EDITORIAL DE DETALLES DEL MOMENTO: SOTANAS PECADORAS
Por: Moisés Absalón Pastora.
El argentino Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, ahora en el descanso eterno, en algún momento fue empujado a opinar por un entrevistador interesado al servicio de narrativas ya conocidas, sobre las decisiones soberanas tomadas por el gobierno de Nicaragua
alrededor de los 222 desnacionalizados, que por traidores, ya no están aquí y por el criterio que el copresidente Daniel Ortega expresó en su momento sobre la iglesia católica que en vida lideró el único pontífice latinoamericano que ha tenido el Vaticano.
Bergoglio se expresó del líder sandinista dejándose llevar por el criterio de sotanas, interesadas ayer e interesadas hoy, en proyectar de Nicaragua una imagen que no es, pero a pesar de ello validó porque al final eran y siguen siendo parte del mismo club
dónde todos, son una cosa Nostra, que entre sí se guardan las espaldas.
Lo dicho por Bergoglio fue muy corto, habló de que en Nicaragua se reeditaba el comunismo, una altisonancia barbárica si consideramos que la percepción es que la sabiduría nutre al papado y tras eso los infames, que ha nombre de Dios quisieron destruir
al país en el 2018 desde actos vandálicos, delictivos y criminales, brincaron de felicidad como si se tratara de misiles hipersónicos contra la reputación de paz de nuestro país.
Los nicaragüenses por los niveles de explotación a que fuimos sometidos, por el saqueo colonial en todas sus formas o por el dominio feudal de las castas de sangre azul, fuimos postergados y explotados y cuando llegó la liberación, lo que simbolizó acceder
a los derechos que nos fueron arrebatados representó un cambió profundo de mentalidad y de una manera muy particular, que comenzó con la revolución liberal de 1893, prosiguió con la sandinista de 1979 y se reafirmó con la retoma del gobierno rojo y negro
en el 2007, obviamente el caset ideológico y político hizo un viraje a una izquierda que no tiene que ver con el cuento del comunismo.
En Nicaragua hay libertad de empresa y por eso tenemos mucha inversión extranjera. Hay políticas emprendedoras que hacen crecer al pequeño y mediano negocio. Hay una voluntad política que hace del gobierno un facilitador para que los grandes capitales nacionales
generen plazas de trabajo en tanto igualmente sean capaces de ganar tomando en cuanta que el trabajador es parte vital del crecimiento económico de los banqueros, de los industriales, de los comerciantes, agricultores, ganaderos y productores en todos los
niveles. Hay libertad de organización y asociación, siempre y cuando se respeten las normas que la regulación impone. Hay libertad de culto en todos los sentidos para que cada quien abrace la religió que quiera y quien desee ser profesional de la fe como católico,
evangélico, musulmán, mormón, budista, pues que se dedique a eso y no hay problema. Aquí puedes ir donde querrás y nadie te detiene. Vas a un hospital a atenderte, a una escuela de educación inicial, media, secundaria o técnica o a una universidad y nadie
te pregunta si eres sandinista, liberal, conservador. Comunista o lo que sea.
Nosotros podemos ser de izquierda pero el trazado ideológico que tenemos, la ruta que seguimos es una democracia a la nicaragüense, con nuestra propia identidad y sabor, profundamente social, comprometida con los valores humanos, auténticamente cristiana,
solidaria en todos los sentidos y eso no tiene nada que ver con el comunismo sino con la convicción de que sin paz, sin orden, sin estabilidad, sin inclusión, sin respeto, no llegamos a ninguna parte y eso es lo que no gusta a los que a nombre de Dios proclaman
el caos que impusieron hace ocho años. Decir estas cosas son crucifijos para Drácula a quien no le gusta que le digan chupa sangre, ladrón de vidas, violador de inocencias y monstruo de las tinieblas y es ante eso que reacciona la sotana pecaminosa porque
se siente evidenciada como parte de la más clara anti democracia del planeta que escoge al jefe, en este caso del catolicismo mundial, a través de un colegio cardenalicio que responde con verticalidad político militar, ante quien, nombrado por los llamados
príncipes de la iglesia no alcanzan ni los 160 votos para designar a quien representa a 1400 millones de feligreses en el mundo.
Las sotanas pecaminosas, que invaden ignorantemente el mundo complicado de la política, aunque hay quienes se prepararon para influir desde ella y consolidar el poder de la Plaza de San Pedro, osan hablar de democracia y quieren dar cátedra sobre el tema,
pero cuando se les prueba que no tienen autoridad moral para hablar de ello y señalar espigas en ojo ajeno, se molestan y asumen un papel diabólico que lo que imponen son ritos para exorcizar el mal que habita en la sotana pecadora. Claro cuando uno aborda
estos temas los curas, sacerdotes, monseñores, obispos, arzobispos, cardenales y Papas, con cara de mansas palomas, manos entrelazadas asumiendo posturas de santos, te dicen, para no responder ante los cuestionamientos que el mundo hace a toda esa rara sociedad
de impolutos morales, que ellos, los pederastas siempre han visto pasar desde su acera el cadáver del enemigo y es una frase correcta y cierta, porque dentro de los ataúdes, en el caso de los que pudieron ir en ellos a un cementerio, iban víctimas de los horrores
de la iglesia católica a lo largo de más de dos milenios.
No son los que desde afuera nos señalan y los que se limitan como loras a repetir lo que los algoritmos imperiales quieren imponer los que pueden hablar de nosotros porque como parte de una estructura perversa e interesada no tienen autoridad moral para
hacerlo, pero sí son aquellos que nos visitan con una mente abierta no sesgada, que constataron la verdad, que se deslumbraron por lo que vieron y se dieron cuenta que aquí se respira paz por todas partes, que desde ella somos un pueblo resiliente y laborioso,
pero sobre todo con un recorrido violento, agresivo y ofensivo que decidimos cortar acabando con la rabia que nos impuso a través de la historia el fracasado dómino del mundo.
La autoridad entonces moral no tiene que ver con lo que vendemos de nosotros hacia afuera, sino con lo que desde afuera otros perciben por lo que hacemos en conexión ineludible con lo que somos. La autoridad moral es un bien y valor en toda persona que convence
a los demás de lo que es, únicamente en la medida que esté lo más cerca posible de la verdad y de la transparencia de lo que aquí hemos dado a llamar también “La Verdad Verdadera”.
La autoridad moral es una especie de licencia en el ser humano para plantear y cuestionar, para predicar y convencer, para reclamar y ser oído, porque si se carece de ella no es posible sostener temas que nos van a rebotar, no vamos a poder criticar porque
estaremos siendo lo que pretendemos aborrecer, no vamos a poder demandar porque seremos la negación de lo que queremos y no vamos a ser oídos porque estamos faltos de credibilidad lo que se traduce en esterilidad social y política.
Nadie de la boca al labio puede ponerse, solo porque se le ocurrió, el traje de la autoridad moral porque por requerir medidas especiales que ni visten ni tallan a cualquiera y eso es importante que lo tengan presente aquellos que se disfrazan paradigmáticamente
de libertadores y eso incluye a las sotanas pecadoras porque la iglesia católica ha sido sacudida por sus propios miembros y para no ir largo ha sido sacudida por más de 50 años por escándalos de pedofilia, como el que estalló en Pennsylvania, donde cientos
de sotanudos cometieron abusos sexuales contra más de 1.000 niños durante décadas. Una investigación de los servicios del fiscal de Pennsylvania, publicada en agosto de 2018, destapó abusos sexuales perpetrados por más de 300 "curas depredadores" y el encubrimiento
por parte de la Iglesia católica de ese estado.
A finales de julio de 2023, Francisco aceptó la dimisión del cardenal Theodore McCarrick, arzobispo emérito de Washington, de 88 años, acusado de haber abusado sexualmente de un adolescente. Sobre este mismo caso otros altos prelados se vieron obligados
a dimitir por haber cerrado los ojos, como fueron los cardenales Roger Mahony (Los Ángeles) y Bernard Law (Boston), quien falleció a finales de 2017.
Entre 1950 y 2013, la iglesia estadounidense recibió denuncias de aproximadamente unas 17.000 víctimas de abusos cometidos por unos 6.400 miembros del clero. Según expertos del Vaticano cerca de 100.000 menores sufrieron abusos. Varios prelados importantes
tuvieron que renunciar a inicios del 2000 por haber ignorados esos crímenes.
La iglesia católica chilena viene de una tormenta orgiástica: 158 personas -obispos, sacerdotes o laicos ligados a la iglesia -fueron parte de una investigación por abusos sexuales contra menores y adultos desde los años 60s del siglo pasado. Hasta el momento
son 73 personas investigadas judicialmente en 38 causas en curso que afectan a un centenar de víctimas, la mayoría de ellas menores de edad al momento de cometerse los crímenes.
México fue protagonista de uno de los casos más graves y significativos. El caso del fundador de la influyente congregación ultra conservadora los Legionarios de Cristo, el padre Marcial Maciel, castigado y relevado en 2006 del sacerdocio bajo el pontificado
de Benedicto XVI por haber abusado de menores, llevó una triple vida, con dos mujeres y varios hijos y su caso empañó la imagen del Papa Juan Pablo II, quien por años se negó a escuchar a las víctimas y lo defendió.
Todo esto que refiero es parte del inagotable contenido que sobre la materia abunda en el internet y es solo lo reciente, pero si nos vamos siglos atrás en la historia no creería estar equivocado al pensar en que la inquisición que la iglesia católica ordenó
para acabar con los que consideraba sus enemigos le fuese, en tiempos modernos, aplicada a ella misma porque temas que son profundamente divinos no pueden habitar el mismo espacio con la inmoralidad.
Al referir brevemente, y solo brevemente, algunos de los mega delitos cometidos por la Iglesia a través de la historia, pregunto: ¿quién les dio derecho a realizar tantos crímenes, el derecho a quemar a filósofos y pensadores, a quemar a quienes antojadizamente
llamaban brujas, a quemar libros, a provocar guerras, a ser cómplices de otros asesinos, a regentar bancos y empresas, a apropiarse de lo ajeno, el a proteger a curas pervertidos sexuales, a vivir en medio de la riqueza, a no pagar impuestos, a hacer lo que
quisieron porque se consideran intocables e inmunes en un mundo ofendido por la ostentosidad que hay detrás de la falsa humildad que pintan?
Nicaragua es un país que vive una transformación interna. Más que aquellas voces críticas que no pasan de ser las mismas, que tienen una misma fuente de alimentación, que todos sabemos a quienes sirven, la dignidad que nos mantiene en pie y marchando hacia
adelante es lo que nos respetan, es lo que nos reconocen. El Vaticano seguirá siendo la sede dictatorial de siempre, el centro de una oscura sociedad organizada y disfrazada de santidades que niega la opción preferencial por los pobres e indudablemente es
una cueva de abusadores de niños que ya comenzaron, como aquí, a pagar por sus crímenes y por supuesto a ser encarcelados como debe estar cualquier delincuente.
QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.