"El cristianismo rechaza la idea de la reencarnación. Éste es un error tanto más grave, porque impide a los humanos comprender cómo se manifiesta la Justicia Divina. No debemos sorprendernos; si después todo, parece sin sentido: Cuando no se ve la razón profunda de las situaciones y de los acontecimientos, se vuelven incomprensibles y se llega a la conclusión de que en todas partes reina la injusticia. Frente al sufrimiento y a la desgracia, el cristiano dice: «Así lo ha querido Dios.» Él mismo, no ha hecho nada para que le hayan sucedido estas desgracias, de las que no es responsable en absoluto, es el Señor quien hace lo que le place; y lo que le place, no se basa en ninguna justicia.
Al rechazar la reencarnación, el cristianismo sólo está desorientando a los humanos. Mientras que con la reencarnación, todo se aclara: Se comprende cómo de una existencia a otra, se manifiesta la ley de Causas y Consecuencias. Ya no es el Señor quien distribuye bienes y males sin que jamás se sepa por qué, es el humano quien es el actor de su destino. Con el reconocimiento de la reencarnación, Dios permanece pues en Su Grandeza, en Su Esplendor, en Su Perfección; y sobre todo, en Su Justicia."
Omraam Mikhaël Aïvanhov