En el día 290, están en una cafetería. Tom quiere volver a la casa de Summer, pero ella insiste en ver El graduado, y, después de ver el filme. llora, lo que sorprende a Tom, debido a que siempre había pensado que era un cuento de hadas romántico. Visitan una tienda de discos, pero Summer está distraída y parece haber perdido interés en Tom, y le da un beso de buenas noches. Tom le propone ir cenar pancakes, donde Summer le comunica que la relación no ha estado funcionando y termina su relación con Tom mientras esperan que llegue la comida. Summer quiere que continúen siendo amigos, pero Tom está devastado.
Un día, encuentra las energía suficientes para salir de la cama y dedicarse nuevamente a la arquitectura, algo que Summer le había insistido que hiciera. Hace una lista de compañías para las que le gustaría trabajar, arma un portfolio y asiste a entrevistas de trabajo. El día 488, Summer espera por Tom en su lugar favorito de la ciudad y habla con él. Summer le explica que él tenía razón con respecto a que sí existía el amor verdadero, pero que estaba equivocado acerca del amor entre ellos. Ella dice que se casó porque se sintió segura sobre su esposo, algo que no le sucedió con Tom. Summer pone su mano sobre la de Tom y le dice que está contenta de ver que está bien. Mientras ella se va, Tom le dice que realmente espera que sea feliz.
Doce días después, el miércoles 23 de mayo, Tom asiste a una entrevista de trabajo y conoce a una chica que también se está postulando para el mismo empleo. Descubre que su sitio favorito también es el de ella y que ambos comparten su desagrado por los estacionamientos. Mientras se dirige a la entrevista, la invita a tomar un café después. Ella rechaza la invitación amablemente, pero después cambia de parecer. Su nombre es Autumn. El reloj de la pantalla vuelve al principio.
Dicen que al buen entendedor pocas palabras, así que después de escuchar esta frase todas sabían qué era lo que tenían que hacer. Primero recogían la mesa y después se repartían las labores: una metía a las gallinas, otra sacaba agua del pozo y la dejaba lista para utilizarla en el desayuno y otra se encargaba de la leña para la estufa. Ese día ni se planchaba ni se bordaba ni se cosía ropa. Después todas se iban a sus recámaras a leer, rezar y dormir. Una de esas tardes, antes de que Mamá Elena dijera que ya se podían levantar de la mesa, Tita, que entonces contaba con quince años, le anunció con voz temblorosa que Pedro Muzquiz quería venir a hablar con ella...
Tita bajó la cabeza y con la misma fuerza con que sus lágrimas cayeron sobre la mesa, así cayó sobre ella su destino. Y desde ese momento supieron ella y la mesa que no podían modificar ni tantito la dirección de estas fuerzas desconocidas que las obligaban, a la una, a compartir con Tita su sino, recibiendo sus amargas lágrimas desde el momento en que nació, y a la otra a asumir esta absurda determinación.
Al escuchar la confirmación de la noticia, Tita sintió como si el invierno le hubiera entrado al cuerpo de golpe y porrazo: era tal el frío y tan seco que le quemó las mejillas y se las puso rojas, rojas, como el color de las manzanas que tenía frente a ella. Este frío sobrecogedor la habría de acompañar por mucho tiempo sin que nada lo pudiera atenuar, ni tan siquiera cuando Nacha le contó lo que había escuchado cuando acompañaba a don Pascual Muzquiz y a su hijo hasta la entrada del rancho. Nacha caminaba por delante, tratando de aminorar el paso para escuchar mejor la conversación entre padre e hijo. Don Pascual y Pedro caminaban lentamente y hablaban en voz baja, reprimida por el enojo.
Cada vez que cerraba los ojos podía revivir muy claramente las escenas de aquella noche de Navidad, un año atrás, en que Pedro y su familia habían sido invitados por primera vez a cenar a su casa y el frío se le agudizaba. A pesar del tiempo transcurrido, ella podía recordar perfectamente los sonidos, los olores, el roce de su vestido nuevo sobre el piso recién encerado; la mirada de Pedro sobre sus hombros... Esa mirada!
En su cumpleaños, Ana escribe que solo esperaba poder confiarle todo a su diario y que éste será de gran apoyo para ella. Aunque en realidad, comienza a escribir dos días después de su cumpleaños, el 14 de junio de 1942.
De poco le valía. Y a nosotras menos todavía: incluso para los cumpleaños, en lugar de algún librito, ella nos entregaba una tarjeta postal de la librería de su padre. Y para colmo con el paisaje de Recife, donde vivíamos, con sus puentes. Atrás escribía con caligrafía ornamentada palabras como fecha de nacimiento y saudade.
Pero qué talento tenía para la crueldad. Ella era pura venganza, chupando sus caramelos y haciendo ruido. Cuánto nos debía de odiar esa niña, a nosotras que éramos imperdonablemente bonitas, esbeltas, altas, con cabellos sedosos. Conmigo ejerció con calma ferocidad su sadismo. En mi ansia por leer, yo ni notaba las humillaciones a las que ella me sometía: seguía implorándole en préstamo los libros que ella no leía.
Era un libro grueso, Dios mío, un libro para vivir con él, comiéndolo, durmiendo con él. Y totalmente por encima de mis posibilidades. Me dijo que pasara por su casa al día siguiente y que ella me lo prestaría. Hasta ese día siguiente me transformé en la esperanza misma de la alegría: no vivía, flotaba lentamente en un mar suave. Al día siguiente fui a su casa, literalmente corriendo. Ella no vivía en un sobrado como yo, y sí en una casa. No me invitó a entrar. Mirándome fijamente a los ojos, me dijo que le había prestado el libro a otra niña, y que volviese al día siguiente a buscarlo. Boquiabierta, me retiré despacio, pero pronto la esperanza de nuevo me invadía toda y yo retomaba la calle dando saltitos, que era mi modo extraño de andar por las calles de Recife. Esta vez no me caí: me guiaba la promesa del libro, el día siguiente llegaría, los días siguientes eran toda mi vida, el amor por el mundo me esperaba, y seguí saltando por las calles como siempre sin caerme ni una vez.
Cuánto tiempo? Iba todos los días a su casa, sin faltar ni uno siquiera. A veces ella decía: pues al libro lo tuve ayer a la tarde, pero como no viniste, se lo presté a otra nena. Y yo, que no tenía ojeras, sentía que se me formaban bajo mis ojos espantados.
Cómo contar lo que siguió? Yo estaba atontada, y así recibí el libro en mis manos. Creo que no dije nada. Lo tomé. No, no me fui saltando como siempre. Me retiré caminando muy lentamente. Sé que sostenía el libro con ambas manos, que lo apretaba contra el pecho. Cuánto tiempo me llevó llegar a casa, poco importa. Mi pecho ardía, mi corazón estaba desmayado, pensativo.
Al llegar a casa, no empecé a leer. Fingía que no lo tenía, sólo para sentir después el sobresalto de tenerlo. Horas después lo abrí, leí algunas líneas, lo cerré de nuevo, me fui a pasear por la casa, lo postergué más comiendo pan con manteca, fingí que no sabía dónde había guardado el libro, lo encontraba, lo abría por algunos instantes. Creaba las más falsas dificultades para aquello clandestino que era la felicidad. Cuánto me demoré! Vivía en el aire... Había orgullo y pudor en mí. Yo era una reina delicada.
Puedo imaginarme a Ana la profetisa como una mujer que entra al templo y que resplandece. Así como ella, puedo imaginarme a muchas de las mujeres santas en mi vida que se han dedicado al trabajo de la iglesia. Me la imagino honrando al templo con su presencia, y siendo sociable para con todos a su alrededor.
No se registran las palabras de Ana, pero su historia es poderosa. Las palabras de Simeón sí se registran, y hablan de cosas por venir. Ana parece estar muy entusiasmada, pues instruye a todos los que la rodeaban mientras daba alabanzas a Dios. El tono mesiánico que da el narrador insinúa que ella comenzó a evangelizar a todos los presentes, a cualquiera que estuviese esperando la redención de Jerusalén.
En esta historia Ana nos invita a tener el mismo tipo de expectativa que tuvo ella durante su vida. Ella es ejemplo del discipulado cristiano saludable: algún tipo de ayuno, oraciones continuas, y anunciar las buenas noticias a los demás. Ella nos ayuda a imaginar cómo sería para nosotros confiar únicamente en nuestro Creador. La vida que ella vivió es una vida radical que nos hace una invitación radical a esperar pacientemente la gloria y la bondad de Dios.
Contamos con libros adaptados a todos los gustos, Tienes una madre aventurera? Le gustan las historias crímenes? O tal vez le gustan los libros bibliográficos? A continuación, te dejamos los libros mejores libros para el Día de la Madre:
Su título es lo que le sucedió literalmente a Osman Monterroso y a su familia, cuyos nombres fueron escritos en el libro en el que los pandilleros hondureños apuntan a quienes van a asesinar. Su delito fue ser testigos de un asesinato y en Honduras los sicarios nunca dejan a los testigos vivos. Debían huir y debían hacerlo ya.
Son aquellas que almacenan información del comportamiento de los usuarios obtenida a través de la observación continuada de sus hábitos de navegación, lo que permite desarrollar un perfil específico para mostrar publicidad en función del mismo. Más información.
Ahora más que nunca, en momentos en que numerosas escuelas en todo el mundo permanecen cerradas y las personas se ven obligadas a reducir el tiempo que pasan al aire libre, hay que aprovechar el poder de los libros. La lectura nos puede ayudar a combatir el aislamiento, reforzar los lazos entre las personas y ampliar nuestros horizontes, al tiempo que estimula nuestras mentes y nuestra creatividad.
Como cada año, les invitamos a celebrar este día con nosotros y a compartir los materiales visuales que ponemos a su disposición. La UNESCO difundirá citas, poemas y mensajes para simbolizar el poder de los libros y fomentar la lectura. Al compartir conocimientos, lecturas y libros hacemos comunidad y podemos conectar a lectores de todo el mundo, ayudándoles a paliar la soledad. Algunos autores muy reconocidos de la literatura hispana también se han querido sumar a la celebración de este año leyendo fragmentos de sus libros. Además, este año, la UNESCO propone un reto que consiste en crear un trampantojo con una portada de libro y compartir la foto en las redes sociales.
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