DETALLES DEL MOMENTO: ¿RELIGIOSOS O CRISTIANISMO?
Por: Moisés Absalón Pastora.
Después de más de dos milenios que el hijo de Dios se hizo hombre para cargar sobre sus hombros el tonelaje de todos nuestros pecados y paso por el mundo por el cual se dispuso a vivir y experimentar, sin tener porque, los peores dolores y tormentos que
jamás alguien haya sufrido, seguimos actuando y predicando en nombre de las religiones por la cuales se han hecho “Guerras Santas” que continúa asesinando con bombas, dagas, azotes y pedradas a la inocencia humana.
La religión es el abrigo institucional de nuestra avidez espiritual. Ahora hay muchísimas denominaciones a través de las cuales nos congregamos. Hay católicos, que están perdiendo adeptos en cantidades preocupantes. Hay evangélicos que se están constituyendo
en una verdadera fuerza emergente y así menonitas, mormones, budistas, musulmanes y hasta adoradores del diablo si se quiere como aquel movimiento tan polémico y controversial como el “Creciendo en Gracia” que adoraba a un auto proclamado anticristo, ahora
nadie se acuerda de eso porque la indiferencia los disolvió o como aquel, “Jesús de los Pobres”, que un día apareció aquí en Managua, un loco, que duró en su onda lo que los medios de faranduleros le permitieron.
Cada una de estas religiones tiene como guías a profesionales de la fe a sacerdotes, pastores, rabinos, monjes etc., que se prepararon teológicamente para convencernos a través de la Palabra Bíblica del propósito de la salvación. Estos profesionales de
la fe que se particularizan por una vocación muy especial se inician en el camino de Dios sin duda con un propósito profundo de la santidad porque son los que desde el púlpito y de la interpretación de la palabra indicaran lo que nos quiso decir el hijo del
Dios o sus paradigmas espirituales para que nosotros hombres y mujeres del mundo seamos temerosos de la ley divina.
En Nicaragua las religiones que predominan son la católica, aun mayoritaria, pero reduciéndose y la Evangélica que con una fuerza tremenda está creciendo a través de la conversión de los católicos y eso preocupa a la jerarquía de la Conferencia Episcopal.
Pero al margen de quien sea más y quien sea menos, que es un tema que en otra oportunidad analizaremos, los católicos y los evangélicos son las religiones predominantes en el país constituyéndose, cada una desde sus características en imperios formados al
final por hombres que son un poder económico y que influyen desde la defensa de sus intereses en múltiples cosas.
Mi iglesia bautismal fue la católica y renuncié a ella hace ocho años y creo que está perdiendo adeptos por los escándalos en los que se ven involucrados muchos sacerdotes y por los niveles de ostentosidad que contrastan con sociedades empobrecidas ante
las que lucen grandes riquezas y por una iglesia evangélica que está saliendo de sus templos a la calle para cristianizar más directamente a su feligresía. Además, los altos prelados del catolicismo en Nicaragua como que se tomaron muy en serio el rol político
y por esa actitud en vez de acercar, distanciaron y en vez de aportar atizaron el conflicto generado en aquel 2018 y me parece que independientemente de donde estén o con quien se identifiquen dejaron marcada una mala imagen entre sus fieles.
La religión es la férrea convicción para andar sobre la ruta espiritual que en la gran mayoría de los casos la conocemos porque nos la marcaron nuestros padres desde la infancia, pero es hasta que crecemos y tomamos conciencia real de lo que dicta nuestro
corazón que empezamos a discernir y por eso mismo yo veo y lo afirmo categórica e irreversiblemente, que la imagen de los obispos católicos ya no es la de la unidad eclesial porque entre ellos hay quienes utilizaron los púlpitos como tribuna política y no
dudo ni niego que tengan derecho a pensar como quieran y a preocuparse por las cosas que crean están mal, pero el problema es que dejaron de decir las cosas con amor, hablaron con resentimiento y asumieron roles que afectaron la imagen que un día se tuvo
de ellos y hasta se apartaron de aquellos que equivocados o acertadamente no pensamos como ellos y mientras eso pasa la iglesia evangélica les ha tomado la delantera criticando lo que está mal con amor y celebrando valientemente lo que está bien porque la
intolerancia solo quiere permitirte ver lo negro y no lo blanco.
Por asuntos de religión mueren inocentes y atrozmente en las tierras donde el hijo de Dios nos mostró el camino para dar vida, luz y esperanza. Pero es curioso que en aquellos tiempos cuando Cristo hizo la obra del Padre las religiones ya habían sido
inventadas por los hombres y fueron religiosos quienes lo crucificaron. Jesús de Nazaret ordenó a Pedro levantar su iglesia, pero no le habló de religiones y fue así que nos nació el cristianismo por los cuales los hombres fueron perseguidos de la misma manera
que siguen siendo perseguidos por quienes matan hoy a nombre de guerras santas que dicen son hasta conducidas por Dios.
El tema sin embargo de la mancha de la santidad no es solo de las llamadas “guerras santas” sino de los escándalos públicos a niveles de depravación. Por ejemplo, ¿quién no recuerda el escándalo que hace unos años estremeció al catolicismo, como fue el
caso del Padre Alberto Cutie, que ahora juega de político? Este era una estrella de televisión que nos mintió a todos porque desde la pantalla chica nos encantaba que son charlas motivacionales, donde explotaba su perfil, nos hablaba de tantos temas y valores,
que nunca nos pasó por la mente contra qué estrellaría su vocación.
El tal padrecito Cutie -avistado por un paparatzi en un solo arrumaco playero- se cambió a otra religión que le permitió normalizar sus apetitos carnales. Sin embargo y lo que es más cierto es que el tal padrecito sabía a qué se había metido al aceptar
el celibato en su ordenación. El aceptó los reglamentos y tomó los hábitos para respetarlos y defraudó al mundo católico y se sumó a otros que siendo menos públicos repiten lo mismo.
El celibato no lo impuso Dios, de ser así no hubiera hecho a Adán y a Eva de la costilla del hombre para que ambos procrearan. No lo estableció Cristo que sabía que sus apóstoles tenían esposas, hijos y familias. El celibato es una condicionante establecida
por el Vaticano como insignia de sacrificio y pureza para que los profesionales de la fe en el catolicismo se acerquen desde esa disposición a la vida resignada de Jesús de Nazaret en su enigmático, rápido y tortuoso paso por el mundo en el que anduvo para
salvarnos de nuestros pecados.
El celibato, independientemente de su legitimidad o no, es algo establecido y ha sido un tema que al ser desfigurado o violado ha dañado al catolicismo y de la misma manera han dañado al cristianismo pastores evangélicos que hablando de fidelidad han
caído en el adulterio o han hecho de sus denominaciones emporios poderosamente económicos que contrasta con la pobreza de sus feligreses.
Hay religiones que, como la católica en Nicaragua, por razones de omisión en su momento, dejaron que se les fuera de las manos la celebración de los Santos Patronos en Nicaragua. Por ejemplo, Santo Domingo, con el cuento de su traída y su llevada, el
paganismo se desborda y termina en un bacanal etílico, homosexual, lésbico y violento por el cual se derrochan millonarias cantidades de un dinero que cristianamente deberían cederlo a orfanatos, asilos o centros de desarrollo infantil, en vez de andar zangoloteando
a un Santo que no creo pueda sentirse agradado.
Quiero decir con todo esto que no son las religiones las que salvan y no son las iglesias las que nos hacen más cristianos. Está bien ir a las iglesias y congregarse para escuchar la interpretación de la palabra y que cada quien en su religión tenga un
medio para acercarse más a Dios, pero creo, que lo que va a contar a la hora de la verdad, cuando tengamos que rendir cuentas de lo que hicimos para tratar de alcanzar la eternidad, es otra cosa.
Nuestro paso por este mundo corrupto y lleno de tentaciones que nos representa el infierno mismo no es absolutamente nada en términos de tiempo a lo que nos espera cuando nos vayamos y cuando eso suceda lo que realmente valdrá es como nos comportamos
aquí y que obras hicimos por todo aquel necesitado al que Cristo nos insiste en ayudar.
Quiero terminar compartiendo con ustedes sobre 10 cosas que Dios te preguntará cuando tengamos que rendir cuentas.
Dios no te preguntará qué modelo de auto usabas; te preguntará a cuánta gente llevaste para ayudarla.
Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa; te preguntará a cuánta gente recibiste en ella.
Dios no te preguntará la marca de la ropa en tu armario; te preguntará a cuántos ayudaste a vestirse.
Dios no te preguntará cuán alto era tu sueldo; te preguntará si vendiste tu conciencia para obtenerlo.
Dios no te preguntará cuál era tu título; te preguntará si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad.
Dios no te preguntará cuántos amigos tenías; te preguntará cuánta gente te consideraba su amigo.
Dios no te preguntará en qué vecindario vivías; te preguntará cómo tratabas a tus vecinos.
Dios no te preguntará el color de tu piel; te preguntará por la pureza de tu interior
Dios no te preguntará por qué tardaste tanto en buscar la Salvación; te llevará con amor a tu casa en el Cielo y no a las puertas del Infierno.
Dios no te preguntará si eres católico, evangélico, menonita o islámico; Dios te preguntará si creíste efectivamente en él para andar en sus caminos.
Dios no acusa; solo te pide que prediques con el ejemplo porque lo que realmente te salva es la relación personal que tengas con Él.
QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.