Origenes de los Licantropos/hombreslobo

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Alice Black

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Dec 30, 2008, 12:59:34 PM12/30/08
to Plenilunio
Según la leyenda, el primer hombre lobo reconocido fue Licaón, rey de
Arcadia, Grecia. En la mitología griega, Licaón era un rey sabio y
culto y una persona muy religiosa que había sacado a su pueblo de las
condiciones salvajes en que vivían originariamente. No obstante,
parece que él mismo continuó siendo un salvaje, pues a pesar de todo
siguió sacrificando seres humanos en honor a Zeus, e incluso se dijo
que asesinaba a todo forastero que llegara a su reino pidiendo
hospitalidad.

Al enterarse, el dios Zeus quiso comprobar los rumores y se disfrazó
de vagabundo para hacer una visita a Licaón. Este inmediatamente pensó
en matar a su visitante, pero se enteró a tiempo de que se trataba de
Zeus y lo invitó a participar en un suntuoso banquete. Todo habría
salido bien de no ser porque Licaón no pudo resistir la tentación de
jugar una horrible broma al rey del Olimpo; ordenó que le sirvieran la
carne de un niño (presuntamente un hijo suyo).

Zeus se dio cuenta, por supuesto, y, encolerizado, condeno a Licaón a
convertirse en lobo, y a que todos sus descendientes serían también
hombres-lobo. (Hoy, se conoce como licaón a un pariente africano de
los lobos).

La historia de Licaón provee uno de los primeros ejemplos de la
leyenda del hombre lobo. De acuerdo a la historia de Licaón, este se
transformaba en un lobo como resultado de comer carne humana; un
testigo que estuvo presente en un sacrificio periódico en el Monte
Licaón dijo sufrir un destino similar. Plinio el Viejo, dijo citando a
Euanthes (Historia Naturalis viii. 22/34. 81): que un hombre de la
familia de Anthus fue seleccionado por Lot y fue llevado a un lago en
Arcadia, donde colocó su ropa en un árbol y nadó a través del lago.
Esto dio como resultado su transformación en un lobo, y vagó en esta
forma durante nueve años. Entonces, si durante este tiempo él no
atacaba a ningún ser humano, tendría la libertad de nadar de regreso y
volver a su forma original.

Probablemente las dos historias son idénticas, aunque no se haya
mencionado del sacrificio de Licaón por los descendientes de Anteo.
Heródoto (iv. 105) menciona que la tribu Neuri, un pueblo que él ubica
al noroeste de Escitia se transformaban anualmente durante algunos
días. Virgilio también estuvo familiarizado con la transformación de
seres humanos en lobos (véase Eglogas viii. 98). En la novela
Satyricon, escrita por Gayo Petronio cerca del año 60, uno de los
personajes recita una historia sobre un hombre que se convierte en
lobo.

A partir de ese momento los hombres lobo parecen haberse multiplicado,
al llegar la Edad Media, los cuentos de hombres que se transformaban
en lobo eran comunes y la gente tenía tanta fe en ellos que ni
siquiera se atrevía a salir de noche al bosque. Hay que recordar que
en aquellos tiempos los lobos auténticos eran comunes y no era raro
que atacaran a las personas. Más tarde los lobos fueron cazados y
exterminados en gran parte de su área de distribución, pero el temor a
los hombres bestia siguió igual de fuerte que antes, por lo que la
macabra leyenda subsiste hasta nuestros días.

Según las creencias armenias, hay mujeres que a consecuencia de
pecados mortales están condenadas a pasar siete años bajo la forma de
un lobo. Un espíritu llega a tales mujeres y les da la piel de lobo.
Éste les ordena ponérsela, y tan pronto como lo hacen aparecen marcas
de lobo en su mano derecha. Una vez que su naturaleza es conquistada,
se come a sus propios hijos, uno por uno, después devora a los hijos
de sus parientes de acuerdo a la cercanía genealógica, y finalmente
ataca a los niños ajenos a su familia. Pasa a vagar entonces solamente
durante la noche, y las cerraduras y puertas se abren en su
aproximación. Cuando está cerca la mañana vuelve a su forma humana y
se quita la piel de lobo. En estos casos la transformación es
involuntaria. Pero junto a esta creencia sobre metamorfosis
involuntaria, se encuentran las creencias de que los seres humanos
pueden transmutar en animales a voluntad y después reasumir su forma
original.

En particular, Francia parece haber sido infestada con hombres lobo
durante el siglo XVI, por lo que fueron numerosos los consecuentes
juicios. En algunos casos -- por ejemplo, los de la familia de
Gandillon en el Jura, el sastre de Chalons y de Roulet en encoleriza,
todo ocurriendo en el año 1598, -- había clara evidencia en contra del
acusado de asesinatos y canibalismo, pero ninguno asociado con lobos;
en otros casos, como el de Gilles Garnier en Dole, 1573, hubo clara
evidencia de existencia de algún lobo, pero ninguna en contra del
acusado; en todos los casos, con muy pocas excepciones, había una
predisposición del acusado en confesar e incluso en detallar las
circunstancias de la metamorfosis, la cual es una de los temas
recurrentes de brujería medieval. Aun cuando esta fiebre de
licantropía (de ambos, acusadores y sospechosos) llegó a su cenit, se
decidió en el caso de Jean Grenier en 1603 en Burdeos, que la
licantropía no era más que una ilusión enfermiza. Desde entonces el
loup-garou dejó de ser considerado como un herético peligroso, y
regresó a su posición pre-cristiana como una simple amenaza "lobo-
hombre." Las mujeres-lobo (lubins o lupins) fueron consideradas en
Francia, no obstante, como hembras tímidas e inofensivas, en contraste
con los temidos loup-garou.

Se ha propuesto una teoría reciente para explicar los episodios de
hombres lobo en Europa durante los siglos XVIII y XIX. El cornezuelo,
que causa cierto envenenamiento por ingestión, es un hongo que crece
en los lugares donde hay granos de centeno en temporadas húmedas,
después de inviernos muy fríos. El envenenamiento de cornezuelo
normalmente afecta pueblos completos o por lo menos las áreas pobres
de los pueblos, y provoca alucinaciones, histeria masiva y paranoia,
así también como convulsiones y en algunas ocasiones la muerte (el LSD
se deriva del cornezuelo). El envenenamiento por consumo de cornezuelo
se ha propuesto como causa de los individuos que creían ser un hombre
lobo, o de todo un pueblo que creyó haber visto a un hombre lobo.

Como la mayoría de los intentos de usar la ciencia moderna para
explicar creencias religiosas y folclore, esta teoría es controvertida
e insatisfactoria. Por ejemplo, no explica por qué los brotes de
histeria sobre brujería y las leyendas de transformaciones en animales
que existen alrededor del mundo, incluyendo en lugares donde no hay
cornezuelo de centeno. La histeria y la superstición han existido a
través del mundo por toda la historia registrada, y, generalmente
hablando, el envenenamiento por consumo de hongos no es la razón de
todos estos acontecimientos.

Similarmente, algunos investigadores modernos han intentado utilizar
condiciones tales como rabia, hipertricosis (crecimiento excesivo del
pelo sobre el cuerpo entero) o porphyria (un desorden enzimático con
síntomas que incluyen alucinaciones y paranoia) como explicación para
la creencia del hombre lobo, aunque los síntomas de esas dolencias no
emparejan completamente con el folclore o la evidencia de los
episodios de histeria colectiva.

También existe un raro desorden mental llamado licantropía clínica, en
la que la persona afectada tiene una creencia ilusoria de que él o
ella se está transformando en otro animal, aunque no siempre es un
lobo o un hombre-lobo.

Otros creen que las leyendas de hombre-lobo nacieron como parte del
chamanismo y tótems animales en las culturas primitivas basadas en la
naturaleza. El término "teriantropía" ha sido adoptado para describir
un concepto espiritual en el que el individuo cree que él o ella tiene
el espíritu o alma, en su totalidad o en parte, de un animal no-
humano.

Bíblicamente hablando no se conocen referencias.
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LaCryMaH!

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Jan 1, 2009, 6:26:13 AM1/1/09
to Plenilunio
Guauuu! Chupi Chupi la historia.. esta muy bien!! xD! ya sabes Lycaón
es nuestro Dios xD xD! Es broma mujer, buen trabajo! ya podras colgar
la pagina no?
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