Pedro Torres nos invita a reflexionar sobre nuestra experiencia sensorial del tiempo y la realidad. En la sutileza de su propuesta, nos recuerda que el presente es ese umbral, esa línea tenue e imperceptible entre lo que fue y lo que será, pero que, de alguna manera, siempre está aquí. Su trabajo nos propone una mirada hacia un presente que no es absoluto ni fijo, sino un continuo en el que estamos inmersos, participando en él, modelando nuestra propia realidad al mismo tiempo que nos dejamos moldear por ella. En ese presente, la luz, la materia y el cuerpo se entrelazan en una coreografía perpetua. –fragmento del texto escrito por Isabella Lenzi