EDITORIAL DE DETALLES DEL MOMENTO: LA GRAN MENTIRA
Por: Moisés Absalón Pastora.
El tiempo se encargó por con la serenidad de su propio andar de desmontar la gran mentira desatada contra el país para destruirlo hace ocho años y exponerla totalmente al desnudo. Ahora mismo nos encontramos en ese proceso y que bien que desprendido todo
de la objetividad se haya aterrizado sobre piso sólido las cifras que irresponsable y criminalmente se manejaron respecto a los acontecimientos tristes de abril de 2018 y los tres meses posteriores.
Nuestro país ha sido víctima de una gran mentira de algunos suspirantes del poder y de una gran estafa por parte de un conjunto de siglas que se arrogaron ser el pueblo, que hablan en nombre del pueblo y que te venden hipócritamente que ellos son los salvadores
de un pueblo que más bien se siente ofendido e indignado por el retroceso que nos quisieron imponer y sobre lo que insisten desde su conspicua falsedad que no escatima espacio ni tiempo para pulverizar el poco o ningún prestigio o respeto que algunos de sus
cabecillas pudo haber tenido en algún momento.
Nicaragua nunca mereció vivir el horror de los tres meses posteriores al 18 de abril y menos sufrir las consecuencias que injustamente pagamos como pueblo cuando veníamos creciendo tan bonito y tan reconocidamente por el mundo. Esto que nos hicieron fue
superado en parte porque hay muertes y heridas que ni se reponen ni cierran, pero como antes y en situaciones mucho más complejas y hasta peores en nuestra historia, nos hemos levantado, y con la frente en alto la inmensa mayoría que apostó por la paz, se
siente orgullosa de haber sido parte de la solución por haber tomado distancia del odio y de la violencia.
Todo eso que recordamos en el contexto de hace ocho años y que representa a una jauría de demonios activados por la más pura e infinita maldad, son imágenes nefastas bien reconocidas porque sus marcas están en cada herida que abrieron, en cada dolor que
causaron, en cada lágrima que hicieron rodar, en cada angustia que promovieron, en la enorme polarización que generaron, en las imperdonables distancias que estimularon en el seno de la familia nicaragüense donde hoy padres e hijos, hermanos y hermanas, sobrinos
y tíos y hasta matrimonios fueron divididos.
Toda esa barbaridad junta es producto de la mentira, de la forma en que la irresponsabilidad de los mercenarios mediáticos dio curso a toda negación de la verdad solo por el interés de servir al amo que cuando todo esto pase simplemente se replegará y decidirá
que todo ese daño que nos hizo, a través de sus sirvientes nacionales nunca sucedió y para querer responder al reclamo de su oscura conciencia querrán darnos unas migajas que jamás tendrá relación con los más de 140 millones de dólares que a través de sus
agencias desembolsaron para asesinar, torturar y desaparecer a decenas de nicaragüenses que como postre están mandaron al desempleo y a la pobreza.
El mentiroso dice lo que es falso, para que le tengan lástima o para que le ayuden y los mentirosos aquí quieren más del Tío Sam para vivir su actual francachela y gozar de un poder por el que nunca han luchado.
El mentiroso exagera para hacer creer a otros más de lo que es o minimiza para hacer ver lo malo como no tan malo y de eso nos han dado cátedra en los últimos ocho años con falsedades bendecidas desde los púlpitos.
El mentiroso quiere deshacerse de la consecuencia de sus acciones pecaminosas, y no pagar el precio y por eso dicen que la policía secuestra, llaman a su violencia protesta pacífica y a la libertad destrucción para toda una nación.
El mentiroso cree ser más listo que otros, y abusa de los crédulos, pero no es sino la falta de integridad lo que lo coloca temporalmente sobre otros, hasta que su mentira es descubierta y su reputación se viene abajo como sucede ahora que el nicaragüense
se dio cuenta del falso flete ofrecido que nos quiso conducir a la debacle.
El mentiroso dice falsedad para manipular a otros y sacar algún provecho, aunque éste no sea lícito y por esas mismas razones ahora andan dando conciertos, asistiendo a foros para reunir algo con lo qué sobrevivir porque aquellos que les dio el amo no les
durará para siempre porque el águila real te usa por un tiempo y después te escupe como cualquier cosa.
El mentiroso va envolviéndose en una red de la que es muy difícil salir si no se detiene a tiempo. Nadie podrá poner su confianza en él, pues no será digno de ella y eso ya lo estamos viendo en una iglesia católica que en Nicaragua se despedazó a sí misma
como consecuencia del errado actuar politiquero de alguno de sus obispos.
Todos estos falsos líderes y salvadores de la patria mintieron con lo de la Reserva Indio Maíz y descaradamente se vistieron de un ambientalismo que jamás tuvo pasado.
Mintieron con lo del INSS del que ya no dicen una sola letra porque solo fue un pretexto.
Mintieron cuando dijeron que hubo muertos el 18 de abril y mintieron cuando no mencionaron que al primero que asesinaron fue a un policía y que el primer estudiante en caer fue al que quemaron vivo en el CUM de León.
Mintieron cuando dijeron que la policía, que estaba replegada, a insistencia de obispos políticos que fueron los comandantes del golpe, estaba masacrando a la población cuando al revés fue asediada por el fuego graneado de armas de guerra.
Mintieron cuando dijeron que todo aquello fue espontáneo cuando estaban expuestas las mochilas gigantescas llenas de córdobas con las que se pagaba a mercenarios entre los que se encontraban mareros salvadoreños.
Mintieron cuando dijeron que en la UPOLI había estudiantes cuando en realidad era el comando de las operaciones terroristas que después se trasladó a la UNAM que de paso destruyeron.
Mintieron cuando dijeron que los alzados eran estudiantes cuando en realidad eran delincuentes liberados de todas partes que estrangularon al país y mantuvieren en calidad de rehén a todo un pueblo.
Mintieron con un montón de muertos y heridos que aparecieron en las redes sociales con fotos que correspondían a otros lugares.
Mintieron los medios de comunicación al servicio del golpismo cuando se decían limitados si descaradamente siguen conspirando contra la paz y habitando en el libertinaje.
Mintieron al mundo para que desde afuera destrozaran a un pueblo que jamás mereció pagar el precio de la incapacidad, de la incoherencia y la ineptitud de un oposicionismo que ya aburre y cansa.
El mentiroso va envolviéndose en una red de la que es muy difícil salir si no se detiene a tiempo. Nadie podrá poner su confianza en él, pues no será digno de ella y eso ya lo estamos viendo en una iglesia católica que en Nicaragua se despedazó a sí misma.
Aquellos que dicen mentiras no tienen el respaldo de Dios. En cambio, aquellos que son guiados por el espíritu de verdad viven bajo la protección y el respaldo del Altísimo, quien es fiel y amante de aquellos que le adoran en espíritu y en verdad.
El mundo de la mentira es de esclavitud, mientras que la verdad nos hace libres. Los mandamientos de Dios son para nuestra protección y violarlos trae multitud de sufrimientos. La mentira destruye, la verdad edifica.
Una persona que miente vive angustiada constantemente, no tiene un buen descanso, pero aquel que dice verdad tiene paz en su corazón y duerme confiado y yo estoy seguro que la mayoría de los nicaragüenses dormimos plácidamente porque fuimos la otra cara
de la moneda y supimos, todos juntos, decirle al enemigo, al maligno, al Diablo que esta nación tiene dueño y que es de Dios y que Él nos hace libre en su inmensa verdad y que sabrá revelarnos el camino hacia la reconciliación efectiva para cumplir su promesa
de que Nicaragua será luz a las naciones.
QUE DIOS BENDIGA ANICARAGUA.