Luego de triunfar en las elecciones presidenciales, Alan García
concibió una serie de medidas demagógicas, entre ellas disminuir
los gastos de armamento, siempre impopulares.
Así, en junio de 1985 Alan García emprendió un viaje a Europa,
cuya primera escala fue Madrid. De allí, en compañía del
empresario de televisión, asesor y amigo personal, Héctor
Delgado Parker, García se trasladó discretamente a Rabat,
Marruecos, para conversar con el libanés Abdul Rahman El Assir,
conocido en medios internacionales como un activo y afortunado
traficante de armas con grandes conexiones con el mundo árabe y
en círculos influyentes de España y Francia.
Años después, durante las investigaciones realizadas por el
Congreso, Delgado Parker confesaría que en aquella cita, El
Assir les mencionó que existían clientes interesados en comprar
los 26 aviones Mirage que el Perú había contratado con la firma
Marcel Dassault.
El 28 de julio de 1985, en su mensaje inaugural, García lanzó, sin
consultar con la Fuerza Aérea y sin la aprobación del Consejo de
Ministros, su propuesta de reducir la adquisición de los Mirage,
logrando impactar a la opinión pública local y extranjera. Entre los
asistentes a la ceremonia del Congreso se encontraba su amigo
Abdul Rahman El Assir. Días después, en agosto, García llamó a
Palacio de Gobierno al General del Aire Carlos Enrico Praelli,
Comandante General de la FAP y presidente del Comando
Conjunto de la Fuerza Armada en esa época; le presentó a El
Assir y le pidió al general que le diera al visitante extranjero todos
los detalles sobre los contratos Júpiter. "El se va a encargar de la
operación de reducción de la compra de los Mirage, así que
entréguele la información que requiera. El es de mi absoluta
confianza", dijo García al General Enrico.
Al poco tiempo, García realizó un nuevo viaje a Europa, esta vez
para pronunciar un discurso en la FAO, recibiendo por ello un
cheque por 9.000 dólares que, según declararía él más tarde, usó
en la compra de la casa de Chacarilla. En esa oportunidad,
conforme a las declaraciones de Héctor Delgado Parker, Alan
García y Abdul Rahman El Assir volvieron a entrevistarse.
Dos meses después de esta reunión, el gobierno nombró una
primera delegación peruana que viajó a Paris para iniciar las
negociaciones destinadas a reducir la compra de los Mirage,
presidida por Héctor Delgado Parker, e integrada por Leonel
Figueroa, entonces viceministro de Alva Castro, y el diplomático
Gabriel García Pike.
En febrero de 1986, el gobierno designó una segunda
delegación, encabezada por el canciller Allan Wagner Tizón e
integrada por Héctor Delgado Parker, Gabriel García Pike, el
viceministro de Economía Javier Abugatás y el Teniente General
FAP Julio Hesse.
En Paris el canciller Wagner y su colega francés Bernard
Raimond firmaron una breve declaración conjunta anunciando
que se había acordado reestructurar el monto y el contenido de
los Contratos Júpiter y que, con ese propósito "se tomarán las
disposiciones contractuales necesarias a fin de que dicha
reestructuración sea desarrollada de acuerdo al arreglo
alcanzado entre ambas partes".
Meses después, el 23 de junio de 1986, Héctor Delgado Parker y
Javier Abugatás suscribieron a nombre del gobierno peruano un
acuerdo con el gobierno francés mediante el cual estipulan los
mecanismos de la reducción.
De acuerdo a los contratos originales Júpiter I, II y III, firmados en
la época de Fernando Belaúnde Terry con los fabricantes franceses
(Marcel Dassault y dos empresas asociadas), el Perú adquiría 26
aviones Mirage 2000, de los que 16 debían ser entregados en
noviembre de 1986 y 10 en diciembre de 1988. El precio total
pactado en ese momento fue 4,960 millones de francos franceses.
Con la reestructuración acordada, el gobierno peruano dejó sin
efecto la compra de 10 aviones que debían ser entregados en diciembre
de 1988, así como 4 aviones correspondientes al grupo por
recibir en noviembre de 1986. En aplicación del acuerdo del 23
de junio de 1986 el Perú se limitó a recibir 12 aviones por un valor
total de 2.400 millones de francos franceses, de los cuales 8 debían
ser entregados en julio de 1986 y los 4 restantes en diciembre de
ese año.
Aunque, aparentemente, la operación resultaba beneficiosa para
el Perú, la realidad fue muy distinta. Cuando el gobierno de Fernando
Belaúnde suscribió el contrato para la compra de 26 Mirage
2000/DP, se pactó el precio de cada uno de estos aparatos en
85 millones y medio de francos franceses, alrededor de 19 millones
de dólares. El contrato estableció que el Perú realizaría los
pagos en francos, cuando la tasa cambiaria era de 4,5 francos
por dólar, aproximadamente.
Poco después, dicha tasa se elevó a más de seis francos por
dólar, poniendo en desventaja a la Dassault, cuyos representantes
intentaron resolver, sin éxito, el problema con el gobierno peruano.
Cuando el gobierno de García expresó sus intenciones de reducir
la el número de Mirages adquiridos por el Perú, el precio de cada uno
de estos aparatos bordeaba los 39 millones de dólares.
Eran años de grandes tensiones en el mundo, especialmente
entre Pakistán y la India, y los Mirage 2000 eran solicitados por
varias naciones, demanda que elevó considerablemente su precio.
Sin embargo, el Perú renunció a la compra de 14 aviones, de los
que por lo menos 4 estaban virtualmente listos para su entrega
inmediata a terceros, en lugar de hacer efectiva una clausula
contemplada en el contrato suscrito por el gobierno de Belaúnde,
por el cual el Perú podía vender estos aviones, con autorización del
gobierno francés, a un tercer país.
De este modo el Perú cedió gratuitamente una importante
ventaja, que se estimó en alrededor de 100 millones de dólares
de lucro cesante.
En este oscuro negocio estuvo siempre presente la figura del
traficante de armas amigo del presidente García, Abdul Rahman
El Assir.
El 6 de setiembre de 1986, de retorno de una cita de los No Al
realizada en Zimbabwe, el avión presidencial realizó una parada en
Luxor, que fue aprovechada por Alan García para recorrer el Nilo
en el yate Cleopatra de su amigo Abdul Rahman El Assir quien lo
recibió en la escalinata del avión al lado de Héctor Delgado Parker.
El Assir se embarcó en el avión peruano y acompañó a Alan García
durante una parte del trayecto de retorno.
Días después de esta nueva reunión, el Comando Conjunto y el
Consejo Superior de Aeronáutica ratificaron la reducción pactada
el 23 de junio de 1986. Y el 6 de noviembre de 1986 el gobierno
expidió el decreto supremo (secreto) 376-86-EF que aprobó las
estipulaciones financieras de la llamada Enmienda N° 2 del Contrato
Júpiter IV, que finalmente, se suscribió el 14 de ese mismo año.
¿Qué pasó con los 14 aviones que, el Perú decidió no recibir?
Las investigaciones realizadas apuntaron a que fueron comprados
porIrak a través de Marruecos, país al que El Assir vendía armas
habitualmente, y con la intermediación del BCCI de Londres, que
instrumentó la operación emitiendo documentos que ocultaban al
verdadero y último destinatario.
Daniel Alvarado
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