13 de Junio de 2008. 120 Aniversario de Fernando Pessoa (English version on the group soon)

5 views
Skip to first unread message

carlo...@gmail.com

unread,
Jun 13, 2008, 12:38:12 PM6/13/08
to Pessoas de Pessoa
Hace 120 años nacía, en Lisboa, Fernando António Nogueira Pessoa, cuya
obra, por su complejidad y belleza, dio un nuevo sentido y un mayor
peso a la literatura del siglo XX y en particular, a la literatura de
lengua portuguesa. Pensar en él, en su obra, equivale a perderse en
una imposible red de espejos, a navegar sin timón en las cambiantes
ondas de un remolino sin centro. Bien nos lo advierte el propio poeta
cuando, en carta a João Gaspar Simões escribe: "O estudo a meu
respeito, que peca só por se basear, como verdadeiros, em dados que
são falsos por eu, artisticamente, não saber senão mentir" (“El
estudio sobre mí, peca ya en al tomar como verdaderos y por base,
datos que por ser míos son falsos, pues yo, artísticamente, no sé sino
mentir”), echando por tierra cualquier intento de interpretación
biográfica de su obra, tendencia habitual de los críticos y
estudiosos, y abriendo, a su paso ante nosotros, un laberinto de dudas
y apariencias engañosas. "Se alguma vez sou coerente, é apenas como
incoerência saída da incoerência" (“Si alguna vez soy coherente, es
tan sólo como un incoherencia que resulta de la incoherencia”) nos
advierte en otro fragmento.

La colección que podría hacerse de indicaciones similares es tan larga
como la obra de muchos otros escritores, desde el fragmento de la
célebre carta a Adolfo Casais-Monteiro sobre la génesis de los
heterónimos en que dice: "A origem mental dos meus heterônimos está na
minha tendência orgânica para a despersonalização e para a
simulação" (“El orígen mental de mis heterónimos está en mi tendencia
orgánica para la despersonalización y para la simulación”), o bien
cuando afirma: “Eu sou a sensação minha. Portanto, nem da minha
própria existência estou certo” (“Yo soy una sensación mía. Por
tanto, ni de mi propia existencia estoy cierto”), para desmontar
inmediatamente a nuestra instintiva pregunta por la paradoja con una
contundente sentencia:"O paradoxo não é meu. Sou eu" (“La paradoja no
es mía. Soy yo”). Y, es verdad, nada más allá puede pensarse si damos
le crédito a Pessoa cuando nos confiesa: "Todos os meus escritos
ficaram inacabados: sempre novos pensamentos se interpunham,
associações de idéias extraordinárias e inexcludíveis, de término
infinito" (“Todos mis escritos quedaron inacabados: siempre nuevos
pensamientos se interponían, asociaciones de ideas extraordinarias e
ineludibles, de término infinito”) y nos abisma también a nosotros sus
lectores en ese abismo del horror a lo definido, a lo definitivo: "Não
posso evitar o ódio que têm meus pensamentos de ir até o fim: a
respeito de uma simples coisa, surgem dez mil pensamentos e milhares
de interassociações com esses dez mil pensamentos, e careço de vontade
de eliminá-los ou detê-los, nem tampouco de reuni-los num pensamento
central, onde os seus pormenores sem importância, mas associados,
podem se perder. Introduzem-se em mim: não são pensamentos meus, mas
pensamentos que passam através de mim. Não pondero, sonho; não me
sinto inspirado, deliro" (“No puedo evitar el odio que tienen mis
pensamientos por discurrir hasta el fin: respecto de una cosa simple,
surgen en mí diez mil pensamientos y millares de inter-asociaciones
con esos diez mil pensamientos, y carezco de la voluntad de
eliminarlos o el poder para deternerlos, y tampoco para reunirlos en
un pensamiento central, donde sus pormenores sin importancia, aunque
asociados, puedan perderse. Se introducen en mí: no son mis
pensamientos, sino pensamientos que pasan a través de mí. No pondero,
sueño; no me siento inspirado, deliro”).

Podría enumerar cientos de fragmentos similares, seguir intentando
pensar esta maraña de ideas, traspasar el escudo de esta coherente
incoherencia de este oxímoron infinitamente plegado sobre sí, y
seguirme alejando de eso que no busco en Pessoa, de esa comprensión
que nada vale ante sus líneas que nos sobrecogen, que quiebran nuestra
voluntad de interpretarlas con la contundencia de su belleza. Sean
pues, unas pocas de esas miles de líneas las que celebren hoy su
aniversario:

“Com que ânsia tão raiva
Quero aquele outrora!
E eu era feliz? Não sei:
Fui-o outrora agora”

(“¡Con qué ansia tan rabia
añoro aquel otrora!
¿Era feliz? No lo sé:
Tal vez lo fui otrora ahora”)

“Sol frio dos dias vãos
Cheios de lida e de calma,
Aquece ao menos as mãos
De quem não entras na alma!”

(“Sol frío de los días vanos
llenos de lidia y de calma,
¡Calienta al menos las manos
a quien no tocas el alma!”)

“Ditosos a quem acena
Um lenço de despedida!
São felizes: têm pena...
Eu sofro sem pena a vida”

(“¡Dichosos por quienes se ondea
un pañuelo de despedida!
Son felices: tienen pena...
Yo sufro sin pena la vida.”)



Carlos Ciro
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages