Mt. 23, 13-22: Sé sencillo.
1)No entran, ni dejan entrar: Hay personas que usan incluso a la religión para asustar y exigir. Pero también pasa con la vida, en donde hacen de su casa, un ejército militar más que un hogar y en donde la exigencia y normas, están por encima de la persona. En vez de buscar vivir la vida, se busca más instalar un estructuralismo de vida, cayendo en un falso "vivir bien", pues parece todo muy lindo y pulcro, pero por debajo hay grietas y malsentir; que por no hablarlo y tratarlo, se lo guarda con el silencio que hace un golpe tremendo al corazón y no ayuda a la felicidad. Cuando una persona pierde su dignidad por otra, ya no es religión, ni familia, ni vida. Dios te dió la mayor dignidad y es que sos hijo de Dios. Eso es único y vos vales. No dejes que nadie enfrasque tu vida y mucho menos que ahoguen tu vida.
2)Proselitismo: Hay veces que nos hacemos medio fanaticoide, hasta me animo a decir que dentro de nuestra religión, tenemos algunos hermanos que casi ya se abusan cayendo más en un fanatismo, que en una devoción. Incluso estos llevan a que la gente más se aleje, que se acerque por lo pesado que se ponen con el tema religioso. La vida cristiana es un proceso que cada uno la vive de manera personal, estamos llamados los cristianos a acompañar la vida del hermano al encuentro con Cristo y no ha “pesadear” la vida del hermano, que lo lleva a distanciarse de Cristo.
3)Lo valioso: Hoy te quiero poner el ejemplo de santa Mónica, mamá de san Agustín. Una mujer que valoraba a cada persona con quien ella se encontraba. Incluso su hijo y su marido, que tantas lágrimas le sacaron. Sus lágrimas llegaron a que Agustín se convierta, "un santo que es fruto de lágrimas". Mira esto, Mónica en su oración, en su ejemplo y en su delicadeza, puso todo amor. Es por allí donde debemos encaminar la vida. Todos tenemos alguien que nos cuesta o nos da lágrimas. Pedile hoy a santa Mónica que ayude a tu corazón a ser fuerte, pero también cercano y cariñoso.
Pues el amor Todo lo transforma, pues para un cristiano que ama ¡nada lo da por perdido!