Ni corto ni perezoso (corta la tengo la pierna izquierda, no las ganas...)
aquí me tienen de vuelta.
<< Bienvenido al lugar donde casi todos cojean. No pretendas ser diferente
por
tu cojera, aquí te resultará difícil diferenciarte. Esta en el mundo de los
cojos pero de los cojos animosos.>>
Gracias, Chema... muy amable... No hay tales pretensiones. Siempre he
sostenido que mi cojera es inigualable, más aún si se considera que desde el año 1989
aproximadamente, cojeo de ambas piernas. Llevo dos bastones en el maletero
del auto, pero solamente los utilizo para enganchar a las guapas que se me
cruzan por delante. Hoy en día resulta muy dificil, cansador y doloroso correr tras
ellas.
<<Levanto dos bastones y una copa para saludarte. Polio a los dos años y edad
actual de 60 añitos. Vivo en Madrid.>>
¿60 años? Eres un pichón.
A mi me picó el insolente virus a los 18 meses (1948) pero no logró diezmar
mi carrera futbolística. Vivo en Nueva York desde 1965. Visité Madrid en el
2001.
¿Cómo anda el ambiente poliomielítico en Madrid?
Saludos,
El Panadero
Tienes razón, nos es muy difícil correr, ya sea tras una mujer o tras un
melón que rueda calle abajo. Por lo que tenemos que usar de todos los
recursos disponibles.
Si, tengo 60 años (ya veo que somos de la misma edad) y 58 (también los
mismos que tu) de ellos cojeando. En los últimos años he pasado de los 70
kilos a los 96 kilos de peso y eso unido al deterioro general me dificulta
mucho la marcha. Digo que me dificulta la marcha pero no es impedimento para
hacer de todo.
Preguntas por el ambiente en Madrid, a mi me encanta esta ciudad aunque en
algunos momentos siento la imperiosa necesidad de salir a respirar aires
menos contaminados. No hace muchos años , en lo que se llamó la "MOVIDA
MADRILEÑA", circulaba una frase que resumía el ambiente: "MADRID ME MATA".
Esta ciudad, al igual que Nueva Cork, nunca duerme.
Por tu escritura intuyo que tu nacimiento fue en esta vieja península
europea, ¿me equivoco?, ¿De que parte de España procedes?.
El síndrome potpolio en España es muy poco conocido y poco reconocido, casi
todo lo que sé, lo he aprendido leyendo escritos de Estados Unidos. Aquí
andamos luchando por un reconocimiento de la administración de este
síndrome.
Bueno por hoy nada más, que un poco tarde. Tu seudónimo me trae gratos
recuerdos de niñez, un pan blanco exquisito, tan bueno era que nada tenía
que envidiar a las llamadas rosquillas de palo.
Continuaremos charlando, panadero.
CHEMA