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Hola Marco,
No podía quedarme callado cuando la FIFA decidió convertir un partido oficial del Mundial en un supuesto "Partido del Orgullo LGBT".
Me indignó.
Porque el fútbol debería inspirar a las nuevas generaciones a enamorarse de este deporte, no enseñarles que incluso el deporte más hermoso del mundo se ha convertido en otro escenario para campañas políticas e ideológicas.
Y no estábamos hablando de cualquier escenario.
Era el Mundial de la FIFA 2026, el evento deportivo más importante del planeta.
Miles de millones de personas siguiendo cada partido.
Miles de aficionados llegando desde todos los rincones del mundo.
El escenario más grande del fútbol.
Y sabíamos que precisamente ahí teníamos que estar.
Nuestra misión era clara: desafiar el llamado "Partido del Orgullo" de la FIFA ante los ojos del mundo. Desde las calles que rodeaban el estadio hasta las gradas en su interior, nos aseguramos de que hubiera una voz visible
diciendo algo muy simple: El fútbol pertenece a la gente, no a la ideología.
Grabamos toda esta operación de principio a fin.
Y créeme… Tienes que verla para creerla.
La tensión, la hostilidad de algunos grupos, la fuerte presencia de seguridad. Y el momento increíble en que nuestras pancartas sorprendieron por completo al estadio.
Las palabras no alcanzan para describir la intensidad de aquel día ni todo lo que hicimos
para que tu voz no pudiera ser silenciada.
Míralo aquí.

Desde el momento en que llegamos a Seattle, se podía sentir la tensión en el ambiente. Las calles estaban repletas de aficionados. Banderas por todas partes. Cánticos resonando por toda la ciudad.
Policías, equipos de seguridad, cámaras de televisión, periodistas… todo el mundo contaba los minutos para el inicio del partido.
Pero mientras el mundo se preparaba para un encuentro de fútbol, nosotros nos preparábamos para algo muy distinto.
Habíamos ido a cuestionar la decisión de la FIFA de utilizar el Mundial como plataforma para promover la ideología LGBT.
Y créeme, no iba a ser una tarea fácil.
Antes incluso de que amaneciera, nuestras camionetas de campaña ya recorrían los alrededores del estadio, llevando tu mensaje justamente al lugar donde la FIFA pretendía celebrar su llamado
"Partido del Orgullo".
Miles de aficionados las vieron. Las cámaras de televisión las grabaron. Los periodistas las fotografiaron. Y las reacciones no tardaron en comenzar.

Haz
clic aquí para ver todas las fotografías de esta histórica jornada.
El ambiente fuera del estadio era increíblemente hostil. Nos gritaron. Se burlaron de nosotros. Nos insultaron.
Activistas nos siguieron, nos rodearon e intentaron intimidarnos una y otra vez para que nos marcháramos.
En un momento, mi amigo Ignacio fue literalmente perseguido por un activista enfurecido que intentó arrebatarle la pancarta de las manos.
Y no fue un hecho aislado.
Volvió a ocurrir.
Y otra vez.
Una historia tras otra.
Pero ninguno de nosotros dio un paso atrás.
Juntos hicimos tanto ruido que los medios de comunicación de todo el mundo no pudieron ignorarnos.
The New York Times, The Washington Post, Reuters, equipos de televisión, fotógrafos, periodistas por todas partes.
Habían llegado para cubrir lo que ocurría alrededor del estadio… Y nuestra campaña terminó convirtiéndose en uno de los principales focos de atención.
Pero no pensábamos quedarnos solo en el exterior.
Teníamos una misión: llevar tu voz hasta el corazón mismo del estadio.
Y lo conseguimos.
Entramos con nuestras pancartas ocultas, cambiándonos constantemente de asiento, esquivando a la seguridad y esperando el momento perfecto para asegurarnos de que tu mensaje llegara al escenario más grande del fútbol.
El estadio se llenó. Los equipos saltaron al campo. Los himnos estaban a punto de comenzar.
Y entonces llegó el momento...
Nos reunimos...
3...
2...
1...
¡AHORA!

Una acción espectacular que dejó al estadio completamente sorprendido.
Las cámaras ubicadas junto al campo giraron inmediatamente hacia nosotros.
El mensaje no podía ser más claro:
¡NO A LA FIFA WOKE!
¡Basta de ideología woke en el fútbol!
Y esa es precisamente la razón por la que estuvimos allí.
Durante años, la FIFA ha sancionado a jugadores y aficionados cristianos en nombre de la supuesta "neutralidad".
Pero, de repente, organizar un supuesto
"Partido del Orgullo" como parte oficial del Mundial parecía ser perfectamente aceptable.
Nos negamos a aceptar ese doble rasero.
Y lo hicimos con tu apoyo y el de los cientos de miles de personas que firmaron nuestra petición exigiendo que
el fútbol vuelva a ser solo fútbol.

¿Y cuál fue el resultado?
Lo que muchos esperaban que se convirtiera en una gran celebración mundial del llamado "Partido del Orgullo"...
Nunca ocurrió. Dieron marcha atrás.
No hubo la exhibición del Orgullo que muchos esperaban al inicio del partido.
No hubo un desfile del Orgullo dentro del estadio.
No hubo el gran espectáculo ideológico que tantos habían anunciado.
La reacción en contra fue tan fuerte en los días previos al encuentro que incluso la propia FIFA pareció darse cuenta de que había ido demasiado lejos.
Medios como The Telegraph criticaron duramente toda la iniciativa, afirmando que el absurdo "Partido del Orgullo" del Mundial era el mejor ejemplo de cómo el fútbol se había convertido en un escaparate de gestos ideológicos,
y calificaron el evento como "un fracaso rotundo".
Se trata de una victoria enorme.
Y aquí viene lo más impresionante.
Cuanta más atención recibió este supuesto "Partido del Orgullo", peor quedó la FIFA. Las críticas no dejaron de aumentar. El rechazo siguió creciendo. Y cuando llegó la hora del saque inicial, los organizadores ya habían dado
un paso atrás discretamente. La gran celebración ideológica que muchos daban por hecha quedó reducida a su mínima expresión.

Pero, ¿quieres saber qué fue lo que no pudieron detener?
La profunda e innegable expresión de fe que marcó este Mundial.
Mientras las exhibiciones del llamado "Orgullo" se desinflaban, la fe cristiana se hacía cada vez más visible.
Incluso grandes medios de comunicación tuvieron que reconocerlo.
El Financial Times llegó a publicar que
"Dios vuelve al fútbol", mientras que UnHerd destacó cómo
"el cristianismo ha regresado al Mundial."
Piensa por un momento en la magnitud de esta victoria. La FIFA terminó alejándose de la celebración de la ideología LGBT, pero no pudo silenciar la auténtica expresión de fe de jugadores y aficionados.
¡Qué logro tan extraordinario! Les ganamos en su propio terreno.
La narrativa cambió por completo. Y el Mundial volvió a ser lo que siempre debió ser:
fútbol.
En lugar de que el mundo hablara del supuesto "Partido del Orgullo" de la FIFA, terminó hablando de la enorme polémica que generó... y de miles de personas como tú y como yo que se negaron a guardar silencio.
Y precisamente por eso las campañas ciudadanas son tan importantes.
Así es como ciudadanos comunes hacen rendir cuentas a instituciones poderosas.
Así es como se frenan estas agendas antes de que se conviertan en algo "normal".
Hoy fue el Mundial. Mañana podrían ser las escuelas. Los clubes deportivos. O cualquier otro ámbito de nuestra sociedad.
Por eso era tan importante marcar un límite.
Cuando cientos de miles de ciudadanos se unen...
Cuando decides no guardar silencio...
Cuando tu voz llega directamente a quienes toman las decisiones...
Hasta una organización tan poderosa como la FIFA se ve obligada a escuchar.
Y por eso quiero darte las gracias.
Gracias por hacerlo posible. Esta victoria te pertenece tanto a ti como a nosotros. Jamás olvidaré esta aventura.
Sebastian, Franco, Ignacio, Frida y todo el equipo de CitizenGO
P.D. Nunca olvidaré el momento en que estaba dentro de ese estadio.
Miraba a mi alrededor y veía decenas de miles de personas… Cámaras por todas partes… Y sabía que, aunque solo fuera por unos instantes, tu voz había llegado al escenario más importante del fútbol mundial.
Eso es lo que hace posible tu apoyo.
Porque esto nunca fue solo un partido de fútbol.
Se trataba de marcar un límite.
Cuando la ideología entra en uno de los pocos espacios que todavía deberían unirnos a todos, nunca se detiene ahí. Hoy es el fútbol. Mañana serán nuestras escuelas. Nuestros clubes deportivos. Nuestras universidades. Nuestras instituciones públicas.
Paso a paso, aumenta la presión para convertir cada rincón de la sociedad en un nuevo campo de batalla para el activismo ideológico.
A menos que haya personas dispuestas a levantarse y decir: ¡Basta!
Y eso fue exactamente lo que hiciste.
Nos ayudaste a llevar esta batalla hasta uno de los escenarios más importantes del mundo. Y juntos demostramos que incluso una institución tan poderosa como la FIFA puede verse obligada a retroceder.
Porque campañas como esta no ocurren por casualidad. Ocurren porque personas como tú deciden que vale la pena luchar por ellas.
Si quieres que sigamos llevando tu voz allí donde más importa —a los parlamentos, las Naciones Unidas, las cumbres internacionales y los lugares donde se librarán las próximas batallas— te invito a hacer hoy una donación.
Más información:
El ridículo «Partido del Orgullo» de la Copa del Mundo ejemplifica el desastre del fútbol en su afán por hacer gala de superioridad moral.
https://www.telegraph.co.uk/football/2026/06/27/world-cup-pride-game-epitomises-virtue-signalling-mess/?WT.mc_id=tmgoff_tw_post_game-epitomises-virtue-signalling-mess/
Dios protagoniza un regreso futbolístico.
https://www.ft.com/content/ab6f5b7c-3858-4ba1-a93c-543b2c7458c2?syn-25a6b1a6=1
El cristianismo ha regresado a la Copa del Mundo.
https://unherd.com/newsroom/christianity-has-made-a-return-to-the-world-cup/
La FIFA confirma que se permitirán banderas arcoíris en el «Partido del Orgullo» del Mundial entre Egipto e Irán.
https://www.theguardian.com/football/2026/jun/26/fifa-rainbow-flags-egypt-iran-world-cup-pride-match
Seattle se prepara para un enfrentamiento improbable como parte de su celebración del Orgullo por la Copa del Mundo: Egipto contra Irán.
https://www.theguardian.com/football/2026/jun/25/seattle-pride-match-world-cup-egypt-iran
Los globalistas radicales y las élites woke quieren borrar nuestros valores, pero juntos somos más fuertes. CitizenGO es un movimiento de millones de personas en todo el mundo que lucha cada día para defender la vida, la familia y
la libertad frente a quienes intentan socavarlas. Seguimos firmes, no nos van a callar.
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