Entrevista a Rubén Hallú

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Aug 3, 2007, 2:38:21 PM8/3/07
to Políticas en la UBA
"La UBA no puede seguir con este estado de locura institucional"
Rubén Hallú fue designado candidato a rector de la UBA con el acuerdo
de la mayoría de los decanos de facultades. En esta entrevista explica
esa decisión y analiza el estado de la UBA.

Rubén Hallú, decano de Veterinarias, encabeza una fórmula peronista
para la UBA junto a Jaime Sorín.
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Por Javier Lorca
A siete meses de iniciada, la crisis de la Universidad de Buenos Aires
(UBA) ya devoró casi a una decena de candidatos a rector. Ahora, en lo
que será el último intento del año por normalizar el gobierno
académico, la mayoría de los decanos de facultades, en un acuerdo
políticamente transversal, postula a una fórmula peronista: Rubén
Hallú y Jaime Sorín como candidatos a rector y vicerrector, propuesta
que ya fue rechazada por la izquierda estudiantil que conduce la FUBA.
En su despacho de la Facultad de Ciencias Veterinarias, Hallú recibió
a Página/12.

-Usted es uno de los decanos con perfil más bajo, ¿por que resultó
elegido como candidato de consenso?

-Toda mi vida cultivé un perfil bajo, aun en mis cargos en la
facultad, como secretario, vicedecano y decano. No es mi forma de
trabajar tener una exposición alta, prefiero el diálogo. Cuando
empezamos a buscar una solución entre los decanos, surgió mi nombre.
Yo no pensaba ser candidato a rector. Justamente, mi forma de ser
puede haber sido una ventaja para encontrar puntos de consenso para
llevar adelante una gestión.

-El pacto de gobernabilidad entre los decanos...

-No es un pacto, sino un acuerdo. No es lo mismo, no se trata de un
reparto. Esa sería una visión muy negativa. La positiva es que se
intenta conformar el mejor gobierno posible con personas de diferentes
opiniones. Y no es sólo un acuerdo de los decanos. Empezó como una
propuesta de los decanos y después, con diferentes grados de avance
según los casos, se discutió también con la comunidad y los consejeros
de las facultades.

-¿Qué implica el acuerdo?

-Decidimos anteponer la situación de la UBA por sobre cualquier otra
diferencia. Eso nos llevó a discutir cuáles eran los problemas de la
UBA y cómo solucionarlos. Llegamos a la conclusión de que lo mejor era
construir un programa de consenso, buscando en cada área los puntos
donde todos coincidimos.

-¿Qué es lo central del programa?

-Todo. Me resulta difícil establecer prioridades. ¿Qué es más
importante, resolver los problemas del Hospital de Clínicas o los
problemas de infraestructura que tienen facultades como Psicología,
Sociales u otras? Son todas cuestiones importantes. El aspecto
presupuestario de la universidad es crítico. Pero, de hecho, no todos
los problemas se resuelven con más plata. Para reformar el estatuto,
para concursar a los profesores interinos, para ofrecer posgrados
académicos gratuitos para docentes y otros puntos del programa no
hacen falta más recursos. Para otros sí, rentar a los docentes ad
honórem que cumplen funciones, aumentar las dedicaciones exclusivas...

-¿Cree que hay que reformar el estatuto de la UBA?

-Hay que revisarlo y reformar algunos aspectos. Esto amerita un debate
muy profundo dentro de la comunidad universitaria, con consultas a la
sociedad. Mi opinión no es nueva: hace años, como consejero, apoyé
propuestas para, por ejemplo, incorporar a los no docentes dentro del
cogobierno. También hay que limitar la reelección indefinida del
rector.

-El acuerdo de gobernabilidad incluye una distribución de las
secretarías del rectorado.

-En realidad, estuvimos charlando más de estructuras que de personas.
Por ejemplo, hay acuerdo en que habría que crear una Secretaría de
Planeamiento, que hoy no existe. También hay preocupación por la poca
importancia que se le dio últimamente al área de relaciones
internacionales, pero no definimos cómo se resolverá. Después iremos
viendo cómo se conforman los equipos de trabajo.

-La FUBA ya anunció su rechazo al acuerdo y a la fórmula Hallú-Sorín.

-Lo lamento, pero no me alarma. Lamento mucho que un grupo de
estudiantes quiera imponer por la fuerza lo que no puede conseguir con
la razón y el debate. No son metodologías adecuadas para la
democracia. Y no me preocupa la diversidad de ideas, al contrario.
Incluso comparto algunos de sus reclamos, como la necesidad de
reformar el estatuto. Las diferencias deberían resolverse
civilizadamente, discutiendo y votando. No nos negamos a ningún
debate, al contrario, son esos estudiantes los que están impidiendo la
discusión.

-¿Cómo y cuándo se va a organizar la asamblea para elegir rector?

-La idea es hacerla antes del 10 de diciembre, pero no hay nada
acordado sobre las condiciones. Primero vamos a avanzar en la
definición de la sede. No tiene por qué ser en el Colegio Nacional de
Buenos Aires... Cuando decidamos el lugar, se verá qué medidas son
necesarias para garantizar la asamblea. Estamos analizando varias
sedes posibles. Y si no podemos sesionar, nos iremos a otro lado, cosa
que hasta ahora no se hizo. Quizá debamos preparar más de un lugar,
por si tenemos que trasladarnos.

-El rumor dice que la sede será el Congreso nacional.

-Se está evaluando también, no dejamos ninguna posibilidad afuera.

-Pero el reglamento de la UBA dice que la asamblea debe hacerse en una
sede de la universidad.

-Dice eso y sería lo adecuado en condiciones normales. Ya intentamos
cinco veces hacerlo así. Pero la situación actual es especial y no
está contemplada en el reglamento. Además, el Congreso no es cualquier
sede, no es una cancha de fútbol. Y hay antecedentes de asambleas que
se hicieron afuera, no recuerdo en qué año se hizo en el Teatro
Cervantes. En última instancia, la asamblea es soberana, puede cambiar
todas las normas de la universidad y, si da por válida la sesión, la
asamblea será válida. Como hay una voluntad muy amplia, creo que esta
vez la asamblea se va a hacer.

-El próximo miércoles hay sesión del Consejo Superior, ¿se va a
convocar la asamblea?

-Hasta ahora no hay ninguna propuesta elaborada. Pero tenemos que
salir de esta situación pronto. La UBA no puede seguir con este grado
de locura institucional, con un grupo de estudiantes que no dejan
funcionar ni siquiera al consejo. Los argumentos que ponen son excusas
para perjudicar a la universidad. Realmente, es casi querer destruir a
la UBA.

-¿Este sexto intento de reunir la asamblea es la última posibilidad de
superar la crisis en forma más o menos ordinaria?

-Bueno, no sé si es lo último, pero si esto no se resuelve ahora no sé
qué daño puede sufrir la UBA. Si aún hoy estamos pagando los daños por
la Noche de los Bastones Largos en 1966... No sabemos cuánto tiempo
vamos a pagar las consecuencias de esta crisis, que es de la UBA pero
afecta a la visión social de todas las universidades públicas,
gratuitas y cogobernadas.

-¿Hay un plan B por si vuelve a fracasar la asamblea?

-No estamos pensando en eso, estamos totalmente convencidos de que va
a haber asamblea. No imaginamos qué puede pasar si no se hace.

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