No fue esta la única vez en que el presidente García usó un caso de
narcotráfico que involucraba a su partido, para presentarse como un
gobernante "moralizador" y aprovechar, de paso, para deshacerse de un
rival o sacar algún otro tipo de rédito político.
El 28 de setiembre de 1988, el diputado aprista Manuel Ángel del Pomar
llegó al Commerzbank de Berlín, e intentó cobrar un cheque de 180 mil
marcos alemanes, girado contra la cuenta de Manuel García Montes, un
narcotraficante peruano que había sido detenido por las autoridades del
país el 31 de agosto.
El político aprista no sabía que las autoridades peruanas habían
solicitado el embargo de todas las cuentas que García Montes poseía en
el Perú y el exterior.
La policía encontró cinco cheques del Commerzbank de Berlín, en blanco y
firmados por García Montes. En iguales condiciones se encontraron diez
eurocheques, también del Commerzbank, además de una tarjeta Euro-card, a
nombre de M. García, una tarjeta Eurocheque para la cuenta que García
Montes tenía en el Commerzbank; y una carta con el código personal
secreto de García
Montes para cajeros automáticos EC (Eurocheque).
El congresista no fue detenido pues viajaba con un pasaporte
diplomático.
Enterado Alan García de las andanzas de su "compañero" en Berlín, vio la
oportunidad de hacer un escarmiento que disimulara los nexos de su
administración con el narcotráfico -en esa época ya habían estallado los
escándalos de Miriam Pilco y del caso Villa Coca, que veremos más
adelante-
y, además, de saldar cuentas con un congresista que se había atrevido a
cuestionar su liderazgo.
Meses antes del incidente de Berlín, Del Pomar había liderado la
triunfante rebelión de los parlamentarios apristas contra los miembros
del equipo de asesores del presidente García, entre los que se
encontraban Gustavo Saberbein, Daniel Carbonetto, Alfonso Tantaleán,
Pedro Coronado Labó, Remigio Morales Bermúdez y Carlos Franco, a quienes
Alan García tuvo que despachar de su
lado.
La revancha del presidente no se hizo esperar. La Célula Parlamentaria
Aprista (CPA) decidió abrir proceso disciplinario contra Del Pomar. Sin
embargo, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Aprista,
controlado por García, se apuró en emitir una resolución separándolo de
sus filas.
El 17 de octubre, la revista Caretas -que en la época mantenía una
estrecha relación con García- dio cuenta de los sucesos de Berlín y
publicó como prueba un télex remitido por la Interpol de Alemania a la
Interpol del Perú. El mismo documento fue publicado al día siguiente en
los diarios El Nacional y La República, dos medios también vinculados al
jefe de Estado.
Del Pomar negó las acusaciones, e intentó justificarse afirmando que
sólo se había tratado de un favor para una familia amiga, a la que
conocía desde toda la vida; y recurrió a la justicia para impedir su
expulsión del partido, a través de una acción de amparo. "Yo me suicido
si me prueban alguna vinculación con el narcotráfico", llegó a declarar
el diputado aprista.
"Pobrecito, va a tener que cumplir su palabra", retrucó el presidente
García, días después, durante una reunión en Palacio de Gobierno con
cinco corresponsales de la prensa extranjera, a quienes mostró un
documento, con membrete de la Cámara de Diputados y con la fotografía de
Manuel García Montes, firmado por Del Pomar, en el que el
narcotraficante figuraba como asesor legal del parlamentario aprista y
lo autorizaba a ingresar al congreso "para atender asuntos de
coordinación".
García reveló en esa reunión que también tenía pruebas sobre "la
participación en asuntos turbios de 16 o 18 parlamentarios del partido,
que han traicionado mi confianza, me han saboteado y han impedido que en
estos tres años pueda llevar a cabo la revolución aprista". Aunque los
representantes de la prensa extranjera le requirieron precisiones, el
presidente se negó a abundar en detalles, y se limitó a informar que las
pruebas sobre las actividades ilícitas de los parlamentarios y
dirigentes "traidores" serían conocidas a su debido tiempo.
El documento exhibido a los corresponsales de la prensa extranjera fue
filtrado dos días después a todos los medios de comunicación, acompañado
por los télex de la Interpol alemana. El escándalo creció y Del Pomar
huyó del país para evitar ser apresado y juzgado.
Daniel Alvarado
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http://aprodev.org/_private/apuntes/peru/per08.htm
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