Mi hijo de 5 años es reflexivo, emocional, kinestésico, amoroso, compasivo, simpático, Y mi hija de 8 años es enérgica, resolutiva, independiente, práctica y kinestésica también.
Para ayudarles a desarrollar una autoestima que les beneficie, practicamos yoga, hacemos meditaciones, ejercicios de mentalidad de crecimiento y de inteligencia emocional.