“Lo que el odio se llevó”, exposición fotográfica
Ayer, lunes 19 de febrero quedó formalmente inaugurada, en el Centro Cultural Paco Urondo, 25 de Mayo 201, la muestra de fotografías “Lo que el odio se llevó” que incluye 60 imágenes del barrio-ciudad construido por la organización liderada por Milagro Sala, en el Alto Comedero: el Cantri de la Túpac Amaru. En la exposición las fotógrafas Laura González Vidal y Silvana Lanchez, logran una puesta artística de alto contenido político y social que remueve sentimientos encontrados en el espectador. Por un lado Silvana Lanchez expone treinta fotografías que tomó a partir de 2009 y hasta 2015 a través de las cuales retrata, con absoluta agudeza, cómo se trabajó la vivienda contemplando un problema social de inclusión. Sus imágenes hablan no sólo de casas para un sector marginal, hablan de todo lo que se logró en pos de solucionar problemas de trabajo, de salud, de educación, porque se contempló, desde los cimientos del barrio, que el problema de vivienda era el último eslabón de una cadena de problemas que padece el sector más damnificado de la sociedad. Así, un centro social, un centro de salud, lugares de trabajo, una escuela impresionante para quienes tienen capacidades diferentes, parques de recreación alzados con enorme esfuerzo del pueblo. Imágenes que muestran un trabajo de amor, realizado con la mano de la vida. En contrapartida, Laura González Vidal, expone de forma descarnada el derrumbe, la acción del odio, la destrucción total propiciados por el contador Morales y sus secuaces en este nuevo contexto de país neoliberal, que tiene la mira puesta hacia cualquier intento de progreso social.
El periodista y escritor argentino Horacio Verbitsky, que estuvo en el acto inaugural de la exposición comentó al respecto que, “Me parece una muestra de arte de mucha calidad y de mucho contenido militante porque pone sobre relieve, los efectos del odio contra una obra social valiosísima, que hizo la Tupac en Jujuy y en otro lugares del país. Ocurre que cotejar las fotos tomadas por Silvana Lánchez, con las que hizo recientemente Laura González Vidal, muestra la destrucción que el gobierno del contador Morales ha emprendido en el barrio, con la finalidad de escarmentar a todo el pueblo, a fin de que a nadie se le ocurra volver a intentar una obra de las características de la realizada por la Tupac Amaru”.
Laura González Vidal comentó sobre la experiencia de su trabajo fotográfico hoy expuesto en “El Urondo”que, “cualquiera que haya podido ver la obra de la Tupac, pudo notar el corazón de Evita en ella. Evita siempre decía que cuando los ricos hacen obras para los pobres las hacen con mentalidad de pobres. Por eso toda su obra estaba atravesada por un profundo amor que habitaba en los modernos polideportivos y hogares que construyó y en los delicados uniformes de los torneos Evita. Ese amor por el pueblo no siempre está presente en la obra pública. Recorrer las calles de los barrios de la Tupac, con sus parques cuidados y sus hermosos murales, era un recorrido por el amor de Evita y del Che por su pueblo. Era el sueño colectivo, el fin de la salvación individual, la utopía un poco más cerca de los sin techo, de los sin futuro. La obra de la Tupac era para ser habitada, disfrutada y sentida”. La fotógrafa expresó luego que, “En julio de 2017, un recorrido por sus obras nos sumió en una atónita pesadilla: piletas abandonadas, centros de salud cerrados y saqueados, juegos infantiles destruidos, vestuarios de piletas rotos a mazazos, jardines maternales cerrados. Es una tarea difícil tratar de imaginarse alguien con una maza destruyéndolo todo”
La inauguración
En el acto de inauguración de la muestra la fotógrafa Silvana Lanchez, agradeció a las autoridades del Centro Cultural Paco Urondo por el espacio brindado, también a la Facultad de Filosofía y Letras, y al Municipio de Florencio Varela por la impresión de las imágenes. Asimismo comentó el proceso de creación de la muestra: “con Laura González Vidal nos conocimos en el marco de la lucha por los presos políticos, en el Comité por la Libertad de Milagro Sala, trabajando en actividades culturales para aportar, desde el arte, a la visibilidad de la causa.
En una de esas reuniones, Laura me dice que tiene imágenes de las obras de la Tupac en Jujuy, sacadas durante un recorrido que hizo el año pasado y que estaría bueno ver qué podíamos hacer juntas. Yo rápidamente dije que sí ya que me pareció genial la idea. Cuando nos volvimos a reunir lo más maravilloso fue haber encontrado fotografías tomadas desde el mismo lugar, desde el mismo ángulo, y empezamos la selección de todo el material, estableciendo cuáles serían las 60 obras que expondríamos. Estas imágenes trascienden lo fotográfico, son un documento de lo que se puede construir con amor, con esfuerzo y trabajo colectivo. Al mismo tiempo son una denuncia a la violencia y al odio que rompió parte de esa construcción. Pero contra la memoria no van a poder, en la memoria están las huellas de lo vivido”.
Por su parte Jimena Pautasso, curadora y programadora de artes visuales del CCPU, “la propuesta que trae la secretaria de Extensión Universitaria de la Facultad de Filosofía de hacer esta exposición, nos pareció desde un principio muy interesante. Por un lado porque refuerza los vínculos de la universidad con las organizaciones y siendo a través del Comité por la Libertad de Milagro Sala, profundiza el rol político de la Universidad Pública en la conquista y defensa de los derechos del pueblo. Por otro lado, debo resaltar que específicamente para el área de visuales del “Urondo” es un hecho más que refuerza que el arte es una herramienta de transformación social”.
Desde el Comité por la Libertad de Milagro Sala de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, tomó la palabra Graciela Daleo, quien expresó que las fotógrafas no podrían haber elegido mejor nombre para esta muestra, haciendo referencia al título “Lo que el odio se llevó” y remarcó al final de su discurso que, “eso que hizo la Organización Barrial Tupac Amaru fue generar la construcción de proyectos de vida.
El odio, sustento y pilar de la política actual, y no sólo en Argentina, sino en casi todo el mundo, es una de las armas de destrucción masiva contra quienes se empeñan, como la Tupac, en construir proyectos de vida que no estén sometidos a las “leyes del mercado”, o sea, a la satisfacción de la voracidad de los capitalistas. Tupac Amaru, Evita, el Che. Sus rostros nos animan desde los tanques de agua del Cantri; los y las militantes presas y presos políticos con que este gobierno va poblando las cárceles, nos animan a ver en esta muestra la confirmación de que: No debemos rendirnos, que la vida es eso/ continuar el viaje, perseguir los sueños/destrabar las rejas, correr los escombros, digerir el miedo. / Porque tenemos fuego en el alma y en la vida sueños/porque no hay heridas que no cure el tiempo./ Vivir la vida y aceptar el reto/desplegar las alas e intentar de nuevo”.
El acto inaugural finalizó con palabras de agradecimiento y amplio reconocimiento a las artistas, por parte de Alejandro "Coco" Garfagnini, Coordinador de la Organización Barrial Tupac Amaru.
La muestra permanecerá abierta, con entrada libre y gratuita, hasta el 2 de marzo, de lunes a viernes de 9 a 21 y sábados, de 9 a 13 horas.
Gabriela Pedro (Prensa Centro Cultural Paco Urondo)
Compartimos también las palabras de nuestra compañera Graciela Daleo:
LO QUE EL ODIO SE LLEVÓ
Laura González Vidal y Silvana Lanchez no podían haber elegido mejor título para mostrar lo que muestra esta muestra.
Podemos usar categorías políticas, sociológicas para calificar la política de Gerardo Morales, digamos “LO Gerardo Morales”, abarcando así una IDEOLOGÍA, una POLÍTICA, un PLAN DE largo alcance temporal y geográfico, que tiene en Jujuy su máxima expresión, pero es EL PROYECTO de este gobierno encabezado por el empresario MACRI y por las cabezas visibles de otras empresas, al día de hoy CADA VEZ MÁS DUEÑOS de vidas, bienes, presente y futuro de nuestra patria.
Pero ningún término resulta más abarcador de LO MORALES, de LO MACRI, de LA DOMINACIÓN del MERCADO, DEL CAPITAL FINANCIERO, del propósito de DESTRUIR material y simbólicamente cualquier signo de que los pueblos somos capaces de construir ALTERNATIVAS a esta “globalización” de la criminalidad capitalista, que el término ODIO.
ODIO no como sentimiento individual. ODIO no como despolitización del propósito de demoler históricas conquistas de nuestro pueblo. Sino ODIO como expresión más brutal del NEOLIBERALISMO SIGLO XXI. Como expresión más brutal, visible, sin ningún tipo de velo o disimulo, de que SOLO LOS ESCOGIDOS de las ELITES DOMINANTES tienen derecho a la vida, al goce, a los bienes, al futuro.
Este ODIO de las clases dominantes, que ha barrido hasta con señas que en otros momentos exhibieron estas clases: beneficencia, limosna, paternalismo, piedad.
Es el ODIO equivalente a aquel “viva el cáncer” contra Evita, que recogiendo tantas luchas previas permitió que las mujeres votáramos, entre tantos otros logros. El odio que explotó contra las familias obreras que vieron por primera vez el mar en los hoteles de las obras sociales sindicales; el ODIO del decreto 4161. El ODIO que sintetizó el genocida Videla en su siniestra sentencia: “un desaparecido es algo que no tiene entidad”, o sea, no solo no estaba ni vivo ni muerto, que no existía, sino QUE NUNCA HABIA EXISTIDO, porque con sus luchas habían desafiado y puesto en cuestión al sistema dominante.
¿No hubo odio, acaso, en las décadas que el Museo de la Policía Federal le negó a América Scarfó las cartas de su compañero, el anarquista Severino Di Giovanni?
Es el ODIO, categoría política, insisto, lo que desde el 10 de diciembre de 2015 pasó a ser una de los ejes directrices de la demolición de lo construido y reconquistado por nuestro pueblo en los últimos años. Uno podría constreñirse al período que se inicia en 2003. Pero creo que debemos ir más atrás. Llegar hasta el inicio de los gobiernos constitucionales, a partir del 10 de diciembre de 1983. Si hasta el veto a la intervención de las fuerzas armadas en la represión interna, de la época de Alfonsín, este gobierno lo borra de un decretazo...
ODIO. ODIO y DESTRUCCIÓN de construcciones materiales, simbólicas, construcciones en las subjetividades colectivas e individuales. Eso es lo que se sintetiza en lo operado por LO GERARDO MORALES contra la Organización Barrial Tupac Amaru como organización y contra todos y cada uno de sus integrantes. Sabemos que no es solo contra ellos, pero hago ahora foco en lo que Laura y Silvana ponen ante nuestros ojos.
El año pasado la editorial Estructura Mental a las Estrellas publicó en su colección Plan de Operaciones el libro “PRESA. UN DECÁLOGO DEL CASO MILAGRO SALA”. En el Prólogo, Verónica Stédile Luna se/nos/les preguntaba:
“¿Qué es lo que esta democracia y esta justicia han encerrado de Milagro Sala en Alto Comedero?” ¿Qué es lo que han encerrado de las y los compañeros, qué es lo que intentan demoler –material y simbólicamente- de la Organización Tupac Amaru?
Vale atender a lo que significa hablar de “grieta” y no de conflicto. Dice Verónica: “Nominar al conflicto social como grieta es una manera de poner en el horizonte de la política el consenso tolerante”. El desacuerdo es malo, es feo, no es alegre. Tenemos que llevarnos bien entre quienes pensamos diferente nos machacan los globos amarillos. Es decir, dice Verónica: “mantener las ideas en el plano de las ideas” (o tal vez, mejor no tener ideas, agrego yo) “y los flujos económicos controlados según las demandas de riquezas”.
Pensar y hacer. Esa es la señal, la marca del “peligroso”. Pensar y hacer, hacer y pensar sobre ese hacer, para volver a pensar.
Milagro, la Tupac, arrancaron desde una idea-realidad: la NECESIDAD, explicó Milagro varias veces. Puestos a andar, pensaron, actuaron, piensan, actúan. Pensamiento y acción. Y deseo. Alcanzar esa utopía por la cual “los pobres no solo alcanzan lo que necesitan para vivir, sino que son capaces de desear otra porción de mundo, distinta de aquella que les tocaría en parte en su condición de pobres”.
Es la convicción de que tenemos derecho a hacer realidad esa UTOPIA lo que odian aquellos que por economía nombro como “LO GERARDO MORALES”.
El 11/9/73 los uniformados seguidores de Milton Friedman bombardearon La Moneda, en Santiago de Chile. ¿Era necesario para iniciar la dictadura chilena e imponer el neoliberalismo echar abajo ese edificio? Para matar a Allende podía ser más eficaz una irrupción de tropas de a pie en el despacho del Presidente. ¿Por qué entonces esas bombas? Destruyendo ese símbolo material de la institucionalidad, el pinochetismo afirmaba que era necesaria la destrucción del Estado democrático de derecho.
Ahora, LO MACRI gobierna a fuerza de gendarmes, policías, prefectos –ya llegarán los militares- y de DECRETOS de supuesta necesidad y urgencia. Va demoliendo así pilares del Estado de derecho.
Volviendo a Jujuy, a la Tupac, con la demolición de lo material, de lo simbólico, de los cuerpos de las y los tupaqueros, la pretensión es destruir eso que se sintetiza en “un tipo de vida democrática que se experimentaba en el Cantri como comunidad de los que no tienen comunidad”. DESTRUIRLO porque ODIAN la construcción de comunidad solidaria y fraterna.
A pocas cuadras de acá funcionaba la escuela Isauro Arancibia, un centro educativo, lugar de referencia y seguridad –seguridad como protección, no como acción policíaca- de más de 300 pibes y jóvenes a quienes el sistema dominante expulsa y odia. Hace pocas horas, Susana Reyes, fundadora, coordinadora, directora, y gran madre de esa escuela, verificó que ni el techo de la escuela quedó en pie. Otra vez el ODIO. Porque en la Isauro, dice Susana “Hacemos visible lo que pretenden tapar. Los chicos que vienen acá son chicos que estuvieron en la calle, que fueron expulsados del sistema. Pero en vez de ocultarlos, de no darles identidad, en la escuela CONSTRUYERON un PROYECTO DE VIDA. Ellos mismos se piensan de otra manera”.
Eso es lo que hizo la Organización Barrial Tupac Amaru: generar la construcción de proyectos de vida.
El ODIO, sustento y pilar de la política actual, y no solo en Argentina, sino en casi todo el mundo, es una de las armas de destrucción masiva contra quienes se empeñan, como la Tupac, en construir proyectos de vida que no estén sometidos a las “leyes del mercado”, o sea, a la satisfacción de la voracidad de los capitalistas.
Tupac Amaru, Evita, el Che. Sus rostros nos animan desde los tanques de agua del Cantri; los y las militantes presas y presos políticos con que este gobierno va poblando las cárceles, nos animan a ver en esta muestra la confirmación de que “No debemos rendirnos, que la vida es eso/ continuar el viaje, perseguir los sueños/destrabar las rejas, correr los escombros, digerir el miedo. / Porque tenemos fuego en el alma y en la vida sueños/porque no hay heridas que no cure el tiempo./ Vivir la vida y aceptar el reto/desplegar las alas e intentar de nuevo”.
Y como nos hemos propuesto en cada encuentro, y sabiendo que no son las únicas y únicos presas y presos políticos, vamos a nombrar a las y los compañeros de Jujuy: MIRTA AIZAMA, GLADIS DÍAZ, MIRTA ROSA GUERRERO, ALBERTO CARDOZO, GRACIELA LÓPEZ, ARIEL NIEVAS, MILAGRO SALA.
Graciela Daleo,
Por el Comité por la Libertad de Milagro Sala, Facultad de Filosofía y Letras, UBA
19 de febrero de 2018
En el Centro Cultural Paco Urondo, FFyL
