las circunstancias sentimentales nos
hacen sentir una gran emoción o sentimiento que nos provoca el llanto,
si lo bloqueamos se produce el nudo en la garganta. Estamos bloqueando
la libre circulación de la energía, de la emoción y por tanto hay una
zona del cuerpo que se tensa, se comprime se retrae.
A esto lo llamamos un bloqueo energético que se verá rápidamente
aliviado si le colocamos nuestras manos y nuestra atención
inmediatamente en la zona del cuerpo afectada.
Toda esta reacción, por supuesto repercute directamente en el tejido
fascial y en el libre movimiento del líquido cefalorraquídeo.
El tejido fascial se tensa se contrae se reprime y se produce un
acortamiento y contracción del tejido fascial.
La parte interior de la fascia el aracnoides que es casi hueco se vera
reducido su espacio y ya no podrá circular el líquido cefalorraquídeo.
Esto nos obliga a adaptar un patrón corporal nuevo, nuestro cuerpo se
va encorvando, torciéndose, deformándose y adaptándose a la fuerza de
la gravedad con formas y mecanismos nada saludables ni perfectos.
Una persona con el pecho hundido denotará que reprime los
sentimientos, con el pecho inflado es que estará llena de orgullo, una
gran lordosis lumbar puede indicarnos un bloqueo en la experiencia
sexual, un cuello rígido o con chepa nos indicara la gran carga de
problemas que se hecha a la espalda, etc.
Tenemos que aprender a descargar nuestros sentimientos o emociones de
una buena manera, mejorando y aprendiendo cada vez más de ellos.
Nuestra evolución depende de adquirir la experiencia correcta
emocional, mental o sentimental de los hechos que experimentamos en la
vida.
Se trata de poder vivir y actuar sin las cargas emocionales o mentales
negativas del pasado. Todo procesa terapéutico tiene lugar en el
presente, aunque los hechos y las causas vengan del pasado. Que ese
dolor, esa rabia, esa duda, ese temor, etc. del pasado hoy en día ya
no nos repercuta en nuestra salud y nos afecte a la hora de mantener
relaciones con otras personas. Nos relacionamos con el mundo a través
de emociones, sentimientos y pensamientos y obras con los demás.
Al hacer varias sesiones de terapia cráneo-sacral y devolver el
movimiento respiratorio primario a todo el organismo vamos a encontrar
la libertad absoluta de interactuar con el mundo sin las repercusiones
traumáticas del pasado. Gracias al haber liberado los recuerdos
existenciales más o menos traumáticos de la memoria celular. Y todo
gracias al movimiento respiratorio primario al impulso rítmico
craneal.
Se trata de liberar todas las tensiones físicas de los tejidos
corporales, ese músculo agarrotado o esa fascia esclerotizada, o esa
articulación rígida.
Todas las tensiones físicas vienen primeramente del plano energético,
del aura humana hacia la materia.
Esa tensión muscular al principio fue una energía del campo sutil,
como el miedo, la rabia, la duda, el enojo, la inseguridad, el
egoísmo, el estrés, la ansiedad, etc. Que en su momento le abrimos
paso a nuestra psique, o sea que en su día abrimos nuestro campo,
energético para verla, entenderla y asimilarla. En este momento esa
mente-emoción o energía psíquica entró en nosotros y nos cargamos con
esa información, errónea y más o menos traumática.
Este a grandes rasgos es un mecanismo que usamos para cargarnos con
una energía negativa o de baja frecuencia vibratoria.
El siguiente paso positivo a seguir es el asimilar la energía,
entenderla, aprender de ella, para sacar la experiencia emocional, la
experiencia del ser y así haber entendido y experimentado esta carga
energética. Esto nos da autoconocimiento.
El siguiente paso es soltar o liberar la carga energética. Ya tenemos
la sabiduría de ella y ahora la dejamos ir. No nos apoderamos de ella
ni nos la creemos del todo, nosotros somos mucho más que esa carga
energética que hemos experimentado. Entonces los pasos son coger,
asimilar y soltar o expresar.
El problema está que cuando no realizamos correctamente algunos de
estos pasos la energía esa no fluye ni sirve para aprender, entonces
se estanca y se somatiza en el cuerpo, en especial en el tejido
fascial. Ahora ya tenemos una energía no asimilada que crea una
tensión muscular que irá afectando a nuestros tejidos que se
encuentren cerca de la zona del cuerpo donde la energía se reprimió.
Esta energía emocional-mental reprimida saldrá a veces a la conciencia
y nos manejará y confundirá, nos influenciará e intentará que la
información guardada en esa carga energética se repita, para su auto
conservación.
O sea que sin querer lo veremos todo con una realidad perturbada por
una visión del mundo o de las circunstancias modificada. La mayoría
no se dan cuenta de ello, de que están siendo llevados por una emoción
y perdiendo la visión real y global de la situación. Las emociones no
asimiladas se repiten y nos manipulan la verdadera realidad.
En este momento que afloró esta energía psíquica y empezó a
perturbarnos es cuando hay que actuar y hacer un trabajo de descarga.
Primero no creernos del todo este estado de ánimo, luego recordar de
donde vino, luego mandar toda la energía positiva y amorosa al pasado
y a todos los implicados, para retomar un nuevo entendimiento mas
positivo y correcto para nosotros. Perdonar y pedir que sea todo lo
mejor para ese momento. Saber que hasta el dolor nos sirvió para
aprender algo, y que en el fondo no es tan malo, pues es una parte de
los sentimientos humanos. Forma parte de nuestra experiencia.
Una vez enviado energía salutífera al pasado, nos relajaremos y
buscaremos otros estados de ánimo distintos a los anteriores, mucho
más bellos, libres y saludables.
Este trabajo de descarga y perdón del pasado se mejora enormemente si
visualizamos y nos afirmamos que yo soy el rayo violeta, transformador
y purificador. O realizamos esta afirmación: “Yo soy la llama
violeta, la llama consumidora que disuelve todo error pasado y
presente su causa y su núcleo y toda creación indeseable que mi ser
externo sea responsable”.
Por supuesto este trabajo es un poco evolucionado y hay que estar muy
consciente de nuestros estados internos.
Este tipo de sanaciones se realizan de igual manera a través de la
terapia cráneo-sacral, que sin lugar a dudas es muy eficaz en sanar
recuerdos y traumas del pasado. Aunque nosotros no seamos conscientes
de ello la terapia cráneo-sacral nos sana en cuerpo, alma y espíritu.
Vamos más allá del tiempo y del espacio.
Nuestra aura, nuestra personalidad, nuestra alma y por tanto nuestro
Ser están directamente relacionados con lo que hemos vivido y lo que
hemos sido en esta y en otras vidas.
Nuestra energía es un proceso psicológico de lo que hemos
experimentado. Es la experiencia del Ser y lo que hayamos aprendido de
ella el camino que tenemos que llevar. Por tanto vamos a aprender de
nuestra experiencia, de nuestro Ser, del estrés, de las emociones, de
los sentimientos, de los pensamientos y actos. Este es nuestro legado
de vida que propongo profundizar.

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Juan Carlos

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Jun 11, 2008, 1:30:21 AM6/11/08
to biodinamica craneosacral
LAS ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS

Se denomina así a cualquier perturbación que se manifiesta en el
cuerpo y que su origen es psíquico. Hoy en día la ciencia médica sabe
que más del 80% de las enfermedades tienen un origen y fundamento en
el mundo psíquico. Aunque también pueden existir enfermedades somático-
psíquicas, las que tendrán un origen en alguna parte física del cuerpo
con repercusiones psicológicas, aunque estas son las menos corrientes.
El mundo psicológico es un camino que desde hace bien poco estamos
estudiando y comprendiendo. La psicología y la psiquiatría son ramas
de la medicina bastante nuevas y actuales. Anteriormente a su estudio
actual la sociedad tenía otros medios y personas que podían hacer este
papel. Por ejemplo para expresar los problemas o circunstancias que
una persona necesitaba descargar en la antigüedad lo hacían los amigos
u otros, por ejemplo en las tabernas o sitios de reunión. El que
atendía la taberna era una especie de psicólogo o psiquiatra que tenia
que escuchar y arreglar muchos problemas de sus clientes que hacen el
papel de pacientes.
Esto nos recuerda que la salud es cosa de todos, todas las personas de
todas las sociedades somos responsables de la salud global e
individual.
Debemos de querer aprender de la salud cuantos más miembros de una
comunidad mejor. El terapeuta o sanador se centra en el mal
funcionamiento físico, psicológico y espiritual. La cura más efectiva
es la que afecta a los niveles psicológicos de la personalidad.
Las emociones, los sentimientos y los pensamientos, forman las bases y
fundamentos de nuestra vida y de nuestra sociedad. Al ser energías
sutiles que no podemos ver y medir con exactitud, han sido pasadas por
alto por la ciencia médica y por nosotros mismos.
Pero hoy en día estamos dedicando más énfasis en estudiar estas
energías así como sus influencias. Por ejemplo sabemos que las
emociones pueden provocar importantes manifestaciones en el sistema
nervioso vegetativo. Esta reacción la provoca el cerebro como
consecuencia a un fuerte estímulo psíquico.
Existe un cuadro patológico llamado espasmofilia (tetania) en donde
converge un desequilibrio del sistema vegetativo y glandular, que
provoca espasmos musculares, ocasionado por un permanente y duro
estrés del sistema simpático. Es como un temblor o escalofrío por el
cuerpo, una rigidez que después se puede convertir en una liberación y
en un mejor estado de relajación.
Nuestro trabajo consiste en liberarnos de los estados psico-
emocionales ya crónicos. Existen muchas maneras para ello, aunque
resaltaremos los métodos de respiración, los movimientos o danza, o
conciencia corporal, o los medios psicológicos o el que más me
impresiona, la terapia cráneo-sacral.



EL SISTEMA NEUROVEGETATIVO

La parte eferente del SNA está formada por dos divisiones principales,
el sistema simpático y parasimpático.
Muchos órganos reciben fibras motoras autónomas de ambos sistemas.
Los impulsos nerviosos del sistema simpático estimulan al órgano, lo
excitan. Los impulsos del sistema parasimpático disminuyen la
actividad del órgano, lo inhiben.
Cuando un órgano recibe inervación simpática y parasimpática se dice
que posee inervación dual.
Vamos a estudiar la anatomía y fisiología del sistema nervioso central
y de los sistemas simpático y parasimpático.




EL SISTEMA SIMPATICO.

El sistema simpático prepara al organismo para situaciones de
emergencia, en situaciones de emergencia, de huida, de estrés, etc.
Los efectos de la estimulación simpática tienen una duración y una
distribución mayores que los efectos de la estimulación parasimpática.
El sistema simpático esta relacionado con procesos que requieren un
gasto de energía. Cuando el organismo esta en reposo o en homeostasis
este sistema se acciona en medida suficiente para contrarrestar los
efectos del otro sistema parasimpático para que el organismo realice
sus funciones normales que requieren energía.
El cólera, el odio, la rabia, la vergüenza, o la ansiedad entre otras
emociones aumentan la excitabilidad del sistema simpático, provocando
palpitaciones, temblores y un aumento de la tensión arterial. El
cuerpo se prepara para un cambio drástico en el ámbito fisiológico y
psicológico. Nos encontraremos con los nervios a flor de piel, más
susceptibles a cualesquiera circunstancias.
Esto nos puede acarrear desgaste de energía, encontrándonos en un
estado de fragilidad o simpático excitado.
El sistema simpático controla la actividad de la glándula médulo-
suprarrenal o hipotálamo. Este sistema controla prácticamente la
hipófisis y sus secreciones hormonales, como: las hormonas de
crecimiento, la ACTH que activa la secreción de cortisona, hormonas
tireotropas que activan las secreciones de la glándula tiroides y las
hormonas sexuales (gonadotropinas) que controlan y regulan la
actividad de los ovarios, del útero y de las glándulas mamarias
Una emoción intensa o un estrés psicológico pueden hacer que se vean
afectadas las glándulas de secreción interna que segregaran algunas
hormonas necesarias para reaccionar adecuadamente al dicho estímulo, o
afectar negativamente mediante este mecanismo. El hipotálamo se ve
afectado por la emoción y se estimula provocando perturbaciones en la
tiroides (hipertiroidismo), en la que el exceso de la hormona tiroides
en sangre hace que el nivel metabólico aumente provocando un
adelgazamiento en el sujeto. Otra perturbación puede afectar al
sistema reproductor, ya que se ven alteradas las hormonas sexuales,
hasta la hipófisis o pituitaria.

Sin embargo un factor de salud fuerte en una persona estará
representado por disponer de una gran reserva de energía, que le
proporciona resistencia y fuerza y este sujeto estará representado
por un sistema simpático fuerte.



SISTEMA PARASIMPATICO

Sin embargo cuando la actitud emocional es de preocupación o depresión
entre otras se pondrá en acción el sistema parasimpático, dándonos un
estado letárgico y con bajo tono o debilidad muscular y de ánimo. El
sistema parasimpático regula las actividades que conservan y
restablecen la energía corporal.
Podemos encontrar un gran cuadro patológico debido a las
perturbaciones somáticas provocadas por este sistema parasimpático.
Aquí la cosa es peor pues no disponemos de energía para superar los
desarreglos provocados. Esto sucede pues la mayoría de la energía la
tenemos bloqueada en mantener la tensión de los órganos, y de los
músculos en casi todo el organismo. Nos encontramos en un estado de
espasmofilia.
El sujeto podrá tener algunos de estos síntomas: fatiga, angustia,
nudo en la garganta, insomnio, vértigos, fobias, dolor de estomago,
contracturas musculares como la tortícolis, el lumbago, ciática,
excitación nerviosa junto con debilidad.
Muchos de estos casos son debidos a nacimientos traumáticos, por el
motivo que sea y por accidentes o golpes que pasaron inadvertidos
pero que en el ámbito interno tiene creadas unas reacciones en los
huesos craneales que afectan seriamente a la salud, aunque ni en
radiografías o resonancias lo podamos apreciar.
A estos sujetos mediante la terapia cráneo-sacral podemos restablecer
las armonías de las estructuras internas. En varias sesiones podemos
hacer que el paciente se libere de los síndromes espasmofílicos.
Tenemos que funcionar de una manera que nos permita responder entre la
carga y la descarga de energía de una manera equilibrada.
Primero nos cargamos de energía de circunstancias de emociones, de
pensamientos, interactuamos con el mundo. Luego contenemos esta carga
para asimilar, aprender y sacar la experiencia positiva de ello, que
nos aportara madurez y crecimiento personal. Lo siguiente después de
haber asimilado la lección o la circunstancia nos disponemos a
descargar por completo dicha carga de energía.
Los problemas se cargan, se asimilan y se descargan. La vida es una
constante carga de energía, emocional, mental, psíquica, para que
nosotros la asimilemos y la descarguemos. Esto es un proceso de
crecimiento personal. Si esta secuencia de carga y descarga no se
produce en armonía, es muy posible que acabe en pequeños trastornos
físicos-psíquicos y por tanto en enfermedad.
La enfermedad la podremos considerar como un mensaje que nos trasmite
el cuerpo, para recapacitar y ayudarnos a enseñar algo que no va bien
en estos niveles de carga y descarga de energía. Algo en el ámbito
psíquico no esta funcionando bien, hay un fallo en el proceso de
asimilación, integración y eliminación del mundo emocional, mental y
espiritual.



LOS CAMPOS DE ENERGIA

Todo ser vivo esta formado de un cuerpo físico y de un campo de
energía. Ya que la vida conforma una actividad eléctrica, esta crea
unos campos electromagnéticos, que forman el aura humana.
Cada ser humano esta formado por infinidad de campos electromagnéticos
que crean fuerzas que están constantemente interactuando.
Nuestro campo electromagnético o aura humana esta constantemente
interactuando con otros campos energéticos, como el de las montañas,
playas, ríos, minerales, plantas, animales y otras personas. Si no
fomentamos la armonía entre todos los campos energéticos con los que
interactuamos cada día, nuestras fascias se encogen o bloquean, por el
choque energético y la no-asimilación armónica con otros campos
energéticos.
Podríamos redefinir el campo energético humano CEH y explicar su
funcionamiento y la visión científica sobre su existencia, pero esto
nos llevaría un volumen entero, por tanto nos conformaremos con la
observación de que el CEH esta formado a la vez por partículas
fluidicas y por ondas energéticas.
Veamos porqué se realiza una curación con la imposición de manos.
Los cuerpos vivientes irradian un calor y una energía. Esta energía es
la fuerza vital propiamente dicha. Esta energía que irradiamos es
pensamiento, es emoción, es sentimiento, es fuerza vital, es energía
espiritual.
En muchas culturas y a lo largo de la historia se ha conocido y
nombrado esta energía. Podemos hacer un breve recorrido por distintas
religiones que proclaman la existencia de los campos de energía.
Por ejemplo: los chinos a la energía la llaman Chi, los japoneses la
llaman Ki, los polinesios la llaman Mana, los indios de Norteamérica
la llaman Orenda, los hindúes la llaman Prana, los hebreos la llaman
Ruach, los países islámicos la llaman Baraka y los sanadores más
actuales y occidentales como Wilhelm Reich lo llaman energía orgónica.
Esta energía puede ser transferida a una persona o a uno mismo con un
dolor o con una carencia de energía en esa zona, se convierte en
energía salutífera, en energía sanadora que ayudará a restablecer el
nivel de prana y por tanto de la salud en dicha zona.
Toda materia viva irradia un campo de energía o de vitalidad, y esta
energía por motivos variados y complejos puede escasear o abundar, o
simplemente tener una información u otra. Por supuesto la escasez de
energía hace que la sustancia física se encoja, que no vibre, que no
tenga vitalidad, que se encuentre en estado deprimido. Y a través de
nuestro tacto curativo podemos hacer que dicha zona se restablezca y
cobre de nuevo esa alegría de vivir o vitalidad.
Todo cuerpo vivo dispone de un doble etéreo, que es el espejo del
cuerpo físico. Es energía que vibra a una frecuencia más alta que la
del cuerpo físico. Aquí esta el patrón energético que dará la forma a
la materia física.
Nosotros podemos influir cambios en este patrón energético a través de
la energía, mediante la imposición de manos o simplemente deseando que
así ocurra, cambiando el patrón mental-emocional del doble etérico por
un nuevo patrón mental-emocional que hará que las próximas células que
se regeneren lo hagan bajo una nueva perspectiva más saludable.
En el ámbito energético cada vez que pulsa el LCR manda una onda de
energía hacia el aura que la recarga y le da forma y vida. Esta onda
áurica, o sea esta onda energética se proyecta alrededor del cuerpo
entre unos centímetros hasta cerca de un metro del cuerpo físico. Es
imprescindible hacer que nuestro cuerpo, que nuestra aura pulse por
todos y cada uno de sus rincones. La perfección de este sistema nos
lleva indudablemente a la salud holística de la persona.
Seguro que muchos de los problemas mentales, emocionales, de conducta
o cualquier patología que venga de la psique, se pueden tratar con
éxito desde el nivel cráneo-sacral. Porque muchos de estos problemas
psicológicos nosotros somos los que le hemos permitido que entren y no
los hemos asimilado bien, se están somatizando en el tejido fascial,
en forma de bloqueo o trauma.
Si nosotros ponemos de nuevo a pulsar todo el cráneo y el cuerpo
entero dichos problemas no entrarán con tanta facilidad ni se
somatizarán en el cuerpo, ya que la pulsación del líquido
cefalorraquídeo, por tanto el impulso rítmico craneal, nunca permitirá
que absorbamos ningún tipo de energía negativa, es como estar
conectado con Dios con la fuente universal que solo permitirá que
únicamente entre en nosotros la perfección. O sea que todos los
psicólogos y psiquiatras deberían apoyarse en técnicas cráneo-
sacrales.
Para una vida sana y equilibrada en todos sus niveles es necesario que
el ritmo del LCR vaya fluidamente por todo el organismo y que por
tanto se realice el movimiento de flexo-extensión por todo el cuerpo,
en especial por el cráneo. .
Nosotros sólo tendremos que estar centrados y conectados con nuestro
autentico Ser interior, para adquirir la perfecta sabiduría interior.
Esta alineación nos pone en contacto directo con la fuente de energía
universal y esto nos hace que nuestra fuerza vital aumente, nuestro
poder curativo se pone en marcha y podemos usar esta energía sin
agotar nuestras reservas internas, si no conectándonos con la fuente
universal de la energía.
El conectarnos a la energía es parte de todos nosotros y al principio
de la creación de la Tierra, en las civilizaciones del Mu o Lemuria y
de la Atlántida, los niños recibían las iniciaciones de los campos de
energía en la escuela elemental, así como otras enseñanzas
terapéuticas. Los cambios telúricos que destruyeron Lemuria y la
Atlántida, provocaron una gran desorganización social y cultural. Una
selecta minoría que consiguió refugiarse en la India y en el Tíbet,
consiguió preservar estos conocimientos de sanación y ajuste
energético del ser humano. De ahí que en la India haya una tradición
tan autentica sobre el conocimiento del campo energético humano y
universal, con sus Chakras o ruedas de energía.
Una persona que sea practicante de Reiki u de otra técnica sanadora y
que por tanto sus canales de energía están mas abiertos y
predispuestas a la curación tendrá mas facilidad y mejores resultados
de hacer terapia cráneo-sacral.
Podemos contar un poco la historia reciente de un Ser que por su deseo
más profundo de encontrar métodos de curación energética nos trajo la
técnica de curación llamada Reiki y que es un complemento muy bueno
para realizar terapia cráneo-sacral.
De hecho es seguro que al realizar algunas posiciones de las manos en
Reiki se realice en algún momento las técnicas cráneo-sacrales. O sea
que se produzcan momentos en donde se pare y se reordene el movimiento
respiratorio primario, con tan solo colocar nuestras manos en el
cuerpo por un tiempo mas o menos alargado. Pero por supuesto si
conocemos las técnicas de antemano podremos ser mucho más
facilitadores del toque terapéutico.



BREVE HISTORIA DEL REIKI DEL BUDISMO Y DE JESUCRISTO

La historia de Reiki tradicional empieza a mediados del siglo XIX con
Mikao Usui, un decano de la Universidad de Doshisha de Kyoto y
sacerdote cristiano a quien sus alumnos le preguntaban acerca del
método de curación mediante el cual Jesucristo sanaba a los enfermos.
Usui, en su afán de conocer la verdad y poder responder a esta
pregunta, emprendió por su cuenta una investigación que le duró más de
diez años y le permitió redescubrir y aprender esta técnica. Las
jerarquías eclesiásticas del Japón le advirtieron que no debía de
hablar ni de dar a conocer ningún método de curación.
Mikao Usui se trasladó a Estados Unidos en donde recibió durante siete
años. Estudio en la facultad de Teología de la Universidad de Chicago
y estudiaba historia comparada de las religiones y de la filosofía.
También aprendió a leer el Sánscrito, el antiguo idioma de la India y
del Tíbet. Al seguir sin encontrar respuesta alguna sobre el ancestral
método de curación, abandono sus hábitos de sacerdote cristiano y se
fue a vivir a un monasterio Zen en el Japón, su país de origen.
Entonces Usui desvío sus investigaciones a través del Budismo en la
India, debido al enorme paralelismo entre Gautama Siddhartha y el
Jesucristo histórico. Los monjes budistas le dijeron a Usui que el
antiguo método de curación se había perdido que no existía otra vía de
aproximación a este método más que a través de las enseñanzas
budistas, o sea, del Camino de la Iluminación.
Veamos un poco la historia del Buda en la India.
Buda nació hacia el año 620 A. C. cerca de la frontera Nepalí, era
hijo de un rey y se llamaba Gautama Siddhartha. En su educación se
pretendía que ignorase las penas y aflicciones del mundo, recluyéndole
en palacio, de donde no salió hasta que alcanzó la edad adulta.
Entonces quiso conocer el mundo y desobedeciendo la voluntad de su
padre, se fue a conocer la realidad que existía fuera de su castillo.
Por primera vez vio la pobreza, la enfermedad, la muerte, el
sufrimiento y así despertó en él la necesidad de liberar del dolor a
todos los seres humanos. Siddhartha abandonó las riquezas y a su amada
esposa para vivir la vida de peregrino, sin hogar y sin comida. Vivía
debajo de los árboles y comía lo que la gente le daba, pero meditaba y
meditaba para descubrir que manera podía eliminar el sufrimiento del
mundo.
La primera iluminación le vino meditando debajo de una higuera y pensó
que el dolor del mundo en parte viene por nuestra adhesión a las
posesiones materiales y a otros seres vivos, con la codicia y
negatividad que esas pasiones pueden acarrear.
Las acciones que día a día emprendemos nos originan el karma que
positivo o negativo nos atan al plano material y terrenal, olvidando y
relegando a un segundo plano a nuestro espíritu.
Las enseñanzas budistas se basan en la compasión hacia todos los seres
vivos y en resolver las situaciones kármicas, sanando el cuerpo, las
emociones, los sentimientos y los pensamientos y escuchar y ser
espíritu libre y autentico.
La religión budista es totalmente respetuosa con cualquier otra
religión y parece que muchas religiones tienen fundamentos
provenientes del budismo. El budismo y otras tantas religiones tienen
muchas verdades inmersas en su doctrina. El caso es saber descubrir lo
mejor de cada una.
Por tanto el Buda descubrió la senda de la iluminación que sirvió para
que tantos otros encontraran el camino para liberar el dolor y el
sufrimiento y así encontrar su Iluminación.
Algunos autores dicen que Jesucristo fue una reencarnación de un monje
budista. Por aquella época el budismo se había difundido por todo el
Oriente y existían profecías en los Esenios y en los budistas de que
un importante monje budista se iba a reencarnar.
Al identificar al maestro Jesucristo como la reencarnación del monje
budista previsto en las profecías, cogieron al niño y a su familia y
lo llevaron y educaron en Egipto y en la India.
Una vez recibidas las enseñanzas budistas y diversas iniciaciones,
Jesús regresó a Jerusalén, con todo el conocimiento y toda la
iluminación adquirida en la religión Budista. Por tanto se sabe que
recibió las enseñanzas esotéricas y se convirtió en un autentico y
maravilloso sanador del campo energético humano. El maestro Jesús se
convirtió en el salvador y redentor del mundo.
Así como Él dijo nosotros tenemos en nuestro corazón una partícula
Crística y estamos hechos a imagen y semejanza suya. Jesucristo curaba
a los enfermos y enseñó las técnicas para hacer lo mismo a sus
discípulos. También nos enseñó los términos de reencarnación y de
karma. Pero al parecer por reinfluyentes interpretaciones de las
enseñanzas de Jesús, en el siglo V bajo la influencia paulina se
perdieron estos términos y estas enseñanzas, para el mundo Occidental.
Sin embargo para los budistas en Oriente, las verdaderas enseñanzas de
Jesús y del Buda se han mantenido casi intactas. Por tanto estoy
convencido de que es aquí donde podemos encontrar un buen y verdadero
conocimiento sobre la vida y sobre el Ser Humano.
La doctrina budista se basa en un principio de compasión hacia todos
los seres vivos y por tanto la no-agresión hacia ningún ser vivo, si
no la atención y ayuda a todos los necesitados, de una manera
desinteresada. Para el Budismo la curación abarca el plano emocional-
sentimental, el plano mental y por supuesto el nivel espiritual. El
budista reconoce nuestro nivel de existencia multidimensional, así
como los campos de energía que toda materia conlleva.
El tacto humano transcribe calor, cariño, amor, consuelo, energía y
por tanto poder curativo. El acto de la imposición de manos sobre el
cuerpo humano para confortar o aliviar el dolor es tan antiguo como
los instintos, pues de hecho ante una situación dolorosa o accidentada
lo primero que hace el ser humano es llevar las manos a esa zona
afectada.
Las madres con sus niños, saben muy bien de este instinto de curación
que realizan cuando su hijo siente cualquier dolor, como en la cabeza,
la madre inmediatamente colocara sus manos en la frente y las
mantendrá hasta que este dolor se haya remitido. Es un don natural que
tenemos todos, para sanar o aliviar nuestros dolores.
La práctica de este don se ha venido realizado a lo largo de la
historia especialmente por mujeres. Por su sensibilidad, por su gran
corazón o simplemente por su condición de madre, la mujer ha usado y
potenciado este don curativo a lo largo de la historia. El mundo
siempre ha estado lleno de grandes mujeres que han ejercido el don de
la curación por imposición de manos.
El problema del por que este conocimiento no ha prosperado, lo podemos
ver en la sociedad patriarcal que tan atareada ha estado en la
construcción y realización de los asuntos materiales y lógicos,
relegando e incluso aplastando el conocimiento intuitivo sobre las
habilidades psíquicas o sobre los campos de energía.
Estas habilidades tan desarrolladas en la mujer han sido olvidadas
debido a la represión de la sociedad patriarcal e incluso por la
iglesia, que por supuesto esta formada por hombres.
Tenemos que procurar dar un salto cuántico con relación a lo que vemos
y a lo que no vemos, pues es aquí en lo que no vemos donde radica la
verdadera salud y todo un potencial del Ser humano que tenemos por
desarrollar. Por que alrededor del cuerpo humano tenemos el aura, el
Ser invisible compuesto por capas de energía, que siempre ha existido
y siempre existirá. Es en este nivel energético e invisible para la
mayoría en donde se realizan las sesiones curativas.
El cuerpo físico el que vemos es materia densa de baja vibración y es
aquí donde la ciencia médica ha realizado sus estudios mediante
reacciones mensurables y empíricas mediante la causa y el efecto.
Los descubrimientos actuales por parte de la física cuántica sobre la
estructura del átomo, sitúan grandes espacios vacíos entre los átomos
y sus partes. Incluso la materia más densa se compone en su mayoría de
espacios vacíos, todo esta hueco a nivel microscópico. En esos
espacios vacíos en el interior de la materia están los campos de
energía, el aura, que en su globalidad del cuerpo es de gran
importancia para la salud.
El cuerpo humano se compone en un 70 a un 80 por ciento de agua, como
materia sólida y el espacio vacío del cuerpo superan el 90 por ciento.
El agua es un compuesto de hidrógeno y oxígeno fácilmente
intercambiable por cualquier otra forma de energía. La energía
sanadora puede trasformar la estructura vinculada del agua y así
cambiar el crecimiento de los enzimas del cuerpo.
Otro interesante descubrimiento es concerniente a la intercomunicación
celular existente en todo el cuerpo. Una sola célula tiene toda la
información de la persona y es posible clonar otro organismo desde una
sola célula. A través del sistema nervioso todo el organismo se
comunica y por tanto un toque de energía curativa o una sesión de
terapia cráneo-sacral reactiva a todo el organismo a que recupere la
salud completa.
Otro hecho importante es el rápido cambio que sufren todas las células
del cuerpo en su muerte y regeneración que constantemente se realiza
en el cuerpo.
Cada segundo más de cinco millones de células mueren y son
restituidas. La proteína el principal componente del cuerpo después
del agua también es reemplazada por otra nueva en cuestión de días o
de meses.
Por tanto las células de los músculos, de los órganos, del sistema
nervioso, de los huesos, de todo el organismo son renovadas cada seis
meses y cada célula es consciente de toda la masa celular, o por lo
menos tiene toda la información de la persona en su ADN.
En esa renovación celular, a través de volver ha hacer que circule la
energía podemos hacer que las nuevas células se reproduzcan bajo unos
parámetros de perfección y por tanto de salud. Podemos recuperar la
perfecta funcionalidad de cualquier parte de nuestro organismo, si
conseguimos cambiar el patrón energético o aúrico que lo compone.
Con la terapia cráneo-sacral se consigue hacer que circulen todos los
fluidos corporales y que por tanto la energía también circule.


Autor: J. C. LLuch
www.energiacraneosacral.com

juancarlos

unread,
Jun 24, 2008, 11:01:58 AM6/24/08
to biodinamica craneosacral
LOS QUIROPRACTICOS

Los quiroprácticos se encuentran muy cerca de los conocimientos y
experiencias de los osteópatas, realizando casi un camino paralelo.
Los quiroprácticos gracias a los estudios de Shuterland se van
acercando a fenómeno cráneo-sacral y adjudicando sus axiomas o
investigaciones sobre todo con su técnica occipito-sacral.
Ya en 1936 el Dr. Nephi Cottam publico la historia de la craneopatía.
Su principal premisa era que las suturas craneales hay que darles mas
espacio, forzar la expansión y más expansión.
El Dr. James R. Alberts también apoyaba y aconsejaba el tratamiento
del cráneo mediante la expansión de las suturas, mediante una tracción
mecánica, que a la vez que abría las articulaciones, ejercitaba los
propioceptores suturales. Este señor en 1959 publicó su libro llamado
“EL Síndrome de estrés meníngeo cerebral”, basado en la relajación del
sistema nervioso central.
Aquí se debate principalmente las relaciones entre el estrés emocional
y la tensión meníngea y el cráneo. También trataba de desarrollar un
modelo neurológico de la función craneal, para la reorganización
neurológica de patrones defectuosos. Esto sirvió como base para que se
desarrollara la kinesiología aplicada al concepto craneal.
Otro quiropráctico el Dr. Leo L. Spears fundador del hospital
quiropráctico en Denver, Colorado con más de 700 camas. Este señor
desarrollo un sistema que llamo remodelación craneal en donde se
analiza la distorsión craneal por cuadrantes sin tener encuentra las
suturas. La corrección se hace aplicando una presión intermitente y
rítmica al cráneo. Spears destacaba las malas manipulaciones en los
nacimientos como la causa de los problemas craneales.
Otro DR. El señor Dejarnette aporto su especial técnica sacro-
occipital TSO a la escuela quiropráctica. Muy relacionado con los
estudios de Shuterland, desarrollo un concepto corporal totalitario.
Creó una técnica para el desbloqueo de la pelvis y tenía en cuenta la
tensión reciproca de las membranas, mantuvo la unidad de la estructura
y de la función postulada por Shuterland. Realizaba la estimulación
neurorrefleja y la manipulación visceral, así como escribió sobre la
función química, nutricional, neuromuscular, biomecánica, cráneo-
sacral, neurológica y psicosomática. Su técnica sacro-occipital fue
para muchos quiroprácticos su iniciación y su suspicacia al concepto
cráneo-sacral.
Un nuevo partidario del concepto cráneo-sacral en quiropráctica ha
sido el Dr. George Goodheart, padre de la Kinesiología aplicada. Este
señor expandió las bases de la quiropráctica y de la técnica sacro-
occipital, a la vez que desarrollo la kinesiología aplicada.
Parece que los quiroprácticos realizan un trabajo de fuera del cuerpo
para llegar al interior de este, con manipulaciones más o menos
físicas y fuertes. En muchos de los casos es posible que sea
productivo este tipo de manipulaciones.
Nosotros en el trabajo cráneo-sacral de John Upledger no ejerceremos
casi presión o contacto alguno.
Por ello los quiroprácticos antiguos usaban la simbología del
triángulo equilátero. En el interior dibujaban un hombrecillo y
representa el perfecto equilibrio entre la mente, la química y la
estructura. Cada uno de estos componentes afecta directamente al
otro.
Una lesión de tobillo, afectará a la linfa y la sangre y producirá un
resentimiento. Un trauma psíquico, o físico puede repercutir en el PH
estomacal y producir una úlcera de estomago y a la vez producirá un
bloqueo de la vértebra dorsal seis.
Los quiroprácticos actuales usan éste símbolo del triángulo, pero
ponen al lado una figura ovoide que representa el campo
electromagnético de la persona en forma de huevo que es el símbolo del
nacimiento, en forma de fuego.
No estamos hechos sólo de mente, química y estructura, sino también de
energía. Todo lo que afecte al campo electromagnético de nuestro Ser,
afectará a nuestra mente, nuestra química e incluso a nuestra
estructura.



LA SOCIEDAD Y LA CIENCIA ACTUAL

La ciencia mide estos campos magnéticos perjudiciales para la salud
que se encuentran en transformadores, líneas de alta tensión, en los
móviles, en los televisores, etc. Los neurólogos saben muy bien que
nuestra cabeza es un gran emisor de ondas electromagnéticas que
generan una corriente eléctrica, esta se puede ver afectada por otro
campo magnético más potente y absorber nuestra energía o verse
afectada la información que se recibe por el cerebro.
Se puede pensar en tener camas con pivote rotatorio, para aprovechar
los campos magnéticos y telúricos de la tierra. En una estación la
cabeza al norte, en la otra al este, en la otra al su y luego al
oeste.
La sociedad esta cada vez más avanzada tecnológicamente pero cada vez
más embrutecida. Esto puede ser en gran parte por que todos los seres
humanos hemos pasado por momentos difíciles en la vida, situaciones de
crisis o de estrés, golpes o traumatismos antiguos o simplemente
bloqueos mentales que nos han tensado diferentes fascias de nuestro
cuerpo, que hoy en día todavía permanecen en constante tensión
interna.
Hemos perdido la conexión con nuestro cuerpo y con ello la
sensibilidad, para saber lo que nos sienta mal o bien. Tanto en el
ámbito alimenticio, como en el ámbito emocional, mental o simplemente
sobre nuestras costumbres.
Funcionamos a veces bajo moldes perjudiciales para nuestra salud y no
nos damos cuenta. Todo esto y más nos hace que en nuestro interior
estemos llenos de pequeñas o grandes tensiones, tanto en el tejido
fascial como en los músculos y órganos de nuestro cuerpo.
Esto potenciado por todos los traumas mentales o emocionales que
pasamos a lo largo de la vida, empeora el asunto mucho más.
Todos tenemos principios de enfermedades potenciales en el cuerpo y
esto con seguridad nos hace tener mal carácter y actuar de mala
manera.
Si todas las personas estuviéramos con una perfecta salud y, por
tanto, viviendo en armonía y paz interior, el mundo en general seria
un lugar mucho más bonito y placentero.


TERAPIA DE LA OSTEOPATÍA

Desde siempre el hombre ha querido utilizar los recursos que la
naturaleza ha puesto a su disposición para la mejoría de su estado y
para su curación. La medicina manual es tan antigua como el arte o la
medicina en sí.
Durante milenios la curación y en especial la concerniente a los
huesos, articulaciones, músculos y nervios ha sido dominio reservado
de curanderos que se transmitían sus secretos de padres a hijos o de
maestro a discípulo.
Estos curanderos desbloqueaban y ponían en su sitio ciertas lesiones
por contusión o por movimientos forzados, mediante masajes,
estiramientos y otras técnicas.
Más tarde con la aparición de los cirujanos en la vida médica las
terapias corporales se fueron relegando en manos de los curanderos
principalmente.
Las primeras referencias históricas de la práctica de la medicina
manual se remontan al antiguo Egipto.
Un fresco descubierto en la tumba del faraón Ramses II (alrededor del
año 1200 a. c.) muestra la figura de un practicante tratando una
lesión del codo. O en la Tailandia ancestral de hace 4000 años
existen esculturas que parecen maniobras de medicina manual. En el
apogeo de la cultura griega (500 a. de c.) en el siglo de Hipócrates,
se describe un tratado de las articulaciones con detalle y con
prácticas manuales o con instrumentos. En la antigua Roma (200 d. de
c.) ya había varios sanadores que sabían manipular las articulaciones.
Hay escritos de personajes de la medicina tan notables como Galeno,
Celso, Oribasios, Hipócrates, etc. que se refieren a las maniobras
manipulativas. En Irán alrededor del año 1000 d. de c., Avicena
practicaba las terapias manuales que describe detalladamente en su
libro Canon de la Medicina, célebre obra que iba a ejercer notable
influencia durante muchos siglos. Esto se expandió por toda Europa
hasta la edad Media.
Este periodo es marcado por una desaparición de casi todo el material
terapéutico y la prohibición de la práctica de la cirugía en la
medicina, etc.
Esta época de oscurantismo se remonta aproximadamente al Cuarto
Concilia de Letrán, en 1215. La cirugía y otros estudios sólo eran
accesibles por los eclesiásticos. La cirugía y los métodos manuales
caen en desgracia por largo tiempo.
En el siglo XVIII bajo el reinado de Luis XV se habilita la cirugía de
nuevo en la medicina.
El doctor Edward Harrison graduado por la universidad de Edimburgo en
1784, se ganó una considerable reputación en Londres por el uso de la
medicina manual Sin embargo la medicina manual o los métodos manuales
siguió ignorada e incluso mal vista por la medicina convencional.
Aún así las técnicas manuales calificadas en algunos casos como
curanderismo, seguían curando y con mucho éxito. Esto la mantuvo con
vida aunque clandestinamente durante muchos años hasta que resurgió en
el siglo XIX en los Estados Unidos, gracias a los trabajos de Andrew
Taylor Still y sus discípulos.

NACIMIENTO DE LA OSTEOPATÍA
El fundador moderno y oficial de la osteopatía fue el norteamericano
Andrew Taylor Still (1828-1917), hijo de un medico y pastor metodista.
Desde muy joven su padre lo inicia en la medicina, llevándolo consigo
en sus visitas por la zona rural del Medio Oeste y entre los
indígenas. Conoció la vida en el campo y aprendió a amar a la
naturaleza. Sin embargo el espíritu renovado de Still se fue dando
cuenta de las limitaciones de la medicina de su tiempo y fue
descubriendo intuitivamente nuevos remedios.
Como en el caso de sus dolores de cabeza, que un día se le ocurrió
apoyar la nuca en una cuerda suspendida entre dos árboles, con la
sorpresa de que sus dolores remitían con facilidad. Años más tarde
comprendió que muchos males provenían de una acción mecánica y que
descomprimiendo los músculos y los nervios, éstos desaparecían.
Taylor Still estudió medicina alopática en la universidad de medicina
de Kansas City en Missouri. Más tarde se enroló como médico cirujano
en el ejército durante la guerra de Secesión (1861-1865).
La medicina de su época es todavía rudimentaria, las epidemias
abundan, los enfermos se mueren, y su impotencia se rebela para buscar
nuevos métodos de curar y descubrir nuevas verdades.
Él dice: Ninguna verdad es más grande que otra, cada una tiene su
esfera de utilidad particular. Debiéramos de tratar con respeto y
consideración todas las verdades, grandes y pequeñas.
El escribe libros que describen con exactitud la anatomía (que
describe las partes del cuerpo), como de fisiología (que explica los
mecanismos de funcionamiento de los órganos y partes del cuerpo). Se
pasa largo tiempo examinando la materia e intentando descubrir los
secretos de la salud y de la vida para combatir más eficazmente la
enfermedad.
Él escribió: Nuestra memoria debe adquirir un conocimiento tan
completo de todas las partes con sus formas, su medida y posición. Que
no nos quede duda sobre la intención del Constructor respecto a la
utilidad o el papel de todas las partes grandes o pequeñas, y cual es
la razón por la que tienen determinada función en la marcha del motor.
Cuando se conoce esa parte del motor gracias a la anatomía (libro guía
del ingeniero), este encara entonces él capitulo sobre la división de
fuerzas por la que ese motor funciona y cumple con el trabajo para el
que ha sido creado.
En este capítulo, la inteligencia deberá interesarse por obtener un
conocimiento acerca del cerebro, saber de dónde parte su fuerza, cómo
es conducida por cada correa, cada polea, cada pivote o parte de todo
el motor.
Sin duda Still fue influenciado por los curanderos ingleses,
poseedores de una gran destreza y herederos de técnicas de una gran
tradición manual.
Taylor Still llegó a convencerse de que la ingestión de medicamentos
entraña para el paciente más inconvenientes que ventajas. Se vuelve
ardiente defensor de la higiene natural.
Durante una epidemia de meningitis cerebroespinal, Still pierde tres
de sus hijos y a muchos pacientes. Este hecho marca su ruptura
definitiva con la medicina alopática. Intenta buscar una nueva
medicina más eficaz para con las enfermedades incurables y los
desarreglos crónicos. Siempre intentó buscar medicinas que estuvieran
más acordes con la naturaleza y sus leyes.
En 1874 surge la genial idea que iba a mejorar y revolucionar
considerablemente la medicina. Él mismo lo cuenta con estas palabras:
estaba caminando un día por la calle con un amigo, observé a una
pobre mujer de triste semblante que marchaba delante nuestra
acompañada por tres niños, pobremente vestidos, uno de ellos iba
perdiendo algunas gotas de sangre al andar.
Pensando que podía tratarse de una disentería hemorrágica, me adelante
y tomando al niño en mis brazos, pedí a la madre que me permitiera
ocuparme de él. Advertí que la columna vertebral del niño estaba dura,
contraída y particularmente caliente en la parte baja, mientras su
región abdominal estaba totalmente fría. En aquel mismo instante
comprendí que la contractura estaba relacionada con un mal
funcionamiento de los intestinos y pensé que si lograba distender la
parte baja de la espalda, mejoraría también el intestino de aquel
niño.
Efectivamente haciéndole marchar intenté movilizar los diferentes
segmentos y presione progresivamente los músculos lumbares. Al cabo de
algunos minutos había permitido a la circulación volverse más normal y
asegurado nuevamente la autodefensa del sistema nervioso.
A partir de aquí el redescubridor y fundador de la osteopatía moderna
Taylor Still empezó a estudiar y a desarrollar su método osteopático.


WILLIAN GARNER SUTHERLAND

El ritmo cráneo-sacral siempre ha sido la piedra angular de toda la
medicina manual. Su descubridor un osteópata William Garner
Sutherland, discípulo directo de Taylor Still y con una enorme
capacidad de imaginación.
Sutherland trabajaba en la universidad de osteopatía de Michigan y dio
un enorme impulso a la osteopatía al descubrir un nuevo dato
fisiológico: la existencia de un movimiento, desconocido hasta
entonces, que tiene su origen en el cerebro y que él va ha llamar
movimiento respiratorio primario.
Sutherland en 1899 cuando estudiaba en la escuela americana de
osteopatía, al examinar un cráneo desarticulado, exactamente el de
Taylor Still, el fundador de la osteopatía. Sutherland observó que
tenia superficies articulares biseladas sobre todo en el esfenoides y
en el temporal.
Sutherland se preguntaba por qué la naturaleza con lo sabia que es en
arquitectura y más en arquitectura morfológica, ha dotado al cráneo
humano de varias suturas. Si no cumplen ninguna función, ¿por qué la
naturaleza no ha hecho el cráneo humano de una sola pieza?
Sutherland apasionado de la anatomía y de la fisiología descubrió que
estas suturas servían para que el los huesos del cráneo hicieran unos
micro movimientos o desplazamientos. Sutherland afirma que las suturas
del cráneo funcionaban como articulaciones y que tenían esa forma para
mantener el movimiento.
Sutherland empezó a enseñar la técnica cráneo-sacral a mediados de los
años 1940. En esta época ningún libro de anatomía o fisiología exponía
o hacia alusión a este concepto.
Con el tiempo y debido a su empeño en entender sobre ese asunto,
postulo sobre la existencia de pequeños movimientos a través de todas
las suturas del cráneo.
Desde aquí, las suturas, el cráneo pulsaba a una frecuencia estable.
Este concepto al principio recibió todas las incomprensiones, hasta de
los mismos osteópatas.
El dejo poco escrito, pero fueron sus discípulos, que aparecieron a
posterior los que escribieron sus teorías. Se tuvo que callar y seguir
sus trabajos con su gran colaboradora que fue su mujer.
En esa misma época un psiquiatra alemán llamado Hans Berger intentaba
demostrar la actividad eléctrica del cerebro, él sostenía en 1929 la
existencia de ritmos eléctricos en el cerebro humano que oscilan entre
8 y 13 ciclos. Los llamo ondas Alfa.
Sutherland descubrió que estas suturas estaban para absorber la gran
presión hidrostática que tiene el cerebro, intuyo que el líquido
cefalorraquídeo tiene un movimiento de expansión y de contracción en
el interior del cráneo, y que estas suturas estaban para amortiguar
esta presión hidrostática en el interior del cráneo.
Es muy importante conocer el principio de presión hidrostática
aplicada en el cerebro, que produce un ensanchamiento y después un
encogimiento del cráneo. Las suturas están hechas para absorber esta
presión hidrostática en el interior del cráneo.
En física hay un principio que dice que los líquidos no se pueden
comprimir. Todas las maquinas hidráulicas se fundamentan en este
principio.
Aplicando este principio, si en nuestras cabezas no existieran unas
válvulas de escape, para cuando sobreviniera un exceso de líquido
cefalorraquídeo en el interior del cráneo, nuestras cabezas estarían
explotando, estarían estallando cuando la presión fuera superior a la
resistencia. Estas válvulas de escape son las suturas.
Éste líquido está en constante producción en el interior de nuestras
cabezas y por motivos varios pude venir una superproducción de este
líquido cefalorraquídeo.
Sutherland en la universidad de Michigan descubrió la movilidad del
cráneo y dio origen a la osteopatía craneal.
Para su demostración él mismo se bloqueaba los huesos del cráneo con
un artilugio, y anotaba los síntomas que sentía hasta que se
desmayaba. Al colocarse este artilugio durante días le aparecieron
ciertas perturbaciones en la vista acompañado de vértigos y dolores de
cabeza y seguido de disturbios nerviosos y psicológicos. Cuando se
quita el artilugio, procede a un examen de las lesiones articulares
craneales.
Después procede entonces a reparar estas lesiones por medio de
pequeñas presiones sobre el borde de las suturas, de micro-movimientos
de separación de las suturas. Se trataba de descomprimir sutura tras
sutura para devolver a cada hueso su movilidad normal. Él encuentra un
alivio inmediato trás estas manipulaciones.
Esto posiblemente le afectó para el resto de su vida.
Él aisló cada hueso y lo sometió a una visión tridimensional, donde
existen tres posibilidades de movimiento, el movimiento anterior, el
posterior y los laterales, las tres dimensiones del espacio. A raíz de
esto empezó a dictaminar el concepto del plano del movimiento de cada
hueso.
Cada hueso craneal era analizado minuciosamente a través de sus ejes
de movimiento y de sus planos, y dedujo todos los movimientos posibles
de cada hueso craneal.
Cada hueso del cráneo esta separado por una articulación que no
permite efectivamente un verdadero movimiento propiamente dicho, si no
una cierta ligereza de movimiento, una maleabilidad que se podría
comparar a una armadura antigua que aunque rígida, permite ciertos
movimientos ligeros gracias a su sistema de charnelas o bisagras. Él
sabía cuando cada hueso estaba en rotación interna, externa, flexión
lateral, etc.
Se trataba de restablecer cada movimiento de cada hueso craneal.
Entonces se trabajaba con los huesos haciendo palanca y fuerza para
equilibrar el movimiento de los huesos del cráneo.
La técnica cráneo-sacral exige que el terapeuta realice un intenso
estudio del cráneo óseo, de las suturas y de las meninges y que afine
el sentido palpatorio, para poder percibir la movilidad inherente
dentro del mecanismo cráneo sacro, ya que las manipulaciones requieren
de precisión y destreza.
Sutherland comenzó a trabajar con pacientes con perturbaciones
ligeras, y dado su gran éxito empezó a tratar a pacientes más
complicados donde la medicina de ese momento, incluido la osteopatía,
poco podía hacer. Logra mejorar y disminuir ciertas discapacidades
psíquicas y físicas aparentemente irreversibles.
Liberando los huesos y membranas craneales, re-equilibrando la columna
vertebral y el sacro y re-armonizando el movimiento respiratorio
primario, Sutherland enriquece enormemente el trabajo de Taylor Still.
En 1939 Sutherland escribió The Cranial Bowl, obra que resume lo
esencial de sus observaciones y conclusiones y en la que expone los
principios de su método. En este tiempo Sutherland es poco comprendido
por sus colegas osteópatas. Al fin sus trabajos fueron admitidos por
la Academia Americana de Osteopatía, en 1946, cuando funda la
Asociación de Osteopatía Craneal.
Sutherland basándose en los mismos principios de Taylor Still, deduce
que en el ámbito de las articulaciones y de las membranas meníngeas
del cráneo (hoz del cerebro y tienda del cerebelo), las estructuras de
este responden a las mismas leyes que a todas las partes del cuerpo.
Cualquier modificación de los huesos o de la tensión de las membranas,
puede perturbar las funciones del organismo. Sin lugar a dudas esta
perturbación tendrá consecuencias más importantes en el organismo,
tanto en el ámbito mental, emocional, bioquímico y estructural, porque
la perturbación sé esta produciendo aquí en el cerebro, en las
estructuras nerviosas cerebrales. Lugar tan importante como
vulnerable, pues aquí esta la computadora central que dirige todo el
organismo.
Lo que sucedía antes de este descubrimiento es que no existían los
microscopios digitales para percibir este movimiento en las suturas
craneales. Además, los estudios sobre estas suturas se hacían post-
morte, después de muerto y así desde luego no se mueven las suturas
craneales. Además, la tendencia de estas suturas después de muerto es
a hosificarse, por lo tanto los académicos clásicos no podían afirmar
que esto se mueve, que las suturas son como pequeñas articulaciones.
Los nuevos investigadores sobre este asunto, hacen un corte sagital a
un mandril en vivo y le someten a una biopsia de la sutura. Este
tejido se le somete a un estudio microscópico, se dieron cuenta que
entre la sutura había espacio y, además, había capilares, pequeñas
venillas, muy pequeñas arteriolas. Se preguntaron para qué serviría y
entonces descubrieron dentro de la sutura craneal y rodeándola
colágeno y elástica, estaba envuelto por una fascia.
En el sujeto vivo si tiene movilidad estas suturas, como demostraron
los estudios con ondas de radio y osciloscopios.
Sutherland llamó a este micro movimiento, movimiento respiratorio
primario. Cuando se puso a estudiar en aquel entonces, se apoyo en la
embriogénesis que nos dice que en el feto lo primero que se forma es
el tubo neural y a partir de aquí se forman los órganos y demás
tejidos.
El tubo neural forma la columna vertebral y la médula espinal, por
tanto, el movimiento del tubo neural del feto es lo primero que
respira o que tiene un latido.
Sutherland tuvo el don de descubrir la relación de tensión reciproca
entre el cráneo y el sacro y todo el organismo.
En 1932 presento por primera vez sus conceptos a la asociación de
osteopatía americana y no fue bien recibida. Aunque la ciencia medica
oficial tampoco tenia en apruebo a esta asociación. Sutherland estudio
y trabajo en la osteopatía craneal más de 50 años con el mínimo de
reconocimiento, y murió en 1954 sin pena ni gloria, pero muy orgulloso
de su trabajo.
Al morir Sutherland la comunidad científica no toleraba todavía la
existencia de un movimiento primario ni la movilidad de los huesos del
cráneo. Todo esto por no encontrar la manera de medir mediante con
instrumentos científicamente este movimiento, por supuesto en un ser
vivo. Todo esto sin dañar el sistema de meninges y nervios. Pero
Sutherland confío enormemente en la sensibilidad de su sistema
nervioso, él confiaba en que el sistema nervioso es una entidad
sensible y voluntariosa, que disponía de una inteligencia innata. Su
principio fundamental era que: “permitir la función fisiológica en el
interior del organismo, para demostrar su potencia infalible, antes
que la aplicación de una fuerza desde fuera”.
Hoy en día ya se han hecho mediciones objetivas y científicas sobre la
fluctuación del LCR y los micro-movimientos de los huesos del cráneo,
así como también el concepto de tensión reciproca meníngea.
Desde Shuterland han aparecido varios osteópatas y quiroprácticos que
han hecho importantes descubrimientos sobre este campo.
Todos basándose en la necesidad de tratar el cráneo mediante la
separación de las suturas, la fluctuación del LCR, la existencia de
propioceptores suturales que repercuten en el sistema de presión del
LCR, las meninges que conectan el sacro y en cráneo, etc. En 1959
Alberts publico el síndrome de estrés meninge cerebral. Aquí se debate
la relación entre el cráneo, la tensión meníngea y el estrés
emocional. Así sin parar han ido sumándose personajes importantes en
el mundo de las terapias de osteopatía, quiropraxia, kinesiología, que
han tenido mucho que decir sobre la terapia cráneo-sacral como medio
homeóstatico muy poderoso y real.
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