ORÍGENES:
En diferentes partes del mundo, en muchas civilizaciones diferentes
existen leyendas sobre Dragones o seres parecidos. Los Aztecas creían
en Quetzalcoatl, serpiente emplumada, que es muy parecida al dragón
oriental, pero se diferencia por tener extremidades y plumas, en forma
de melena. En cada civilización el Dragón juega un papel importante
como Dios, guardián, en algunos casos como demonio pero todos están de
acuerdo de que era un ser muy poderoso y en algunas civilizaciones es
reconocido también por su gran sabiduría.
Hay quienes afirman que el origen del dragón europeo está ligado
directamente al origen del unicornio y a la misma creación.
Supuestamente cuando únicamente existía la nada y todo era obscuridad,
aparece el unicornio el cual con la luz de su cuerno ilumina el
universo y comienza a darle forma y a delimitarlo. En un planeta (no
existen referencias al planeta) el unicornio toca una piedra en la
punta de una montaña de la cual brota un manantial de vida creando a
su paso seres vivos. Lo que no calculaba el unicornio era que el agua
comenzaría a filtrarse a través de las rocas y a encontrar lentamente
camino a las cavernas subterráneas donde el agua de vida se junta con
la lava ardiente del centro del planeta. Dicha unión es la que dá vida
al dragón. Se dice que la interacción entre el unicornio y el dragón
no es exactamente amistosa ya que en esta versión el alimento del
dragón son los unicornios, pero el unicornio no es tan dócil como
parece ya que audazmente utilizaba su cuerno para matar dragones.
TIPOS:
El dragón (del latín draco y este del griego drakon, "víbora" o
"serpiente") es un animal mitológico que aparece en diversas culturas
en todo el mundo. Se le representa como una gran serpiente o lagarto
escamado (o emplumado en América), provisto de alas de murciélago, y
que escupe fuego por la boca.
Los dragones chinos (o Longs), los japoneses (o Ryûs) y los coreanos
son vistos generalmente como benévolos (en el Himalaya representan la
buena suerte), mientras que los dragones europeos son generalmente
malévolos. Sin embargo, los dragones malévolos no están restringidos a
Europa y ocurren también en la mitología persa, tal es el caso del Azi
Dahaka y en otras culturas también pueden encontrarse dragones
malévolos. Entre los romanos, el dragón era considerado un símbolo de
poder y sabiduría.
La mitología germana incluye al dragón entre las fuerzas del
inframundo. Se alimenta de las raíces de Yggdrasil, el fresno sagrado
en el que moran los dioses. Para los celtas, el dragón era una
divinidad de los bosques, cuya fuerza podía ser controlada y utilizada
por los magos. Entre los celtas de Britania fue símbolo de soberanía,
y durante la ocupación romana de la isla adornó los estandartes de
guerra. Para la mitología eslava, el dragón era una de las formas que
adoptaba el dios Veles, señor del Mundo Subterráneo, adversario de
Perún, dios del trueno.
En el simbolismo medieval los dragones eran a menudo representaciones
de la apostasía, la herejía y la traición, pero también de cólera y
envidia, y presagiaban grandes calamidades. Varias veces significaban
la decadencia y la opresión, aunque sirvieron también como símbolos
para la independencia, el liderazgo y la fuerza. Los colores a menudo
determinaron el simbolismo que un dragón tenía. En la pauta del viaje
del héroe, los dragones representaron el temor. Muchos dragones se
presentan también como la encarnación de la sabiduría, por lo que en
esas tradiciones matar a uno de ellos no sólo daba acceso a sus
riquezas sino también significaba que el caballero había vencido a la
más astuta de las criaturas.
Para el cristianismo, que lo vincula con el mal en el Apocalipsis, de
San Juan, el dragón aparece vencido por la fe, en la figura de San
Jorge, durante el Medievo.
Los dragones a menudo pasan por tener significado espiritual mayor en
varias religiones y culturas del mundo. En muchas culturas orientales
los dragones eran, y en algunos cultos son todavía, reverenciados como
representantes de las fuerzas primitivas de la naturaleza y el
Universo.