¿Dónde?
Pero... En verdad existe de hecho y
de derecho, tiene dirección, tipo sanguíneo, ADN,
teléfono, etc...
¿Por qué no guardé el número?
¿Dónde voy a encontrarl@, en este
universo inmenso de la net?
¿Será que volverá un día?
¿ó se fue para siempre?
Ahí viene la rabia..
¡Voy bloquear el e-mail!
¡voy a borrarlo de mi lista!
¡si me busca , no le contestaré!
¿Estoy pensando en qué?
¡Que cosa! ¡No hice nada!
¡Que consideración!
¡¿Y el cariño, no es recíproco?!
Después viene el
dolor...
Yo le ofrecí tanto y... Pero no
significó nada... Se fue sin despedirse.
Ni se acordó que existo…
¿Dónde?
¿donde se encuentra?...
¡Somos impotentes delante de la
inmensidad y del anonimato de la net!
Tenemos que creer en lo que se dice
aquí, tenemos que imaginar quién es el del otro
lado.
¿O mejor no imaginar?....
Tenemos que mantener los lazos de una
cinta que no es de seda y sí de chita,
escurridiza, bien fina, bien frágil.
Claro que tenemos aquell@s que se
presentan y mandan datos.
Tenemos que confiar.
Pero...
Y ¿si fuera maníac@?
¡Cielos!
¿Será que es quien
dice?
¿Pero en verdad, la mayoría, quienes
son? ¿Donde encontrarlos?
Dentro de la fragilidad de la
puntuación, cada uno lee lo que quiere o que le
parece.
Cuántas veces
decimos
¡¡¡Hola!!!! Y leen ¡Hola! Me
gustas mucho...
Y un largo etc,
etc…
¡Tenemos entonces que explorar bien
el teclado!
Ver y mirar detenidamente lo que
tecleamos..
¿Cuántas veces nuestras intenciones
son leídas de manera diferente, a la merced del
humor y de la puntuación de quien está del otro
lado?
¡Incontables,
todas!
Ya pararon para
pensar:
Ellos vienen y van de nuestras cajas
de mensajes,
Y nosotros entramos y salimos de sus
listas de e-mails... Etc...
¿Cuánto murieron y no sabemos?
¿Cuantos teclean bromas con los ojos
inundados de lágrimas?
¿Cuántos retratos mentirosos... Tal
vez
¿o no.. O sí!?
Cuántas verdades en "entre líneas"...
No podemos saber no vemos de hecho...
Pero..
¿Podemos tener la sensibilidad de la
sintonía humana,
La fe en el semejante,
La inocencia pretendida,
Podemos sentir cuándo se van,
Y cuándo no nos quieren más?
Podemos sí, tratarlos con el respeto
que merecen,
Respondiendo todas sus preguntas,
Mandando todos los
mensajes,
Repasando todos sus créditos,
considerándolos del bien.
Para que un día,
Cuando no estén más aquí,
Si haya sólo añoranza,
Y no dolor y rabia.
Porque ésta, es la frágil conexión
virtual,
A veces y muchas veces tan realmente
importante para hacer el día de alguien, mejor.
Pero que, cuando nos deparamos con la
realidad de que los hechos son virtualmente
frágiles...
Y que ésos que se fueron de nuestra
vida pueden nunca más retornar...o sí...?
Conocemos finalmente, la
muerte virtual...
O no...
Para ella sólo resta el luto de una
simple,
Pero sincera, poesía *in memorian*,
Por una pérdida sentida y
virtualmente real...y se
siente.
Y
existe.
Homenaje para los que se fueron y los
que
vendrán...