EDITORIAL DE DETALLES DEL MOMENTO: “SI VOLVIERA JESUS"
Por: Moisés Absalón Pastora.
El mundo vive hoy tempestades apocalípticas que por la angustia planetaria que se viraliza pareciera que se encuentra a las puertas de su fin. Es tal la densidad voluptuosa de los a acontecimientos que ya nada parece sorprendernos y lo más notorio es
que hay una visible indolencia ante la deshumanización que despedaza el derecho a la paz, que en un mal sentido es aquella que está sepultada en los cementerios.
Hoy se escucha un grito desesperado en todos los confines del planeta porque no importa en que parte de la geografía estemos, lo cierto es que la inseguridad nos invade, somos presa fácil de la amenaza y estamos al alcance de cualquier misil o de cualquier
locura y más descarnado, aunque la demencia de un solo individuo sea más poderosa que todos los ejércitos juntos del mundo.
No sé cómo explicarlo, menos que sepa como digerirlo, pero es aberrante para el sentido común la pasmosa indolencia de los que viendo no hacen nada y peor aún, que los que pueden incidir, frenar, combatir la masacre no solo se hagan los ciegos, sino que
son cómplices a conveniencia porque desde el esquema mental del juego político hay quienes apuestan a jugar electoralmente a costo de la suerte de la humanidad, exterminada por falsos paladines de la vida y de la libertad.
Hablo en presente del pico bélico más alto que sufrimos desde el fin de la segunda guerra mundial desde 1945, aunque de todas formas fue un final relativo porque el olor a pólvora jamás se disipó porque la industria militar siempre estimuló mercados para
colocar sus productos de muerte. Sin embargo, todo ese mercado de muerte ha pasado de las “escaramuzas” al asesinato colectivo desde un infernal escenario donde la maldad niega todos los valores de la convivencia que el más grande hombre que ha conocido la
humanidad, Jesús de Nazaret predico, practicó y nos enseñó.
No voy a entrar en el detalle de las guerras que tenemos capacidad de testificar porque están sucediendo en el mundo y estamos viéndolas en tiempo real desde diversas plataformas, pero sí creo que más allá de todas las galaxias, en el Paraíso, hay luto
y lágrimas Santas brotando de los ojos del Hijo Dios, que habiéndose encarnado en la figura del hombre para asumir toda la carga de sus pecados debe estar profundamente triste porque si la predicción anuncia de él una segunda venida no son pocos los que nos
preguntamos y qué encontrara si por ahora, aunque lo parezca, nadie se atreve a declarar que estamos viviendo una tercera guerra mundial.
¿Si volviera Jesús que pasaría? El más grande personaje de la humanidad, el más cercano a todos los necesitados, que es la inmensa mayoría terráquea, el que desafió el establishment religioso y político de su primera época, vendría por segunda vez, pero
a un mundo más deshumanizado con armas de destrucción muchos más sofisticadas que las espadas, lanzas y arietes del imperio romano.
Si volviera Jesús, el más grande revolucionario de toda humanidad, destacado por venir a servir con humildad, por hablar de la justicia social, por predicar el amor para la construcción del “Reino de Dios” se encontraría con el más refinado odio de todos
los tiempos que trasroscó todos los valores que en proceso de extinción se desprendían de las leyes del Creador que en Tablas entregó a Moisés en el Monte Sinaí.
Si volviera Jesús, el que con su ejemplo sirvió a sus seguidores desde la pureza y autenticidad del más grande significado que representa el verdadero liderazgo, el que centró su pasión, vida y resurrección en el sacrificio personal, destino del que estaba
cierto hasta que todo quedó consumado, se encontraría con la plaga pandémica del egoísmo, del sectarismo, la envidia, la codicia, la avaricia y la desnaturalización del ser humano que hizo de todo el planeta un Sodoma y Gomorra gigantesco que por moneda corriente
tiene el desprecio hacia todo lo que represente nobleza, bondad, fidelidad, afectos y sentimientos.
Si volviera Jesús encontraría a un mundo sin alma que no fue capaz de ver por sus marginados, por sus vulnerables, a los que las poderosas élites de los desalmados millonarios arrebataron la dignidad, que fue lo menos, sino además la vida o las ganas
de vivir.
Si volviera Jesús tendría problemas para escoger los apóstoles de esta época y seguramente los menos indicados serían los enfundados en exóticas y fastuosas sotanas o los pastores más refinadamente trajeados que desde el negocio de la fe predican en beneficio
de los poderosos, pero en contra de aquellos a los que siempre por pobres, debieron ser la preferencia en el verbo del altar o del culto.
Si volviera Jesús tendría muchas razones para azotar a las élites políticas y religiosas de esta época y seguramente volvería a ser visto como una amenaza por el poder establecido en todos los centros de decisión porque ahora no vendría a predicar la
paz, ya lo hizo antes; vendría a exigirla, a demandar el cese de las tempestades.
Si volviera Jesús dejaría las parábolas, y cierto de todos los riesgos, por hablar profundo, con el lenguaje que entienden las tiranías, empujaría a una revolución planetaria con la autoridad de la razón para que las mayorías, las que son millonarias
de nobleza, aun en medio de sus limitaciones, tomen todo lo que el mal les arrebató; el amor, la justicia, el derecho y la moral, porque además el hijo de Dios se encontraría que los valores y los principios en el mundo actual se volvieron especies ridículas.
Si volviera Jesús, cuyos milagros han perdurado desde su primera venida y que siguen sucediendo todos los días en su nombre, desde su sola personalidad disminuiría a la nada la soberbia de los actuales gobernantes que seguramente reasumirían el papel
de Herodes y de Pilatos para liberar a sus propios barrabases con la intención de volver a acusarlo por violentar la propiedad, lo llamarían otra vez mentiroso, impostor, lo declararían loco, lo insultarían, lo golpearían una y otra vez hasta la tortura más
descarnada.
Si volviera Jesús los mercantilistas publicitarios lo usarían de cualquier modo, le ofrecerían grandes contratos para llenar los bolsillos de los periódicos digitales, los políticos se acercarían a él en procura no del perdón del pecado sino de la foto
para atraer el voto de las elecciones en un mundo donde seguramente ya no habrá nada que elegir, para volverlo a coronar con espinas y después proclamarlo el Rey de los Ilusos.
Si volviera Jesús constataría en el terreno que el mundo que dejó en su primera visita está más ensoberbecido, que su palabra fue prohibida por los decretos del odio en sus muchas manifestaciones y que ahora, los poderosos son más que los procónsules
romanos, que son más emperadores que los Césares de la primera venida, que hoy más que gobernantes de un país son los dueños del mundo con licencia para matar, para saquear, para violar, para hacer de la política un instrumento de sometimiento, se saqueó,
de piratería y dónde todos estamos obligados a sobrevivir en un planeta donde la ley la impone y la ejecuta la maldad.
Si volviera Jesús muchos que dicen amarlo, que lo invocan desde el pulpito o el culto van a negarlo, para no molestar o exponerse ante los poderosos o ante las habladurías de los blasfemos, ya lo hicieron hace más de dos mil años cuando los grandes intereses
eran menores, cuando las manos de los religiosos que rezaban a otros dioses lo mandaron a lacerar, a torturar, a crucificar, a exponerlo en un calvario doloroso y despiadado.
Los que somos profundamente Cristo Céntricos, que no abrazamos religiones porque desde nuestro punto de vista no salvan, pero sí condenan, que creemos en el que está sentado al lado del Padre, asumimos que si Jesús volviera con toda su Gloria y Majestad,
seria para juzgar a las naciones que se hicieron grandes por la injusticia que cometieron contra las pequeñas; vendría a establecer su reino para traer resurrección y vida eterna; liberaría a los creyentes del dolor y la muerte con un mensaje enfocado en el
amor, en el arrepentimiento y en la verdad y con muchísima más intensidad que su primera visita.
Cierto de los riesgos que El Mesías tomó en su primera venida, que ya habían sido proclamados antes de su Nacimiento, si volviera Jesús los retomaría ahora en un mundo perdido en esa maldad que es un fardo muy pesado, que en el glosario de los pecados
carga muertes, torturas, saqueos, violaciones a los derechos de la humanidad por parte, incluso, de quienes asesinan en su nombre.
Jesús vendría a separar a los justos de los malvados, actuando como juez del mundo. Establecería un reino mesiánico, trayendo paz y poniendo fin a la maldad. Los muertos en Cristo resucitarían y los creyentes vivos serían transformados, recibiendo vida
eterna sin sufrimiento. Continuaría enseñando la importancia de la fe, la compasión y el servicio a los demás. Su venida no sería secreta, sino un evento mundial y personal.
El si volviera Jesús es una proclama sin tiempo y cada vez y cuando el mundo se derrite por el fuego de los que gozan apretando el botón lo que abunda es, en la lectura de cada quien, que el fin de los últimos días han llegado.
Sin embargo, nadie sabe cuándo Jesús regresará, pero cierto es que puede suceder en cualquier momento. Cuando vemos las señales de los tiempos que menciona la Palabra de Dios (guerras, desastres naturales, falsos profetas) debemos recordar que el regreso
de Jesús está cerca. No queremos que nos tome por sorpresa y ahí está la importancia de vivir de forma correcta, agradando y obedeciendo siempre a Dios.
QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.