Me permito introducir un documento tomado de
voraus.com, donde hablan
de los diferentes caminos tomados por los científicos durante sus
investigaciones acerca del comportamiento y aprendizaje. Aquí me
atrevo a preguntarle a Biker: ¿Por que el camino del cliker y no el
cognitivo-emocional?, todos sabemos (o eso creo) que ninguna ciencia o
teoría tiene la verdad absoluta, ni todo es blanco o negro. ¿Cuáles
son las diferencias entre estas corrientes? y ¿por qué te decidiste
por el clicker?
Saludos.
En los últimos tiempos se ha hecho frecuente oír hablar de
adiestramiento cognitivo, bien sea por
parte de aquellos que lo defienden a ultranza, bien por parte de los
que no ven nada bueno en
ello, entre estas dos opiniones hay una gran mayoría de aficionados
deseando saber de que
demonios va eso del adiestramiento cognitivo (el término correcto, por
cierto, es adiestramiento
cognitivo-emocional, lo otro es una abreviatura). Hemos querido dar
una visión amplia y detallada
de este concepto de adiestramiento. Para ello, además, hemos
entrevistado a los principales
adiestradores implicados en la aplicación y desarrollo de este
sistema.
INTRODUCCIÓN AL
ADIESTRAMIENTO CANINO COGNITIVO-EMOCIONAL
por Carlos Alfonso López
El adiestramiento de perros ha sido y es un oficio curioso, durante
mucho tiempo se ha basado
en el aprendizaje de unas técnicas que se transmitían de adiestrador a
aprendiz y que iban
mejorando y avanzando a través de este proceso de pulido. Hasta los
años sesenta este era el
panorama, lo demás es literatura. En los sesenta ¡por fin! algunos
adiestradores deciden
acercarse a la etología (ciencia que estudia el comportamiento de los
animales, especialmente de
sus pautas instintivas) y a la psicología conductista (escuela de
psicología que defendía entonces
que el aprendizaje se realizaba exclusivamente por asociaciones de
estímulos negativos o
positivos a conductas). Toda la base conceptual del adiestramiento
desde entonces hasta hoy se
basa en esos contactos con la etología y con la psicología
conductista.
Estos acercamientos han tomado dos caminos: los anglosajones,
particularmente los
estadounidenses, han tomado radicalmente el camino conductista,
mientras que los europeos
continentales han tomado una mezcla de ambos.
El acercamiento continental se debe principalmente al desarrollo por
parte de Helmut Raiser del
PRESSING, un sistema de adiestramiento que se basa en el
aprovechamiento de las
capacidades instintivas del perro en combinación con procesos de
condicionamiento operante.
Sin duda fue el aprovechamiento más brillante y eficaz que se hacía de
las bases teóricas del
aprendizaje y la conducta para su aplicación en perros. Helmut Raiser
puede ser discutido en
muchos aspectos (nadie es de una pieza) pero sin duda el “boom” de los
reglamentos de origen
germano, así como el más importante avance de este adiestramiento
deportivo son obra suya.
Todo aficionado tiene una deuda, sino con él, con su trabajo, que es
bueno reconocer.
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EE UU toma el camino del conductismo radical, esta radicalidad es
herencia de la polémica que
enfrentó en los cincuenta a la etología, de origen europeo y con K.
Lorenz, N. Tinbergen y H. Von
Frisch a la cabeza (los tres obtendrían el Nobel por desarrollar la
etología), con la psicología
conductista llevada a su máxima expresión por el brillante
estadounidense B. F. Skinner. El
enfrentamiento entre las dos escuelas que estudiaban la conducta fue
extremo y ha arrastrado a
los adiestradores de allí en su estela, lógico si sabemos que una
adiestradora tan relevante como
Karen Pryor era parte del equipo logístico de Skinner.
La aplicación de los conocimientos científicos de etología y
psicología ha llevado al
adiestramiento de perros a un desarrollo y a unos resultados
impensables hasta los sesenta. La
gran variedad de especialidades del adiestramiento y la eficacia de
los perros en múltiples
labores es debida a los primeros acercamientos a la realidad
científica. Aún oímos a gente que
defiende que adiestrar es un arte, un don... y demás lugares comunes:
no es cierto, la conducta
tiene unas leyes y unas formas de construcción determinadas,
conocerlas es lo que nos hará
avanzar. Por supuesto que ser el mejor adiestrador (como ser el mejor
en cualquier cosa)
requiere unas capacidades por encima de la media, pero con
conocimientos sólidos cualquiera
podrá formarse para ser un adiestrador competente. Fernando Alonso
solo hay uno (para alivio
de Schumacker), pero sacar el carnet de conducir está al alcance de
todos.
El lector que solo quería hacerse una idea de que era eso del trabajo
cognitivo-emocional se
preguntará por qué lleva dos páginas leyendo y no le he dicho nada, ya
voy al turrón, la
introducción me parecía necesaria.
El caso es que actualmente los adiestramientos técnicos se apoyan en
bases teóricas de ¡los
años cincuenta!, mientras que etología y psicología han avanzado,
desechando posiciones que
en algunas casos eran superadas y en otros sencillamente estaban
equivocadas.
En psicología surgió la llamada revolución cognitiva, que demostraba
que el aprendizaje no
surgía exclusivamente por asociaciones estímulo-respuesta, sino que
mediaban procesos
internos que constituían el verdadero aprendizaje (estímulo-proceso
interno-respuesta), era la
construcción de esos procesos el meollo de la conducta. Los procesos
internos son como
programas de ordenador que gestionarán los estímulos que reciban según
lo que tengan
programado y, por lo tanto, podrían dar respuestas diferentes a
estímulos iguales si el proceso
interno es diferente. Por ejemplo, un ordenador en el que metamos
nombres y direcciones
(estímulo) los procesará diferente según apliquemos un programa de
mailing, uno de fichas o uno
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de listado (tres ejemplos de proceso interno), en el primer caso lo
imprimirá de uno en uno en
sobres, en el segundo en fichas y en el tercero todos seguidos en un
solo papel (tres conductas
finales diferentes ante un mismo estímulo). Aquí vemos claramente como
los procesos internos
son más relevantes en conducta que las meras asociaciones estímulo-
respuesta.
Pero es que además en etología surge también la aplicación de los
paradigmas cognitivos, dando
lugar a la etología cognitiva. El estudio del pensamiento en animales
estaba lastrado por técnicas
de investigación incorrectas: durante mucho tiempo se intentó evaluar
la inteligencia animal
buscando tres parámetros: autorreconocimiento, desarrollo de lenguaje
y capacidad de
aprendizaje y uso de lenguajes como el de sordos o signos. Estas tres
características son propias
del ser humano y no evaluaban realmente la inteligencia propia de la
especie sino su inteligencia
como seres humanos. Es como si nos dieran un curso de alemán y nos
hicieran luego pasar un
test de cultura general en dicho idioma: lo que evaluarían no sería
nuestro nivel cultural sino
nuestra capacidad para comunicarnos en Alemán. Estos experimentos
daban resultados del tipo;
tal especie tiene la inteligencia de un niño de cuatro años, tal otra
la de uno de diez. No servían, y
hasta que la comunidad científica no se dio cuenta no se pudo avanzar.
En cuanto se abandonó
esta forma de evaluar y se adoptó la actual, que evalúa la
inteligencia de un perro como perro, la
de un loro como loro, etc se produjeron avances y se demostró (sí,
está demostrado) el
pensamiento animal: el perro señores, indiscutiblemente piensa.
La psicología cognitiva y la etología cognitiva dan una explicación
mejor y más avanzada de la
conducta animal que la psicología conductista y la etología clásica,
pero no la explican
completamente. Lo cierto es que en estados fuertemente emocionales el
aprendizaje y la
conducta se modifican (no actuamos igual si nos toca la primitiva que
si nos comunican que se
nos quema la casa, aunque estemos en las mismas circunstancias
ambientales). La emoción
tiene leyes propias, incompatibles a veces con lo aprendido por
condicionamiento o mediante
procesos internos, por ello incorporar esta coordenada al
adiestramiento es básico para aquellos
momentos donde la emoción “manda” sobre la cognición: el
adiestramiento de protección, la
corrección de fobias, ansiedades...
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COORDENADAS DEL ADIESTRAMIENTO COGNITIVO-EMOCIONAL
Como se puede deducir de lo expuesto anteriormente existen tres
coordenadas a conocer y
manejar para realizar adiestramiento cognitivo-emocional:
● Etología cognitiva.
● Psicología cognitiva.
● Gestión emocional.
Vamos a desarrollar un poco más estos tres puntos para saber la
utilidad de cada uno de ellos y
su importancia en adiestramiento.
ETOLOGÍA COGNITIVA
Así como Konrand Lorenz es el padre de la etología clásica1 alrededor
de los años treinta, Donald
Griffin lo es de la etología cognitiva a finales de los setenta. La
primera estudia el comportamiento
de los animales desde el punto de vista adaptativo, la segunda estudia
la mente animal desde el
mismo punto de vista. Esto es lo mismo que intentó años atrás la
psicología comparada con un
enorme fracaso por la falta de seriedad de la metodología aplicada.
Actualmente están demostrados múltiples procesos cognitivos internos
en los animales y hasta
los neoconductistas más radicales lo reconocen (aunque les conceden
menor relevancia en la
conducta): solución de problemas, formación de conceptos, expectativa,
intención, toma de
decisiones...2. Estos procesos no son los mismos en cada especie y
nosotros debemos conocer
aquellos propios del perro pues su conjunto va a formar, comparándolo
con un ordenador, el
sistema operativo del perro, indicándonos qué es y qué no es posible
enseñar a un perro, por
ejemplo no se puede enseñar a un perro a apreciar el arte pero sí es
posible enseñarle a decidir
una línea de actuación, incluso realizando acciones no conocidas
previamente, para guiar de un
1 El término “etología” lo acuña Saint-Hilaire en 1854.
2 Ver “La mente y el comportamiento animal: ensayos en etología
cognitiva.” editado por el fondo de cultura de
México y que recoge las ponencias del ciclo de conferencias de
Etología cognitiva que organizó en 1992 el Grupo
Interdisciplinar en Ciencia Cognitiva de la Universidad Autónoma de
México, en este libro se ofrecen experimentos
concluyentes a este respecto.
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sitio a otro a un usuario ciego pues sabemos que sí posee los procesos
internos de toma de
decisiones y solución de problemas así como la capacidad de entender
conceptos concretos3.
También existen una serie de conductas preprogramadas o instintivas
que el perro no necesita
aprender y que aparecen como respuesta a determinadas situaciones,
normalmente estas
respuestas están asociadas al sistema regulatorio (procesos de
búsqueda de equilibrio emocional
y motivacional) y obviamente debemos conocer estas respuestas que
vienen “de serie” en el
perro para aprovecharlas y actuar consecuentemente a ellas. Como
veremos después muchas de
estas respuestas se pueden, si no cambiar, sí adaptar a nuestras
necesidades, por ejemplo
podemos aprovechar la conducta natural de caza del perro para que nos
traiga un objeto.
Una visión del adiestramiento que no tenga en cuenta estos procesos
internos que de forma
natural aparecen en el perro no puede avanzar muy lejos.
PSICOLOGÍA COGNITIVA
En los años veinte la psicología conductista (también llamada
asociacionista) se perfila como la
escuela dominante en esta ciencia, este auge dura hasta los sesenta
donde surge la psicología
cognitiva para llevar a cabo un relevo espectacular que permitirá
avanzar la inteligencia artificial,
los sistemas expertos de ordenador, las bases educativas de todo el
mundo y en general el
concepto de aprendizaje y toda disciplina que se le asocie. Al igual
que la psicología conductista
en su momento tiene un enorme éxito por su aplicabilidad, casi
inmediata, a la solución de
problemas que hasta entonces eran irresolubles.
La psicología cognitiva ve el aprendizaje como la creación de un
software de respuesta a
situaciones basado en las posibilidades cognitivas del aprendiz (su
sistema operativo, su etología
cognitiva). El aprendizaje para la psicología cognitiva se basa en el
diseño de estructuras
mentales interconectadas y que forman un conjunto unitario, la base
del aprendizaje es aprender
normas comunes y no acumular datos concretos, pues el aprendizaje que
tiene como soporte la
memoria está limitado por la cantidad de datos que puede contener,
mientras que el aprendizaje
de normas comunes de respuesta permite con un mínimo memorístico
resolver gran cantidad de
situaciones. Por ejemplo si enseñamos a un perro-guía que debe buscar
el centro de la acera
para circular emplearemos menos memoria que si le mecanizamos la forma
de cada ruta a
realizar en su trabajo cotidiano y cada posible obstáculo, que son
prácticamente innumerables.
3 Investigaciones modélicas sobre la formación de conceptos en los
animales son los de Premack en chimpancés
(1976) y Herrstein, Loveland y Cable en palomas (1976).
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Con sólo dos normas generales -los obstáculos se rodean y volver al
centro de la acera tras
hacerlo- el perro podrá solucionar la mayoría de situaciones de este
tipo que enfrente.
Como vemos otro punto fundamental de la psicología cognitiva es que
aprender no es mecanizar
sino comprender4 y la comprensión sólo se logra de forma interna
comparando y relacionando los
datos nuevos con las normas conocidas y/o estableciendo nuevas
relaciones entre ellas, en el
ejemplo anterior el perro debe relacionar la norma de circulación por
el centro de la acera con la
de rodear obstáculos.
Al haber esta necesidad de elaboración interna de la información el
aprendizaje cognitivo en sus
fases iniciales es largo, desigual entre diferentes individuos y
evoluciona de diferente forma hasta
llegar a la comprensión. Esto puede asustarnos al principio pues no
podemos observar este
proceso pero afortunadamente tenemos instrumentos para facilitarlo y
evaluarlo.
TABLA 1. DIFERENCIAS ENTRE APRENDIZAJE CONDUCTISTA Y COGNITIVO (tomado
de
Andre y Phye, 1986)5
APRENDIZAJE CONDUCTISTA APRENDIZAJE COGNITIVO
El aprendiz es pasivo y dependiente del
ambiente.
El aprendiz es activo y con dominio del
ambiente.
El aprendizaje ocurre debido a las asociaciones
entre estímulo y respuesta.
El aprendizaje sucede porque el aprendiz trata
activamente de comprender el ambiente.
El conocimiento es la adquisición de nuevas
asociaciones.
El conocimiento es un cuerpo organizado de
estructuras mentales y procedimientos de
acción.
El aprendizaje es la adquisición de nuevas
asociaciones.
El aprendizaje son cambios en la estructura
mental del aprendiz originados por las
operaciones mentales que realiza.
El conocimiento previo influye en el nuevo El aprendizaje se basa en
el uso del
4 El genial Seymour Papert, matemático, desarrollador del lenguaje
LOGO de programación, inventor de los primeros
“ratones” para ordenador (el los llamó tortugas), principal experto en
Inteligencia Artificial en su momento, autor entre
otros libros de “Desafío a la mente” 1980 y “La máquina de los niños,
replantearse la educación en la era de los
ordenadores” 1993, dijo : “Los conductistas son muy amigos de utilizar
el término “teoría del aprendizaje” para
referirse a los fundamentos de su modelo, pero aquello de lo que están
hablando no es “aprendizaje”, entendido
como aquello que hace el aprendiz, sino “instrucción”, entendido como
aquello que el profesor hace con su alumno”.
5 Este cuadro se puede encontrar en “Cognición y aprendizaje:
fundamentos psicológicos” de Anibal Puente
Ferrerías, ed. Pirámide, pág. 278. Este es un libro básico para el
conocimiento general de la teoría cognitiva.
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aprendizaje básicamente mediante procesos
indirectos con la transferencia positiva y negativa
debido a la semejanza de estímulos entre
situaciones.
conocimiento previo con el fin de comprender
nuevas situaciones y modificar las estructuras de
este conocimiento previo con el fin de interpretar
las nuevas situaciones
No se permite la argumentación sobre las
actividades de la mente.
La argumentación sobre las actividades
mentales es el elemento central de la psicología
cognitiva.
Existe una fuerte tradición experimental. Las
teorías sólo pueden ser verificadas a través de la
experimentación.
Existe tradición experimental, pero se puede
realizar investigación basada en la observación,
la experimentación y el análisis lógico.
La educación consiste en el arreglo de estímulos
de manera que ocurran las asociaciones
deseadas.
La educación consiste en permitir y promover la
exploración mental activa de los ambientes
complejos.
Entre otras existe una importante ventaja en el aprendizaje cognitivo;
puede ser autosatisfactorio,
el mero hecho de aprender es el premio del aprendizaje eliminando la
dependencia de refuerzos
externos. Esto pasa con cualquier cosa que se plantea como un
problema, si, por ejemplo, en
casa se nos rompe un grifo y nos ponemos a arreglarlo nosotros mismos
el mero hecho de
arreglarlo nos causa satisfacción por ser “manitas” mientras que no
conseguirlo nos hace sentir
mal, torpes... esto sucede independientemente de tener o no agua, que
sería el refuerzo externo
a nuestra conducta. Igualmente si un perro ve, por ejemplo, un
problema en localizar un objeto, el
encontrarlo será un refuerzo en sí mismo independientemente de que
además le premiemos con
comida, juego o cariño.
Explicar conceptos a personas es fácil, tenemos el lenguaje como
elemento de comunicación
precisamente para eso, pero ¿cómo explicamos a un perro un concepto?,
aquí es donde vamos a
aprovechar el aprendizaje conductista, vamos a aprovechar los
paradigmas experimentales
operantes6 -recompensa, escape, evitación, castigo positivo, castigo
negativo- no como formas de
enseñanza, técnicas finales de adiestramiento, sino como lenguaje de
programación para
introducir conceptos, software, en el perro.
Esto parece complejo pero no lo es, veamos un ejemplo: si yo enseño al
perro un trozo de comida
apetitosa y lo llevo un poco sobre su cabeza y hacia atrás a la vez
que indico SIENTA, al sentarse
le doy la comida y actúo de igual forma diez veces es posible que a la
undécima el perro al oír
6 El condicionamiento operante es lo mismo que el condicionamiento
instrumental.
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SIENTA se siente. En diez repeticiones le he enseñado a sentarse,
ahora actúo de forma
equivalente pero llevo la comida al suelo entre las patas delanteras
del perro y digo TUMBADO,
las primeras veces se sienta que es lo que acaba de aprender, pero en
otras diez repeticiones ya
se tumba al oír el comando TUMBADO. En veinte repeticiones le he
enseñado dos acciones
aplicando el paradigma de recompensa, éste es un aprendizaje
conductista. Si cogemos otro
perro y le hacemos sentarse siguiendo la comida con la misma técnica
pero sin usar comando y
sólo lo repetimos dos veces antes de pasar al tumbado que también
realizamos sólo dos veces y
después otras dos veces le guiamos con la comida para que ande al paso
y otras dos para que
salte un obstáculo; tenemos que el perro en ocho repeticiones no ha
aprendido ninguna acción
concreta pero sí un esquema: que siguiendo la comida con el cuerpo la
consigue, cuando nos
pongamos a enseñarle acciones concretas veremos que las aprende más
rápido (hasta con un
65% menos de repeticiones), esto es porque del mismo esquema –seguir
la comida con el
cuerpo- saca la solución a muchas situaciones y no tiene que iniciar
un proceso nuevo de
aprendizaje con cada acción, lo que además ocuparía mucho más espacio
de memoria, de disco
duro. El segundo caso es un aprendizaje cognitivo. Aquí vemos como
usando el paradigma de
recompensa hemos explicado al perro un concepto para que genere un
esquema sobre él. La
apariencia de trabajo es parecida pero lo que buscamos es radicalmente
diferente.
Mucha gente es remisa a aceptar que los perros piensan pues consideran
ésta una capacidad
exclusivamente humana y esto les hace cerrarse ante el trabajo
cognitivo, en realidad los
conductistas ponían mucho más cerca las dos especies pues su modelo de
aprendizaje humano
era básicamente el mismo que para los animales, el mismo Skinner dice
en su artículo “Como
enseñar a los animales”7 que el proceso se puede hacer con niños pero
recomienda empezar con
sujetos de experimentación menos valiosos: perros, gatos o pájaros. La
psicología cognitiva
reconoce pensamiento a los animales pero establece que piensan de
forma distinta a nosotros,
nuestros esquemas mentales son sustancialmente distintos. Tenemos
sistemas operativos
diferentes. Además: el pensamiento animal está demostrado, quien no lo
crea es libre también de
pensar que la tierra es plana y el sol gira a su alrededor.
7 Número 185 de “Scientific american”, páginas 26 a 29, edición
americana, en este artículo se explica cómo usar el
“clicker” que ahora parece una novedad entre los adiestradores
conductistas: ¡el artículo es de 1951!
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LA GESTIÓN EMOCIONAL
Aunque Darwin ya hablaba de la importancia de las emociones en la
conducta de los animales, al
imponerse la psicología conductista se cierran las puertas al estudio
de cualquier proceso interno
y por ello inobservable y deja de estudiarse la influencia de las
emociones en aprendizaje y
conducta.
La revolución cognitiva, que cada vez más se centra en procesos
intelectivos, tampoco le da un
carácter relevante hasta que varios de los iniciadores de dicha
revolución empiezan a
preguntarse por qué la psicología cognitiva es cada vez más aplicable
a programación informática
y no avanza igualmente en su aplicación clínica. En esta coyuntura
surge la voz de Jerome
Bruner, uno de los padres de la psicología cognitiva, para decir que
han dejado atrás al hombre
porque éste no es solamente sus procesos cognitivos, su pensamiento,
también existe una
dimensión emocional que le determina (y que es aún más importante en
los animales) 8.
La emoción forma la parte principal del sistema regulatorio del perro
junto con la motivación;
ambas son procesos involuntarios (no podemos elegir no tener miedo o
hambre) destinados a la
supervivencia y autodefensa del perro (finalidad del sistema
regulatorio), en realidad la cognición
es una “habilidad” de algunos organismos que está en función de este
sistema regulatorio: el
pensamiento es una de las herramientas de las que nos valemos para
llegar a esa supervivencia,
autodefensa y, en general, homeostasis del organismo que son el
objetivo del sistema regulatorio.
La definición de “emoción” resulta compleja y de hecho muchos autores
no se muestran de
acuerdo sobre su significado exacto. Según la definición de D. Goleman
“es un sentimiento
involuntario y los estados biológicos, los estados psicológicos y el
tipo de tendencias a la acción
que lo caracterizan”, esta es la definición que manejaremos en este
libro por su sencillez y
aplicabilidad.
Actualmente se sigue debatiendo si existen unas emociones básicas (y
cuales serían) que
compongan al mezclarse todo el arco emocional o si existen múltiples
emociones distintas. Esta
polémica nos es indiferente desde el punto de vista práctico pues lo
que nos importa es cómo
tratar con una determinada emoción, dándonos igual si esta es “pura” o
resulta de combinar otras
dos o tres emociones por ello nos limitamos a remitir a quien quiera
avanzar en este tema a la
bibliografía sobre emoción que se anexa al final del libro.
8 “Actos de significado: más allá de la revolución cognitiva”, Jerome
Bruner 1991, editorial Alianza.
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Donde sí parece haber un cierto consenso es en la utilidad de las
emociones: Predisponen o
dirigen la conducta de forma espontánea en momentos comprometidos para
el organismo donde
la respuesta cognitiva resultaría ineficaz por lentitud o por
insuficiencia de datos. Pongamos un
ejemplo que aclare esto: si despertamos de noche, en nuestra casa, por
el sonido brusco de
alguien entrando por la ventana no nos paramos fríamente a analizar la
situación “¿esperaba a
alguien a las cuatro de la mañana?, ¿cuál de mis amigos consideraría
esto gracioso?” lo que
hacemos es sentir miedo y el miedo le dice a nuestra cognición: no
hagas una lista, primero corre
y ponte en seguridad (o golpea al intruso). En este caso la cognición
es un proceso lento para dar
una respuesta útil a nuestro problema pues si el intruso realmente es
una amenaza cuando
concluyamos qué hacer ya será demasiado tarde. Otro ejemplo es la
conducta amorosa, cuando
nos enamoramos no tenemos todos los datos de la persona elegida y si
le preguntáramos a la
cognición “¿es la persona adecuada?” ésta nos respondería “lo siento
no tengo datos suficientes
para decidirme”, en este caso la emoción toma las riendas y rellena
esos huecos que le faltan a la
cognición para concluir. La cognición es como un programa de ordenador
donde si falta uno de
los datos requeridos por la aplicación ésta no puede continuar
trabajando.
La dificultad de trabajar con emociones está en dos puntos concretos,
que son involuntarias y que
la conducta que generan no se rige por las mismas leyes que la
conducta generada por actos
cognitivos, por esto vamos a hablar no de aprendizaje emocional sino
de gestión emocional, pues
los procesos emocionales no van a aparecer a nuestra voluntad y su
forma de expresión tampoco
va a ser la que deseemos (puedo enseñar a un perro a asociar casi
cualquier conducta a, por
ejemplo, el comando SIENTA: sentarse, traerme un objeto, ponerse a dos
patas... pero ante una
situación de miedo intenso sólo puedo programar conductas de agresión
hacia la causa del miedo
o de huida, alejamiento, de esta). Necesitamos saber cómo manejar
niveles de emoción que
perturban el pensamiento “frío”, la cognición más aséptica.
Esta última coordenada del adiestramiento nos va a permitir influir en
dichas conductas
emocionales: agresión, miedo, ansiedad, alegría, estrés... La
ignorancia de técnicas de gestión
emocional y el uso de técnicas conductistas o cognitivas en estas
situaciones sólo nos dará
resultados parciales, incompletos y que fácilmente desaparecen al
subir el nivel emocional por
encima de aquel en que hemos entrenado al perro.
Las emociones tienen una serie de conductas preprogramadas de
actuación que no se enseñan,
vienen de serie con cada especie. El miedo por ejemplo nos deja el
rostro blanco y frío, esto es
una respuesta fisiológica: nuestra sangre baja a las piernas para
preparar nuestra huida, también
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sentimos un displacer interno muy fuerte, una sensación desagradable.
Analizado a la vista de la
anterior definición de emoción vemos que el miedo efectivamente es un
sentimiento involuntario
caracterizado por un estado biológico –sangre concentrada en los
miembros inferiores, temblor...-
, un estado psicológico –displacer, incomodidad- y unas tendencias a
la acción propias –huida o
agresión. Por ello en situaciones fuertemente emocionales no podemos
recurrir a las normas
cognitivas que le hayamos dado al perro, su sistema de seguridad se
activará y desconectará a la
cognición. Pero sí podemos, teniendo en cuenta lo anterior, programar
una conducta de huida
que nos convenga, por ejemplo: un perro con miedo a las detonaciones
puede ser enseñado a
huir hacia su dueño (que aprovechará para atarlo) en lugar de hacerlo
sin control, con el
consiguiente riesgo de atropello o perdida. En esa circunstancia
intentar que ejecute una
conducta aprendida que no dé salida a la emoción es inviable. Debemos
tener en cuenta estas
conductas preprogramadas (también llamadas instintivas) para
desarrollar trabajo en niveles
emocionales altos, conocer hasta que punto se pueden modelar para
adecuarlas a nuestros
objetivos, algunas son muy fijas en su manifestación, otras son muy
variables.
El otro punto a tener en cuenta en gestión emocional es que el control
cognitivo no se pierde de
golpe, se va perdiendo según aumenta la intensidad de la emoción.
Podremos actuar más o
menos según esto, veremos como se segmenta una emoción en base a la
intensidad y qué
trabajos y objetivos se pueden llevar a cabo en cada uno de esos
segmentos. A veces nos puede
interesar subir o bajar el nivel emocional durante las sesiones para
estructurar una conducta u
otra en el perro, siguiendo el ejemplo anterior si el perro recibe
justo a su lado una fuerte
detonación no podemos canalizar su huida hacia el dueño pues el nivel
emocional es máximo y
no recibe prácticamente ninguna información, pero podemos detonar a
una distancia del perro
donde aparezca miedo y ganas de huir pero a menor nivel y colocar al
dueño en el camino de
huida para que cuando llegue el perro lo coja y lo lleve a la
seguridad (si la conducta que
programemos no lleva al perro finalmente a la seguridad no será de
huida, no dará salida a la
emoción presente y no aparecerá cuando dicha emoción aparezca a máximo
nivel), repitiendo
esto varias veces el perro adapta su conducta de huida preprogramada a
la forma de huir más
eficaz: ir hacia el dueño, de forma que ante una detonación cercana
terminará huyendo, como
pretendíamos, hacia su dueño.
Esto tiene otra consecuencia interesante: si a través de las conductas
emocionales que
diseñemos el perro encuentra solución a la emoción que siente empezará
a tener seguridad en
que puede resolver la situación emocional (huir, si se llega a la
seguridad, es una solución al
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miedo) y con ello empezará a tolerar niveles progresivamente más altos
de emoción, lo contrario
que sucede cuando su conducta no le está solucionando el problema: que
pierde el control
cognitivo ante estímulos emocionales cada vez más leves. Así el
trabajo emocional para una
respuesta de miedo combina el responder a ese miedo de la forma
posible más conveniente con
la disminución de miedo por la seguridad que damos al perro de poder
solucionarlo con su
conducta.
Las emociones no se muestran “puras” sino que en un momento concreto
hay un número n de
emociones con niveles puntuales. Esto se denomina estado emocional y
debemos tenerlo en
cuenta a la hora de planificar el trabajo.
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