La modernización en la infraestructura de transportes, debería ser para toda ciudad motivo de bienestar entre sus pobladores, en Lima esto no ocurre con frecuencia, más aún cuando se toman decisiones que los perjudican. La construcción de la línea 2 del Metro de Lima, que tendrá como recorrido, Av. Víctor Raúl Haya de la Torre (Carretera Central), Av. Nicolás Ayllón, Av. 28 de Julio, Av. Paseo de la República, Av. 9 de Diciembre (Paseo Colón), Av. Arica, Av. Venezuela, Av. Germán Amézaga, Av. Oscar R. Benavides (Colonial), Av. Guardia Chalaca viene causando una gran alarma entre las familias que viven en la Unidad Vecinal N° 3, además de la preocupación de arquitectos y urbanistas quienes han apoyado la campaña iniciada por el arquitecto Robinson Ortiz Agama para impedir la mutilación de este conjunto habitacional considerado como un ejemplo único de asentamiento urbano planificado en el Perú. El Instituto de Investigación del Patrimonio Cultural de la Universidad Ricardo Palma se adhiere a esta campaña de defensa y revalorización de la Unidad Vecinal N° 3.
Este emblemático conjunto fue construido entre 1945 y 1949 durante el gobierno de José Luis Bustamante y Rivero, siendo diputado por Lima el arquitecto Fernando Belaúnde Terry, quien tuvo a su cargo la elaboración del Programa de Vivienda del Frente Democrático Nacional.
La primera gran obra de este Programa fue la Unidad Vecinal N° 3 en la que intervinieron, Fernando Belaúnde y el equipo formado por los arquitectos Alfredo Dammert, Carlos Morales Machiavello, Manuel Valega Sayán, Luis Dórich, Eugenio Montagne y Juan Benites.

La propuesta urbana tomada como modelo fue el de las “Neighborhood units” planteadas por el planificador americano Clarence Perry en 1923, aunque fue recién en 1929 a raíz de la publicación de su artículo "The Neighborhood Unit, a Scheme for Arrangement for the Family-Life Community", en el Plan Regional de la ciudad de Nueva York, que se proporcionan directrices específicas para la distribución espacial de las viviendas, las calles, los locales comunales y los servicios comerciales.
Perry delineó seis principios básicos para el diseño de las unidades vecinales que fueron:
Estos principios fueron incorporados en 1929 por los planificadores Clarence Stein y Henry Wright en el planeamiento de la comunidad de Radburn, condado de Bergen en New Jersey, Estados Unidos, destinada a las familias de clase media, propuesta que recogía además los principios de la ciudad jardín.
Las zonas residenciales incluían varios tipos de unidad de vivienda con diferentes costos. El diseño básico de la comunidad introdujo el concepto de "super-block", “cul-de-sac”, zonas verdes interiores, y la separación del tráfico de vehículos y peatones en busca de la seguridad. David Boscock, gerente de la Asociación Radburn y aún residente en ella, señalaba en 2012: "Los vecinos pueden ir al parque y disfrutar juntos del espacio", "Al crecer, yo conocía a todos los vecinos."
Bajo similares criterios se hizo la propuesta de la Unidad Vecinal N° 3, destinada a albergar a familias de ingresos bajo y medio, ubicada en una superficie de 30 hectáreas, vecina a la zona industrial. Se diseñaron 1096 viviendas que variaban entre 68 y 102 m2, destinadas a solteros, matrimonios sin hijos, familias pequeñas y familias numerosas. La tipología más común es la de los blocks de cuatro pisos, con viviendas de uno y dos dormitorios. (En la foto del 4 al 11 y del 41 al 67). Para las familias numerosas se diseñaron chalets de dos pisos hasta con cuatro dormitorios (En la foto del 14 al 39).
Así como hemos encontrado los elementos comunes entre Radburn y la Unidad Vecinal N° 3 es necesario señalar también las diferencias. Radburn, considerada un modelo de urbanismo, está incluida en el Registro de Lugares Históricos de Nueva Jersey desde 1974, en el Registro Nacional de Lugares Históricos desde 1975 y en el 2005, fue nombrada Hito Histórico Nacional de los Estados Unidos.
La Unidad Vecinal N° 3, pese a las características únicas de su planeamiento no ha sido declarada patrimonio. Hasta algunos años, se consideró que sólo eran patrimonio las construcciones pertenecientes a los períodos prehispánico y virreinal, pero en las construcciones republicanas y con menor razón las contemporáneas, no se veían los valores que sustentaran su declaración.
Hoy, a pesar de la transformación de las viviendas, la invasión de áreas libres y jardines, el abandono de las áreas deportivas y otro servicios, las construcciones informales -entre algunas de las alteraciones al proyecto inicial-, la Unidad Vecinal N° 3 seguirá siendo un ejemplo único de urbanismo, en el que se pensó, en primer lugar, en el bienestar de sus pobladores, lo que lo hace tan diferente a las actuales propuestas de vivienda multifamiliar.
Arq. María del Carmen Fuentes